Análisis: Forgive Me Father para PC


Por Alejandro Corell
“Que no está muerto lo que yace eternamente y, con los suficientes cartuchos de escopeta, hasta puede morir la muerte”


Forgive Me Father presenta en primera instancia todo lo que cualquier fan de los boomer shooters y de la obra de H. P. Lovecraft podría desear: una bacanal de pólvora y criaturas cósmicas en la que pocas razones necesitaremos para abrirnos a balazos por el imaginario lovecraftiano. El equipo de Byte Barrel ha luchado por publicar esta obra frente a todos los inconvenientes de los últimos años, como la reciente pandemia que obligó a medio mundo a cambiar sus esquemas de trabajo. A cambio, la versión final difiere de la planteada inicialmente en ciertos aspectos, como la estabilidad, pero es, y está, lista para todo aquel que quiera disfrutarla.


Una pequeña introducción, altamente inspirada en las dotes narrativas de Darkest Dungeon es más que suficiente para ponernos al día de nuestro objetivo: hemos llegado a nuestra cita con un viejo amigo en un pueblo cuyos habitantes han desaparecido misteriosamente y, sorpresa, los monstruos y criaturas de pesadilla acechan en cada esquina. Esta situación sería un tanto peliaguda si no contásemos con las capacidades destructivas de un pequeño ejército. Pudiendo elegir entre un sacerdote o una reportera, con sus respectivas habilidades, tardaremos pocos minutos en empezar el festival de disparos.



Tampoco será necesario avanzar mucho para ver destacar el apartado estrella del título: el motor gráfico. Este, fusiona sprites en dos dimensiones con modelados en 3D y mucho cel-shading para convertir cada escena en una viñeta viviente de un cómic de los 80. Este sistema puede parecer un poco confuso al comienzo, pero conforme nos habituemos podremos disfrutar sobremanera del diseño de escenarios y enemigos. Respecto a estos últimos, es fácil identificar las complicaciones en el desarrollo del título, ya que no destacan en exceso por su variedad, y algunos de ellos serán versiones con pequeñas modificaciones de otros. Pero si no son muy dispares, originales son un rato. Se nota el cariño a la hora de diseñar estas dianas móviles, las cuales tendrán un patrón simple pero curioso, por ejemplo, encontraremos zombis que llevan una cabeza arrancada en su mano y, en caso de que disparemos a su cráneo principal, no morirán y cambiarán este por el que llevan colgado.
Aunque pelear contra estos enemigos no siempre es tan disfrutable. El título apuesta por una dificultad elevada para alargar su duración y aumentar el desafío, siendo algo injusto en algunas situaciones, ya que esquivar proyectiles es una ardua tarea. Esto sumado a lo laberíntico de algunos niveles convierte en tedioso el superar estos escenarios, y repetirlos después de morir tras largo rato avanzando, intentando encontrar la salida.



Para facilitar este desafío, cada personaje dispondrá de poderes distintos, la periodista más enfocada al frenetismo y la celeridad y, el sacerdote optando por un estilo más táctico, con curaciones e invulnerabilidad. Tanto estos poderes como las armas y nuestras stats pueden ser mejoradas con un árbol de habilidades y puntos que conseguiremos al subir de nivel. De esta forma podremos ajustar nuestro estilo de juego al que más se adapte a nuestra situación. Echo en falta una herramienta para recuperar puntos gastados, ya que podemos mejorar nuestra pistola a una que en un principio parezca más poderosa y descubrir demasiado tarde que no es de nuestro agrado, quedando atrapados el resto de la partida con esa arma.
En conclusión, Forgive Me Father es una aproximación cuanto menos correcta de la obra del genio de Providence a los boomer shooters. Si bien presenta una historia poco interesante que es poco más que una excusa para liarnos a tiros, el disfrute de la sensación de disparo (sobre todo de la escopeta) hace que tardemos poco en olvidarnos de la parte narrativa. Sin ser un juego demasiado largo, algunos niveles laberínticos y la dificultad del combate alargan la experiencia unas horas más de las que serían disfrutables, pero tampoco llega a ser frustrante a niveles elevados. Además, a quien le importan estas minucias cuando puedes reventar a ingentes huestes de hombres pez.


Calificación: 7/10.

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