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Luego de un 2022 en el que LIT killah dio a conocer hits como “La Trampa Es Ley”, “KU”, “Bipolar”, “La Tormenta” y “Killer Bombón”, llega su esperado segundo álbum “SNIPEZ”, producido por Big One y Zecca.
“SNIPEZ” viene acompañado por los recientes lanzamientos y por “MANSION” como focus track. Además será presentado en un mega show que tendrá lugar el 6 de diciembre en el Movistar Arena, donde LIT no sólo iluminará con su espectáculo la cara de miles de fanáticos si no que despedirá a pura música él exitoso álbum “MAWZ” que tantos éxitos le permitió cosechar.
El álbum está compuesto por trece temas. Cuenta con dos caras: LADO S Y LADO Z. El Lado S es más experimental, inspirado en los sonidos de la Electrónica, Trap y Hip Hop. Por otra parte, el Lado Z, permite que el oyente pueda disfrutar temas originales sampleados, algo que LIT supo desarrollar con profesionalismo y una versatilidad musical que cautivó a sus fanáticos y a nuevas audiencias.
El martes 4 de octubre se reveló el tracklist completo a través de las redes de Lit killah y Viva Latino, el festival más grande de Latinoamérica y plataforma de presentación de nuevas propuestas musicales.
Hace ya un tiempo que los lanzamientos de videojuegos de Dragon Ball no me despiertan entusiasmo. Me disculparán los más acérrimos fanáticos de la serie, pero un juego de peleas ambientado en la saga de Freezer o de Cell, llega a aburrir a la vez número 37. Pero cuando Bandai Namco dio detalles del nuevo título que hoy nos cita, noté que, al menos, no se trataba de lo mismo de siempre. Veamos de qué trata.
Dragon Ball: The Breakers es un multijugador de tipo asimétrico, como lo que podemos ver en títulos como Dead by Daylight pero, lógicamente, ambientado en el universo creado por Akira Toriyama. Lo curioso de esta propuesta es que quienes se enfrentarán al villano de turno serán civiles que carecen por completo de poderes. Sólo podrán valerse de escondites y de un puñado de armamentos para poder sobrevivir. En el proceso, dichos civiles deberán encontrar unas llaves especiales que activarán una máquina del tiempo para poder escapar.
El problema de esto es que replica las falencias propias del género: es mucho más divertido encarnar al villano. E hilando fino, es lo único divertido que encontraremos aquí. Al momento de iniciar nuestra primera partida, poco o nada sabremos respecto de la jugabilidad. Si bien es cierto que contamos con un tutorial donde Trunks nos explicará los conceptos básicos del juego, nos resultará poco claro y serán las partidas en línea las que nos ayudarán a comprender cómo se juega. Lo que nos lleva a otro problema, el multijugador online.
A pocos días del lanzamiento, al menos en la versión de Nintendo Switch, se complica encontrar partida. Ocho jugadores se necesitan, y aun así hay tiempos de espera de hasta 5 minutos. Si por una casualidad encontramos personas que quieran jugar a esto, la cosa no va a mejor. Aunque cuenta con unas visuales bastante dignas para la consola, la interfaz dentro del juego es poco intuitiva. El mapa es confuso y las herramientas que se nos brindan para la comunicación con otros jugadores, algo clave en títulos como este, resultan insuficientes.
En conclusión, si obviásemos la docena de problemas que Dragon Ball: The Breakers presenta sería un título muy divertido, ¿no? Bueno, no. Con la infinidad de motivos que presenté para mantenerse alejado, me dejo el más contundente para el final: es un juego aburrido. La mayoría del tiempo nos encontrará a nosotros dando vueltas por un mapa (de diseño cuestionable) buscando llaves, sin tener en cuenta lo que sucede alrededor y casi deseando que el villano nos elimine para poder ir a jugar otra cosa.
“Entonces, Marta, ¿ya está lista para firmar?” son las palabras que Amalia le pronuncia a la protagonista y que, de alguna manera, también nos las dice a nosotros como espectadores. ¿Vos firmarías y asumirías un compromiso el cual va en contra de tus creencias? La tensión de los diálogos y la presión en escena nos anticipan el contexto delicado al cual nos enfrentamos. Marta y Pedro nos hacen partícipes de una de las decisiones más importantes de su vida: ser padres. Nos abren las puertas de “La Fundación” y nos sumergen en ese mundo que ya considerábamos lejano. Todos los Jueves a las 21:30 hs, “La Fundación” nos espera en Muy Teatro, Cabrera 4255 CABA.
La obra escrita y pensada por Susana Torres Molina nos ubica en un período del horror en donde el deseo de Marta y Pedro por ser padres se aleja cada vez más. Por esta razón, apelan a una “fundación” que les puede brindar lo que ellos tanto desean, pero ¿a qué costo?. La Fundación se caracteriza por ser una organización que tiene como objetivo primordial la entrega de niños y niñas a familias seleccionadas previamente. Esta elección somete a los futuros padres a un riguroso interrogatorio para corroborar de que éstos sean aptos, capaces de brindarle a esos niños y niñas el mejor hogar con la mejor educación posible; siempre y cuando cumplan estrictamente con los valores y preceptos de la religión católica. Con el objetivo de proveer una pureza que sea impecable.
A partir de aquí, se desencadena un tsunami de cruces con distintas ideas que atravesaron a la sociedad argentina, con el hincapié realizado en las palabras y en la creación de sentido a través de las mismas. Todo lo que se escucha de esos diálogos resulta demasiado familiar para la percepción del argentino/a, es un déyà vu constante a las épocas más oscuras de nuestro país. Es interesante el cuidadoso tratamiento del lenguaje que utiliza cada uno de los personajes que van desde la contundencia de las ideas expresadas por el personaje de Amalia, la fuerte manipulación del Doctor Palacios, la negación constante de Pedro y las preguntas inquietantes de Marta al querer saber el origen de esos bebés que brindan en adopción.
La dirección de Federico Nanyo es muy precisa en cada uno de los requerimientos del texto al que dota de un dinamismo tan atrapante como armónico. Todo se desenvuelve con naturalidad a pesar de ser un desarrollo triste de los acontecimientos. La manera en que le da vida a la Fundación es muy acertada ya que logra la fugaz empatía del espectador. El vestuario y la escenografía cumplen roles fundamentales para la concepción de ese ambiente abominable, frío y seco. La magnificencia de los objetos que componen la escena deja en exposición la notable inferioridad de esos padres en busca de su felicidad. La dicotomía del blanco y el negro en sus vestimentas también demuestra la formalidad y doctrina en la que se encuentran dado el contexto de la obra teatral.
El elenco es parte fundamental para hacer funcionar todo lo escrito por Susana Torres Molina y lo dirigido por Federico Nanyo. Ángel Blanco y Sofía González le dan vida a Pedro y Marta, conforman una pareja que busca satisfacer su deseo más profundo e íntimo pero con diferencias en la concreción del mismo. La dicotomía va más allá de sus vestimentas y se vuelve parte de sus personalidades ya que los orígenes y vivencias de cada uno son puestos sobre la mesa en fuerte contradicción. Pero será la pareja la que tenga una gran actuación en tanto que capta la esencia de lo requerido por el texto y la dirección. Merceditas Elordi se pone en la piel de Amalia, un personaje difícil en tanto el discurso que representa pero lo lleva con una fluidez admirable y un potente convencimiento de sus ideas y creencias. El Doctor Palacios es encabezado por Alejandro Botto de una manera llamativa, ya que la manipulación tanto psicológica como física, en sentido de su constante presencia en escena, sus movimientos precisos e imponentes, dan cuenta de una superioridad que intimida la historia que se cuenta.
“La Fundación” conlleva una catarata de emociones y sentimientos que te obliga a compartirlos con el otro ya que la reflexión está asegurada. De alguna manera u otra, todos fuimos atravesados por este período dictatorial y nos sentimos parte de sus consecuencias como sociedad. La impronta de cada personaje en sus diálogos se encadena armoniosamente en escena generando una creciente tensión construida a partir de sus interpretaciones, en conjunto con el inquietante final comprueban la vivencia de una experiencia movilizadora que es imposible de olvidar.
Perder a alguien y saber que no estará más, salvo en tus recuerdos, además de transitar por las etapas de duelo, para cada artista se convierte en una forma de expresión. Las veces en que hemos querido presentar algo pero el miedo nos detiene, además de las críticas, entra la sensación de volver a tocar esa herida al retratarla de nuevo.
Martín Flores Cárdenas toca su propia cicatriz (que aún duele) en No hay banda.
«No creo que sea teatro documental,
tampoco una conferencia performática.
en realidad no es nada» Estos versos hacen la sinopsis de esta obra en la cuál Flores Cárdenas se desnuda para el público.
Un proyector que muestra un cortometraje, banquitos, mesas, lámparas, un micrófono y un teclado, conforman los elementos más importantes de No hay banda; estos le permitirán a Flores Cárdenas ir desarrollando su anti teatro en una puesta abstracta y personal.
No hay banda es un monólogo, un performance, una exposición o un desahogo. Flores Cárdenas exhibe las heridas del duelo y las deconstruye en una pieza que se vuelve teatro anti teatro, documental anti documental, show anti show y todos los anti que se puedan agregar. No es más que una de las miles de formas no convencionales de contar algo sin agarrarse de lo obvio.
No hay banda es una ocurrente puesta en escena, llena de humor, sentimientos desnudos y un homenaje al pasado. Disponible los lunes a las 20:30 en Casa Estudio Teatro (Guardia Vieja 4257)
La serie original de HBO y ganadora del Emmy® THE WHITE LOTUS, de Mike White, vuelve con una segunda entrega de siete episodios los cuales se estrenarán este DOMINGO 30 DE OCTUBRE en HBO Max y HBO.
La segunda temporada de la serie, ahora nos transportará a la idílica Sicilia a unas vacaciones en las que los huéspedes —padre, hijo y abuelo que buscan reconectar con sus orígenes; dos matrimonios amigos; una casada Tanya con su marido y asistente— se verán navegando entre la sexualidad, la pasión, los celos y, de paso, un buen toque de juego de poder entre los sexos.
«En lugar de volver a la mesa de trabajo y pensar en un nuevo proyecto, dije: ‘Si quieren otra temporada de The White Lotus, podemos hacerla de nuevo’. No sabía lo que sería, pero esperaba que estuvieran interesados porque fue muy divertido hacer la primera temporada. Aunque sentí que debía cambiar mi enfoque de cómo crear a los personajes; dejar que algo se sienta un poco más natural y no tan guionado”, dice Mike White, el creador, director y guionista de esta historia.
Jennifer Coolidge está de regreso como la irreverente Tanya McQuoid, acompañada por F. Murray Abraham, Adam DiMarco, Beatrice Grannò, Meghann Fahy, Jon Gries, Tom Hollander. También participan Sabrina Impacciatore, Michael Imperioli, Theo James, Aubrey Plaza, Haley Lu Richardson, Will Sharpe, Simona Tabasco y Leo Woodall.
No te pierdas la segunda temporada de THE WHITE LOTUS, a partir de este domingo 30 de octubre en HBO Max y HBO. ¡Estas vacaciones son para morirse!
“Más de lo mismo” forma parte de “Cariño, ¿acaso no lo ves?”, su primer disco solista. Con su sencillez y honestidad, hace una crítica sobre el ego y sus disparadores más peligrosos: “Quiero más, quiero algo distinto” repite en las letras mientras en las imágenes cuenta una historia llamativa a través de distintas formas y colores. El video retrata al cantante en personaje haciendo burlas sobre ser distinto y no ser “más de lo mismo”, y lo hace siendo él protagonista material de ese ego mediante un trazado absurdo que se jacta de ser mejor que el resto cuando en el fondo, es una cinta VHS igual que las demás. De esta manera, el artista invita a hacer una introspección a estas caras y saber burlarnos de ellas.
Menuda forma de lanzar su primer disco en formato deluxe: un trabajo conceptual que consta de 14 canciones, revelando las indagaciones de Andry en un ¿intento? para explicar(se) esta existencia, logrando generar un sonido indie llamativo y nostálgico a la vez, para destapar una birra, sentarse en el balcón y mirar la nada.
SOBRE ANDRY BETT
Agustín Andribet es un músico y compositor nacido en la Ciudad de Buenos Aires, que desde temprana edad utilizó el dibujo y la música como medios de expresión y alivio. La intimidad en las letras, la experimentación con el formato cantautor y la variedad de recursos a lo largo de sus canciones, son algunas de las características que definen a este ecléctico proyecto surgido en 2020 tras el lanzamiento de su primer disco de manera independiente, titulado “Cariño, Acaso No Lo Ves?”.
El pasado 27 de de octubre fue la fecha en la que se presentaron Cultura Profética, la banda de reggae originaria de Puerto Rico y que ha colmado un estadio Movistar Arena en un show repleto de éxitos, haciendo recorrido de sus 25 años de carrera.
Con una multitud en el estadio, la banda se presentó con una producción a la altura de la celebración de tantos años de carrera, con músicos y coristas en vivo que han dado todo en un show de alrededor de dos horas y media de duración y en el que sucedió de todo, además de revivir los mejores éxitos de la banda. Willy Rodríguez, quien es el vocalista, ha dejado todo de si en este evento y en donde han sonado temas como «La Complicidad » «De tope al fondo» «Caracoles» «Baja la tensión » entre otros éxitos. El cantante se tomó el tiempo para hablar sobre lo que fue la época de los inicios del covid, del encierro, la imposibilidad de llevar la música al escenario y obviamente el respeto por las víctimas de la enfermedad.
Uno de los mejores momentos de la noche sucedió por accidente, un pequeño problema en el que se cortó el sonido, obligó a su vocalista a ponerse a dar letra acapella en conjunto con el agite de todo el público. Como dato de color, la última vez que vinieron a Buenos Aires, tuvieron un incidente con los equipos por lo que tuvieron que retrasar horas el show. En este caso la cosa se resolvió en apenas minutos, y toca aclarar que el show en relación al sonido fue espectacular, para evitar dar malos entendimientos.
Lo que parecía el final del show, la banda regresó diciendo «con este público nos quedaríamos a tocar 20 temas mas» , no se si fueron 20 pero el show se extendió por un buen rato, dejando un recital único para todos los fans del reggae con uno de sus mayores exponentes.
Agradecemos a la gente de Tone Prensa y Fénix Entertainment por permitirnos asistir el show como corresponsales de prensa y traerles esta crónica sobre la noche en el estadio Movistar Arena.
En esta oportunidad tuvimos la oportunidad de probar y analizar el juego Gotham Knights, título desarrollado por WB Games Montreal y resulta ser una expansión del universo de Batman, del cual pudimos disfrutar la serie Arkham, que nos ha devuelto la fe en los juegos de superheroes. Es posible que sin Batman no sea todo lo mismo, pero este título que nos permite jugar con Nightwing, Robin, Redhood y Batgirl no carece de ambiciones, en un RPG de acción que no es perfecto pero vale mucho la pena.
Batman ha muerto, esto puede parecer el gran spoiler que te estoy arruinando, pero la realidad es el inicio disparador de la historia que vamos a seguir. El juego comienza con una extensa cinemática que nos cuenta el final del hombre murciélago y que no resulta un misterio las causas de su muerte, ya que vemos desde el principio al responsable de este hecho y para nosotros termina como un caso ya resuelto. Luego de la desaparición de Batman y la desaparición de las famosa guarida son los héroes Batgirl, Nightwing, Robin y Redhood quienes deben continuar su legado. Luego de unas instrucciones que les ha dejado su mentor ellos son los encargados de patrullar las calles de Gotham y enfrentar las nuevas y viejas amenazas que azotan a la ciudad.
En cuanto a la jugabilidad, obviamente el título toma el legado de lo que fueron los juegos de Arkham pero a su vez también trata de diferenciarse de estos juegos. Acá nos encontramos con un título RPG con un mundo más abierto, donde seguimos misiones principales y secundarias a través de expedientes pero que tenemos la libertad de movernos para adquirir experiencia y mejorar nuestras habilidades. También tenemos la posibilidad de elegir entre los cuatro personajes que también cuentan con habilidades que los destacan y que a medida que va pasando la historia también nos encontramos con ligeros cambios, por ejemplo, en las reacciones de los villanos con el personaje que estas jugando en ese momento. El campanario, que será la guarida de estos vigilantes, es un espacio en el que quizá no cuenta con la mayor tecnología (En relación a la Baticueva) pero que será el lugar donde se podrán realizar todas las tareas necesarias para avanzar con la investigación. Se pueden ahí mejorar las habilidades, revisar los expedientes, entrenar para combate junto a Batman y también cambiar de personajes desde un punto determinado no mucho después de iniciar el juego. En cuanto al combate, es divertido y con las mejoras de habilidades y traje lo hacen interesante al gameplay. Pero si es una realidad que las misiones, aquellas a las que te sientes obligado para subir de nivel. Se siente bastante repetitivo y que no encontramos mucha diferencia entre los crímenes a patrullas y los npc que nos van a atacar y los debemos combatir. Si nos compensa una narrativa que es muy interesante y donde se le suman tareas de investigación donde resolveremos algunos rompecabezas y que nos mantienen expectantes en sus 25 horas aproximadas de juego.
En cuanto al apartado técnico, si h habido controversia antes de que fuera el lanzamiento del juego por las declaraciones de que en consola no cuenta con un modo de rendimiento y que el título correría a 30fps. En realidad si al título lo juzgamos desde la parte de tenerlo enfrente tuyo con un mando, no tendríamos mucho que quejarnos en realidad. El título se siente bien, fluido y bastante estable en su framerate. Si esto es algo a mencionar y que lamentablemente le jugó en contra, es que a pesar de que se vea y juegue bien, no se justifica que el título solo haya salido en consolas de nueva generación. Y ojo, quiero decir que el juego es bueno, desde las animaciones, el combate, el manejo de las moto, todo esta muy bien implementado pero si podemos decir que nos podríamos haber encontrado con un juego intergeneracional que no fue.
Gotham Knights es un juego que desde la percepción parece que se ha quedado en la sombra de los grandes títulos de Batman, pero que en realidad es un buen juego de acción que nos da la alternativa de jugar y conocer un poco más de otros personajes que son muy atractivos para este universo. Sus horas de juego son más que entretenidas, quizá es cierto que se le ha agregado muchísimo contenido desde la personalización, investigación y demás tareas que hacer, que se ha descuidado un poco la parte del combate, con misiones secundarias y enemigos que no van tanto más allá de lo genérico. Su historia y narrativa valen la pena y nos recuerda lo tanto que extrañabamos patrullar por las calles de Gotham.
¿Involucionamos? Es la pregunta que cada generación se hace ante las barbaries que suceden hoy en día. Guerras, fascismo, discriminacion, violencia, corrupción, crisis climática, genocidios… Parece ser un caldo de pesimismo y nos hace pensar que vivimos en una distopía, una idiocrática.
Érase una vez el hombre y érase una vez la inteligencia, el lenguaje es el puente hacia el entendimiento pero ni hablar el mismo idioma nos salva de meter la pata de manera diplomática, pero mientras podemos añadir la famosa frase de ,Marge Simpson: ‘En un momento asi solo se puede reir’. Efectiva, vamos a reír con Érase.
»ERASE actualiza a su manera la revista que la inspiró: Érase una vez… El hombre, una versión del origen de la humanidad a la que la iglesia católica intervino durante la dictadura militar argentina combinando – hasta el delirio – creacionismo cristiano, neandertales y sapiens. Como el origen de la humanidad pareciera partir de premisas arbitrarias, tendenciosas, ridículas y erradas». Es la sinopsis de la obra original de Mónica Cabrera, Marcos Krivocapich y Gustavo Tarrío.
Mónica Cabrera, Marcos Krivocapich, Nicolás Levín, Carolina Saade, Donna Tefa Sanguinetti y Denisse Van Der Ploeg forman parte de este histriónico elenco en esta histriónica obra. Este diverso grupo de actores, comienzan con argumentos de varios filósofos a lo largo de la historia sobre el comportamiento humano y el lenguaje; luego de esto una serie de sketchs, performance, teatro absurdo que nos sacarán varias risas además de replantear debates. La dirección de Gustavo Tarrio es enérgica, vivaz y dinámica, de él se desprenden una serie de actos que quizá no tienen nada que ver uno con otro pero que conservan el mismo fondo: El lenguaje.
La escenografía de Henser Molina es acertada para el libreto de Torria. Molina compone un circo en construcción donde los actores van a ir montando los sketches de manera manual. siendo esto ingenioso ya que se aprovecha todo el aportado de utilería. Érase es una obra divertida, ingeniosa y ocurrente, que va más allá de reconstruir una enciclopedia francesa censurada, nos lleva a dimensionar el poder del lenguaje.
Disponible los jueves a las 21 horas en el Teatro el Pueblo (Lavalle 3636) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
¿Recuerdan aquella época dónde aún no existía el Messenger? Teníamos que conectarnos en salas virtuales para hablar con gente, interactuar y encontrar contactos efímeros. Aquellos tiempos dónde no había tanta exposición y lo clandestino estaba más desarrollado. Hoy los vínculos no han cambiado.
Antonio Villa presenta en el Teatro Nacional Cervantes su más reciente obra: Chongo triste. Una pareja homosexual está de viaje en Mendoza. Un hombre de más de cincuenta años, un escritor famoso con una ex esposa controladora igual a él, dominante y manipulador. Un joven inexpresivo 30 años menor que su pareja, misterioso, taciturno y sumiso.
Chongo triste cuenta con las participaciones de Sergio Boris, Gonzalo Bourren, Mikaela Herrera, Cristián Jensen, siendo Boris y Bourren la pareja protagonista. Ambos componen una relación dispar y desconectada donde los sentimientos no se expresan, se exigen. La melancolía reina y también colapsa los vínculos. Alfredo Dufour es el encargado de diseñar la escena. Un estilo ochentoso colmado de detalles disco y bdsm. Un cuarto de hotel dónde se incita a la lujuria y tristeza.
Nicolás Gullini compone la música de esta película, le da un aire pesadillesco y sombrío. A su vez, Mikaela Herrera hace de trompetista en escena y Julián Piñuel de músico fuera de escena. Antonio Villa construye una puesta decadente y deprimente donde no hay amor sino costumbre y dependencia, destrato y soledad.
Chongo triste está disponible de jueves a domingo a las 21 horas en el Teatro Nacional Cervantes. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca.