Crítica: Reporte Clasificado

Reporte Clasificado (The Report, 2019), de Scott Z. Burns
Por Francisco Guerrero


A lo largo de siete años, el empleado de la CIA Daniel Jones (Adam Driver) junto con el Comité de Inteligencia del Senado, lleva a cabo una ardua investigación sobre las acusaciones de tortura realizadas por la agencia a sospechosos musulmanes para obtener información a raíz del 11 de septiembre.

Los atentados al World Trade Center en el año 2001 marcaron mucho más que el acto terrorista más grande jamás efectuado. Ser la puerta de entrada definitiva al nuevo milenio no está exenta de las representaciones en el arte. Y por eso me interesa hablar de lo que se logra en The Report, una película que no pone un énfasis tanto en el atentado en sí, si no en las repercusiones a nivel seguridad en lo que esto derivó. Es una película que logra una cierta empatía con los prisioneros musulmanes (algunos injustamente encarcelados) dando a conocer que algunos de ellos no tenían relación con las altas esferas del poder de Al-Qaeda. Los métodos para sacar información eran a base de torturas realmente insoportables. La película hace hincapié en la explicación de estos métodos (los cuales fueron ampliamente aprobados) y la exposición de los mismos, que logra desembocar en las escenas más crudas del film, incluyendo ahogamiento o privación del sueño.

Hay un juego político constante. La invisible, pero presente lucha entre demócratas y republicanos logra un conflicto de intereses en donde se plantea si realmente hay que dar a conocer la información y que pasaría si cesan los métodos de interrogación. En una escena se menciona que un ataque terrorista podría debilitar al partido demócrata por los próximos veinte años. Esto, debido al conocido extremismo del partido republicano y su recurso de la mano dura. Algo que la población estadounidense anhela luego de un atentado terrorista.
La película posee un ritmo ágil como ya este ha caracterizado a las biopics norteamericanas de los últimos años, que parecen no salirse de la fórmula y que logran un entretenimiento informativo muy eficaz. Bastará ver ejemplos como Vice, The Big Short o The Wolf of Wall Street.
En las actuaciones no hay mucho que se pueda resaltar. Ningún personaje resulta complejo ni con profundidad. Todos parecen ser arquetípicos sin ningún tipo de desarrollo ni evolución. Se puede observar en algunas escenas algún que otro arranque de enojo, pero todo vuelve a la normalidad luego de unos segundos, como si no hubiese ocurrido. Es lo que la película amerita. No hay un Adam Driver obsesionado al estilo Zodiac.
En cuanto a la fotografía, la película alterna entre una paleta azulada, cámaras fijas y movimientos sutiles para las escenas en donde está Daniel Jones con su respectiva investigación; y una paleta anaranjada, con cámara en mano y movimientos más bruscos para las escenas correspondientes al mundo por fuera de la investigación de Jones, dando un aire de intranquilidad. La fotografía resulta simple y con esto quiero decir que no toma riesgos y que a la hora de metraje (o incluso antes) ya podemos adelantarnos al plano que viene. Esto no comprende un desafío ni una sorpresa para el espectador, que debe concretarse puramente en los diálogos, a veces por demás explicativos.

The Report resulta una película muy entretenida y dinámica, no por eso memorable, pero logra darnos una visión más amplia sobre los hechos post-9/11 y de cómo las grandes esferas de seguridad estadounidenses harán hasta lo más descabellado como excusa para asegurar el bienestar de sus ciudadanos.

Calificación 6.5/10

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