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Sinopsis Cuatro mujeres jugando a armar mundos entre risas y emoción. Una obra para dejarse llevar por el hermoso mundo de la imaginación y encontrarse desde el arte y lo estético con lo simpleza de lo bello.
Reseña La delicadeza de lo sutil en un guion sin pretensiones que se eleva en la unión de cuatro mujeres contando historias. Historias que nos sumergen en sus distintos mundos a través de la música, la danza, lo etéreo y lo profundo de indagar en esas aguas que uno elegie naufragar a lo largo de la obra. Solo la unión poderosa de cada una de las protagonistas permite que el ritmo fluya, se pause, se atienda, se cante y en esa manifestación donde el cuerpo hace eco del arte explora la manifestación del relato. En el sonido que salpica cada pequeño espacio de la sala, en la búsqueda de cada mini universo que va enlazando la trama, y en la sencillez del minucioso detalle para que cada escena encastre y se sienta correcta, prolija, desafiante y atrevida, hay un universo propio que te transporta a un viaje donde todo esta sujeto a la propia interpretación, a la fantástica intuición o al maravilloso caos que da la imaginación.
Bernardita Epelbaum, autora y protagonista que priorizó fortalecer el vínculo de las interpretes ante que enfrentaran el texto, y eso es algo que permite, sin dudas, que cada situación se sienta como un juego natural del que esta bueno formar parte. Cada una de las actrices destaca y aporta un toque diferentes oportuno para cada porción de la narración. Aplausos para el bellísimo tono y calidad vocal de Delfina Oyuela.
Detalle El día de la función la obra fue traducida en simultaneo al ingles para algunos invitados internacionales. Ne pareció una decisión muy acertada que permitió que todos pudieran disfrutar y comprender la puesta en escena.
Ficha Técnica Dirección: Bernardita Epelbaum Reparto: Gisela Baiardo, Bernardita Epelbaum, Delfina Oyuela, Eva Palottini Duración: 55 minutos Funciones: Lunes a las 20.30 hs en Casa Teatro Estudio, ubicado en Guardia Vieja 4257
El chamamé posee una mística que nos remonta de manera instantánea a la tierra, lo salvaje y melancólico. Este género propio del litoral del Río Paraná llega a Buenos Aires con discreción, pero, el teatro es una excelente oportunidad para traer aquellas historias sobre familia, chamamé, el peso del pasado y los caballos.
Libro de Tess Gallagher y adaptado al teatro por Lisandro Penelas (quien también dirige), el amante de los caballos se resume bajo la premisa: »Una mujer atraviesa la enfermedad y muerte de su padre. Mientras recuerda su historia y la de su familia, intenta reconstruir el hilo que la une a sus antepasados, a ese mundo de los bailarines y los borrachos, de los jugadores y amantes de los caballos».
Ana Scannapieco es la estrella de este monólogo. Ella y un establo recreado por Gonzalo Cordova Estevez, una historia sensible y chamamé de fondo. Son los ingredientes para ‘El amante de los caballos’.
Scannapieco interpreta a una mujer que atraviesa el duelo y se apoya en un magnetismo equino, los susurros y la ilusión. Su perfomance es sensible, enternecedor y delicado. Mediante el uso de mímicas, onomatopeyas mudas y pasos de chamamé, la actriz hace valer el sentimiento de su personaje.
Penelas entiende la obra de Gallagher y la traslada al Chaco argentino, hace que el chamamé sea un personaje sonoro y el caballo, omnisciente.
El amante de los caballos es una obra sobre el peso de las paternidades, la locura pero no la locura que conocemos, sino aquella donde las personas por decidir un camino propio y poco adaptado a la sociedad son juzgados por la misma.
El amante de los caballos se presentó en el Teatro Moscú.
En los años 50, un chico tira una moneda sobre un restaurante giratorio provoca que toda la estructura se desplome aniquilando a todos los asistentes, pero esta vez, la premoción de esta serie de accidentes mortales la tiene Stefani, que vive en el presente e identifica a la protagonista de esta pesadilla recurrente que tiene como su abuela de la que sabe muy poco.
Antes de volverse loca con estas imágenes que se siguen reproduciendo en su cabeza, y en lugar de consultar a un profesional, decide visitar a su familia para averiguar más de su abuela que ha cortado vínculos con ellos hace años. Luego se entera que esas visiones sobre la posible muerte las compartía con su abuela y por ese acoso constante decidieron cortar vínculos con ella.
Pero un dato de su tía le permite a Stefani dar con su dirección. ¿Podrá Stefani descubrir la verdad con su abuela y no morir en el intento? Habrá que verla para averiguarlo. Aunque la verdadera pregunta cuando te sentás en el cine es ¿con qué muertes originales nos sorprenderán esta vez?
¿Qué me gustó?
Las muertes accidentales siguen a la orden del día, aquí las muertes son originales pero si uno es fan de la saga ve que hay ciertos guiños a “accidentes” que ya vimos.
En esta entrega hay una mayor dosis de humor que en las anteriores, necesario para que siga siendo atractivas estas pelis y no simplemente una seguidilla de muertes extrañas.
Esta entrega también linkea con las anteriores dándole una suerte de continuidad a la saga, lo que intenta diferenciar esta entrega de todas las anteriores.
¿Qué no me gustó?
No innova en nada, uno se pasa toda la película tratando de proveer cómo será la próxima muerte, lo que es divertido al principio pero se desgasta rápidamente. Además no haces empatía con los personajes ya que sabes cómo van a terminar.
¿A quién recomiendo ir a ver esta peli?
Por supuesto a los fanáticos de la saga, no van a estar decepcionados de ir a verla ya que todos los elementos que identifican a esta saga están allí. Si no vieron ninguna película de las anteriores, esta puede servir como primera incursión teniendo en cuenta que habrá algunas cosas que conectan con las anteriores (más que nada guiños) pero que permiten entender la historia perfectamente.
Dato: Esta es la última aparición de Tony Todd, el actor de candyman, icono de esta saga y que apareció en todas las entregas. Lamentablemente falleció el año pasado
En un remoto pueblito de una isla remota, Yuri, una niña descubre una pequeña criatura Occhi en el bosque con la patita lastimada por una de las trampas, el problema es que su papá adoptivo, interpretado por William Dafoe, odia a estas criaturas e incluso lidera un pequeño ejército conformado por los chicos y adolescentes que están encargados de eliminarlos ya que los ven como bestias que se comen a los animales y destruyen la cosecha.
Yuri sabe que no puede seguir por mucho tiempo en su casa cuidando a la criatura, por lo que arma su mochilita y ambos parten a la aventura, pero la gente del pueblo no tarda en darse cuenta de esta peluda presencia entre ellos.
Finalmente termina refugiándose en la casa de su madre que vive en medio de la montaña. ¿Podrán escapar de todos los que lo buscan, o esta pequeña milicia los encontrará y aniquilara a este primito peludo del maestro Joda? Habrá que verla para descubrirlo.
¿Qué me gustó?
La estética de la película es bastante interesante, incorporando diferentes técnicas que hace años que no se ven, como el uso de animatronics, pinturas mate, miniaturas. Todo esto, en tándem con la trama en sí, le dan una estética muy de los ochentas.
La actuación de Willem Dafoe con todos los matices y cambios de su personaje es muy buena, aunque reconozco que no se destaca particularmente de sus trabajos anteriores.
Es un lindo mensaje de inclusión para los más pequeños que enseña a convivir con la naturaleza más que considerarla una amenaza.
¿Qué no me gustó?
Se toma su tiempo con algunos planos y reacciones de los personajes, especialmente de la protagonista. Lo que se entiende por lo que tiene que transmitir en pantalla, pero puede considerarse como algo lenta y larga, pese a su corta duración.
¿Aporta algo nuevo al género?
Es una historia de fantasía que busca emular a películas de los ochentas como E.T. (1982), Gremlins (1984), Los Goonies (1985). Donde los chicos eran los protagonistas y se entendían con algún ser mitológico o fuera de este mundo.
¿A quién recomiendo ir a ver esta peli?
Está dirigida a un público más joven, me atrevo a decir chicos de entre 5 y 12 años. Los adultos posiblemente no la disfrutemos como ellos.
Si hay una franquicia de terror que caló hondo en el espectador, es la de Destino Final. Ya sea porque los accidentes si son algo palpable que nos puede pasar, o quizás el pensar que la parca tiene un plan para todos nosotros y que no hay forma de evitarla. Y ahora, tras varios años de ausencia en las salas, nos llega Destino Final: Lazos de sangre.
Esta vez nos centramos en la familia Campbell/Lewis, en especial, a Stefani, quien es nieta de una mujer que tras una visión, salvó a varias personas de un accidente fatal décadas atrás. Ahora, perseguida por una horrible pesadilla, indagará en su pasado mientras se da cuenta que es parte del plan macabro de la muerte.
La verdad es que esperaba bastante poco de esta película, quizás porque la fórmula de la saga ya estaba un poco desgastada, o porque se sentía como una excusa para usar una última vez a Tonny Todd colgándose de su triste descenso; pero no. Porque sin ser una joya, Destino Final: Lazos de sangre es un soplo de aire fresco para la saga, en especial, por la implementación del humor negro.
Si, sabemos que siempre presenciamos muertes grotescas, violentas y bastante explícitas, pero las situaciones en las que se daban, siempre eran serias. Bueno, en esta ocasión, exageraron todo; desde las situaciones que desencadenan las muertes, hasta los propios decesos, siendo bastante exagerados y grotescos, pero en el sentido que causan gracia y no repulsión.
A eso hay que sumarle que los personajes, pese a estar rodeados de muertes (de seres queridos, para colmo), siempre están haciendo bromas, y parecen no tomarse la situación en serio. Pero como digo, no es algo que rompa la película, a menos que uno no capte que está ante una comedia con terror.
Eso sí, no vayan esperando ver una genialidad. La película es bastante entretenida y la hora y cuarenta que dura se pasa volando, pero tampoco propone nada nuevo en el sub mundo que mezcla la comedia y el terror. De hecho, tampoco se acerca a ser la mejor de la saga (puesto que se disputan la 1 y la 5 para mi).
Destino Final: Lazos de sangre es una entretenida película de terror, si se tiene en cuenta que aparte tiene muchísima comedia negra. Si buscan algo pasatista, acá tienen una buena opción entre tanto mega tanque que nos está llegando. Pero si quieren algo que ofrezca un poco más que la media de películas actuales, bueno, depende de ustedes.
Micaela es una cantante de ópera y actriz que nunca pudo entrar en la escena lírica de Buenos Aires. En clave documental decide hacer su propio proyecto personal bio-dramático, para contar su historia, su camino en el arte, ocupar espacios por sí misma y recibir ese aplauso que no pudo encontrar en el universo de la ópera. La consagración de nadie regresa por 8 únicas funciones antes de su gira por Europa. La temporada se llevará a cabo los días sábados y domingos, desde el 10 de mayo hasta el 1° de junio a las 20 h en el Espacio Infinito del Centro Cultural Borges (Viamonte 525, CABA).
La consagración de nadie es de esas obras que parecen estar construidas con una fibra invisible, como si se tejiera entre hilos de recuerdos, sueños frustrados y una voz que no se resigna al silencio. Micaela Fariña se impone en el espacio para contar(se), sin máscaras, sin pretensiones, sin vueltas, con una mezcla de vulnerabilidad y potencia que desarma. Lo interesante de la dirección de Gonzalo Quintana y la dramaturgia que ambos escriben (Fariña y Quintana) es que no intentan embellecer la herida: la muestran tal como es, con momentos de ternura, de humor y también de desgarro. No es un relato de triunfo, ni mucho menos, sino una especie de carta íntima al deseo de ser artista o, mejor dicho, al deseo de ser vista.
Desde que comienza la pieza teatral se siente que el cuerpo de Micaela es todo un archivo vivo. Su voz -que canta, recuerda, se quiebra- se convierte en el eje de una narrativa que mezcla la memoria emocional de la infancia, los mandatos familiares, su fascinación por la ópera, el teatro musical, los intentos fallidos de “llegar” y ese sentimiento que flota en muchos de nosotros: el de no estar a la altura de lo que se espera. Y sin embargo ahí está, parada frente a nosotros, habitando esa aparente “no consagración” como un acto profundamente político. Lo que conmueve no es sólo lo que dice, sino cómo lo dice: sin grandilocuencia, con mucha verdad.
La obra se construye desde una estética muy simple, artesanal, casi desnuda, pero todo está perfectamente medido. La puesta en escena evita los artificios innecesarios permitiendo que la historia y la interpretación sean el centro de atención. Hay proyecciones audiovisuales, fotografías, videos caseros, documentos, textos que aparecen en la pantalla como si alguien estuviera tipiando en vivo, pero todo está al servicio de una historia que es mucho más fuerte que cualquier recurso visual. Cada elemento parece surgir de la memoria misma de la actriz, como si estuviéramos dentro de su cabeza, escuchando sus pensamientos más secretos y sinceros. Hay algo generoso en su exposición, ya que uno se encuentra pensando en sus propios fracasos, en sus propias preguntas sin respuesta.
Es interesante cómo la obra trabaja con esa sensación de no encajar. Micaela habla de su educación, de sus maestros, de su familia, del canto como un lugar de exigencia y de deseo a la vez, y todo eso construye un mapa emocional que muchos podemos reconocer. No se victimiza, pero tampoco se vuelve épica. Más bien, habita una especie de hibridez: los que no llegaron a ser “alguien” según criterios del éxito, pero que igualmente encontraron una forma de sostener la chispa.
Después de ver la obra, recuerdo haber tenido una sensación extraña. No es una obra que cierre con una gran revelación ni con una resolución catártica. No hay tal liberación, ni aplausos internos, no hay victoria. Pero sí hay algo profundamente reparador: el haber escuchado una voz sincera, que no busca gustar, sino decir. Reconocer en la voz de Micaela algo de nuestras propias dudas, de nuestras propias heridas. Y también, reconocer la belleza de seguir intentando, de resistir desde un lugar silencioso, desde lo no legitimado. La obra no busca convencer, ni impresionar. Y es por eso que justamente conmueve. Porque lo que hace es abrir un espacio donde el fracaso deja de ser una vergüenza y se vuelve una forma de estar en el mundo, honesta, frágil y luminosa. La consagración de nadie no necesita consagrarse porque, en el fondo, ya lo hace con cada espectador que se atreve a mirar desde ese lugar compartido de las vidas no épicas, pero profundamente verdaderas.
El pasado domingo 11 de mayo estuvimos presentes en el Teatro Vorterix para disfrutar de «The Amy Whinehouse Band «, un espectáculo que reúne a la banda original la artista para celebrar su vida musical y su legado. Se trató de una hermosa velada, que junto a la voz de Bronte Shandé, dio un excelente homenaje para todos los fanáticos de Amy.
La noche comenzó con Tamy & La Camorra, una banda que toca su música com estilo de rock y jazz de los 50′ y en el que versionaron canciones como «Bad Romance» o «All about that bass» en este estilo . Luego de esto , a las 21 horas puntual comenzó el show que inició con canciones como «Know you now» «Mr Magic» «In My Bed» en la que se denota la pasión por la música de Amy y el talento tanto de los músicos como de la cantante en escena.
El público pudo disfrutar también de grandes temas como «Back To Black» «Me & Mr Jones» «You Know im no good» con grandes interpretaciones donde el público entonó cada uno de esos temas.
El cierre de «The Amy Whinehouse Band » fue con la canción «Valerie» y demostró ser un hermoso viaje en el mundo de canciones de esta gran artista, llevado a cabo con mucho respeto y talento.
Sinopsis Un político en ascenso se enfrenta a sus propios fantasmas, ambiciones y contradicciones. Entre llamadas urgentes, recuerdos familiares que lo interpelan y discursos ensayados se despliega este vertiginoso unipersonal que expone la vida de un hombre casi común frente al seductor camino del poder. Una historia que puede parecer demasiado a la vida misma.
Reseña Un recorrido inmenso de emociones que trasciende el escenario con un texto jugado y atrevido. Con la impertinente y audaz interpretación de Germán Rodríguez, un actor capaz de recorrer sin dificultad los espacios filosos por los que su complejo personaje lo lleva a desdoblarse, transformándose en esa figura que no deja de compararse con su padre y tratando todo el tiempo de ser una imagen paterna presente para su hija adolescente. Y en ese recorrido, también riesgoso, caminar sin cruzar los límites de lo caricaturesco, se ve al hombre en busca del poder a cualquier costo. Dibujando la imagen posible sin temor a desbarrancar por el puesto que creer merecer, topándose en una doble moral que sale de la ficción y se parece bastante a la realidad; o en ese juego donde lo real y lo inventado se parece demasiado a cualquiera noticia de la televisión, es donde se crea un maravilloso vértigo del que podemos reírnos, y animarnos también, a jugar con la ironía mientras la pasamos bien.
La sala elegida del Camarín de las musas es un pequeño espacio que le da otro sentido a la obra, permitiendo que la cercanía con el público vuelva inmersiva la experiencia. Esa proximidad potencia el texto verborrágico y la adrenalina de un personaje que recorre cómodamente los desbordes y se impulsa a la aventura de una narración cuidadosamente pensada, y llevada a escena remarcando el valor de los diálogos a lo que el personaje se enfrenta.
Mucho más que una obra sobre la ambición política y la búsqueda del poder, una historia de un hombre común mirando y reacomodando sus vínculos familiares mientras atraviesa sus propios temores. Su autor y director, Francisco Estrada, remarco el trabajo a la hora de escribir el guion, y la importancia de saber tomar distancia de los textos para, junto con el personaje, descubrir minuciosamente las distintas facetas que deben enfatizarse, y así volver creíbles los diálogos con las personas más relevantes de su vida.
Gran puesta de escena que logra desde una escenografía minimalista transmitir el recorrido profundo del personaje. Buena puesta de luces que fortalecen el relato y le dan impulso a los diálogos. Excelente elección musical que recorre correctamente los estados de ánimo del personaje.
Detalle ¿Germán Rodríguez encuentra el personaje o el personaje lo encuentra a él? Este maravilloso juego en el que se encuentran hace que personaje y actor se potencien, y se alíen para convencernos de la hipocresía política y el maquillaje comunicativo que se dibuja tras bambalinas. Se siente muy bien la cercanía con la audiencia y el recorrido seguro con que el artista recorre cada espacio para acomodarse a los diferentes sentimientos que el personaje transita.
Ficha Técnica Dirección: Francisco Estrada Reparto: Germán Rodríguez Duración: 55 minutos Funciones: Sábado a las 20.45 hs en el Teatro Camarín de las musas, ubicado en Mario Bravo 960
Un pobre leñador y su mujer vivían en un gran bosque. El frío, el hambre, la pobreza y una guerra a su alrededor hacían que sus vidas fueran muy duras. Un día, la mujer del leñador rescata a un bebé. Una niña arrojada desde uno de los muchos trenes que atraviesan constantemente el bosque. Este bebé, ‘la más preciada de las cargas’, transformará las vidas de la pobre mujer del leñador y de su marido, así como las de aquellos en cuyo camino se cruzará la niña, incluido el hombre que la arrojó desde el tren. Y algunos intentarán protegerla, cueste lo que cueste. Su historia revelará lo peor y lo mejor del corazón de los hombres.
Lo que me gustó Es una película de animación muy bonita que, me parece, podría ser un interesante apoyo educativo cuando se aborda el tema de la Segunda Guerra Mundial. Algunos pasajes son un poco difíciles, duros. Visualmente interesante y la vería de nuevo.
Lo que no me gustó La carga más preciada es una película imperfecta desde su fondo, pero conmovedora y poética por su capacidad de mostrar el horror desde sus formas, con una elegante y bella animación de momentos clave de la historia, y cómo compaginan para darle un ritmo amable y efectivo para cualquier espectador, así caiga en el exceso dramático de mostrar los hechos, y de convertirse, por momentos, en una lección moral enfocada en un aspecto.
El pasado miércoles asistimos al estreno de «Somos Only Fans» en el teatro Regina, una propuesta que, lejos de centrarse en la plataforma digital homónima, utiliza su nombre como trampolín para explorar el absorbente universo del fanatismo. La obra nos sumerge en la vida de un grupo de fervientes seguidores de una producción teatral, individuos cuya devoción los lleva a asistir a cada función y a obsesionarse con cada detalle de la vida de sus ídolos, alcanzando niveles de intensidad que rozan lo inquietante.
En un inteligente juego de espejos, la obra también dirige su mirada crítica hacia las producciones teatrales que, a pesar de su cuestionable calidad, se aprovechan de la incondicionalidad de sus seguidores, quienes están dispuestos a pagar cualquier precio por ver a sus estrellas del momento.
La obra objeto de esta idolatría dentro de la trama, «La condesa sangrienta», se convierte en el epicentro de conflictos internos, donde los egos inflados por la fama de sus protagonistas desencadenan cambios que repercuten en todo el entramado.
«Somos OnlyFans» se presenta como una propuesta teatral con un humor hilarante y deliberadamente exagerado. La representación de los fanáticos es llevada al extremo, mostrando personajes que se toman libertades insólitas, incluso creando canciones dedicadas a ello. Del mismo modo, la crítica a las producciones teatrales para fans se articula a través de una exageración de su superficialidad y falta de rigor artístico. Estos elementos, lejos de ser un defecto, son la clave para generar momentos de genuina comicidad, complementados por números musicales bien logrados, especialmente aquellos integrados dentro de la obra «La condesa sangrienta».
Si bien el elenco es numeroso, el grupo de fanáticos se erige como el corazón de la narración. Sus interacciones y su eventual mensaje de aprendizaje contribuyen a englobar el contexto general de la obra, que se desarrolla a través de diversas historias y escenas secundarias.
En definitiva, «Somos OnlyFans» se revela como una opción musical entretenida para disfrutar los miércoles en el teatro Regina. A través de la parodia, la obra logra ofrecer una crítica divertida sobre el mundo del espectáculo y la dinámica entre artistas y seguidores, garantizando risas en el proceso.
Funciones: Miércoles 20:30 horas en Teatro Regina (Av. Santa Fe 1235, CABA) entradas en boletería y EntradaUno