Reseña: Tango villero

¿Es posible combinar la cumbia con el tango? ¿Cuál sería el procedimiento para lograr esta fusión? La propuesta teatral, Tango Villero responde estos interrogantes. Asume el desafío de mezclar estos dos géneros musicales, sumamente dispares.

Tango Villero fusiona el canto con la actuación. Reinventa la típica comedia musical, regentada por grandes emplazamientos como El Gran Rex o El teatro Colón. El elenco es reducido, al igual que el escenario. Sebastián Ziliotto es intérprete y creador de esta obra. Presta su voz pero no se transfigura en un personaje, como ocurre en la comedia musical. Esto también se aplica a los bailarines, quienes sólo acompañan al artista. Marcela Dibon y Walter Amaya muestran a los espectadores los pasos típicos de un tango como es la cumparsita. Este nombre responde al himno popular y cultural de Uruguay. Los compositores Gerardo Matos Rodríguez o Carlos Gardel fueron los pioneros y máximos representantes de este baile. Gracias a sus melodías, la cumparsita alcanzó éxito en Latinoamérica.

El título de esta puesta en escena no pasa desapercibido, ya que tango y cumbia forman parte de nuestra identidad cultural. Sebastián Ziliotto traspone renombradas “cumbias villeras” a un ritmo lento y pausado. Invoca y apela al conocimiento del público con canciones tales como “Mabel” del grupo musical Los pibes chorros, “Sos botón” de Flor de Piedra o “Paisaje” de Gilda. Los espectadores no pueden resistir la tentación de cantar a la misma par que el intérprete el estribillo “Borracho yo voy cantando, con mis amigos voy festejando un triunfo más…”. Los temas giran en torno a las fiestas, las mujeres, los enredos amorosos, así como las situaciones sociales. Asimismo, para hacer esta fusión más creíble, el elenco se viste acorde al atuendo que llevan los cantantes de estas cumbias y recurre a diversos clichés. “¡Tómate el palo!, “Ta re piola!”, “¡A la gilada ni cabida!” o “¡Tirate un paso!”.

Esta representación teatral desea mostrar cuán parecidos son los inicios y las formas del tango y la cumbia. Ambos comparten códigos, lenguajes y contextos. He aquí, una propuesta innovadora a la par que desafiante. La única discrepancia radica en el ritmo. Hay determinados momentos en los cuales se pierde la verdadera esencia de la cumbia debido a la premisa de focalizarse demasiado en la fusión.

El espectador no puede permanecer impasible ante esta obra, la cual propicia un clima familiar y distendido entre el público y el equipo técnico.

Intérprete: Sebastián Ziliotto

Dirección y puesta en escena: Gabriel Villalba

Dirección musical y arreglos: Mariano Frumento

Músicos: Mariano Frumento, Nicolás Radicchi, Pablo Yamil
Bailarines: Marcela Dibon y Walter Amaya
Locución: Martín Wullich

Coreografía y asistencia de dirección: Anita Gutiérrez

Vestuario: Alina Paz Torres Claro

Diseño gráfico y audiovisual: Pamela Dávalos

Comunicación: Ann López Musa
Producción musical: Jorge Soldera

Producción ejecutiva: Pato Rébora

Producción Comercial: Cecilia Riegui
Idea: Sebastián Ziliotto

Prensa: BMZ Comunicaciones

Desde el 17 de mayo, todos los jueves a las 21:00

8 ÚNICAS FUNCIONES

El Método Kairós Teatro – El Salvador 4530

Localidades: $ 300.-

Entradas en venta en Alternativa Teatral.

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América Arana

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