Reseña: Sólo te lo quería decir

La aceptación de la muerte anunciada

Cuando alguien se va, el que se queda sufre más. Aceptar la idea de despedir para siempre a aquellos que amamos duele, más aún si es una muerte anunciada. Por un lado, todo sufrimiento se irá cuando sus vidas se apaguen pero ese dolor se irá hacia nosotros con la pérdida. Es como un desgarro, la parte que se marcha al otro plano jamás se vuelve  a recuperar.



»Cecilia supo que su hermano Martín moriría, tenía una enfermedad terminal.
Todo lo que pudo, lo dijo en versos.
Palabras que quedaron en cuadernos, guardados en cajones. Palabras pegajosas, suaves, turbias, podridas.
No hubo tiempo para ordenarlas o corregirlas. Mucho menos para decirlas». Esta es la sinopsis de Yo te lo quería decir, el nuevo unipersonal de Cecilia Carrizo.

Unipersonal muy personal. La historia que se nos cuenta es la de Cecilia y la difícil tarea de despedir a su hermano Martin, por lo que el resultado será el fruto de la catarsis de la autora pero también un repaso biográfico de una estrecha relación entre hermanos.

Martín Carrizo (1972 – 2022) fue un baterista porteño que actuó con artistas como A.N.I.M.A.L., Walter Giardino Temple, Gustavo Cerati, Pr3ssion y el Indio Solari.

Un escenario donde una escalera está en el medio, una bicicleta, un piano en la esquina, un estudio de grabación en la otra y una batería improvisada en el medio. Cecilia Carrizo improvisa con estos objetos que serán parte de su narración ya que no es estática, se mueve por el escenario con euforia y a su vez con calma mientras en primera persona cuenta su dura experiencia pero más bien, una oda a la persona que más admiró en su vida: Su hermano.

El proceso creativo debió ser doloroso para Cecilia, pero el resultado es valioso pues la obra es un homenaje no solo a la relación de los hermanos, sino al rock argentino y a la leyenda que representa Martín Carrizo.

Para los familiares de las personas que sufren de ELA y de otras enfermedades neurodegenerativas se está consciente de que será una muerte lenta, aceptar eso es la tarea más difícil. Cecilia abrazó la realidad y decidió amar a su hermano hasta su último aliento.

Solo te quería decir, es una obra dolorosa pero que sirve de catarsis para la autora y el espectador. Son las baterías de Martín Carrizo sonando en la voz de su hermana.

Disponible los jueves a las 22 horas en el Teatro Picadero.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Ese Bow–Window no es americano



Por Sofía Luna Roberts

¿De qué están hecho los portazos? ¿Cómo interpretar lo que quieren decir? Son algunas interrogantes que merodean y chocan en la atmósfera creada por Mariana Obersztern. Brindándonos nada más que preguntas llenas de incertidumbre y el surgimiento de una sed por tratar de encontrar esas respuestas en donde nos aliviaría, un poco nomás, la fuerte tensión de la existencia. Es como si luego de una pelea, discusión, y/o disyuntiva con nosotros mismos o con el otro, es necesario el descargo enérgico del cuerpo frente a toda esa marea de confusiones y enojo que no se pueden resolver. Esa liberación suele tomar forma de un “portazo” en el cual un mensaje se quiere transcribir tras el ruido y la intensidad de dicho acto. Mariana Obersztern nos ofrece su lectura con “Ese bow – window no es americano” presentado en la Sala Dumont (Santos Dumont 4040) todos los domingos a las 18 hs hasta el 30/06.



La obra es una adaptación del cuento Nada de todo eso de la escritora Samanta Schweblin que forma parte del libro Siete casas vacías (2015). La directora logra una adaptación interesante en donde combina la acción teatral y el cuento narrativo para efectivizar una pieza acorde al nuevo mensaje que Obersztern está dispuesta a transmitir. La historia trata sobre los viajes rutinarios en auto que suelen emprender una madre con su hija por las casas residenciales de su barrio. Su actividad consiste en observar casas ajenas, acomodar objetos en su lugar, embarrar céspedes ajenos y seguir observando lo extraño que genera una cierta curiosidad en las protagonistas.

Si bien el texto sigue de manera fiel al cuento, la directora decide avanzar su lectura a través de lo lúdico: el juego de perspectivas, de miradas, de voces mentales que se interponen con el relato e interrumpen la lectura lineal que pueda llegar hacer el espectador. La corporización de las palabras, ideas y pensamientos se ven concretadas en los objetos escenográficos, en el espacio y en la interpretación de las actrices en escena. Es interesante el papel de María Merlino, la hija, que cumple con un doble rol: es narradora y personaje al mismo tiempo. Esta duplicación apela a la confusión y desencuentro que sostiene con su propia identidad. La hija es narradora en la manera que expone las conductas, acciones y movimientos de los personajes, lo hace de frente mirando al espectador generando un contacto único. De esta forma se conserva la calidad narrativa del cuento y deja en claro que la hija es la dueña de las palabras, mientras que la madre es la que acciona y controla toda la situación.

Mirta Busnelli nos ofrece una madre autoritaria, llena de fragilidades y contradicciones, generando humor con pequeños gestos o acciones que caracterizan su rebeldía. La presencia de la dueña de la casa, Vanesa Maja, lleva la tensión a su punto máximo: con el ruido de sus tacones, su vestimenta refinada y sus palabras acotadas y punzantes logra generar una cierta incomodidad que moviliza la escena. Ambas protagonistas siguen la trama sin atender el discurso poético de la hija que anticipa sus movimientos. Es como si se encontraran en un plano completamente distinto, en el plano de la acción teatral. Obersztern también decide involucrar otro plano: el audiovisual. En el centro del espacio se encuentra una pantalla que nos habla con sus imágenes en blanco y negro mostrando en primer y primerísimo plano a las protagonistas, más que nada la madre, y sus acciones. El dispositivo audiovisual es otra ventana que interactúa con los cuerpos en escena, se mimetizan con el discurso que describe la hija y nos ayuda a espiar ese mundo interior/exterior que sólo escuchamos con palabras.

“Ese bow – window no es americano” es una obra sensible que nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la memoria, la identidad y la relación entre madre e hija. Pone a disposición un espacio escénico en donde presenta distintas zonas de conflictos: el interior de la casa, el auto y el barro. A través de sus personajes, nos plantea preguntas sobre cómo nos vinculamos con el pasado para sanar nuestras heridas e interrogantes que quedaron detrás de ese “portazo” confuso a la hora de relacionarnos con el otro.

Reseña: Turandot en el Teatro Colón

La opulencia de Turandot en el Teatro Colón

Nessun dorma,
nessun dorma
All’alba vincerò
Vincerò!
Así dice el Aria más famoso de la última ópera de Giacomo Puccini; quizá la interpretación más recordada es la del legendario Luciano Pavarotti. Durante este momento, el Teatro Colòn aplaudió hasta más no poder debido a la emoción que inundó la sala.



Turandot es la ópera más exótica de comienzos de siglo XX y quizá, el fin de la ópera clásica para dar el paso a la vanguardia.  Inconclusa por la muerte de Puccini, fue completada por Franco Alfano y estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán.

El Teatro Colón tuvo el honor de presentar Turandot desde el 17 de mayo hasta el 29. Hace años que el palacio porteño no reestrenaba este clásico universal. Conocida por su ambiciosa y exuberante puesta en escena, la historia de la princesa Turandot, renuente a casarse con el príncipe de Persia; es una línea clásica romántica con tintes tragicómicos, aunque está ambientada en Pekín, es un resultado ecléctico interesante.

Turandot está compuesto por tres actos y tres cambios de escena, cada uno representa los exteriores de un palacio de la China imperial. La exactitud en los detalles, el trabajo de carpintería y pintura (siendo el dorado el color que más resalta) es soberbio. Los budas guerreros que se ven lateral  en el escenario y la influencia del feng shui, nos traslada al mismo tigre asiático. La idea original, concepción escénica y escenografía es gracias al maestro Roberto Oswald.

La dirección musical se conforma por los maestros Carlos Vieu y Beatrice Venezi, siendo esta última, una de las pocas mujeres que ha tenido la oportunidad de dirigir una ópera en el Teatro Colón.

Las sopranos Veronika Dzhioeva, Mónica Ferracani y Anastasia Boldyreva  son las responsables de interpretar a Turandot, siendo el segundo acto el que más destaca debido a la técnica de sobreagudos. Las tres cantantes deslumbran durante las funciones.

Los tenores argentinos Marcelo Puente y Jorge Puerta logran encarnar al príncipe de Persia de una manera remarcable, siendo la prueba final el Nessun dorma, aria que logra conmocionar y llorar a los espectadores.

El vestuario va a la par de la escenografía. Es estrambótico y deslumbrante. Brilla en todas las apariciones de cada personaje de reparto y coristas. El dorado, rojo y verde son los colores más destacados en los vestidos hechos a mano y con un diseño elegante, dejando lo mejor para el personaje de Turandot.
Anibal Lapiz es el maestro encargado de vestir y reponer la escena, ambas hacen simbiosis ante lo exótico de la obra en sí, pero también ante la increíble opulencia que nos ofrece el Teatro Colón.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Ventanas




Tuvimos el gusto de estar en la última función de “Ventanas” escrita y dirigida por Lucas Ranzani, en Teatro Paraje Artesón. Actúan Vittorio Falco, Malena López, Ignacio Pozzi y Julia Rosell Fiesch. Es la historia de dos parejas de mediana edad que viven una en frente de la otra y pueden observarse a través de ventanas, por un lado están Analia(Malena López) y Tomás( Vittorio Falco), Analía es una actriz que asiste a castings en busca de empleo, pasa muchas horas tediosas, fuma en el balcón y su situación la tiene frustrada y malhumorada, Tomás tiene un trabajo formal y la pareja no se lleva del todo bien; por otro lado ellos son observados por Julieta y Fede que no sabemos mucho sobre sus vidas, sí que tratan de descifrar e imaginar, con cierto voyeurismo, lo que pasa del otro lado.



En el desarrollo de la obra los personajes y los actores logran traspasar y contactar y vivenciar con sus vecinos, en situaciones por momentos irreales pero que materializan la fantasía. Sus escenas son en gran parte histriónicas y de mucha histeria, algunas bien logradas pero de una trama un poco agotadora. La temática del orden del voyeurismo, de las parejas, de la fantasía, del tedio, del deseo si bien son interesantes y necesarias no son del todo trascendentes, queda en lo lúdico y tal vez falte contenido.

En lo musical la jóven Olivia Alonso musicalizó en vivo con teclado eléctrico y piano acústico vertical, siendo grato escuchar música en vivo. Con gestos musicales de acordes y melodías y escalas se acompañaron las escenas, pudimos escuchar también piezas clásicas como un fragmento del primer movimiento de la sonata para piano nro.15 K.545 en Do de Mozart y también hizo uso de ambos pianos a la vez en otros pequeños momentos. Es difícil sostener una obra teatral completa sólo o mayormente con piano, haría bien completar y complementar más con otros planos sonoros como efectos, algún instrumento pequeño ó técnica no tan convencional, igual estuvo bien y funcionó bien!

¡Las actuaciones fueron buenas! Dentro del elenco vimos la actuación singular de Julia Rosell Fiesch por ser de Barcelona viviendo en Argentina y regalarnos parte de su cultura y de su país. Luego Malena López, Vittorio Falco y Ignacio Pozzi también pusieron mucho de sí. La puesta y la producción fue sencilla, de todas maneras se produjo cierta magia y buen momento para todos. ¡Felicitaciones y que se logre el reestreno!




Matías Vanacor para La Butaca Web

Reseña: Partir(Se)

El desgarro de Partir

Partir es partirse. Partirse en varias partes, unas en el lugar que dejaste y  otras en el  que estás.

Belén Galain entiende el desgarro,el dolor y el partir; de partir, irse, marcharse, escaparse, exiliarse. Fueron decenas de miles los argentinos que tuvieron que dejar su hogar para refugiarse en otro país, todo esto debido a la persecución política en marco de la dictadura militar  a mediados de los setenta.



»Marlies, guiada por la precisa intuición de partir a tiempo, decide irse de la Argentina junto a su hija. Se despiden con urgencia y parten hacia la novedad.
Al llegar, la madre se encuentra con un pueblo en ruinas y una serie de desafíos transformadores. Lejos de su hogar, descubre que la partida es una oportunidad para reinventarse». Así es la sinopsis de la poética obra de Belén Galain presentada en El Rojas, la misma obtuvo el Primer Premio Germán Rozenmacher 15º de Nueva Dramaturgia en Buenos Aires, mientras que en New York fue seleccionada por IATI Theater para formar parte del programa Cimientos.



Lilian Timisky y Camila Cobas Lama interpretan a madre e hija en esta obra. Ambas ofrecen una narrativa personal sobre el Partir, algunas veces van a coincidir pues los caminos de los padres  e hijos deben separarse. Poesía y drama conjugan en la actuación de estas actrices de distintas generaciones, se vuelve una sincronía que empatiza con  el público.



Partir (se) no es solo drama. es baile pues el camino del personaje de la hija está marcado por el Flamenco, baile  antónimo al Tango. Flavio Zuñega, Mónica Romero y Lucía Lacabana son los bailarines que estarán presentes durante toda la obra, haciendo su zapateo, doblao y bulería. Gustavo Friedenber es quien dirige esta coreografía española y libre que ayuda al personaje a moverse por el escenario.



La escenografía está a cargo de Cia.Las Partes. El equipo se encarga de recrear una escena por niveles, conformada por un puente, minitarimas y relieves.



Partir (se) es mucho más que la voz de aquellos que se van, es el llamado de los que quieren volver, quienes parten se parten en muchas partes. Pedazos de corazón repartidos luego de la partida.



Partir (se) está disponible los sábados a las 21 horas en El Rojas.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: El Bululú. Antología endiablada

José María Vilches fue un maestro para Osqui Guzmán. Dice él “ (…) sin saberlo, José María Vilches fue mi maestro y yo su alumno». Sin saberlo, también, quienes asistimos a “El bululú. Antología endiablada” estamos frente a un maestro.

Unipersonal hecho de retazos: la vida de Osqui Guzmán y su camino por la actuación se mezcla con intervenciones de personajes propios de la Comedia del Arte, con imitaciones de José María Vilches, con textos de Federico García Lorca, con la tradición y la familia boliviana, con la llegada y la vida en Argentina. Osqui Guzmán se mueve, canta, recita, narra, arma un tejido, se desnuda, sorprende. El público es parte y ríe, exclama, aplaude, calla. 

Acto mágico. “El Bululú. Antología endiablada” invita a ocupar un rol activo e imaginar. Dos paneles, un cajón, un banco, en ese casi- vacío habrá castillos, bosques, casas, calles. Así también, en ese cuerpo que es uno solo, habrá tantos otros.  

Retumba el canto boliviano, retumban los zapatos contra el tablado, retumba el corazón. ¿Qué puede un cuerpo? ¿Qué puede una obra? “El Bululú. Antología endiablada” y el teatro como espacio para todos los mundos posibles.

“El Bululú. Antología endiablada” – Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343)- Martes 20:30hs

FICHA TÉCNICO ARTÍSTICA

Autoría: Leticia Gonzalez De Lellis, Osqui Guzmán// Actúan: Osqui Guzmán// Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández// Diseño de luces: Adrián Cintioli// Música: Javier Lopez Del Carril// Asesoramiento dramatúrgico:Mauricio Kartun// Asistencia de dirección: Leticia Gonzalez De Lellis// Producción: Leticia Gonzalez De Lellis// Coreografía: Pablo Rotemberg

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: Dorian, el musical

Por Andrea Parise

«Dorian: El Musical» ha irrumpido en la escena teatral con una interpretación fresca y cautivadora de la atemporal novela de Oscar Wilde, «El Retrato de Dorian Gray»



Esta producción fusiona la magia del teatro musical con la profundidad psicológica y la provocación moral del trabajo literario original. «Dorian: El Musical» nos sumerge en el glamuroso y peligroso mundo de Dorian Gray, un joven seductor que intercambia su alma por la eterna juventud.  

La historia se desarrolla con un elenco talentoso que da vida a los icónicos personajes de Wilde. Desde Dorian, el protagonista en busca de placer y eternidad, hasta Lord Henry, el cínico e influenciador amigo que lo corrompe, cada personaje es retratado con profundidad y complejidad. 

Este emocionante musical fusiona la obra maestra de Wilde con canciones conmovedoras de Alejandro Dolina, bajo la dirección de Sergio Lombardo, llevando a Dorian por un viaje de obsesión, pérdida y redención. El elenco está compuesto por Emmanuel Degracia, Aimará Vázquez, Agustín Iannone, Diego Cassere, Nicolás Armengol, Belén García Salles, Agos Becco, Jazmín Fernández, Juan José Quiroz, Joaquín Caso, Lucía Ingold, Matheo Falbo, Nico Álvarez, Pablo Pighin, Palo Zárate, Pame Peker, Pedro Krause, Sara Botta Benzo, Shaiel Zas, Sol Wainer y Waldo Rivero.

Belén Garcia Salles merece un reconocimiento por su inmenso manejo de escena, junto a un decir perfecto y una voz que cautiva desde la primera canción que nos regala.  
Multiescena CPM – Av. Corrientes 1764 CABA
Funciones: Domingos 20.00 hs

Reseña: Paso de dos

Muy Pavlovsky, muy intensa, profunda y visceral. Para los amantes del teatro de Tato hay aquí una muy lograda muestra con toda la esencia de su teatro. Un texto que refleja la compleja relación amor-odio entre un torturador y su victima, que va mostrando distintas facetas, que nunca se instala y sacude al espectador constantemente; nada previsible y de una profundidad mas que lograda.

La puesta de María Carolina Pavlovsky nos muestra un escenario despojado y que da preponderancia al denso texto y a un actuación intensa y desbordada, es decir muy Pavlovsky. Con escenas muy potentes y cargadas de violencia, casi al limite de lo soportable por el espectador, logra conmover y emocionar.

Un elenco a la altura de las circunstancias que juega a fondo y da verosimilitud a personajes complejos;  sobresale el trabajo de Alejandro Robles, muy bien acompañado por Andrea Martínez.

Si quieren ver teatro profundo e intenso, ser atravesados por una parte de nuestra historia que hoy día quiere ser negada por algunos, este es el espectáculo ideal, no dejen de verla.

A.R

Ficha técnico artística



Actúan: Andrea Martínez y Alejandro Robles

Iluminación: Víctor Chacón

Musicalización: Manuel Bardano

Diseño: Víctor Chacón

Fotografía: Nacho Lunadei

Prensa: Dafne Strobino Niedermaier

Asistencia de dirección: Mariel Edith Cuevas

Dirección: María Carolina Pavlovsky



Duración: 60 minutos



Funciones: domingos de mayo a las 20 horas



Entrada: $8000. Reserva por Alternativa Teatral:

https://publico.alternativateatral.com/entradas87891-paso-de-dos?o=14

Reseña: Elena de a ratos

El fantasma que vuelve de a ratos

La idea de contactar con nuestros queridos, pero en el más allá, siempre ha cautivado a la humanidad. La religión y los cultos se han enfocado en descifrar, dar explicaciones o métodos de cómo comunicarse con aquel que ya partió. Esto puede ser una delgada línea entre cerrar una herida o una obsesión.



»Llega a oídos de un viudo la existencia de una joven que posee la capacidad de encarnar espíritus. Este le solicita que le traiga a su difunta semanalmente.
La proximidad de los cuerpos y las almas disparará un triángulo sentimental que promete no acabar bien». Así  describe Juan Azar su nueva obra »Elena de a ratos».

Juan Azar dirige, escribe y actúa en esta comedia dramática sencilla pero llena de profundidad. Laura Capellano y Valentino Naughton forman parte del elenco de esta obra.

Él quiere comunicarse con ella, ella sirve de portal y Elena está de a ratos. Vida, muerte, pasado  y presente se juegan en un carrusel representado en una cortina movible de terciopelo. Los actores tal cual magos deberán moverla para cambiar de personaje, esto es imperceptible pues se maneja una jocosa coreografía.

Hay risas, humor absurdo y un clown inexpresivo, el ruso.  El director supo aprovechar los pocos elementos del escenario para llevar su guión sobrenatural, para traernos a Elena, aunque sea de a ratos.

Laura Capellano y Valentino Naughton están muy bien sincronizados para hacer de Elena en el más allá y la mujer capaz de recibir los espíritus. Ambos realizan una coreografía robótica  pero jocosa.

Elena de a ratos es una opción divertida dentro del teatro under, una manera diferente de llevar lo sobrenatural, aprovechar los espacios y retratar la obsesión hacia lo que ya no está.

Disponible los viernes a las 22:30 en el Teatro Polonia.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Einstein on the Beach en el Teatro Colón

El minimalismo de Philip Glass llega al Teatro Colón

Nacido en Baltimore en 1936, Philip Glass es uno de los compositores estadounidenses de más renombre y trayectoria. Su corriente musical es el Minimalismo, género del que formó parte como uno de sus precursores.



Einstein on the Beach se convirtió en un éxito de la vanguardia musical en occidente  a mediados de los setenta. Una ópera sin argumento y sin una línea narrativa de una duración de cinco horas. La misma representa una serie de monólogos cargados de repeticiones que se interponen una y otra vez, un coro acelerado y extenso, danza interpretativa libre, música electrónica e hipnótica y lo más impactante: su puesta en escena.

Robert Wilson fue el encargado de la gran producción de la escena de Einstein on the Beach, para esta presentación el Colón, Martín Bauer dirige la reposición escenográfica.
Un escenario vacío con una pantalla apagada al fondo. Así arranca la ópera y a medida que avanza la puesta en escena se va armando. Un tren a control remoto en una maqueta, proyecciones cinematográficas en blanco y negro sobre trenes, un set de grabación que se va formando, cables por doquier, grandes estructuras con pantallas a lo alto y muchas cámaras. Esta puesta en escena es mecánica, industrial y sorprendente, siendo el metal y lo electrónico sus pilares.

Maricel Álvarez, Analía Couceyro e Iván García son los tres narradores de la ópera. Estarán presentes de manera intermitente recitando un monólogo sin sentido que irá on repeat y en perfecto inglés. El trío destaca por su calidad interpretativa.

El ballet estable del Teatro Colón está presente con una coreografía austera, libre y suelta que va de la mano de la música minimalista de Glass.  Marina Giancaspro y Gustavo Lesgart son los bailarines que integran el último acto de la obra. Ambos brillan tanto juntos como separados, siendo el gran deleite de la noche que se contrapone con la escena metálica.

Gracias a la electrónica de Germán Campos tenemos esta puesta en escena tan ambiciosa. El técnico es un artista y es admirable ver  a todo su equipo integrar parte de la obra en el armado de la misma. Algo nunca antes visto en el Colón.

Einstein on the Beach es una ópera anti ópera que si bien no es fácil de ver por su extensión, es una experiencia única e inmersiva. Una muestra de cómo la música y la tecnología pueden romper con lo clásico.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.