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Close es una cinta maravillosa que explora el amor y la amistad desde muchos puntos de vista y desde una perspectiva plena y llena de matices, con sus pros y sus contras, como lo es la adolescencia.
Close nos presenta la historia de dos chicos belgas de 14 anos, Leo y Remi, ambos mejores amigos que han compartido momentos eternos, pero de repente la vida les dara un golpe cuando por un lado, Leo empieza a sentir que su relacion de amistad es algo mas, y Remi no soporta el hecho de que su amigo y unica persona a la que puede confiarle todo, se va alejando poco a poco. Y este suceso lamentablemente provoca suicidio de Remi y el desamparo total de Leo por entender la vida.
Es el segundo largometraje del director, Lucas Dhont. Es un director que le gusta indagar en temas como el amor, la libertad y la sexualidad en etapas tempranas de desarrollo, y en especial en la adolescencia. Es un film que te propone pensar y analizar el como afecta la sociedad en nuestras decisiones y en como somos respecto de los que nos rodean. Ambos personajes buscan respuestas, que quizás jamas encuentren, pero sin embrago, se suman al limbo para encontrarse a ellos mismos.
El director cuenta muy bien la historia, a veces casi sin diálogo, pero con el uso del primer plano nos incita a ponernos en la piel de los personajes, y cabe mencionar, ambos actores lo hacen genial y nos logran transmitar un monton de emociones. Para que te des una idea, es una mezcla entre El arbol de la Vida de Terrence Malick y Llámame por tu nombre de Luca Guadagnino.
Mas que decirles que es altamente recomendable. Y un dato no menor, es que esta nominada al Oscar a mejor película internacional y que justamente compite contra nuestra querida Argentina,1985.
Este jueves 02 de marzo hará su estreno la película, con tres nominaciones a los premios Óscar, “The Whale” dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Brendan Fraser, Sadie Sink, Hong Chau y Samantha Morton. En la cual nos muestran una intensa experiencia que va mucho más allá de su premisa en sí: Charlie (Brendan Fraser), un profesor de literatura con obesidad vive en una profunda depresión derivada en su adicción por la comida. Pasa sus días encerrado en su departamento y se sostiene con la ayuda de su amiga y enfermera Liz (Hong Chau). Es ella quien le informa que la decadencia de su salud ha llegado a un punto crítico. En su última semana de vida, hará todo lo posible para reconectar lazos con su hija adolescente (Sadie Sink), a quien abandonó cuando tenía ocho años.
Basada en la obra de teatro homónima del dramaturgo Samuel D. Hunter, “The Whale” cumple con uno de los principales propósitos del cine como arte: remover las emociones del espectador. Sus escenas van desde la empatía absoluta que Charlie provoca, hasta sentimientos de contención que también se generan debido a que toda la narrativa se desarrolla en un solo espacio que parece demasiado chico para el personaje de Fraser. La iluminación produce un ambiente desolado, el director desea que sepamos que el protagonista no solo vive aislado sino también que se encuentra en un lugar muy triste de su vida en el que, de vez en cuando, entra la luz cuando se abre la puerta.
Me parece interesante enfocarnos en el cine de Aronofsky ya que demuestra ser un creador al que le preocupa lo que va más allá de lo que dicen las palabras y los personajes presos de la adicción, la fe o de sí mismos y sus propios delirios. En la película nos trae un personaje marginal, alejado de la sociedad que trata de pagar una culpa y pasar por un duelo que le lleva a mortificarse de una forma dolorosa. También se esfuerza para que el relato visual sea claustrofóbico, la cámara se acerca al personaje de Brendan para mostrar sus soledad y desarraigo, hasta que el espectador se encuentre conectado con la experiencia de Charlie.
Aunque en la superficie pareciera que el mensaje que Samuel D. Hunter quería transmitir a través de su protagonista es el de: “todos tenemos aunque sea algo bueno en nuestro interior”, hay mucho más sobre cómo la película refleja las luces y las sombras de las personas. El espectador es sometido a un viaje emocional en el que se enfrenta a la realidad de que hay bondad, pero también maldad en la gente. La relación que mejor sintetiza esta dicotomía es la que Charlie tiene con su hija, Ellie, a quien su madre cataloga como “malvada” debido a sus conductas destructivas. En medio de la ira contenida que la joven resguarda a lo largo de todo el film, su padre insiste en hacerle saber lo maravillosa que es a partir de los recuerdos que tiene sobre un ensayo que escribió acerca de la novela de Herman Melville, “Moby Dick”. En este ensayo, Charlie encuentra su salvación durante años en los que ha vivido en depresión así como lo hace en su propia hija, a quien le ofrece su amor incondicional, incluso en medio de todas sus luces y sombras.
En “The Whale”, el peso de Charlie es el tema menos importante. Entre otras temáticas que abarca como el abandono, la fe, la redención y la depresión, el film es primordialmente un relato sobre las áreas grises de los seres humanos y de la vida en general. En la película, el director desglosa las relaciones sociales del protagonista y su propio duelo cargado de culpa. Como nosotros no vivimos los sucesos anteriores al film, nos encontramos alejados de la realidad de los personajes. Pero mientras se van revelando y nos vamos enterando, nuestra empatía llega a todos los personajes y no sólo al principal. Por todo esto y más, “The Whale” nos enseña a tomar coraje, ser honestos con nosotros mismos y seguir avanzando hacia la luz entre tanta oscuridad.
Nada más apasionado que la filmografía de Wong Kar Wai, cineasta nacido en 1958 en Shanghái, China. Este director representa el deseo, el amor y la estètica; elementos que combina a la perfecciòn en películas como Happy Together (1997), Chungking Express (1994), Fallen Angels (1995) y 2046 (2004), pero hay un filme que cambiò la forma de ver el cine mandarin: In The Mood of Love (Deseando amar, 2000)
Escrita, producida y dirigida por Wong Kar-wai y protagonizada por Maggie Cheung y Tony Leung Chiu. Deseando amar cómo se le puso en español. Quienes ya conocen el estilo de Kar-Wai saben que la estética es su insignia, sobre todo los interiores, los vestuarios y movimientos de cámara, en este filme de drama romántico observamos escenas en slow motion musicalizados por boleros y un vals japonés las cuales parecen ser las mismas pero en realidad marcan el paso del tiempo y los encuentros de estos dos personajes.
La historia habla sobre dos parejas que están por trabajo en la ciudad de Hong Kong a comienzos de los 60, comparten piso en una casa cuya dueña es una señora muy quisquillosa, el marido de ella y la esposa de él deben viajar por negocios así que él y ella pasan mucho tiempo solos luego de trabajar y las miradas se cruzan haciendo que el enamoramiento sea inevitable. El contexto social, la época y las circunstancias en que se encuentran esta pareja de amantes no consumados hace que la tensión sea cada vez mayor, vuelve de esta película un eterno suspiro cargada de poesía y sensualidad.
La película forma la segunda parte de una tetralogía informal, junto con Days of Being Wild (Días salvajes) (1990), 2046 (2004) y Blossoms (2020) .
Es difícil no sentirse tocado por esta película y magnetizado por la mirada de Maggie Cheung. Un clásico ideal para el mes del amor.
Calificación: 8/10
Deseando amar fue presentada por MUBI Argentina el pasado 16 de febrero de 2023 en la sala Leopoldo Lugones del San Martín, en el evento dedicado a Wong Kar Wai debido a San Valentin.
Como acostumbro a hacer; un breve resumen de la trama. Primero nos ubicamos en tiempo y lugar, año 1980, Inglaterra, (por cierto, país que en ese momento atravesaba ciertos malestares políticos y sociales). Nos presentan a Hillary, encargada de un cine, en donde debera enseñarle a su nuevo compañero Stephen el oficio mientras lucha contra sus demonios.
Debo decir que me encantó. Incluso diría que en ciertos momentos es una carta de amor al cine y un viaje en el tiempo hacia viejos clasicos como Los Hermanos Macana, o Desde el Jardin con Peter Sellers, pero no nos adelantemos.
Partamos desde un dato, es la primera película de Sam mendes la cual es enteramente escrita por el desde 0, las demas fueron adaptaciones, y realmente fue un guion muy personal, porque recordemos que su director es ingles, nacido en el año 65, por lo que muchas peliculas que se nombran a lo largo de la cinta muy seguramente fueron parte del amor que el director tiene por este hermoso arte y en todo momento nos sentimos que de verdad estamos ahí con los personajes. La cinematografia estuvo a cargo del maestro Roger Deakins, y en este caso no hay mucho para decir, excelente como siempre, de hecho , es la única nominación que tiene la cinta en los oscar, a mejor cinematografia, si bien no me gusta utilizar a los Oscar como parametro ya que muchas veces no premian lo mejor,pero hay que ser sinceros, es siempre un gran mérito llegar hasta esa instancia.
La musica acompaña de manera tal que es difícil no sentirse hipnotizado por la misma. Pero sin dudarlo y algo que hacen de este film, una gran aventura, son las actuaciones. Y lo digo en geneal, aunque lo de Olivia Colman son palabras mayores. Hace tiempo que la viene rompiendo, y en esta ocasión no es la excepción. Hace un personaje mentalmente inestable, que tiene una vida muy tranquila y que luego de conocer a alguien que le cambia su forma de ver y entender las cosas, intenta cambiar y luchar por ella y su entorno.
Para finalizar y como bien decia, me encanto la película, me reecontre de alguna manera con ese cine de los 80 y salí de la función con una sensación muy linda. Un film lleno de idas y vueltas. Y por lo que es la figura de Sam Mendes yo creo que puede mas, y tengo muchas ansias de ver su próximo trabajo con un guión escrito por el.
La nueva película de Marvel Studios que da inicio a la fase cinco de su universo cinematográfico a la dinastía Kang. Las películas de Ant Man estan bien pero no vuelven loco a nadie, siempre es divertido ver como utilizan los poderes de forma ingeniosa pero más allá de eso en términos de trama las dos películas anteriores no brillan particularmente y los personajes no parecen tener una importancia mayor para el universo en el que se encuentran, pero estas carencias desaparecen parcialmente en esta tercera entrega principalmente gracias a Kang y janet Van Dyne que nos permiten tener un vistazo al pasado del villano y la relación entre estos dos personajes. Desde la película de los vengadores 1 hasta Infinity War sabíamos muy poco de Thanos y cuando tuvo el protagonismo que merecía no decepcionó, pero en el caso de Kang solo teníamos la aparición de una variante suya al final de la serie Loki y ahora tuvimos como villano principal a “Kang el conquistador”, no en todo su esplendor aunque sí tuvimos más pistas sobre sus motivaciones y objetivos que siguen siendo algo ambiguos pero es parte de la gracia del personaje, revelaron lo justo y necesario haciendo que valga todavía más la pena ir a ver esta pelicula, el unico problema real con este villano es que es demasiado poderoso para los protagonistas, es más en un momento el mismo Kang dice “Estas fuera de tu liga” y la forma de “derrotarlo” es forzando conveniencias del guión para llegar a ese resultado.
En cuanto a Scott Lang el simplemente funciona, es gracioso y se sigue preocupando por ser un buen padre, no evoluciona particularmente o descubrimos algo sobre el personaje pero está bien porque su rol en marvel es básicamente ser un tipo normal al que le pasan cosas locas, papel del que la película se ríe con total consciencia. Ant man and the Wasp Quantumania no se siente como una historia de Scott o de Hope es literalmente una antesala a lo vamos a ver más adelante, no digo que la película sea una escena post créditos de 2 horas pero las consecuencias que sufren los personajes son inexistentes pero tengo que decir que la idea de que cada vez más personajes tengan una experiencia con Kang o con alguna de sus variantes y que el sentimiento con el que se queden sea miedo hace que me genere más expectativas por la siguiente aparición del personaje. La expansión del reino cuántico es interesante al inicio únicamente pero después solo es un universo más que bebe de la ciencia ficción al más puro estilo Star Wars con algún que otro concepto que te hace levantar una ceja pero que no va más allá. Por último, si toda la película es una gran antesala a lo que se viene ¿Que podes esperar de la escena post créditos?
TÁR no es una película para cualquiera. Desde el comienzo busca hacerte contemplar la limitación de tu vocabulario. Es una película que se basa en el diálogo y que maneja una gran densidad intelectual en su dialecto. Constantemente demuestra un estado de superioridad sobre el prójimo, incluso sobre el espectador. Es una película seria que asume que tenemos conocimientos previos sobre distintos elementos de carácter cultural y artístico. Y tampoco se toma ninguna libertad para hacerte lograr entenderlos. Sin embargo, la historia en su estado más primitivo es cercana a cualquier ser humano. Nuevamente, Todd Field ahonda en las relaciones amorosas y pone en debate la moralidad. Nos ilustra con un fragmento de la vida de Lydia Tár, una célebre directora de orquestas que acepta tener cierta responsabilidad por hallar la excelencia debido a su afamado éxito, que ejerce el poder que tiene gracias a su prestigio y que carece de humildad. Bien podría ser otra su profesión, ya que esta es un simple medio para la proyección de la trama. A lo largo de la narración se nos exhiben las problemáticas que abordan la vida de Tár, la forma en la que lleva su propia autoridad, la relación con su pareja, su tendencia a los abusos laborales y sexuales y cómo acaba siendo perseguida por sus propios actos nocivos. Se realizan analogías entre la música clásica y la vida personal, sacando a la luz el clásico debate sobre la separación del autor con su obra, personificando esta disputa y cuestionando la decadencia cultural en la actualidad.
Siguiendo esta línea, Todd Field demuestra que es una película de su autoría. Los escenarios cotidianos y ritualizados, las reflexiones estéticas y los simbolismos son algunos elementos que también posee su anterior film ampliamente galardonado, Little Children. En algunas ocasiones el movimiento de los planos y su composición nos remite al género de terror, haciendo alusión a una película que holgadamente podría ser de fantasmas. La fotografía ayuda con esta sensación y logra ponernos en un lugar de intimidad. Se ofrecen situaciones que sumergen al espectador en la oscuridad de los vastos espacios aislados. Presenta una estructura narrativa lineal, pero con acciones dramáticas muy demoradas.
Un elemento totalmente destacable es el manejo del sonido. Este elemento es congruente con el mensaje que nos transmite Tár en la primera secuencia, la importancia del silencio. El silencio deja espacio para que los diálogos brillen. Intenta alejarse del ruido. Nos brinda esa concentración que necesitamos para observar la película. Nos posiciona en un consumo diegético, a veces presentando situaciones incómodas y algunas otras más humorísticas.
El ritmo también hace referencia a esto. Al principio es lento, como si se tratara de una misa, tal como Lenny interpretó el Adagietto en el funeral de Kennedy y que además es mencionado por la protagonista. La duración de los planos es larga e incluso se presentan planos secuencia con gran movimiento interno que recorren la perspectiva de Lydia Tár y dejan lugar a grandes actuaciones. La gesticulación facial, los movimientos esporádicos y el tono de cada frase, demuestran el control de Cate Blanchett sobre los detalles. Su actuación es irreprochable y guía la película de tal manera que genera un alivio sobre la lentitud de la misma. Por otro lado, es destacable la actuación de Noémie Merlant, que se encuentra en un estado de sufrimiento y fracaso constante, pertinente a la realidad de su personaje.
En conclusión, TÁR es un retrato del egoísmo humano y su lenguaje es consciente de ello. Probablemente no se vuelva de carácter popular, pero estos elementos pueden magnetizarte a la obra de Todd Field, o alejarte muchísimo.
¿Cuántas películas están protagonizadas por mujeres embarazadas? Probablemente se te vienen a la cabeza algunos títulos como “El bebe de Rosemary” o “ Nueve meses” pero en estos casos el embarazo se utiliza como un recurso más. En “El bebe de Rosemary” lo que nos importa es saber si la paranoia que vive la protagonista es real o no y en la segunda película nombrada el embarazo es un motivo para que el protagonista madure, el embarazo puede ser un elemento más o el motor para abordar la trama o el tema de distintas formas.
Por supuesto que hay muchas películas cuyo tema central es el embarazo como “Juno” o “Los días que vendrán” entre otras que intentan generar conciencia sobre esa etapa de la vida de la mujer, y su pareja si es el caso.
“Las Preñadas” juega en esa liga pero con un enfoque más realista en un contexto poco explorado en comparación al de otras películas de la misma temática, en el que la clase social juega un rol activo en su justa medida sin llegar a dar un discurso innecesario o moralista mostrando una realidad cruda y queda en el espectador juzgar esa realidad. Protagonizada por Marina Merlino y Ailin Salas como Carmela y Juana respectivamente. Esta película narra la historia de un par de amigas que están embarazadas al mismo tiempo y viven en la frontera entre Argentina y Brasil. Carmela, que tiene el embarazo más avanzado, se siente rara y con el miedo de que este pasando algo malo con su bebe decide ir a buscar un hospital en el que la puedan atender acompañada de Juana, a lo largo del filme vamos a ver todos los peligros y complicaciones con los que tienen que lidiar las mujeres en aquel pueblo entre ellos la falta de empatía para con las embarazadas. “Las Preñadas” contiene varios planos pausados tanto del ecosistema natural como social, muchos se podrían quejar por un ritmo lento pero lejos de cualquier tipo de pretenciosidad esta velocidad le queda como anillo al dedo a la película. Al estar acostumbrados al uso de redes sociales, el espectáculo constante y la necesidad que tenemos por la inmediatez de todo ese consumo a veces no nos permite disfrutar de un contenido más “lento” pero no por eso menos poderoso. Esto sin tener en cuenta que la película transcurre en un pueblo en donde las carencias económicas de ambas familias se hacen notar desde el primer momento.
Las actrices hacen un trabajo increíble, se siente como si Carmela Y Juana fueran personas reales, de verdad parece que están embarazadas en especial Malena (Carmela) que al estar más cerca de parir tiene que reflejar toda la tensión y dolor que conlleva y lo logra con creces. Por su parte Ailin (Juana) logra un personaje super entrañable y lleno de carácter, uno termina queriendo tener a Juana como amiga debido a su determinación y persistencia por ayudar a Carmela. Por último agregar que la película está inspirada directamente en la juventud del director Pedro Wallace donde los problemas que acarrean a las protagonistas son parte de la cotidianeidad de las mujeres, problemas que pueden ser literalmente los mismos o peores como la falta de empatía, la violencia doméstica, la violencia obstétrica y la ausencia del estado, entre otros. Es necesario que existan cada vez más películas como “Las Preñadas” que nos permitan observar estilos de vida y problemáticas a las que deberíamos prestarles más atención.
Vale completamente la pena ir a ver esta película cuyo estreno será el 9 de febrero en el Cine Gaumont y en espacios INCAA. a su vez, el 10 de febrero estará disponible en formato digital y gratuito a través de Cinear Play.
Si hay un realizador del que me enamore de inmediato al ver su ópera prima (In Brujes), es Martin McDonagh. Es por eso que sigo de cerca cualquier nuevo proyecto que tenga, como es el que hoy nos compete, The banshees of Inisherin. Veamos que salió de acá.
Vamos a la ficticia isla de Inisherin, donde a principios del siglo pasado, vemos como dos amigos se distancian por la decisión de uno de ellos. Este suceso tan banal, va a desatar una guerra declarada entre ambos, afectando a toda la comunidad.
La historia puede ser una tontería, más si tenemos en cuenta que The banshees of Inisherin dura casi dos horas. Y pese a que la trama se basa en puro diálogo y presentación de universo, al menos a quien le habla, esa duración casi no la sentí. Y no lo digo por estar cegado por mi fanatismo hacia el director; solo basta ver las nominaciones en la próxima edición de los Globos de Oro para darse cuenta que si estamos ante una buena película.
Como reza el dicho de “pueblo chico, infierno grande”, eso es lo que nos plantea McDonagh con su nueva película. A priori pareciera que nada pasa en Inisherin y que todos conforman una comunidad unida que trabaja, va a la iglesia, y por las noches se reúnen en el único pub que hay para cantar y charlar entre amigos. Nada más lejos de la realidad.
A medida que los personajes conversan (en apariencia de nada), vemos como es el funcionamiento interno de esta isla. Tenemos a la tendera chismosa, el policía violento, hasta incluso el tonto del pueblo. Y a nuestros protagonistas, dos hombres que pasaron los cuarenta hace tiempo, que al parecer eran buenos amigos de toda la vida hasta que uno se hartó del otro considerándolo aburrido. Seamos honestos, en la vida real, también nos molesta cuando perdemos una amistad, imagínense si eso se da en un lugar apartado de la civilización, con apenas unos mil habitantes.
Pero para que esto funcione, hay que hablar de la fotografía. Todo lo que se imaginan de una Irlanda antigua, se puede ver acá. Y no solo lo decimos por el irlandés mega cerrado que hablan todos, sino por las carretas, la iluminación a base de velas o lámparas de aceite, y como el no tener otra cosa que hacer más que pasarse el día en el pub tomando una cerveza (negra, obvio), criticando a otros habitantes de la región.
Para ir cerrando, el último punto a destacar son las actuaciones. Si bien Colin Farrell es el principal, sobresalen Brendan Gleeson y en especial, Barry Keoghan en el rol del tonto del pueblo.
Martin McDonagh vuelve a demostrar que es de los realizadores más interesantes que hay actualmente en el medio. Si bien creo que no se va a llevar ningún Oscar, es bueno ver esta película con varias nominaciones en la próxima edición. Es lo más justo.
La infancia es un período de vida que marca las primeras cualidades de la persona. Sea ésta dolorosa o no, el ser humano siempre está buscando la forma de poder expresar esos recuerdos o sentimientos que lo formaron como la persona que es hoy en día. Estas expresiones se vuelven vitales y necesarias para poder atravesar los traumas y convertirlos en algo sanador. Dan Breitman nos muestra su proceso a partir de la obra “Yo quería un musical… ¿Y qué?”, el primer musical de su autoría escrito en conjunto a Virginia Magnago y Darío Jalfin. Una obra que conlleva una historia única sobre un gran artista que se propuso a contar lo que padeció en su infancia de una manera lúdica y humorista. Dan Breitman los espera los próximos días jueves a las 22:15 hs en Paseo La Plaza, Av. Corrientes 1660.
La pieza teatral nos sumerge en los distintos espacios, tiempos y personas que el actor fue encontrándose durante toda su vida. Dan nos relata historias que lo marcaron, que lo obligaron a preguntarse sobre su rol como artista, desde sus anécdotas más divertidas hasta las más dolorosas. Logra fusionar la comedia con la tragedia de una manera muy equilibrada generando una risa y emoción asegurada por parte del espectador.
En el escenario se encuentra un piano de cola, una silla de director y diferentes vestuarios que son fundamentales para darle cuerpo y textura a las historias relatadas. Darío Jalfin se hace presente en las tablas, acompañando en cada momento la narración de Dan. Sus manos se agilizan al tocar el piano y su voz da comienzo al espectáculo, el cual se transformará en diferentes personajes para darle sentido y vida a esas anécdotas que tanto atrapan.
Las menciones a Liza Minelli o Barbra Streisand circulan por todo el unipersonal, ellas representan los sueños y las aspiraciones que fueron un gran motor en la infancia de Dan para seguir adelante por aquello que se desea. Los monólogos y relatos siempre desembocan en una canción que no subraya lo que se acaba de decir sino que continúa el hilo narrativo, pero de una manera más poética y creativa. Las voces, los instrumentos, las luces y la estética minimalista dejan a relucir la indiscutible vocación de los artistas cuando se trata de un musical a lo Broadway.
“Yo quería un musical… ¿Y qué?” requiere de mucha valentía para exponer la propia intimidad y tragedia que cada uno lleva cargado en el cuerpo. Dan Breitman logra exitosamente convertir situaciones difíciles en comedia y diversión para el espectador. Las canciones, los bailes y la entrega personal son los pilares de esta obra logrando una genuina empatía con el público que es gratamente agradecida con una ovación al final del musical.
Sabiendo que el creador de esta obra es M. Night Shyamalan, podemos esperar dos cosas. La primera es lo misterioso que se puede tornar la historia, con origenes de algo, alguien o un suceso que no conocemos y que nos intriga de principio a fin. Y la segunda es el tan querido plot twist. Y se puede decir que «Llaman a la puerta» lo tiene (en menor medida).
La historia esta basada en un libro de Paul Tremblay, «La Cabaña del fin del mundo», y la historia trata sobre una familia, que se encuentra de vacaciones en una cabaña en medio del bosque cuando de repente un grupo de cuatro extraños irrumpen en la cabaña y la famila es tomada de rehén, si bien la pajera es maniatada, segun los secuestradores, ellos no van a hacerle daño, pero aca inicia el conflicto, un integrante de la familia debe sacrificarse para salvar a la humanidad según dictan visiones que tuvieron los secuestradores.
Ahora bien, el director nos tiene acostumbrado a una serie de incognitas y esto lo podemos decir con la evidencia empirica que tenemos. Basta con viajar en el tiempo, se puede decir que su punto mas alto fue El sexto sentido, desde ahi quedamos pasmados por como se puede contar una historia, y el buen uso del plot twist. Con Señales quedamos mas confundidos que nunca, pero nos encantó, para verla una y mil veces. Con La aldea fue un viaje lento pero conciso. Y mas tarde nos dio una muy linda trilogia con muchos easter eggs que daba para verla cuantas veces necesitaras. Y sin nombrar otras que tambien sentaron las bases para su estilo, Llaman a la puerta esta ahi esperandonos.
Para ser lo mas breve posible, voy a decir que indistintamente de si te gusta o no el director, esta pelicula es muy facil de digerir, incluso analizando su filmografia, una de las que menos deja afuera los prejuicios por el poco entendimiento de una cinta de tal calibre. Y quizas para los fans del director, eso puede ser un arma de doble filo, porque no posee casi giros argumentales, cosa que Shyamalan nos tiene acostumbrados. No es lenta, de hecho, la presentacion de los personajes es cortita y al pie, y esta muy bien llevada. Quizas no tan asi, el desarrollo de los mismos, y en ese caso me encontre con un problema, y no por lentitud sino porque me falto mas, y fue que salvo con el personaje de Dave Bautista, con los demas del grupo no empatise. Y eso da de que pensar, ya que la cinta te incita a empatisar con ambos bandos y tomar una decision. Entonces queria saber mas de la historia de los cuatro, eso hubiera sido muy rico para el desarrollo de los personajes.
Mas alla de eso yo creo que la cinta esta bien, su historia esta bien contada, sin mucha vuelta, el guion tiene algunas partes de comedia que estan excelentemente puestas en tiempo y forma y no son forzadas, y ademas el ritmo es muy atrapante y creo la duracion es lo justo y necesario para el completo desarrollo de la historia. Suponiendo que al ser de un director ya consagrado y conocido, en taquilla no creo que tenga mucho problema, pero si quiero decir y lo creo, es que no solo dentro de su filmografia sino como una pelicula aislada de un director x, creo que va a pasar desapercibida, me refiero a que no va a ser tan recordada como otras cintas de su filmografia, y no hablo de recepcion del publico en cuanto a puntajes altos y bien aclamado por parte del publico, porque muchas de sus pelis no lo poseen, y sin embargo quedan en el tiempo y se las recuerda con cariño (o no) pero se las recuerda, y en este caso va a ser difícil que ocurra, porque mas alla de que es una buena pelicula, no trae nada nuevo, o al menos que no hayamos visto de un fantástico director como lo es M. Night Shyamalan.