Análisis: GTFO para PC

Por Alejandro Corell


“Al igual que en la vida, desde el momento en el que abres los ojos y abandonas la protección del sueño, estás bastante jodido”


Los shooters cooperativos no son algo nuevo. Desde que el hombre tuvo acceso a la red, no tardó en utilizarla para conectar sus arsenales con los de sus amigos, ya sea para confrontar juntos un mal superior, o para auto agujerearse el pecho. De modo que, a lo largo de la historia del medio, existen muchos ejemplos de disparos en grupo. Pero no fue hasta 2008, cuando Turtle Rock desarrolló, junto a Valve, uno de los juegos más icónicos de la historia para ordenadores: Left 4 Dead. El título planteó, dentro de la premisa de un apocalipsis zombie, un modo de juego basado en la unión de cuatro jugadores, para ir del punto A al punto B, acribillando a todo lo que se cruce en el camino. Sin ser conscientes plenamente de lo que estaban logrando, el equipo de Turtle Rock había cambiado las reglas del juego. Uno tras otro, muchos títulos han seguido utilizando este modo de juego, e incluso el propio equipo original presentó hace pocos meses un sucesor espiritual de la saga que lo empezó todo, con Back 4 Blood. En esta ocasión, el tema que nos concierne es GTFO, un título que se embebe de las características que hicieron triunfar este estilo de juego (cuatro jugadores, hordas de enemigos cuasi infinitas) y lo hace suyo dotándole de un estilo mucho más oscuro y perturbador. Bienvenidos al complejo, poneos cómodos, la visita no durará mucho tiempo.



El equipo sueco de 10 Chambers Collective, presenta con GTFO, una experiencia cooperativa para cuatro jugadores, en la que encarnaremos a un prisionero, que acaba de ser despertado de un proceso de hibernación por el Guardián, un ente cuyas motivaciones son desconocidas, que guiará a los reos a través del complejo, unas instalaciones abandonadas de un laboratorio, las cuales han quedado habitadas por todo tipo de desagradables y peligrosas criaturas, otrora humanos. Con una muy baja esperanza de vida, cumplir la misión que se nos encarga dependerá sobremanera de nuestra capacidad para cooperar, aprovechando la ventaja numérica de forma que los puntos flacos de un personaje queden cubiertos por los fuertes de otro. Al igual que en otros títulos del mismo estilo, las misiones consistirán en ir del punto A al punto B, cumpliendo los requisitos que se nos pida. Pero a diferencia de sus hermanos, GTFO presenta un elevado nivel de dificultad en todos sus aspectos, empezando por el mero desplazamiento. El complejo es un gran laberinto de túneles y niveles, complicando en todo momento el avance. De forma habitual tendremos que localizar algún objeto, el cual es importante para el Guardián, y será lo más parecido al viejo dicho de “encontrar una aguja en un pajar”. Cada una de las zonas, separadas por altura o profundidad, es enorme, y la cantidad de callejones sin salida y divergencias en los caminos puede abrumar.


Pero por suerte contamos con la guía de nuestro amo. Mediante una suerte de telepatía, el Guardián nos transmitirá información sobre donde encontrar nuestro objetivo, la posición de nuestros compañeros y datos acerca de nuestro estado de salud y la munición de nuestras armas, formando un HUD intradiegético. Junto a esta guía, se encuentran las terminales, una más de las pruebas acerca de la exigencia que el título pide al jugador. Utilizando las terminales, podremos acceder a información acerca de la posición de los objetos o las zonas que buscamos, pero para ello tendremos que saber como pedírselo. Y es que más que un entorno gráfico como los que acostumbramos a usar en nuestra vida, nos encontraremos frente a una consola de comandos, comandos que tendremos que aprender a escribir para poder comunicarnos con la máquina. Si bien es cierto que la variedad de estos no es muy elevada, es más que suficiente para cortar el paso al disfrute a una amplia gamma de jugadores, a los que eso de programar le suene a chino. Pero el juego no perdona, y cualquier habilidad será de gran estima en la contienda que nos espera. No obstante, no hay que olvidar que se trata de un juego cooperativo, de forma que, a la hora de formar un grupo, junto a las propias utilidades que cada tipo de jugador puede equiparse, también aparecen este tipo de competencias no registradas directamente. Y conocer al dedillo como se programa una terminal es una de ellas, pudiendo convertirte en el informático oficial del equipo, algo que aumenta la inmersión y el disfrute.



Como ya hemos comentado, los objetivos se basan en avanzar del punto A al punto B, y más allá de las dificultades nombradas, el peligro acecha en cada esquina. Y es que no estamos solos, todo el complejo se encuentra infestado de letales criaturas dispuestas a darnos matarile desde el momento en el que nos detecten, y no dudarán en llamar a sus amigas. De forma que es recomendable intentar afrontar cada situación con sigilo, pero siempre hay que estar preparado para que las cosas salgan mal, y un ejercito de criaturas infernales se dirija a toda velocidad hacia nosotros. Para lidiar con estas situaciones, el título presenta un arsenal no muy amplio, pero apto para todo tipo de circunstancias. Antes de empezar nuestra misión podremos equiparnos dos armas, como pistolas, fusiles, francotiradores o escopetas. Cada una de ellas será más práctica en una situación que en otra y merece la pena dedicar tiempo antes de comenzar a asegurarse que entre los integrantes del equipo están contempladas todas las opciones. La munición es escasa, y fallar un disparo es realmente fácil, pero el “gunplay” del juego es excelente. Abatir monstruos se siente muy bien, ya sea utilizando una pistola simple o destruyendo a tus adversarios con una escopeta, es una experiencia muy satisfactoria. Por cierto, cuidado con esto, puesto que es fácil entrar en un frenesí sangriento y olvidar que existe el fuego amigo, siendo este uno de los principales motivos por los que una misión se va al garete.

Un factor importante en este tipo de juegos es la rejugabilidad, y es que, si ya de por sí este estilo suele permitir grandes dosis de repetición sin resultar aburrido, cada pocos meses, todos los mapas cambian, creándose nuevas misiones que aseguran nuevas dosis de diversión, y aumentando la información que el título nos cuenta acerca de la historia del mismo. Historia la cual se muestra en muy pequeñas dosis, siendo tarea del espectador unirlas para entender que diantres está pasando.


En resumidas cuentas, GTFO, si bien lleva varios años de recorrido en acceso anticipado, ahora en su versión 1.0, es una de las sorpresas del año. Divertido, frenético y oscuro, no deja de ser uno de los títulos más exigentes de esta modalidad cooperativa. Si estás dispuesto a aprender las bases del juego, a cambio de morir unas cuantas (decenas de) veces, obtendrás un disfrute considerable. Creo que es uno de los juegos con los que mejor lo he pasado en los últimos años y no veo el momento de volver a introducirme en el complejo a jugarme la vida en pos de las órdenes del Guardián. Siendo su precio de 40 euros, es una compra recomendada, pero todavía más si podéis encontrarlo rebajado a la mitad de este, precio no tan descabellado teniendo en cuenta que las ofertas de navidad están a la vuelta de la esquina.

Nota: 9/10.

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