Crítica: Infierno Grande

Por Ignacio Festa 

“¿A dónde vas María?”, le dice Lionel a su esposa mientras agarra el caño de la escopeta con la que le está apuntando.  Mientras María se encontraba cocinando, su espodo había tratado de manosearla. No era la primera vez que era agredida por su marido y se defendió golpeándolo en la cabeza con un pollo congelado. Lionel se despertó justo cuando ella abría la puerta de calle para irse de la casa. Después de un forcejeo, un disparo se incrustó en la cabeza del agresor que no logró terminar com su vida. A partir de allí, Lionel empezará a perseguir a María mientras ella busca como llegar a Naicó, el pueblo donde ella nació y donde quiere criar al hijo que está a punto de parir.

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Infierno Grande es la nueva película de Alberto Romero, que reúne aspectos de el road movie, el western y el cómic, junto com un mensaje sobre la violencia de género. Interpretada por Guadalupe Docampo, el filme cuenta la historia de María, una maestra rural, que viaja por el las rutas que atraviesan el desierto en la provincia de La Pampa huyendo de la violencia de su esposo. La mujer se enfrentará al camino y a personajes extraños mientras busca el modo de llegar al pueblo donde nació para criar al hijo que lleva en la panza. El niño es el narrador de esta historia, que años más tarde se encarga de contar en qué circunstancias le tocó nacer.

 

“Naicó es tierra de huechuman, que significa cóndor fuerte. Todos los que nacen ahí son fuertes”, le dice un viajero de aspecto aborigen a María cuando le cuenta al lugar a donde quiere ir. La protagonista encarará un proceso de aprendizaje que le permitirá encontrarse con ella misma. Los obstáculos que le impone el desierto le permitirán aprender a valerse por sí sola. María ya se habrá convertido en otra mujer cuando vuelva a estar cara a cara com su marido.

 

La propuesta de Alberto Romero trasciende la intención de reunir diferentes géneros cinematográficos con un mensaje de género. Este western pampeano incorpora en su trama personajes autóctonos del desierto y vincula las reivindicaciones de mujeres com las luchas emancipatorias de los pueblos originarios, como así también la violencia que sufren los niños. Al igual que en películas anteriores, el director incorpora una voz en off que constituye un personaje más en la película como si fuera su marca registrada. Desde su mirada masculina, Alberto Romero a logrado crear un filme sobre la violencia contra las mujeres y de muchas otras problemáticas más que permite hacer más de una lectura.

Calificación 10/10

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