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¿Quién se ocupa de los males del alma? es una de las interrogantes que Alejandro Casona se lo pregunta, una y otra vez, en la escritura de su obra teatral “Los árboles mueren de pie”. En esta ocasión, el director Miguel Ángel Spano se atreve a representar estos diálogos apasionados y desafiantes junto al grupo teatral “Cazadores del arte perdido” integrado por: Veronica Brown, Claudio Bustamante, Ricardo Delgado, Marta Hermosilla, Fabián Mattos, Sebastián Rapacini, Ariel Ruiz Diaz y Carolina Vargas. Le dan vida a estos personajes, le brindan sentido a estas historias que nos conmueven y emocionan por sus semejanzas que comparten con la vida real. “Los árboles mueren de pie” se presenta todos los domingos de junio y julio a las 16 hs en el Teatro “El Bululú” de la calle Rivadavia 1350.
El dramaturgo español juega en sus escritos con la fantasía y la realidad en un mismo espacio: el teatro. Nos encontramos ante una escenificación del teatro dentro del teatro, ya que los mismos personajes de la obra se sumergen en otra ilusión, representando la historia de otra persona además del texto de Alejandro Casona. Los actores “alquilan” sus sentimientos por amor al arte y para sanar la cruda realidad que a veces se vuelve insoportable. Esta doble actuación por parte de los artistas y la doble realidad que representan, se vuelven fascinantes e hipnóticas debido a que el relato tiene tantas capas y facetas por descubrir, que nos obliga a no dejar de mirar lo que sucede arriba en escena.
Ni bien se prenden las luces nos encontramos con un escenario que nos traslada a la oficina principal de la Institución de Caridad, donde sus personajes extravagantes brindan una beneficencia pública para sanar el alma de aquellas personas que perdieron el rumbo en sus vidas. Allí es donde el Señor Balboa se encuentra y pide ayuda desesperadamente para que su mujer, Eugenia, nunca pueda saber la verdad sobre la supuesta muerte de su nieto. Con este objetivo en mente el director de la Institución se convierte en Mauricio, el susodicho nieto, para montar un falso reencuentro con su abuela después de 20 años de ausencia y permitir que la paz y la alegría reinen en la casona a pesar del engaño.
La manipulación de la puesta en escena, el uso de la iluminación, la vestimenta y la música están muy bien logrados y se vuelven indispensables a la hora de ambientar este universo, donde la fantasía y la realidad se funden para delinear una idea de moral y vida en su máxima expresión. Desde la escena, los artistas pretenden mostrar y demostrar al espectador el bien, la belleza, nos hablan sobre el alma, la actuación y el amor. Pero nos enseñan sobre ese amor que va más allá de los lazos de sangre, ese amor de familia, en donde no es necesario compartir un ADN para tener ese sentimiento de pertenencia, ya que es el amor el que nos une y complementa como seres humanos.
“Los árboles mueren de pie” es una comedia que integra lo trágico y lo lleva a un nivel emotivo en donde, como espectador, nos interpela y genera un profundo sentimiento de empatía. La obra nos obliga a cuestionarnos sobre los engaños que mantenemos o creamos alrededor de nuestro vínculos, si bien hay veces en que nos sacrificamos y queremos mentir para el bienestar de un ser querido, es necesario pensar antes de actuar y preguntamos: ¿Una mentira que te haga feliz vale más que una verdad que te amargue la vida?
Sondra Radvanovsky cantará por primera vez en el Teatro Colón
La aclamada soprano estadounidense brindará un recital junto al pianista Anthony Manoli.
El ciclo Grandes Intérpretes Internacionales del Teatro Colón tendrá el próximo martes 5 de julio a las 20:00 horas el debut en el Primer Coliseo de Sondra Radvanovsky.
En un recital que recorrerá papeles para su cuerda desde el siglo XVI hasta el verismo, la artista estadounidense, en compañía del pianista Anthony Manoli, propondrá un repertorio con piezas de Gluck, Händel, Bellini, Verdi, Puccini y Giordano, entre otros.
Sondra Radvanovsky es una artista célebre en el plano internacional. La profundidad y el exquisito color de su voz se combinan con su capacidad de actuación dramática y su versatilidad a través de un notable repertorio, desde los papeles principales en Rusalka y Lucrezia Borgia, hasta el de Roxanne en Cyrano de Bergerac, y el papel principal en Manon Lescaut. Es considerada como una de las principales sopranos verdianas en la actualidad, así como una de las principales intérpretes del bel canto.
Ha actuado en todos los principales teatros de ópera del mundo, incluidos Royal Opera House, Teatro alla Scala, Opernhaus Zürich y muchos otros.
Sus principales presentaciones incluyen conciertos con la Orquesta Sinfónica de Boston y la Orquesta del Festival de Verbier, ambas con James Levine; con la Sinfónica de Chicago y David Zinman; con la Sinfónica de San Francisco y James Conlon, y con la Bayerische Staatsoper y Zubin Mehta.
Las entradas se encuentran a la venta y podrán adquirirse de manera online a través de http://www.teatrocolon.org.ar.
También de manera presencial en la boletería del Teatro Colón (Tucumán 1171) de lunes a sábados de 09:00 a 20:00 horas y domingos de 09:00 a 17:00 horas, y en el local de Tu Entrada que funciona en la calle Viamonte 560 (Local 5) de lunes a viernes de 09:00 a 16:00 horas.
El pasado 10 de junio, Airbag regresó al mítico Estadio Luna Park en una noche épica, que se repetirá el próximo 25 y 26 de junio con entradas completamente agotadas.
Tras su exitosa gira por México, continúan con “Jinetes Cromados Tour” en Córdoba, Rosario, Mar del Plata y Tucumán.
Luego de haber agotado en tan solo horas las entradas para sus tres shows en el Luna Park, Airbag continúa arrasando con su nueva gira “Jinetes Cromados Tour”, en dónde confirmaron una nueva presentación en Buenos Aires para el próximo 24 de septiembre en el Estadio Argentinos Juniors. Las entradas estarán a la venta a partir de este Miércoles a las 13:00 a través de http://www.ticketportal.com.ar
A su vez, se estarán presentando, en Mar del Plata el 1 de julio en GAP, en el Metropolitano de Rosario el 2 de Julio y en el Microestadio Central Córdoba de Tucumán el 16 de julio. Las entradas para todas las presentaciones ya se encuentran a la venta en sus respectivas ticketeras.
El pasado 10 de junio, hicieron vibrar el Estadio Luna Park en una noche que se esperaba con ansias, y se presentarán nuevamente el 25 y 26 de junio, shows para los cuales las entradas se encuentran totalmente agotadas. Además, vienen de realizar un exitoso show en la Plaza de la Música de Córdoba el pasado 11 de junio, dónde reafirmaron una vez más el fanatismo de su público cordobés.
Revive los juegos de pinball o flipper que fueron muy populares en las décadas de los 80-90 en los salones de clubes o espacios de videojuegos. Adhiérete al equipo y al espíritu aniquilador de Burnjamin y provoca la matanza extrema de una plaga de zombies.
A medida que avanzas en el juego y vas subiendo de niveles, otros personajes se sumaran con diversos trucos y poderes que harán variado el repertorio y el desarrollo de la historia para mantener el interés del usuario.
La propuesta electrónica de pinball ofrece cofres del tesoro, cristales, obstáculos y trampas como hachas, pozos y bucles explosivos. Además de la versión en la pantalla grande también se puede jugar en la modalidad portátil y resulta bien cómoda. Si bien la temática es agresiva porque hay que matar muchos personajes, mantiene el espíritu entretenido del pinball, la propuesta es alegre y la ambientación es colorida con buenos gráficos. En cuanto a la jugabilidad, resulta un juego de velocidad rápida similar al verdadero pinball y cuando puede resultar algo monótono, se desbloquea algo nuevo por descubrir.
Un juego para pasar el rato, dinámico, entretenido y fácil de jugar. Sólo para fanáticos, coleccionistas y entendidos de los juegos de salón.
Mario Strikers: Battle League sigue las mismas bases que ya se establecían hace 17 años con Mario Smash Football en GameCube. Un juego de fútbol distinto, que al igual que con Mario Kart o Mario Tennis, permite practicar el deporte de forma diferente, con equipos de cuatro contra cuatro y sin ningún tipo de regla, más allá de que, aquel que marque más goles será el ganador. Con esto en mente, encadenar pases, regatear, lanzar a puerta y obviamente, arrear algún que otro golpe, amén de lanzar objetos contra los rivales, es la tónica habitual de cada partido, ya que, recuerda, no hay reglas ¿Qué problema hay en jugar sucio cuando no hay un árbitro que vaya a sancionar nuestras criticables y duras entradas? ¡Ah! Y no te olvides del hiperchutazo la estrella de cualquier Mario Fútbol, puesto que si consigues realizarlo bien, tu marcador subirá dos goles con un solo lanzamiento.
Antes de comenzar a entrar en los partidos, es aconsejable pasar por el completo modo Entrenamiento que Mario Strikers: Battle League pone a disposición de los jugadores, ya que les ayudará a aprender todo lo básico y mucho más, desde lo regates y entradas, hasta los pases por alto, los tiros con efecto, el uso de objetos o la activación y posterior lanzamiento de los hiperchutazos, entre otras cosas. Ya que hablo del tutorial, es un momento tan buen como cualquier otro para hablar de los diferentes modos de juego que, ya les adelanto, no son muchos. El primero es Partido Libre, un modo que permite jugar de forma local en una misma consola o de forma inalámbrica local si disponéis de varias consolas, así como, por supuesto, en línea contra otros usuarios del mundo. Este modo es, como su nombre indica, jugar por jugar, unas pachangitas sin más pretensiones. Por otro lado, está el Modo Copas, un modo en el que uno o varios jugadores eligen un equipo para competir contra otros de forma eliminatoria para pelear por una copa, que otorgará unas cuantas monedas al ganador (estas sirven para comprar accesorios).
El último modo de juego es el Club Strikers, un modo de juego online en el que podrás crear tu propio club, personalizando algunas opciones como el escudo, el estadio o la equipación. Si no te convence lo de crear tu propio club, siempre tendrás la opción de unirte a otros ya creados por jugadores, ya que los clubs pueden albergar hasta a 20 jugadores. El plan, es básicamente jugar partidos en línea para intentar ganar y mejorar así la clasificación de la división de tu equipo, ya que una mejor clasificación conllevará mejores recompensas. Hablando de recompensas, es posible cumplir una serie de logros cada temporada, lo que se traducirá en premios para el jugador. Estas temporadas tienen una duración de una semana, por lo que semanalmente se reinician.
Con el dinero que vayamos consiguiendo en los partidos es posible adquirir diferentes accesorios para los personajes, desde cascos o guantes, hasta petos y botas. ¿Para qué se utilizan? Bueno, no son elementos meramente estéticos, pues como ya sabéis, en la franquicia todos los personajes se han caracterizado por destacar en determinadas estadísticas a costa de otra, de forma similar a como lo hace Mario Kart con el peso de los personajes y coches, influyendo así en la velocidad, derrape o turbos, entre otras cosas. Así pues, cada uno dispone de una serie de valores en: Fuerza, Velocidad, Tiro, Pase y Técnica. A modo de ejemplo, Peach dispone de unos magníficos números en velocidad, pero flojea mucho en fuerza; mientras que Bowser, es todo lo contrario, potente pero lento. Volviendo a los accesorios, estos permiten modificar los diferentes atributos de los personajes, lo que te ayudaría a aumentar todavía más la fuerza de Bowser a cambio de mermar otras estadísticas, o la posibilidad de intentar reducir su fuerza para mejorar el resto de valores. Estas modificaciones, tienen validez en cualquier modo, incluido los que dependen del juego en línea contra otros usuarios.
Si bien es imposible negar que Mario Strikers: Battle League es una experiencia muy divertida, especialmente en compañía, es igualmente innegable que, al menos en su lanzamiento, el título adolece de una falta de contenido muy pronunciada. En estos momentos, el juego cuenta únicamente con 10 personajes a elegir, mientras que la versión de GameCube salió al mercado con un total de 12 personajes (incluyendo compañeros); mientras que el segundo, el que se lanzó en Wii hace años, disponía igualmente de 12 personajes (contando desbloqueables) y 8 compañeros, es decir, 20 personajes en total. En cuanto al número de estadios, pasa básicamente lo mismo, únicamente hay 5 estadios en total. Si miramos el número de modos de juego y somos generosos añadiendo el entrenamiento, tampoco hay mucho que celebrar, pues queda Partido Libre, Copas y Club Strikers. En principio, es muy probable que Nintendo haga algo parecido a lo que ya hizo con Mario Golf: Super Rush, añadiendo contenido gratuito en un futuro, pero por el momento, esto es todo lo que hay en el videojuego. Y es una pena, porque al final pasa a ser una experiencia para pasar unos pocos días y condenarla a la estantería hasta que se añada más contenido.
Visualmente y técnicamente el juego es muy bueno, y no solo es bonito, ino que mantiene el tipo a la hora de ser jugado. Desde el arte de portada, pasando a las ilustraciones que acompañan a los modos Partido Libre y Copas, hay un magnífico trabajo artístico detrás, lleno de colorido, dinamismo y un buen juego de luces. Las animaciones de los hipertrallazos son también una preciosidad y un fiel reflejo de la personalidad de cada uno de los futbolistas, desde las formas grotescas y bruscas de Wario al lanzar el balon con el trasero, hasta la elegancia y belleza que desprende Estela al disparar su tiro cristalino hacia los cielos. En este sentido, tanto las celebraciones a la hora de festejar un gol o la victoria, así como como las formas de encajar la derrota o el gol de un rival, sirven igualmente de fiel testimonio de la personalidad de cada uno de los futbolistas.
La banda sonora de Mario Strikers: Battle League es otro de los grandes logros del juego junto a sus fantásticas imágenes. El juego hace gala de una música muy cañera, dando gran protagonismo a canciones compuestas para la ocasión con predominancia de las guitarras eléctricas, y revisiones más rockeras de otros temas míticos bien conocidos, como es el caso del remix de Inside the Castle Walls, que sacudirá con fuerza la nostalgia de todos los fans del clásico Super Mario 64 de Nintendo 64. Por supuesto, este no es el único, ya que los fans de Luigi’s Mansion o Donkey Kong, entre otras sagas, escucharán temas que les resultarán extrañamente familiares pero de una forma mucho más movidita.
Conclusion
Mario Strikers: Battle League es un buen juego, de hecho, goza de un gameplay sólido y divertido, además de un apartado audiovisual de escándalo el único problema real es su falta de contenido, que en estos momentos limita en gran medida la experiencia jugable.
Si bien Astor Piazzolla es una leyenda nacional y forma parte del folclore porteño, su importancia radica en la internacionalización del tango, haciendo de este un género de vanguardia y prestigio. Pero Astor más que un repertorio musical, forma parte de todos los argentinos.
Bajo palabras del director Leonardo Cuello, la define de la siguiente manera: » Cuello: Astor irrumpió con su arte hace muchas décadas y aún hoy conserva su frescura; su maravilla íntima. Astor atraviesa el siglo XX y se interna en el nuevo milenio. En nuestro espectáculo las musas y duendes lo acompañan. Somos nosotros, los habitantes de la urbe del siglo XXI quienes viajamos con él desde hace un siglo y acompañamos al gran maestro hacia el año 3001″
Bajo un talentoso y joven reparto de bailarines, conformado por Ayelén Alvarez Miño, Jimena Calarco, Juan Pablo Del Greco, Federico Ibañez, Marilú Leopardi, Quique Lopez, José Lugones, Esteban Simón, Julia Urruti y Laura Zaracho. Estos diez bailarines se juntan en parejas o tríos para realizar las difíciles coreografía que Cuello propone. Nora Chirquina compone una escenografía abstracta conformada por piezas movibles que los bailarines irán conjugando para las etapas del perfomance.
La obra de Cuello compone las tres ciudades en las que Piazzolla vivió: Mar del Plata, Nueva York y Buenos Aires. Los bailarines irán interpretando la forma de vida de estas ciudades con el repertorio musical del tanguero, causando conmoción con sus expresiones y sensualidad.
Astor, Nosotros es más que un show de tango, es una forma de volver a enamorarse de Piazzolla y conocerlo. Disponible los jueves a las 20 horas en el Centro Cultural de la Cooperación (Corriente 1543) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
En las comunidades rurales siempre residen historias entrañables, capaz la nostalgia que genera estar tan alejado de las grandes ciudades se reduce en una cosa: algún día alguien se va a ir para conseguir un mejor futuro. El alma prende fuego cuando deja de amar, dice una canción de Lhasa de Sela. En su efecto, sin amor nos quemamos.
«Vivi vive con su madre en su casa de siempre. Su vida pasa monótona hasta el regreso de Emilio, su ex. Este reencuentro después de treinta años lo revolucionará todo. Una historia de amor que transcurre en un pueblo del interior y que excede los límites territoriales como esos amores inolvidables». Esta es la reseña de Torna Amore, la nueva obra de Agustín Meneses.
Mayra Homar, Marita Ballesteros, Malena Resino, Benicio Chendo y Rubén De la Torre forman el elenco de esta historia cargada de sentimientos.
Bajo la sábana de una comedia romántica, el libreto de Meneses nos trae una importante carga nostálgica, los personajes se irán descubriendo de a poco y volverán a permitirse amar. Cada uno está definido de una manera tal que podemos conocerlos aún más y extrapolarlos con personas que conocemos o con nosotros mismos.
José Escobar se encarga de la escenografía y vestuario, factor clave pues recrea la situación hogareña y acogedora en qué los personajes se van a desenvolver.
Sebastián Irigo saca todo el potencial de los actores y sabe cómo plasmar la visión de Meneses en esta historia que se vuelve tan familiar, sincera y cargada de emociones que no son lejanas, sino humanas. Torna Amore es una excelente decisión de miércoles por la noche.
Disponible los miércoles a las 20:30 en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Silt es el primer juego de la casa y la verdad es que no lo han hecho nada mal. Según lo comenzamos surgen, de manera inevitable, las primeras comparaciones. Vienen a nuestra cabeza tras los primeros minutos nombres como Limbo, Abzû, Inside… y es que, aunque se trata de un juego con carácter propio, si conocemos estos títulos vemos semejanzas. Y ahora os contaré en qué.
Una historia desconocida Silt nos pone en la piel de un submarinista que busca “hacerse con los ojos de los titanes” que, al parecer, moran en las profundidades. Nuestro protagonista buceará por diversos escenarios para conseguir su propósito del que no sabemos nada más. Desconocemos su motivación o finalidad. Desconocemos cómo o por qué ha acabado en esta aventura, pero una vez que nos ponemos en su piel, todo lo demás no importa. Nada sabemos de la historia y nada sabremos. Silt no nos da más información y quizá eso me haya llamado tanto la atención.
Descubrimos que nuestro submarinista tiene la capacidad de poseer a algunos animales marinos y hacer uso de sus habilidades para superar los distintos rompecabezas que encontramos en nuestro camino. Así nos beneficiamos de la electricidad de las anguilas, del mordisco de lo que parecen pirañas… en otras ocasiones no podremos hacernos con la consciencia del animal, pero podremos usarnos de cebo para conseguir lo que queremos.
Un desarrollo sencillo con una jugabilidad acorde El juego es corto y sencillo. Un avance lineal que nos empuja irrefrenablemente a resolver el puzzle correspondiente para poder seguir avanzando. En apenas un par de horas podremos haber acabado el juego. Por un lado, al ser un juego tan sencillo, suele ser la duración aceptable y recomendable, pero aquí siento que, si hubiesen dejado un poco más a la investigación, habría dado un resultado excelente.
Los entornos por los que nos movemos son diferentes y cuentan con un diseño exquisito. Juegan con los tonos de grises para dar profundidad y generar esa sensación de mundo submarino tan lograda. Pero como digo, algo más de exploración o interacción le habría ido genial. Nuestro personaje cuenta con apenas un par de acciones consistentes en iluminar o poseer algún animal por lo que no tenemos opciones de interacción más allá de estas y lo que la posesión nos pueda ofrecer.
Los puzles varían bastante su acabado. Desde los más simples a algunos que explotan un poco más las opciones que tenemos al alcance.
Estéticamente es una locura Si por algo me encantó Silt es por su estética oscura. Unido a una BSO tranquila y sombría le da el punto justo para generar esa sensación a presión, tensión, profundidad… todo cuadra perfectamente en cada momento. Un brillante acabado para una obra tan oscura.
Son pocos los momentos de tensión propiamente dicha. Donde, por decirlo de alguna forma, tememos por nuestra vida, pero están tan bien hechos que arrasan con la tranquilidad que podríamos llevar el resto de la escena.
Conclusiones Silt es un juego muy bueno. Estéticamente me parece precioso. La temática marina siempre hay que saber tratarla ya que, al ser un mundo en gran parte desconocido, permite muchísimas opciones que podrían acabar de la peor manera. Spiral Circus ha sabido hacer las cosas bien en este aspecto y, aunque me hubiese gustado poder disfrutar más tiempo de esta maravilla, es una primera obra altamente recomendable.
En un territorio delimitado por el trazado de un crucifijo, Tortón, Daisy -la moto- y la yegua circulan por los vaivenes de una dramaturgia poética que cruza al desamor con la irreverencia cuir en un discurso irreverente.
“Yegua”, ganadora de la Convocatoria Ciudad Diversa a proyectos de artes escénicas con perspectiva de género LGBTIQ+, inicia su temporada en el Galpón de Guevara con la dirección de Maruja Bustamante, quien aborda la dramaturgia de Bel Gatti desde una puesta escénica rupturista e innovadora. La pieza relata la Vía Crucis de Tortón (interpretada por Melina Milone): una masculinidad lésbica que deambula por la llanura bonaerense con Daisy, su moto (interpretada por Analía Ayala), y descubre en el devenir de su soliloquio desamoroso, el encuentro sensible con una yegua solitaria (interpretada por Jorge Thefs). Ambás, Tortón y Yegua, desde su corporalidad chocante y su impronta disidente, se entienden como hijas no reconocidas del sistema, negadas a amar y ser amadas, despojadas de su humanidad. Dividida no por escenas sino por estrofas poéticas, la obra reinventa las doce estaciones de Jesucristo para volverlas Tortón, y acompaña las meditaciones de la/el protagonista en sus últimos momentos previos a la muerte, o a eso que se llama final pero es sólo otro tránsito más.
“Me vas a querer” canta Pablo Viotti desde su teclado, caracterizado como una monja, mientras anuncia el título de cada estación a medida que el camino de la/el héroe Tortón avanza. La pieza comienza con Tortón obligada/o a convivir en un convento de monjas, dado que su moto Daisy se avería, lo que la/lo lleva al encuentro con la yegua, que acompañará sus últimos momentos antes de abandonar por completo el lenguaje. Desde un universo sumamente erótico, donde la llanura y la ruta se entremezclan con el cuero y la fantasía lésbica, “Yegua” se constituye como un mensaje irreverente: contra la religión, contra el mandato, pero por sobre todo contra las formas cerradas. La obra quiebra con el género y las categorías, pero se atreve a extenderse más allá de eso y trabaja con la animalización y la objetivización: una moto que baila, una yegua que canta y una torta sobrehumana. Desde la cruz fluorescente que se dibuja en el suelo del escenario, se abre el juego a toda posibilidad creativa, en un arrebato contra la historía de la religión que se hace lesbiana y cuir. Sobre la construcción de un Tortón-cristo, “Yegua” elabora versos de pura belleza para llamar al desacato a las monjas que silencian su deseo caliente, para denunciar a los padres que nunca la supieron reconocer, para soñar con las amantes que la dejaron a la deriva. No cabe dudas de que el discurso político que se construye impacta de manera profunda en cada una de las butacas, pero la tintura de comedia tierna y divina que se le agrega la vuelve preciosamente teatral. Melina Milone gesta una corporalidad óptima para albergar a Tortón, y el elenco que la acompaña sostiene la ficción de manera detallada, incluso desde los más pequeños gestos. Inmersa en una estética erótica con cueros y cadenas, el monólogo que sostiene Milone conmueve hasta el hueso, no sólo por la vulnerabilidad de sus palabras sino por el sueño con las cuales invita a la audiencia a construir. “Yegua” es un poema vuelto carne, un discurso vuelto arte y un dolor vuelto encuentro: de donde se la vea resulta difícil no salir a buscar -ya afuera de la sala- ese universo tan único que propone.
“Yegua” está todos los miércoles a las 21.00hs en El Galpón de Guevara. Podés conseguir tus entradas a través de Alternativa Teatral.
Las cajas en el fondo del armario Federico Marrale escribe e interpreta “Lo que vendrá”, una comedia dramática sobre las cajas que escondemos en el fondo del armario o los chats que ocultamos en lo profundo del celular: las cosas desencontradas que un día vuelven a la vida.
Las cajas de mudanza apiladas, el mate lavado apoyado sobre la mesa y la duda sostenida en el aire: una pareja cruza recuerdos y anécdotas en los últimos momentos de su casa, fluctuando sobre si irse definitivamente o no. En ese diálogo inconcluso, la presencia de una caja que no cabe en ningún lado, que guarda algo desconocido, comienza a agrietar los cimientos que sostienen a la pareja, deviniendo en la llegada de un tercero que parece llegar para ponerle un punto final a la situación. En una iluminación llana, que lo deja al descubierto todo, Anahí Gadda, María Forni y Federico Marrale sostienen una actuación que se mantiene impune durante toda la función, arrastrando al público hasta el fondo de la ficción.
Ante la espera no sólo de los muchachos de la mudanza, sino de un embarazo, la pareja -interpretada por Marrale y Gadda- se topa con los graciosos hallazgos de objetos abandonados: las cintas con las que solía coser, una casetera que suena horrible, la camiseta violeta de mis veinte años que ya no me entra. Y entre las decisiones a último momento y las cintas embaladoras que sellan los recuerdos, se cuela la última vista desde el balcón o la despedida de la baldosa rota que nunca se reparó. Con el adiós final que clausura los momentos vividos en ese lugar, la vacilación se entromete en la conversación y se empiezan a dibujar posibilidades absurdas: ¿Y si tiramos abajo la pared y ampliamos el living? ¿Y si arreglamos la baldosa? ¿Y si nos quedamos? Entre las vueltas cómicas se empieza a tejer una tensión dramática, y los personajes se chocan en ese devenir, intentando organizar un tiempo y un espacio que no se deja amansar.
Anahí Gadda construye con una sinceridad conmovedora el cuerpo de una mujer a la espera: a la espera de un marido que se enfrente con sus secretos y a la espera de una mudanza que traiga un mejor porvenir. Por otro lado, María Forni y Federico Marrale alimentan una tensión subyacente que va ensanchando la incomodidad en el espacio, con una dramaturgia áspera que va reclamando cada vez más. Sin dudas, Anahí Ribero realiza un trabajo de dirección sumamente afilado, elaborando con un ritmo cautivante no sólo el suceder de las acciones, sino el ambiente que alberga la afectividad de los intérpretes.
La dramaturgia de Marrale y la dirección de Ribero se congenian para formular una obra orgánica y atrapante, provocando en la audiencia una atención aguda. En una puesta que propone la incertidumbre como territorio a habitar, “Lo que vendrá” deja entrever más allá de lo que dice, construyendo una comedia que parece tener más oscuros que claros.
“Lo que vendrá” está todos los domingos a las 21.00hs en Nün Teatro Bar. Podés conseguir tus entradas a través de Alternativa Teatral.