Reseña: Hello Dolly

Por Leandro Bres

¿Una obra creada hace más de 50 años puede seguir vigente? ¿Qué lectura hacemos hoy de su argumento, sus historias y personajes?

Hello Dolly! es considerado un clásico del teatro musical, estrenada en el año 1964 y con numerosas reposiciones en todo el mundo, e incluso con una versión cinematográfica (protagonizada por Barbra Streisand y dirigida por Gene Kelly) en el año 1969 .

La casamentera y buscavida Dolly Levi (Lucía Galán), hace un viaje a Yonkers, para conocer al adinerado soltero Horacio Vandergelder (Antonio Grimau)  que solicita sus servicios, Él, considera que en su casa falta un toque femenino y busca una esposa que se ocupe de los quehaceres del hogar. Los empleados de su tienda (Interpretados por Lopilato y Sullivan) están cansados de ser explotados laboralmente, y deciden huir para viajar a New York a buscar “chicas a quienes besar”. Dolly convence a Horacio, a su sobrina y su pretendiente, de ir a Nueva York a conocer una candidata, que es dueña de una tienda de sombreros. Allí se cruzan todos, produciendo una escena de enredos en la tienda. Dolly empareja a los ex-empleados de Vandergelder con la mujer dueña de la tienda (Ángeles Díaz Colodrero) y su asistente (Laura Azcurra) . Luego de dos intentos fallidos (intencionalmente) para que Horacio esté con otras mujeres, este sucumbe a los “encantos” de Dolly y terminan juntos.

Hasta aquí la trama resulta bastante naif y agena a nuestra contemporaneidad. Realmente lo es, teniendo en cuenta que la figura más cercana a una casamentera en la actualidad podría ser el tinder (la app para conocer gente) y que la juventud de hoy no busca el matrimonio como una solución a los problemas. Incluso en el transcurso de la obra, escuchamos frases de una joven de 17 años que teme ser una solterona a los 19, diálogos que reivindican el matrimonio como estilo de vida, el romanticismo chiché y todas las cualidades que una “buena esposa” debe tener. Diría entonces que, en tiempos del empoderamiento femenino, donde las mujeres avanzan en la lucha por la igualdad de derechos, sostener este discurso sin darle ninguna valoración o un nuevo punto de vista… atrasa. Los hombres están presentados como proveedores de seguridad, dinero y honor. Las mujeres como románticas idiotas o simpáticas interesadas.

Hello Dolly! hoy, es una oda a la institución del matrimonio, la heteronorma y el machismo. Ni hablar que, lejos de mantener en un primer plano los intereses económicos de Dolly por casarse con un hombre adinerado (por la falta de picardía en la interpretación de Lucía Galán) quedan expuesta la falta de dirección y criterio para decidir hacia dónde va el discurso de la obra.

La versión de  Masllorens y González del Pino “amputa” situaciones claves del musical original, haciendo la trama de esta puesta aún más confusa e incoherente.

Lopilato y Sullivan, encargados de llevar adelante el humor como dupla en la obra, muy pocas veces lo logran, quedando expuestos en chistes que no causan gracia y pasos de comedia que no van a ninguna parte.

Es destacable el trabajo del ensamble, quienes están constantemente en escena bailando y cantando, con innumerables cambios de vestuario. Por momentos, las coreografías resultan cargadas, desorientando por momentos la mirada del espectador (al menos la mía).

Sin duda la protagonista de la obra es la imagen y el sonido, el despliegue escenográfico, de vestuario y utilería traídos desde Méjico, donde se puso en escena esta obra en 2019. La música en vivo con Ángel Mahler a la cabeza suena genial, y las letras de las canciones resultan bastante claras. Vocalmente, se destaca Ángeles Díaz Colodrero, en el rol de la dueña de la tienda de sombreros, quién luce su gran voz y su virtuosismo técnico.

Quienes conozcan ya la historia de Hello Doly! podrán deleitar su vista y oídos en vivo con esta puesta en escena ambiciosa. Y quienes no, posiblemente vean que el desarrollo del argumento no tiene razón de ser, y que mucho virtuosismo sobre el escenario está al servicio de una historia tan antigua como confusa.

Pueden ver Hello Dolly! de jueves a domingo en el teatro Ópera, Av Corrientes 860 (CABA)————————————-

· ELENCO ·
LUCÍA GALÁN: DOLLY GALLAGHER LEVI
ANTONIO GRIMAU: HORACIO VANDERGELDER
DARÍO LOPILATO: BARNABY TUCKER
AGUSTÍN SULLIVAN: CORNELIO HACKL
LAURA AZCURRA: MINNIE FAY
ÁNGELES DÍAZ COLODRERO: IRENE MOLLOY
NATALIA MOURAS: HERMELINDA
TALI LUBI: ENSAMBLE
KARINA BARDA: COVER IRENE MOLLOY
ELUNEY ZALAZAR: COVER MINNIE FAY
SOL GIULIETTI: COVER HERMELINDA
FLAVIA PEREDA: COVER ERNESTINA
VERONICA PACENZA: SWING
MATÍAS ACOSTA: AMBROSIO KEMPER
EZEQUIEL CARRONE: STANLEY
MARCELO AMANTE: POLICIA – COVER JUEZ
PEDRO FRÍAS: ESCRIBIENTE
PABLO GARCIA: JUEZ – COVER RUDOLPH
SANTIAGO ALMARAZ: COVER CORNELIO HACKL
JUAN MARTIN DELGADO: COVER BARNABY TUCKER
ANDRES ROSSO: COVER AMBROSIO KEMPER
DIEGO MARTIN: DANCE CAPTAIN
MARTIN MENA MAUGER: SWING

· FICHA TÉCNICA ·
LIBRO: MICHAEL STEWART
MÚSICA Y LETRAS: JERRY HERMAN
COREOGRAFÍA: ELIZABETH DE CHAPEROUGE
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA (PARA LA PUESTA ORIGINAL EN MÉXICO) : ADRIÁN MARTÍNEZ FAUSTO Y EMILIO ZURITA
DISEÑO DE VESTUARIO (PARA LA PUESTA ORIGINAL EN MÉXICO):
ESTELA FAGOAGA
ADAPTACIÓN DE CANCIONES: MARCELO KOTLIAR
PREPARACION VOCAL Y CORAL: DAMIAN MAHLER
ASISTENTE DE DIRECCIÓN: HERNÁN KUTTEL
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: FEDERICO BRUNETTI
PRENSA: WE PRENSA
DIRECCIÓN MUSICAL: ÁNGEL MAHLER
DIRECCIÓN: ARTURO PUIG

PRODUCCIÓN GENERAL
ÁNGEL MAHLER, LEO CIFELLI & ASOCIADOS

Crítica: Mujercitas

Por Macarena Maidana

“He tenido muchos problemas, así que escribo cuentos alegres”- Louisa May Alcott


Con esa frase empieza la proyección de “Mujercitas” (Little women, 2019). Esta nueva adaptación es película de drama y romance, escrita y dirigida por Greta Gerwig (Lady Bird). Basada en ,el ya clásico, de la novela homónima de Louisa May Alcott. Protagonizada por Saoirse Ronan, Florence Pugh, Emma Watson, Eliza Scanlen , Laura Dern, Timothée Chalamet, James Norton y Meryl Streep, entre otros.


La cinta se centra en un ida y vuelta de pasado y presente, superponiendo el relato entre el invierno de 1861 en Concord, Massachusetts y el presente en el otoño de 1868, como espectador iremos conociendo a la familia March, pero de futuro a presente. Compuesta por Marmee (Laura Dern) y sus hijas Josephine/Jo (Saoirse Ronan), Amy (Florence Pugh), Meg (Emma Watson) y Beth (Eliza Scanlen), aparte de la adinerada y soltera tía March (Meryl Streep). Con su padre en la guerra, las chicas deberán abrirse paso ante una sociedad que no da lugar a lo que una mujer piense o quiera para su futuro.
Siendo la séptima adaptación, sin dudas es la mejor. ¿Por qué? La respuesta es fácil, tenemos a Greta Gerwig y nada puede salir mal. Es increíble cómo la directora supo aplicar su toque sin faltarle el respeto a la historia, absolutamente nada queda demás ni fuera de lugar. La marca registrada que nos ubica muy fácilmente en pasado y presente, hace que el espectador se ubique rápidamente dentro de la historia sin necesidad de marearlo ni confundirlo.
Gerwig ya había trabajado con Saoirse Ronan y Timothée Chalamet en Lady Bird (2017),así que no es sorpresa la química de la dupla de oro. Saoirse Ronan demuestra una vez más que es más que un nombre difícil de pronunciar y nos regala una versión de Jo March lo más genuina y querible posible, sin exagerar ,estamos ante una de los mejores papeles de la actriz.


Ahora, si vamos a hablar de la actriz del momento tenemos que decir que Florence Pugh se lleva todos los aplausos. El dinamismo, sarcasmo y simpatía que le aplica a Amy, es para mirarla mil veces. Los momentos más divertidos de la película los protagoniza Pugh, aunque Amy cumple la función de ser la hermana egoísta y envidiosa, en este caso, no lo es tanto y sabe estar a la altura de la circunstancia.


Con seis nominaciones al Oscar, “Mujercitas” es una adaptación que no creía necesaria hasta que arrancó la proyección. Rebalsa de valores y sensibilidad sin empalagar al público y nos demuestra ,una vez más, el talento de Greta Gerwig.

Calificación 9.5/10

Análisis: Dragon Ball Z Kakarot para Xbox One

En el momento que llegó la noticia de que saldría un nuevo juego de Dragon Ball, pero que este se trataría de un título de estilo RPG, ha llegado a emocionar a muchos de los fans de la saga. En el pasado E3 justamente había tenido la oportunidad de probar un gameplay del juego, y en este caso mis impresiones no habían sido tan satisfactorias. Si bien el juego se veía bastante lindo, su gameplay carecía de profundidad, mostrando un juego de peleas con algo de exploración. Ahora analizando el juego completo, la realidad es que si bien esa falta de profundidad aún se mantiene, pero el conjunto con su historia y los elementos que puedes encontrar en el juego, lo hace bastante disfrutable.

Al ser uno de los animes más conocidos , también sus juegos han trascendido más allá del territorio nipón. En los últimos años se ha concentrado más es brindar juegos de lucha, por lo que su paso al RPG, era algo que se necesitaba nuevamente. La idea de este título es poder revivir la historia de todo Dragon Ball Z, incluyendo obviamente a sus personajes y a todos sus villanos. Es por eso que empezamos el viaje siendo Goku, iniciando la serie en el momento del encuentro con Raditz, y terminando con la saga de Majin Boo. En este viaje, también iremos controlando a una decena de personajes, y que tras batallas contra enemigos y jefes, iremos reviviendo la historia del anime con lujo de detalles.

Lo que se caracteriza este título de género RPG, es que ahora tenemos la incorporación de un árbol de habilidades, promoviendo la progresión dentro del juego, y obviamente generando nuevas combinaciones que serán útiles durante el combate. Si bien en títulos como Dragon Ball XenoVerse o Fighter Z, teníamos un modo de campaña, este se limitaba a generar diálogos entre personajes luego de cada pelea. Y si, Dragon Ball Kakarot se alimenta de los juegos anteriores de la serie, ya que nos brinda un sistema de combate exquisito, sencillo de controlar y con una buena variedad de combos. Quizá lo que falla un poco es su lado RPG, ya que si bien está implementando su árbol de habilidades, puede que la progresión entre los personajes que puedes utilizar, al final no hayan mucha variedad entre ellos, ya que sus habilidades terminan siendo casi idénticas, además de que el sistema presenta una dificultad que no sobrepasa el nivel en el que te encuentras. Su mundo que intenta abierto falla también en un sentido , ya que este puede ser un tanto testimonial, porque más allá de la posibilidad de cumplir con misiones secundarias , su exploración puede resultar algo vacía y casi que te obliga a ir de un punto a otro para seguir con la narrativa del juego.

El apartado visual es realmente notable, si bien ya hemos visto un buen trabajo respetando la escencia del anime en anteriores juego, en este se respira la imagen creada por Toriyama. También el juego le pone mucha atención a los escenarios que tuvieron un lugar importante dentro de la serie, para llevar a cabo las batallas con los jefes. Las cinemáticas también mantienen un respeto con la historia, que si bien cuenta con algunos añadidos y omisiones, sigue fielmente la narrativa de lo que fue todo Dragon Ball Z. Su rendimiento es bastante fluido, aunque toca decir que se han apreciado algunos Bugs durante la experiencia, pero que por suerte no ha afectado a la jugabilidad, y que seguramente pronto vendrá algún parche para mejorar estos detalles.

Dragon Ball Z Kakarot es un muy buen homenaje a la serie creada por Akira Toriyama, un juego que nos revive toda su historia en una campaña del alrededor de 40 horas. Si eres fan de Dragon Ball Z seguramente vas a disfrutar este título que salta hacia el RPG sin mucha gloria pero tampoco lo hace penosamente. Su sistema de combate es muy entretenido, y en conjunto con su historia lo hace un juego bastante atractivo a pesar de sus fallas.

Calificación 7/10

Reseña: Entre ella y yo

Por Leandro Bres

Esta obra escrita por Pablo Mir y dirigida por Diego Reinhold, aborda un tema que posiblemente todos en algún momento de la vida nos cuestionamos: la paternidad. Tanto si estamos preparados para ser padres/madres o no, si queremos o quisimos ocupar ese lugar y hasta incluso preguntarnos cómo fueron nuestros padres en ese rol, y qué hay de ellos en nosotros.

Valeria (Soledad Garcia) y Diego (Sebastián Presta) son una pareja sin hijos, aterrados con la idea de la paternidad. Ante un atraso, y la posibilidad de ser padres, deciden hacer un test de embarazo para saber cual es su situación. Y esto es lo que da pié al devenir de escenas y situaciónes que desarrollarán a lo largo de la obra, que transcurre en esos supuestos 5 minutos que tarda el resultado del test. A lo largo de esos minutos, Valeria y Diego imaginan situaciones de como podrían ser sus vidas ante la paternidad/maternidad, qué aspectos deberían resignar. Se preguntan qué potenciales conflictos podrían tener con sus hijos y como reaccionaria ante ellos. Abordan entonces, varias hipótesis de ¿Qué pasaría si… se arrepintieran de tener un hijo, si fueran padres de una adolescente descontrolada, si alguno de ellos no fuera responsable, si fueran padres que quieren divorciarse, entre otros.

A lo largo de toda la obra, que transcurre en el departamento de la pareja los personajes ponen en duda sus capacidades para ser padres, y cuestionan cómo la paternidad podría afectar en un futuro su relación, la vida sexual, y el ámbito laboral de cada uno.

Para entrar en el código de las situaciones imaginadas, el director utiliza un recurso de iluminación cambiando el foco de las luces de la escena al público en un instante. Esto, junto al efecto de sonido nos marca a los espectadores un cambio de plano (del real al imaginario). Este recurso sencillo pero eficaz, junto a cambios de vestuario y uso del espacio, se utiliza a lo largo de toda la obra, haciendo muy claro el paso de una situación a otra. Así también, un reloj de cocina marca los supuestos 5 minutos de espera del resultado del test, haciendo alusión al plano real y diferenciándolo del imaginario.

Las actuaciones resultan correctas, y destaco que Presta y García no busquen sostener el espectáculo a base de chistes gestuales y humor efectista, más propio del ámbito televisivo.

Soledad García logra momentos diversos y atractivos, pudiendo desarrollar escenas paródicas y otras en un código más realista, construyendo incluso un buen momento emotivo.

Presta parece saber que tiene el público de su lado, y utiliza la complicidad como un recurso para hacer humor.

La obra se desarrolla a partir de una premisa muy interesante, y toca todos los lugares comunes que puede abordar. Esto la hace quizá, bastante predecible. De todas maneras, espectadores y espectadoras en la sala, ríen y se identifican con varias situaciones, principalmente aquellos que hoy rondan los 30/40 años, son padres, o están pensando en serlo.

Pueden ver esta obra en su 3ra temporada, de viernes a domingo 21hs en el teatro Metropolitan, Av. Corrientes 1343.

Crítica: Judy

Por Juan Ignacio Aguilar
Talento.
De una gran cantidad de personas, pero asimismo de pocos usuarios. Políticas, religiones, dinero y estatus intervienen en el camino. En acatadas condiciones se hace por demás complicado hacer uso autónomo y consciente de dicho talento.


Siendo un niño, la tarea se vuelve más ardua. No hay medida que valga para que la dote se vea aprovechada por personas ajenas a uno, sea cual sea la intencionalidad de este tercero.
Es noticia común enterarse, partiendo de tal precepto, cómo esa otrora joven promesa se acaba deteriorando en un mar de adicciones y excesos. La pubertad nunca es atravesada con soltura ya que desde afuera se obliga al joven a asumir responsabilidades ya propias de la adultez. La presión se vuelve demasiada e inician discretamente los problemas.
Hasta que ya no son discretos,
Corre el año 1968 y la artista Judy Garland no atraviesa un buen momento. Sin hogar propio, con pocas ofertas laborales en su país y un ex-esposo insistiendo por la custodia de sus hijos, las opciones no son demasiadas. Una agente sugiere una serie de conciertos en Londres, donde aún es muy amada. Con pesar y tristeza, Judy se lanza a la oportunidad.

Basado en la obra teatral «End of the Rainbow» de Peter Quilter, el guión de Tom Edge se sostiene ante todo en el enorme personaje que fue Judy Garland. Haciendo uso de algunas secuencias de flashback para dar más contexto a sus espectadores y una exploración bien resumida de la luz y oscuridad presente en la artista, el trabajo de Edge es uno bien contrastado. No hay una gran lección al final del arco iris. Es una historia de fortaleza, de cómo perdurar y mantener algo de esperanza a un mejor mañana. El opresivo pasado de Judy es uno que la sigue acosando y la mantiene al margen de sus iguales. Claramente no es una adolescente para echar culpas a alguien, pero su camino no es uno que le haya permitido tener una adultez plena.
A los hombros de una enorme Renée Zellweger, Judy brilla como cantante e interlocutora, tanto privada como públicamente. Zellweger logra mantener los propios demonios de la actriz a raya lo suficiente para que se pueden vislumbrar aún en tales situaciones, más no sin que esto haga sus estragos internos. Es angustiante ver el declive de la famosa actriz, pero la otrora Bridget Jones hace de todo para que el arco iris siga visible.
Vale destacar también el trabajo de Darci Shaw como una joven Judy, y la imponente figura de Richard Cordery como el polémico Louis B. Mayer.
Hay un sobrio trabajo en la dirección de Rupert Goold, pero su falta de experiencia pasa por alto con el excelente desempeño del departamento artístico. El despliegue visual para retratar los fines de los sesenta se puede apreciar tanto en el inicio en Estados Unidos hasta las frías calles de Londres. Luz, maquillaje, peinados, indumentaria y ambiente convergen para tener la mejor perspectiva posible de lo que pudieron ser los shows en tal época.

«Judy» no quedará en los anaqueles como una excelente película, pero sí como un grato recuerdo de quien fue una de las mejores artistas de su generación, y las consecuencias que acarreó por ello.

Calificación 7.5/10

Análisis : Lost Ember para PC

Si nos ponemos a clasificar al juego Lost Ember en un género determinado, podemos hablar de lo que últimamente denominan como Walking Simulator. Y es verdad que esa clasificación es certera, pero a veces pueden resultar engañoso. Ya que el simulador a veces se refiere o se lo entiende como una simulación de una determinada cosa en un sentido realista. También es verdad que cumple con parte de esa premisa, pero el juego además toma ese concepto para expandirse en un mundo rico, dónde uno se sumerge en la fantasía que deja su narrativa en base a la exploración.

En un principio, interpretamos a una loba que tiene la capacidad de tomar el control de otros animales y de este modo nos introducimos en un relato que está contado a través de capitulos pero que cuentan con un hilo conductor. Este hilo conductor nos lleva al viaje de este lobo y un alma perdida que deben buscar el camino hacia el más allá. En su jugabilidad, el título nos plantea una aventura en un mundo semi abierto, dónde se nos van planteando desafíos para poder continuar con el relato, de una forma quizá más lineal de lo que debería ser.

Lo que el juego nos lleva a hacer, es que partamos de un punto A hacia un punto B, donde en ese camino nos iremos cruzando con sitios y cosas que nos van introduciendo en su narrativa, con algunas cinemáticas que nos habla sobre el pasado de esta alma perdida y su cultura. Para llegar hacia el dichoso camino de la luz , toca atravesar todo su escenario, que constan de espacios naturales que denotan la belleza visual con la que cuenta Lost Ember. La loba se trata de una peregrina de almas, y por ello puede tomar el control de otros animales, requisito obligatorio en el juego para poder avanzar a través de obstáculos que va presentando su jugabilidad.

La jugabilidad es bastante sencillas, y los puzles o los obstáculos que atravesamos no representan una gran dificultad, quizá es lo que hace muy lineal al juego. Ya que debes ir de un punto a otro, en el que te encuentras con sitios intermedios dónde puedes realizar algunas tareas para conseguir cosas a modo de coleccionables, pero que en realidad no hay un incentivo para seguir con ellas. Lo que hace muy disfrutable a su jugabilidad es el como está diseñado su mundo, y como se conecta a la perfección con su narrativa a través de las cinemáticas , haciendo que su historia sea el gran atractivo del juego.

En cuanto a su apartado visual, es lo que más vislumbra en el juego, con un mundo aparentemente abierto que realmente se ve muy lindo. Existe un notable logro en la ambientación , que nos muestra un escenario natural muy rico, en dónde nos lo hace ver abundante a pesar de que no lo podamos recorrer todo. Así mismo las cinemáticas mantienen un equilibrio entre la jugabilidad y la narrativa, manteniendo la cantidad necesaria y los momentos justos para continuar con el relato. Los diálogos en el juego resultan escasos, aunque es un punto a favor, ya que en los pequeños momentos en que aparecen, cuentan con una carga emocional importante, que nos deja momentos claves para el juego. En cuanto a todo el apartado artístico, toca también mencionar la banda sonora del juego y sus efectos de sonido que se conectan de forma excelente con su aspecto naturalista y la aventura que se presentan en ambos personajes.

Lost Ember es un juego que nos trae una aventura, un viaje de redención con dos personajes que buscan respuestas a lo que fue de sus vidas. Es un juego que se disfruta sobre todo por su narrativa y el bello mundo que nos brinda. Su jugabilidad es un tanto lineal y casi testimonial, pero en conjunto conjunto con su historia nos da un juego emocionante y bello.

Calificación 7.5/10

Reseña: La fabulosa historia de los inolvidables MARRAPODI

Por Leandro Bres

Este espectáculo de los Macocos, banda de teatro, es una verdadera joya del teatro argentino. En si mismo, porque los cuatro integrantes de los macocos (Daniel Casablanca, Martín Salazar, Gabriel Wolf y Marcelo Xicarts) una vez más se encuentran sobre el escenario para hacernos disfrutar de un humor blanco y súper efectivo. En segundo lugar, porque nos hacen un recorrido por la historia del teatro argentino, a través de esta compañía ficticia llamada «Los MARRAPODI». En la historia de la obra, nos cuentan que los Marrapodi desembarcaron en el año 1792 en el puerto de Santa María de los Buenos Aire, para contar una historia a quien quisiera escucharla. El problema es que por varios motivos, nunca llegaron a estrenar sus obras y difundirlas, y por ello los Macocos nos traen su historia y sus obras. Utilizando como excusa situaciones muy sencillas, principalmente sentimentales, abordan conflictos como: el pedido de mano de su hija a un hombre, una mujer sometida por su padre a casarse por intereses económicos, hombres que se disputan el amor de una dama, amores prohibidos, escenas de despecho, una mujer que decide arriesgarse por su amado y finalmente, capocómicos de la revista porteña que hacen chistes básicos y cosifican a la vedette. Todo esto, en un tono absolutamente paródico, remarcando las diferencias en los vínculos a lo largo del tiempo y construyendo situaciones cómicas con cada personaje. Van así desde el teatro español, pasando por el sainete, la zarzuela, el circo criollo, el grotesco, el realismo argentino y finalmente el género revisteril.

Nos invitan a reírnos con ellos de todo aquello que en algún momento fue tendencia en el ámbito teatral, y que hoy desde una mirada anclada en el presente nos resulta ingenuo, exagerado, terrible o pavo.

Daniel Casablanca interpreta magníicamente todos los personajes femeninos que aparecen en la obra. Vemos así, el rol de la mujer (en la sociedad y el teatro) a lo largo de la historia, abordado desde el código de la parodia, pero sin ridiculizarla. Hasta incluso por momentos, el actor pareciera distanciarse de los personajes para señalar lo cruel de la historia con las mujeres.

Con momentos de música en vivo, pequeños monólogos explicativos, y escenas/sketchs que desarrollan los actores interpretando distintos personajes, el espectáculo se torna muy llevadero y disfrutable, sin llegar nunca a tornarse reiterativo ni aburrido. Los constantes cambios de vestuario y escenografía dan un dinamismo a las escenas, sorprendiendo durante toda la obra.

Si bien este espectáculo fue creado hace más de 20 años por los Macocos (grupo conformado en el año 1985), continúan siendo vigentes tanto los temas que abordan, cómo la mirada que tienen sobre ellos.

En mí opinión, me hubiera encantado que avancen un poco más en la historia del teatro argentino, para ver la lectura y mirada del grupo con respecto a géneros y poéticas teatrales más contemporáneas.

Indudablemente… ¡me quedé con ganas de ver más y seguir riendo!

Pueden ver este espectáculo los días viernes y sábados a las 23.00 horas en el Teatro CPM Multiescena, Av. Corrientes 1764. (CABA

Crítica: Parasite

Por Macarena Maidana

“Parasite” (Gisaengchung, 2019) es un thriller surcoreano dirigido y producido por Bong Joon Ho, quien también se encargó del guión junto a Jin Won Han. El reparto incluye a Kang-hoSong, Yeo-jeong Jo, So-dam Park, Hye-jin Jang, Ji-so Jung, Hyun-jun Jung, entre otros.

Dio la sorpresa durante la entrega de los Globo de Oro al ganar en la categoría de “Mejor Película» en Lengua No Inglesa” y consiguió seis nominaciones a los premios Óscar, incluyendo “Mejor Película” y «Mejor Director”. La familia Kim, compuesta por los padres Ki-taek (Kang-ho Song) y Chung-sook (Hye-jin Jang) y los hijos Ki-woo (Woo-sik Choi) y Ki-jung (So-dam Park). La familia vive en un precario sótano donde, todos, se dedican a armar cajas de pizza, un trabajo bastante malo,
por la cual reciben centavos a cambio . Un amigo de Ki-woo llega de visita y tiene la idea de que Ki-woo ocupe su lugar como tutor de inglés de una adolescente de la clase alta.
Gracias a una falsificación del título universitario, Ki-woo se presenta ante la familia Park. Con el paso de los días y la adquisición de confianza, Ki-woo y su familia logran distribuirse estrategicamente para con los distintos trabajos en la residencia Park. Bong Joon Ho nos sirve en bandeja una trama que logra la estabilidad entre distintos géneros, manteniéndonos siempre alertas ante los plot twist que se desarrollan a lo largo de la cinta. El director sienta las bases a lo largo de la película para que el espectador se vaya
sorprendiendo ante cada acto. Y lo logra, de una manera perturbadoramente increíble.
La clase alta y la clase baja, los ricos y los pobres, son un argumento que se vio hasta el, cansancio tan «cliché» que el destino de “Parasite” no parecía llegar a buen puerto. Pero una vez más, Bong Joon Ho y su espectacular reparto nos da un sacudon de realidad en cómo el capitalismo afecta e influye de una forma devastadora a la sociedad. Desde los pósters hasta la ubicación de los casas, todo lleva a la clase social de ambas familias.

Sin dudas, estamos ante lo mejor del año 2019 y es como una bocanada de aire fresco cada película, como en este caso , distinta e incluso con un final bastante impredecible.

Calificación 9/10

Crítica: 1917

Por Bruno Glas
En principio, un término técnico: el gimmick. Precisemos: un gimmick sería un elemento añadido, poco común, llamativo por su sola presencia y superficial (esto último, ojo, no necesariamente en un mal sentido). Un dispositivo que opera a modo de artificio. Un chiche, vea.

“1917” transcurre en el momento más jodido de la Primera Guerra Mundial, y narra la misión de dos soldados ingleses que deben entregar un mensaje para cancelar el ataque a las fuerzas alemanas. El truco consiste en que la cámara se mueve de manera tal que la acción parece tener lugar en una única toma. El desafío consiste en sobrepasar la mera condición de artificio. Es decir, en comprobar si esta decisión formal ofrece una justificación desde el punto de vista narrativo. Sobretodo, cuando una de las últimas películas en hacer uso de esta técnica fue la sobrevaloradísima “Birdman”, otro film con ruido de Oscar…

Bueno, la película de Mendes se sirve de la única toma para crear un efecto inmersivo, trasladando al escenario de la guerra tanto a los personajes como al público. Dije “escenario” porque si hay algo que llama la atención en “1917” es que es menos importante la lucha por defender el territorio, que la propia supervivencia ante el terreno. El peligro no aparece encarnado en la figura del ejército enemigo, sino en la propia naturaleza que acompaña los campos de batalla. Por eso es fundamental la cámara veloz, apurada, que se mete en el barro, en el agua, en la tierra. Como también el retrato de los protagonistas: nunca son presentados como soldados a priori valientes ni del todo decididos a actuar con violencia, sino más bien como dos jovencitos inexpertos, capaces de cometer errores que podrían costarles la vida (ayudan mucho a esto las caras aniñadas de los actores). Hay dos escenas en particular que hablan a las claras de esto. La primera nos muestra a Blake y Schofield llegando al frente alemán. La cámara genera un suspenso creciente, a partir de la idea de que los alemanes podrían estar detrás, esperando para atacar. Sin embargo, las trincheras resultan abandonadas. Los muchachos se dan cuenta muy tarde de que también han sido minadas, y el escape de la explosión inmediata, con el derrumbe casi cubriéndolos, transforma el momento en una escena digna de Indiana Jones. La otra escena nos muestra a Schofield despertando en un pueblo de Francia, a merced de un cielo nocturno iluminado por bengalas. El pueblo en ruinas resulta tan amenazador para el personaje como los mismos soldados del ejército enemigo a los que encuentra. Y estos últimos aparecen desenfocados y en la sombra, como si el temor de Schofield los conviertiera en seres casi monstruosos. Lejos de querer hacerles frente, termina por escaparse de ellos.

Hay defectos en “1917”. En una película donde la cámara no parece nunca detenerse, porque son sus personajes los que no paran, los momentos de mayor estatismo saltan a la vista. Hablo especialmente, pero sin entrar en terreno de spoilers, de la escena posterior al encuentro con el aviador alemán, donde el tiempo interno del plano dura más de lo conveniente. Un momento, quizás, muy oscar-friendly. O el encuentro de Schofield con el pelotón mientras uno de los soldados entona una melodía que alegoriza sobre el destino del personaje. Aunque, después de todo, el estatismo opera mejor en la idea de circularidad que el filme maneja. Y si no, estén atentos a lo que ocurre al inicio y al final…

“1917” se muestra como una película ambiciosa, sobretodo en lo que respecta al manejo de la acción en una toma única. Pero está a la altura de su propio gimmick. Nos olvidamos que está ahí, gracias a que cumple con una regla dictada por Hitchcock: “el rectángulo de la pantalla debe estar cargado de emoción”.

Calificación: 8/10

Análisis: THOTH para Nintendo Switch

THOT es un videojuego desarrollado por Carlsen Games y que ha tenido un lanzamiento en simultáneo con el videojuego 140, ambos lanzados en la plataforma Nintendo Switch. Para hacernos una idea THOTH es un juego de tiro de doble palo en 2D que parte con una jugabilidad sencilla pero atractiva, con un diseño de nivel minimalista que nos presenta un desafiante sistema juego que puede resultar entretenido.

Siguiendo la estela de los últimos lanzamientos indies que han llegado a Switch, podemos decir que este en un juego sin muchas pretensiones, con una premisa clara y sencilla. Con dos juegos que han llegado de forma simultánea (THOTH y 140), ambos mantienen un sistema de juego que es bastante fácil de entender, que no cuenta con una historia, o una premisa que sirva de excusa para realizar determinada acción. Solamente tomas el mando y empiezas a disparar, para hacer una idea, su jugabilidad es un tanto similar a la de space invaders, aunque con un marcado concepto visual a estilo minimalista. El número 64 nos da pie al inicio del juego, en es que se presentan dos rombos acercándose a ti, y es ahí donde debes disparar para que no acaben contigo y superar el nivel. En una cuenta regresiva, los niveles van aumentando la dificultad de forma bastante considerable , pero que si logras dominarlo, es una propuesta bastante entretenida para tener algunas horitas de juego. Su control obviamente es muy senciy, en el caso de Switch, usas los botones A, X, Y, B para disparar, pero que la única función que cumplen los botones, es la dirección para donde van los disparos, guiandose solamente hacia donde apunta cada tecla, luego de eso se trata de usar el stick para esquivar los elementos que te harán perder. Si es un juego difícil, ya que los errores en repetición te hacen volver al inicio, y puede ser una tarde bastante frustrante, pero para el que se anima a tomar el desafío, es un juego bonito y barato.

Lo que le da una característica encantadora al juego es el diseño visual con el que se presenta el juego, con un estilo minimalista muy bien montado, y con un atractivo uso de colores y formas. El uso de los colores también le otorga brillo a cada uno de los niveles, que en conjunto con el sonido de aprecia de forma simple, pero artísticamente bello.

Quizá esta reseña no sea muy extensa, no porque el juego tenga poco de si, sino porque su propuesta es concisa y clara, así que no es necesario gastar tantísimas palabras para describirlo. Lo que si vamos a decir , que es un juego bueno, bonito y barato (Detalle muy importante). Si toca advertir que es un título desafiante, que a pesar de tener que solamente esquivar y disparar, puede llegar a darte algunos dolores de cabeza, pero que al tomar el desafío, puede resultar hacia el final bastante placentero.

Calificación 7.5/10