Crítica: La desaparición

Crítica de Malena Batista

Desde una profunda desesperación, este atípico thriller rumano nos cuenta la historia de Tudor (Bogdan Dumitrache) y Cristina (Iulia Lumânare), un matrimonio con dos hijos pequeños Maria e Ilie, hasta que un evento trágico de domingo, desencadenará una familia destrozada.

Una mañana en la ciudad de Bucarest, Tudor lleva a sus hijos a jugar al parque. Vemos una familia feliz, hasta que María desaparece cuando Tudor no está atento. Larga escena de los chicos jugando entre niños y juegos en un parque común y corriente, planos que parecen no terminar jamás, hacen sentir el film de Constantin Popescu, de como algo tan trágico puede ser algo cotidiano que asusta y desespera a uno como espectador. Es inimaginable lo que cada persona sería capaz de hacer en una situación así. El director, consciente de ello, no juzga a sus personajes. Solo muestra el accionar de los personajes y que cada espectador decida por sí mismo.

Sin sospechosos contundentes la búsqueda policial no avanza, y Tudor comienza a sospechar de todo lo que lo rodea, entrando en un torbellino en el que vemos como el personaje se va deteriorando tanto físicamente, y como actúa cada vez de manera más rara en la búsqueda de su hija que parece no llevarlo a ningún lado.

Una llamada misteriosa y una figura que lo es todavía más, vista en una foto de aquel día en el parque, establecen una atmósfera de thriller, pero Popescu no se contenta con crear un original film de género rumano, sino que sube la apuesta con una exploración psicológica del tema de la pérdida y sus profundos efectos en la comunicación entre los miembros de la familia. Sustentada por interpretaciones de primera, la película muestra con una apabullante eficacia cuánto se parece la vida en familia, algo que parece tan sólido y consolidado, como de un día para otro se puede venir todo abajo quedando Tudor aislado de todo en esta búsqueda sin resultados.

Los personajes secundarios son llevados al primer plano con habilidad para mostrar que es imposible empatizar desde afuera este cataclismo sentimental. ¿Cómo puede entender un desconocido el vacío que el incierto destino de Maria ha dejado en el seno de la familia, o la sensación de horror cuando empiezan a hablar de ella en pasado?

La única advertencia que quizás sea conveniente señalar, es la extensión de 152 minutos que dura la cinta, que no todo espectador está habituado a presenciar, pero, sí logra ese sentimiento de angustia que se vive a lo largo de toda la película.

Calificación: 8/10

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