Análisis: RAD para Nintendo Switch

Por Daniel Alvarez

Esta semana tuvimos la oportunidad de probar y analizar el juego RAD para la consola híbrida de Nintendo. Se trata de un título de acción con mecánicas roguelike publicada por Bandai Namco, donde nos adentraremos en un mundo post apocalíptico infectado de radiación, y en dónde nos ofreceremos como voluntarios para salvar al mundo.

Para adentrarse en la premisa que nos brinda RAD, debemos trasladarnos hacia Fallow, una tierra que se encuentra sumida en radiación, y que a raíz de ello, contamos con la invasión de monstruos mutantes. Si estamos en un mundo donde la radiación nos invade, al igual que los enemigos mutantes también, para combatirlos debemos convertirnos en algo como ellos. Es así, que a través de un grupo de niños elegimos a un voluntario para empezar a restaurar las máquinas de respiración para sanear el planeta. En ese camino terminando consumiendo ese RAD (la radiación del ambiente) y nos vamos convirtiendo en mutante, lo bueno es que con ello adquirimos poderes que serán de gran utilidad para cumplir nuestra misión.

El mayor atractivo del juego radica en su diseño artístico y apartado visual, si bien vamos a desarrollar esto en otro párrafo, es necesario destacar estos ítems sobre la jugabilidad. No porque falle en su premisa, ni mucho menos en sus mecánicas de juego, más bien estas están tratadas de una forma muy clásica, para que el consumidor de roguelikes no se sienta que está ante algo ajeno. Todo el conjunto es parte del juego, ya que nos brinda un título que se puede recorrer desde una manera simple, pero que denota su encanto si unes todas las piezas que conforman el juego. Lo clásico en RAD es su sistema de juego, como nos tienen acostumbrados los roguelikes, aquí avanzaremos con nuestros personajes en un escenario de forma isométrica en el que avanzamos hacia las mazmorras, y vamos pasando la cantidad de niveles de la forma en que podamos. Claramente al morir debemos realizar nuestro trabajo nuevamente, con algunos cambios aleatorios en los mapas y enemigos, pero que podremos avanzar de una forma distinta acumulando experiencia, mejorando armas y mutaciones. Los mapas son simples, aunque con cierto grado de dificultad, en ellos vamos activando interruptores que nos llevarán a un jefe, y que luego de derrotarlo pasamos al siguiente nivel. Con los cambios de escenarios y el aumento de la dificultad, el juego se va tornando un tanto desafiante, convirtiéndose en un juego en el que debes superarlo a prueba y error antes de frustrarse. En este sentido, RAD tiene su base de estrategia, donde debes saber administrar tus recursos, y estar atentos a los errores cometidos para no volver a pasarlos cuando inevitablemente te toque reiniciar la partida. Un aspecto atractivo del juego es el sistema de mutaciones, al combatir a los enemigos vamos llenando una barra de energía que corresponde al nivel de radiación al que nos vamos exponiendo, y que provocará mutaciones en nuestro personaje, como crecimiento de las extremidades, y producción de sustancias que las podremos utilizar en contra de los enemigos. Su sistema de juego es dinámico y efectivo, quizá falla un poco en los combates de algunos enemigos, en los que se llega a notar ciertas imprecisiones en los ataques, aunque es algo que no afecta la jugabilidad general.

Lo que hace que RAD no sea otro roguelike post apocalíptico como tantos, es la originalidad con la que está trabajado su apartado visual y diseño artístico. Si bien podemos remontar hacia algo futurista cuando hablamos de apocalipsis y uso de tecnología, el juego mantiene una escencia muy nostálgica sin necesidad de que ese sea su principal ingrediente. La música es muy ochentosa, el neón nos transporta quizá unos años más adelante pero su ambientación se nos vuelve un tanto atemporal. Si bien estamos ante un juego que no tiene tantas pretensiones a nivel gráfico, mantiene un diseño que se ve trabajado en detalle, sobre todo en sus colores y la experiencia visual que representa. Para destacar, el juego cuenta con unos escenarios nocturnos donde los enemigos y el entorno brilla de forma literal, y que también hace brillar la apreciación de su trabajo artístico.

RAD es un juego de estilo roguelike que mantiene un sistema de jugabilidad clásico, dónde nos metemos en un mundo post apocalíptico sumido en la radiación e invadido por monstruos mutantes. Al parecer la mutación no es tan mala, ya que ésta será la clave para que salvemos al mundo sacando provecho de los efectos colaterales de la radiación. Se trata de un juego con una escala de dificultad progresiva y un tanto frustrante, aunque si aceptas el desafío, la experiencia termina siendo sumamente divertida. Este juego desarrollado por Double Fine nos termina enganchando con una propuesta de un estilo clásico, pero que se destaca por su diseño artístico y toda la onda que posee.

Calificación 8/10

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