Crítica: Una especie de familia

Malena, médica, cercana a sus 40 años, recibe un llamado de Misiones. El Dr. Costas le dice de viajar inmediatamente: el bebé que tanto espera está por nacer. Y Malena emprende un viaje que será de ida, en su vida.La problemática de la adopción en Argentina se conoce como compleja e intrincada. A saber: por causas que lo ameritan (no se puede depositar un niño a cualquiera, tal como dar un paquete de arroz) y por causas de burocracia estúpida.

Malena viaja sola en su auto hasta un hospital, en un pueblito de Misiones.
Marcela, está a punto de parir y Malena llega justo a tiempo para presenciar el nacimiento. Obviamente, ambas han acordado (¿Han arreglado?) la cesión de la criatura. Hasta allí todo sucede según lo estipulado, pero se presenta un pariente de Marcela pidiendo 10.000 dólares como modo de ayudar a la familia, una familia carenciada. Todo parece ser un arreglo entre médicos, enfermeras, policías, abogados, jueces y la madre que vende … y la madre que compra.

Esto que parece un negocio, y lo es, sucede constantemente en nuestro
país. Y todos lo saben. Y todos se horrorizan. Pero, como en muchas
cosas, a nadie le importa en verdad.
Malena se resiste a que lo iniciático con su hijo tenga como acto
fundacional un hecho vil, y se niega. Pero su ansia por ser madre es tal,
que pide a su marido (en viaje de trabajo) ayuda económica y que venga de inmediato, ya que “los papeles” los tiene que firmar él, principalmente, como padre. Se realiza la transacción, económica y vital, y cuando la pareja vuelve a Buenos Aires es detenida en un retén en la ruta, acusados de robo del bebé. La intervención del suegro de Malena logra su liberación, pero el
bebé queda en un hogar de crianza.
Malena no puede soportarlo, secuestra al niño y huye acongojada, en una huída a ninguna parte, que son todas, y que termina siendo circular.

Diego Lerman, el director, pone la cámara com un microscopio sobre la
protagonista y el relato fluye como en primera persona. Todo lo que a la
doctora le sucede y la transforma, es auscultado en detalles sutiles y la
observa en su completud: en sus actos, en sus dudas, en sus principios, en sus miserias. Lerman no moraliza con sus criaturas, deja que fluyan tal
como son. Y precisamente allí estriba el encanto de este buen film.
La fotografía de Wojtek Staron es expresiva al punto de ser protagonista del relato y transformarlo. De una rara belleza, su paleta cromática hace algo de este film que no sería el mismo sin él, y remite al mundo pictórico del gran director polaco Krzysztof Kieslowski.

Las actuaciones de Daniel Aráoz, de Claudio Tolcachir y demás elenco son
muy buenas. Las protagonistas de esta historia: la española Bárbara
Lennie, como Malena y Yanina Ávila, como la madre biológica, ambas
creíbles, creativas, empáticas, duras y tiernas en su justa proporción. Las
dos escenas finales entre ambas actrices, perforan la pantalla de piedad.

Una película conmovedora.

Guión y Dirección: Diego Lerman
Fotografía: Wojtek Staron
Edición: Alejandro Brodersohn
Música: José Villalobos
Elenco: Bárbara Lennie, Daniel Aráoz, Yanina Ávila, Claudio Tolcachir

A. R. Belano

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