Análisis: Superliminal para PS4

Por Luciano Macchioli

Perception is reality es la norma inobjetable que nos acompañará durante toda la aventura de Superliminal, título traído en noviembre de 2019 por el pequeño estudio Pillow Castle, y recientemente porteado a la consola de Sony.

El juego en ningún momento se molesta en ocultar sus inspiraciones. Desde un punto de vista rápido, se trata de un The Stanley Parable con puzzles estilo Portal. Pero haciendo una mirada un poco más profunda, se puede encontrar más.

Aunque no se presenta con mucha claridad, nuestro protagonista participa de una terapia del sueño llevada a cabo por el doctor Glenn Pierce, quien será el narrador durante casi toda la experiencia. La historia transcurrirá durante estas sesiones en donde debemos explorar nuestros sueños en pos de avanzar en el juego. 

El gameplay en primera persona se basa en la resolución de acertijos utilizando la percepción como herramienta. De esta manera podremos agrandar o achicar objetos según lo que necesitemos, pararnos en un lugar determinado para que las plataformas se materialicen, jugar con luces y sombras, hacer uso de ilusiones ópticas y un largo etcétera. Aunque pueda parecer complejo, es en realidad muy simple. Salvo algunas excepciones que ayudan a cortar la monotonía, la resolución del puzzle casi siempre caerá en lo mismo: cambiar el tamaño de un objeto. La propuesta, aunque original, tiene muchísimo potencial desperdiciado.

El estilo de arte no destaca en ningún momento, tiene una presentación simple pero claramente intencional, que encaja con el perfil que busca el título y que alcanza para crear la atmósfera que se propone.

Su música se complementa con su apartado visual. No pasa de una melodía en loop de piano, que no desentonaría en un ascensor o en la sala de espera del dentista.

Superliminal puede ser completado en unas 2 horas. Tiene trofeos que pueden agregarle cierto componente de rejugabilidad, pero básicamente es un título que nos acompaña en una tarde de aburrimiento, dos a lo mucho.

Para concluir, Superliminal es un juego correcto, sí, pero que no destaca en nada de lo que se propone. Ni como walking simulator, ni en la resolución de sus puzzles, ni tampoco en su aspecto narrativo. De ninguna manera justifica los 20 dólares que nos piden por él. Sin embargo, el jugador que disfrute del género y ya haya experimentado títulos mejor ejecutados, va a poder darle una oportunidad.

Calificación: 7/10

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