Reseña: Farinelli, el castrado: Un musical Barroco.

Reseña: Laura Pacheco Mora

Esta impecable obra Musical-Opera, nos cuenta la historia de Farinelli (Rodrigo Fornillo), en una Europa convulsionada, ambientada en un espacio en donde el vacío existencial, las orgías, la homosexualidad, la ambición, el poder y el placer desmedido eran moneda corriente.

El ensamble, conformado por cantantes, actores y faunos se desenvuelve de excelente forma, además también de hacerlo como intérpretes.

Desde antes de ingresar a la función, podemos sentir el encanto de la magia del barroco, gracias a la musicalidad que se gesta entre cantantes e intérpretes, posibilitando una aproximación diferente y original que hace que el público se sienta muy bien recibido.

Un poco de historia… En los años 1700/1800, ciertos niños eran sometidos al proceso de castración, una vez que estaban en la puerta de la adolescencia, para así anular la secreción de testosterona que, entre otras cosas, les cambiaría la voz para siempre; el registro que requería el público era agudo, cercano a las soprano y mezzo-soprano.

Se buscaban estos pre púberes justamente porque estaba prohibido que cantasen las mujeres. Esta situación se desarrollaba mayormente, en el seno de las familias más humildes que buscaban así una solución financiera. Claramente esta práctica se daba en los niños que mostraban grandes aptitudes para el canto lírico, y aunque nacido en el seno de una familia de la baja nobleza, Farinelli es un claro ejemplo de esto.

La vida de Farinelli, cuyo nombre verdadero fue Carlo Broschi y quién fuera uno de los cantantes castrati más reconocidos del S XVII, es sino, el caso más reconocido de la historia, plasmado con solidez en esta obra. El hermano Ricardo (Agustín Almeyra) siempre será su sombra, además de querer ocultamente ser como él y no su esclavo. Es una relación amor-odio, hermanos-amantes, en la que existirá un jugueteo de índole sexual.

Fiel a la inspiración del estilo académico, los músicos, coro e intérpretes, ejecutan las piezas en vivo, sin amplificación alguna, más que las posibilidades acústicas que ofrece la sala.

La puesta en escena, producción, iluminación, escenografía y vestuario están a la altura de la representación de la época que exhiben. Cabe destacar la gran labor del Director Rolo Sosiuk en cada detalle, logrando transportarnos a un museo virtual en cada detalle, como por ejemplo en el momento en el cual ingresa Farinelli y los demás intérpretes recrean pinturas barrocas en una suerte de representación estática.

Farinelli: – “¿Por qué ellos pueden y yo no… porqué a mí se me prohibió… nadie a mí se me consultó… si esto es lo que quería yo…? Ellos gozan y yo no, ellos gritan de placer, se reproducen, nacen sus hijos, forman familias, forjan destinos… ¿y yo que soy?… ¿y yo que doy?… qué dejaré si dentro mío hay un vacío, solo un vacío y nada más…”

“… Sólo díganme qué soy… Quiero gozar como ellos hacen…”

Concluyo esta reseña con la siguiente reflexión y un cuestionamiento universal …

Farinelli logra verse a sí mismo, como un artista vacío, a través del reflejo en la mirada de su hermano… ¿será cierto entonces que sólo podremos ver nuestra verdad oculta y desnuda, a través de la mirada de quién nos ama desde el alma?

Teatro del Globo – Marcelo T de Alvear 1155 – CABA – 4816-3307

Funciones: Miércoles 20.30 hs

Localidades: desde $300

Anuncios

Deja un comentario