Crítica de Tr3sh: la concha de su madre

Por Bruno Glas

Cinepunk is not dead

El cine de terror argentino en clave más trash corre muchas veces el riesgo de que su espíritu de bizarrez por la bizarrez misma haga que las películas no puedan ser tomadas muy en serio.

Tr3sh, tercera parte de la trilogía cinepunk de la productora Sarna integrada por Trash (2010), y Trash dos: las tetas de Ana L. (2010), se hace cargo de esto desde el principio. Una voz en off aclara que “el que hace esto una o dos veces, es un hijo de puta o un enfermo. ¿Pero, tres veces? ¡Eso ya es una tomadura de pelo!”Esas palabras resultan lo bastante claras para entenderse como una declaración de principios hecha y derecha: con la autoconciencia de saberse lo más trash y bizarros posibles, el director Alejo Rébora y su equipo técnico utilizan todo el arsenal posible (léase: drogas, zoofilia, rituales, mafiosos, gore, escatología y un largo etcétera) con la humilde intención de divertirnos durante la hora y cuarto de metraje. Y, aún con cierta autoindulgencia, lo logra.

La trama gira en torno a Mamá Bruselas, que ante la desaparición de sus hijos Ansio y Ana, se lanza a buscarlos montada en su silla de ruedas con enfermera a cuestas. Al mismo tiempo, los hijos se hallan secuestrados y buscan escapar por su cuenta. Las calles de la ciudad, mientras tanto, se inundan de drogas nuevas y de peligrosas sectas. Lo curioso es que todos estos elementos se integran bien dentro de las líneas narrativas. Es así que el filme crea una coherencia donde los momentos más asquerosos y divertidos (lo de la secta de los abortistas del séptimo día es sublime) funcionan de manera individual pero aportando a la totalidad del universo. Por eso es que el momento de la batalla final sea lo más fallido, porque ahí el exceso no está más que de fondo a la acción principal, operando simplemente de relleno.

De todas maneras, la culminación (o no…) de la saga de Sarna transmite la mayor parte del tiempo la vitalidad de sus realizadores por hacer mucho, en términos visuales y narrativos, con pocos recursos.

Calificación: 6/10

Crítica: Delfín

Por María Luz Stella

Una semana en la vida de un niño de 11 años de escasos recursos que vive en un pueblo alejado. Su firme interés por la música lo llevará a retomar junto con su padre un camino olvidado.

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Delfín es el nombre de esta película argentina dirigida por Gaspar Scheuer que se encuentra en la selección Cannes Écrans Juniors 2019. También es el inusual nombre del protagonista: un chico de 11 años que vive con su padre en una casa precaria de un pueblo aislado en la provincia de Buenos Aires. Allí, el tiempo se detuvo para su padre, que desolado en un contexto de pobreza y sin contención se encuentra solo frente al cuidado de su hijo.

En la cotidianidad que va construyendo la película se presenta la posibilidad de una audición para una orquesta juvenil en la ciudad de Junín. Delfín tiene en claro que quiere ir allí a hacer la prueba. LLega tarde a su casa, aún solo, saca de una caja una manguera y un embudo con los cuales improvisa el instrumento: el corno francés. El cual aprendió a tocar en la escuela, donde tienen uno, pero no se lo prestan por fuera de la institución porque es considerado una reliquia.  

La relación padre-hijo se ve afectada por la falta de recursos. El padre trabaja muchas horas en una construcción y el hijo en una panadería realizando entregas antes del horario escolar. El hogar se transforma en un reflejo de la supervivencia, allí duermen y se alimentan con lo que consiguen. Las pocas horas que pasan allí están impregnadas de cansancio y la necesidad de distenderse de esta situación agotadora. Causa por la cual, el padre de Delfìn no podrá cumplir con una promesa que le ha hecho. Sin embargo, la fuerte convicción que vive en Delfín será el motor para continuar un camino abandonado por su padre.

Más allá de que el film está bien logrado en cuanto a guión, puesta en escena, imagen y sonido, me deja la sensación de que hay un distanciamiento frente a la situación de pobreza que ilustra. La historia muestra un panorama desolador pero no se cuestiona las circunstancias. El film termina con un aire de esperanza sin dar ninguna solución a sus vidas, se queda en el hecho de resolver un conflicto interno estancado.

 

Calificación 6/10

Crítica: Toy Story 4

Por Agustín Villegas

No sabíamos que la queríamos…

Me llene tanto la boca diciendo «P.I.X.A.R. va a cagarla, el final de la 3 fue perfecto, no pueden arruinar todo así por guita (…)» que ahora me da un poco de verguenza salir a decir que la cuarta película de esta saga que tanto amo es probablemente una de las películas mas geniales y creativas que salieron en esta primera mitad del 2019.

La historia sigue a Woody, Buzz y compañia en un viaje por la ruta junto a su nueva dueña Bonnie (la nena a la que Andy le regala sus juguetes al final de TOY STORY 3 … spoilers … supongo). En la banda nos encontramos a un nuevo integrante que trae a cuestas el drama existencial que enriquece la trama, Forky, un mitad tenedor mitad cuchara creado por Bonnie en su primer día en el jardín de infantes. Incomodo con su sensación de estar vivo el juguete salta del vehículo en el que se encontraban viajando, por lo que el vaquero de la serpiente en su bota ira, como siempre, al rescate … voy a volver con ésto más adelante. En su aventura Woody se reencuentra con su antiguo amor Betty, la pastorcita de las dos primeras entregas, la cual le genera al vaquero otro dilema que nos vuelve a hacer sentir muy identificados con el personaje.

Woody debe ser uno de los personajes con los cuales uno más puede empatizar, desde sus bajezas hasta sus virtudes. Uno entendía sus celos hacía Buzz Lightyear en la primera entrega … después de todo el niño que jugaba con el estaba dejandolo de lado por un juguete mejor. En la segunda entrega (la mejor para mí, la decisión de incluir bloopers al final me parece una de las mejores de la historia del cine) acompañamos al vaquero en un conflicto muy interesante, volver con Andy para jugar con el en lo que quedaba de su infancia, a pesar de ser conciente de que éste en algún momento iba a crecer y dejarlo de lado, o irse a un museo en Japón en donde, si bien no iba a ser olvidado, nadie iba a jugar con el nunca más. Luego en la tercera parte enfrentamos lo inevitable, el Andy adulto, acá vemos a un Woody que se niega a abandonar a su niño, totalmente negado y dispuesto a todo por acompañarlo. La tercera entrega cerro con una de las escenas más emotivas del cine, una despedida que nos toco por el solo hecho de que Andy es nosotros, crecimos (hasta literalmente hablando) junto a el, la despedida era hasta personal, eramos nosotros diciendole adios a nuestra niñez. La cuarta parte sigue éste camino pero con nuevos elementos, estabamos acostumbrados a ver como Andy sentía una preferencia por Woody, pero ahora con Bonnie eso no es tan así. Sin embargo, el vaquero se lanza en busca de Forky solo porque es el nuevo preferido de Bonnie, lo cual nos lleva a una etapa del personaje en la que lo vemos con terror de perder su rumbo y quedarse sin un motor que lo haga sentirse pleno. Buzz Lightyear toma un rol un poco mas secundario en está entrega, pero cada escena con el es un gusto, los guionistas mantuvieron la personalidad mambeada y heroica del guardián estelar y, a pesar de no haber profundizado mucho en el personaje, tuvo sus momentos de gloria tanto en lo que es acción como en comedia. Los demas juguetes como Ham, Los Cara de Papa, Rex, Slinky y la nueva banda de Bonnie fueron puestos más como personajes de soporte, se les dio una subtrama brillante con una culminación hilarante pero el peso se dejo caer sobre los personajes nuevos. La dupla cómica Key y Peele interpretan a dos ositos de peluche de feria con una personalidad delirante, lo cual le permitió a los escritores agregar nuevos elementos narrativos que hicieron de está entrega la mas ágil y bien armada de las cuatro.

Visualmente estamos ante la mejor entrega. La primera película se vio limitada por tecnología de aquella epoca (los nenes de la fiesta de Andy son todos Andy), la segunda, gracias a un mayor presupuesto, la rompió utilizando unos diseños de paisajes mas realistas que permitan sacar a relucir el potencial que P.I.X.A.R. por aquellos días. Acá seguro me van a re putear, pero siento que Toy Story 3 es la mas floja de la saga por su apartado visual, la paleta de color era muy amarronada, los ambientes eran incomodos y, si bien la primera vez me resulto algo re loco para una película de Toy Story, con el tiempo empece a notar que no me la quedaba viendo enganchado como la 1 o la 2 y todo se debe a que para mi gusto el filtro sucio que le hicieron no me hace querer revisarla tanto como las anteriores. En esta cuarta películas los colores son gloriosos, la casa de antiguedades cuenta con unos diseños increíbles que deja en evidecia algo que siempre digo con mis amigos cuando hablamos de estas películas … «a éstos tipos no se les escapa una». Todo chiste o idea que puedan incluir en los ambitos en los que desarrolla historia son buenos, nunca fallan. Hasta tenemos a Keanu Reeves haciendo de un muñequito temerario con una crisis de identidad (gracias a la distribuidora por pasar la película en Ingles).

Hay puntitos flojos, pero todos vienen de un veneno que esta afectando a la industria del entretenimiento desde hace rato, la agenda política progresista. Betty es el personaje menos interesante de la película por lo genérico que es, ya nos estamos cansando un poco de los personajes femeninos sin falencias ni defectos, emponderar al sexo femenino no es considerarlo superior a toda especie sobre la tierra, sino darle una buena historia que iguale a la de sus coprotagonistas, como fue el caso de Jessie en Toy Story 2 (por cierto, el cierre del arco argumental de Jesse es una joya). El problema no es que hayan hecho de Betty una guerrera salvaje, sino que quieren hacernos creer que ella siempre fue así, además de la evidente unidimensionalidad que se le da al personaje para evitar ofender a aquellos sectores que piden cambios excesivos en lo que nosotros amamos y ellos ignoran. No obstante los escritores son inteligentes y desviaron la atención para otro lado, dejando a Betty como un personaje de apoyo visualmente encantador del cual no se profundiza mucho más que ver como fue que se alejo de sus amigos durante la era Andy, hecho que nos había incomodado escuchar tan por encima en Toy Story 3. Les perdono ésto porque se nota que esta metido por ordenes de arriba, y como siempre digo es algo con lo que tenemos que lidiar y, tratandose de cine comercial, lo mejor es ver con que grado de viveza ejecutan las ordenes de los de arriba.

Me siento un poco idiota en haber dudado de «Toy Story 4». La verdad no sentí que la película cambie rotundamente la mitología de la saga como escuche a muchos decir, pero si que le dio un nuevo nivel de complejidad a la misma. Si bien soy medio boludo les cuento que con la otra mitad me las arreglo bastante bien por lo que les cuento que soy muy conciente de que está película está hecha para seguir exprimiendo la franquicia, pero si la hacen bien yo soy feliz … ganan ellos y gano yo. Con los excelentes TOY STORY TOONS (recomendadisimos para hacerse una previa, además hay referencias a éstos en la película) ya se estaba tanteando el terreno para ver como una cuarta película podía andar, es más, la historia se viene pensando desde antes de terminar Toy Story 3, así que rentabilidad de éstos personajes es más que clara.

Considero a Woody, Buzz y compañia unos grandes amigos, y me alegro haber llorado y reído una vez mas junto a ellos una vez más.

Calificación 9/10

Crítica: El silencio de los otros

Humano, demasiado humano.

Por Rodrigo F Ruiz

El silencio de otros es un documental dirigido por Almudena Carracedo y Alberto Bahar, trata sobre los crímenes no juzgados de la dictadura Franquista. España tiene una larga historia de silencio, una ley de olvido que busca borrar una parte importante de la historia del siglo XX. Aquí, las posibilidades testimoniales del cine brillan, lo que Carracedo y Bahar logran con el film es cumplir un rol histórico que las autoridades españolas aún eligen ignorar.
En estos casos, se comprueba cómo el cine puede ser una fuente de la historia, y a su vez visibilizar, en cierta forma crearla. Llenar esos huecos ( o en este caso enormes agujeros) que la historia oficial no quiere ver y mucho menos mostrar. Aquí, el testimonio, las voces y los cuerpos de los protagonistas de los hechos, llevan adelante el film. El film tiene una tensión añadida, y es que gran parte de los querellantes (quienes piden al estado español por sus familiares, quienes piden al estado español por la prisión de quienes los torturaron y siguen siendo sus vecinos, quienes piden al estado español no tener que vivir en una calle con el nombre de quienes ellos saben fueron asesinos o cómplices) están llegando al final de sus vidas. Los cuerpos envejecidos en pantalla, avanzan pidiendo que se haga justicia, mientras parte de lo que la “justicia” española espera es que sus crímenes queden escondidos por el paso del tiempo o sea por la muerte de quienes fueron sus víctimas.
Así, por un lado escuchamos los testimonios de las víctimas y por otro vemos avanzar la causa judicial. A modo de road movie, los querellantes buscan pueblo por pueblo sobrevivientes de los abusos de la dictadura (como ellos) , todos avasallados y silenciados por el estado Español. Mientras por otro lado ( y a miles de kilómetros), en nuestro país se avanza con el proceso judicial llevando órdenes de arresto ( ignoradas por las autoridades españoles en el presente) y pedidos de excavación buscando los cuerpos de los familiares asesinados. En este debate entre el lento avance de la ley y el paso inexorable de la vida transcurre el film. Es notorio, la geografía que logra armar la película, al mostrarnos en su búsqueda estos pequeños pueblos españoles con vidas y costumbres en vías de extinción.
El film documenta años de lucha y esta búsqueda de justicia, lejos de haberse concretado continúa en proceso. Es un film esperanzador y conmovedor, donde al ver un símil con los crímenes de estado cometidos durante la última dictadura en nuestro país, se realza y valora ( cosa que siempre tenemos que hacer) los avances que hemos logrado en materia de derechos humanos y en la búsqueda de justicia.
Impacta, el testimonio de uno de los torturados en la dictadura franquista, protagonista del film, el español cuenta que al ser torturado exigiendo que delate a sus compañeros, este en principio no daba nombres por convicción, pero a medida que pasaban las horas y las torturas se intensificaban el no dar nombres se transformó en un acto de resistencia, la resistencia que le quedaba, porque como decía este ser, lo único que él quería a esa altura es que lo vean, y sentirse un humano, un ser humano.
Para los antropólogos uno de los pilares que nos definen como seres humanos es el dar entierro a nuestros muertos. Hoy en día, lo que piden gran parte de estas personas cuyas familias fueron asesinadas por el estado, es saber dónde están los huesos de sus familiares a los que se quiere dar sepultura. Y por otro es que se juzgue a los torturadores, que puede sea lo más siniestro que pueda ser un ser humano. Estos dos espectros de la humanidad conviven en el film, donde lo que se pide es que se haga justicia. Asi, quizá la palabra humano, el ser humano tenga valor. Y podamos vivir en una sociedad cada vez más humana, realmente humana.

Calificación: 8 / 10

El documental fue estrenado en nuestro país en el marco del “Festival Internacional de cine de derechos humanos”; próximamente tendrá su estreno comercial. Por el momento para verlo pueden pedirlo en https://thesilenceofothers.com/castellano .

Título original El silencio de otros aka

Año 2018

Duración 95 min.

País España

Dirección Almudena Carracedo, Robert Bahar

Crítica: Lo que fuimos

Por Bruno Glas

Mi familia y otras calamidades

Aquella frase de Truffaut de que “todas las películas nacen iguales” parece cumplirse sólo a medias. Vamos ¿cuántas veces elegimos o rechazamos una película a priori de acuerdo a lo que para nosotros significa el nombre de su director (o sus intérpretes, llegado el caso), en nombre de lo que nuestro gusto nos dicta? Bueno, esto mismo sucede también con la trama, nudo que supuestamente encierra las virtudes y limitaciones potenciales de un filme.

Con Lo que fuimos, debut en la dirección de Elizabeth Chomko y estrenada primero en el festival de Sundance, pasa un poco esto. Con leer la sinopsis se huele, más o menos, de qué va a ir la cosa: película familiar, con aire indie, una enfermedad como punto de partida, mucho drama, subtexto religioso y actuaciones crispadas. Basta nomás con hacer la suma…

Y el resultado, contra todo pronóstico y prejuicio, da positivo. Ello no implica que el filme sea perfecto, ni mucho menos, pero logra ponerse muy por encima de lo que podía ser a simple vista. El filme abre con una señora mayor que se levanta, en plena madrugada, y se prepara para salir. La cámara hace un primer plano de sus pies descalzos, luego la enfoca maquillándose, y en un momento dado nos la muestra de espaldas, dejando su hogar en medio de una tormenta de nieve. El montaje virtuoso de esta secuencia, y su valor narrativo al darnos una información determinada, pero dejándonos en la duda respecto a lo que puede acontecer, nos dan la pauta de que lejos estamos de un drama familiar filmado en piloto automático.

Bridget (Hilary Swank) regresa a Chicago junto a su hija y se reúne con su hermano Nicky (Michael Shannon), y su padre Burt (Robert Forster). Allí sabremos que aquella señora no es otra que la madre de Bridget, quien padece de alzheimer, y de la que sus familiares deberán hacerse cargo, con todo lo que ello implica.

El gran mérito del filme reside en la caracterización de sus personajes, cuyo trazo humano, con todas sus virtudes y defectos, nos pone frente a la misma disyuntiva que éstos enfrentan: ¿deben cuidar de ella por su propia cuenta, con las complicaciones que esto puede traerles? ¿o deben, por el contrario, hacerla ingresar en una residencia, dejándola al cuidado de quienes puedan tratarla, pero perdiendo el contacto? También es destacable la forma en que se retrata la enfermedad, que lejos de ser exagerada o buscar la lágrima fácil, consigue algunos momentos de gracia incómoda pero con una carga de tristeza. Si la situación con la madre de Bridget es el núcleo del filme, donde más pierde fuerza es en las subtramas. El conflicto de la protagonista con su hija, o el levante de un viejo amigo suyo a espaldas de su marido, aparecen demasiado descolgadas, y así la segunda mitad se resiente un poco. Aún con estos reparos, la película logra mantenerse en pie, y la directora no teme dar a la historia un final feliz pero no del todo conciliatorio…

Crítica: Hombres de negro: Internacional

Por Macarena Maidana
Hombres de Negro: Internacional (Men in Black: International, 2019) es una comedia de ciencia ficción y acción dirigida por F. Gary Gray. Co-escrita por Matt Holloway y Art Marcum, funciona como spin off de la saga que conocimos gracias a Will Smith y Tommy Lee Jones . En esta oportunidad, protagonizada por Chris Hemsworth y Tessa Thompson, el reparto se completa con Rebecca Ferguson, Rafe Spall (Black Mirror), Liam Neeson, entre otros. Emma Thompson vuelve a interpretar a la Agente O, aunque su tiempo en pantalla es mínimo.


Molly (Tessa Thompson), es una mujer que luego de tener contacto con un alien, y ser testigo cómo unos hombres vestidos de trajes oscuros le borraron la memoria a sus padres, se pasa 20 años obsesionada con pertenecer a esta organización secreta que trata con vida alienígena en la Tierra. Ni el FBI ni la CIA le servirán y por suerte, descubre por sí misma el cuartel general de los Hombres de Negro, después de suplicar un rato a la jefa O (Emma Thompson), Molly se pone el traje, obtiene su nombre de Agente M y le otorgan su primera misión dentro del período de prueba, una que incluye viajar hacia Londres y conocer al agente H (Chris Hemsworth).

Para aquellos que vimos Men In Black (1997), esta entrega se siente como una mezcla entre reboot y spin off ultra forzada, con chistes que causan más sueño que gracia. La película se vuelve muy predecible y hasta sosa por momentos. Una lástima que tanto Tessa Thompson como Chris Hemsworth sean desperdiciados en un filme de esta talla.
Aunque ya conocimos el lado cómico de Chris Hemsworth en Thor Ragnarok, se siente súper forzado el guión para con él. Cumple el rol de Niño Bonito y no logra generar nada en el espectador más que impaciencia por que se termine.
Lo mismo con Tessa Thompson, que a diferencia de Will Smith en la primer película, ella encuentra el cuartel de los HDN por sus propios medios. Ni siquiera se puede hacer hincapié en las escenas de acción y persecución, se tornan aburridas e inverosímiles.
Lamentablemente, Hombres de Negro : Internacional no cumple con las expectativas, es un spin off que nadie pidió y terminará en el olvido.

Calificación 4:10

Crítica: Astrogauchos

Por Sebastián Sabio

No vas a ver algo similar…

Es la historia de Emilio (interpretado por Ezequiel Tronconi), un físico que durante la Guerra Fría desarrolla un programa espacial para que Argentina llegue a la luna, ganándole así la carrera espacial a Estados Unidos y Rusia. Esta cautivadora trama cuenta con recursos geniales, como por ejemplo la forma en la que muestran el paso del tiempo, la repetición de ciertas acciones para acentuarlas y los novedosos encuadres, que parecen estar al revés.

Se puede definir este film como “absurdo” y algo que posee el género absurdo es la frustración. Esto se produce en el publico al notar que la única persona que dice algo con sentido es Emilio, quien se frustra constantemente con nada racional comportamiento del mundo que lo rodea.

La gran actuación de Ezequiel Tronconi es acentuada por soberbias actuaciones de los demás personajes, quienes marcan un tono de actuación totalmente diferente al del protagonista. Esto hace que todos los personajes brillen con mayor fuerza y se agrande el absurdo.

A demás de ser una película atractiva es culturalmente relevante. Se cuenta una historia donde un hombre posee todas las cualidades para triunfar y hacer crecer a su país pero es el mismo país, el mismo gobierno quien pone un sin sentido de trabas para evitarlo. Se ilustra perfectamente aquella Argentina de 1966, donde el progreso parece haber quedado atrás y cuyas marcas todavía viven entre nosotros.

Gran película. Verdadero cine de culto.

Calificación: 9/10

Crítica: Mi mascota es un león

Por Sebastián Sabio

Una conmovedora historia sobre una nena y su “inocente” mascota, un león. Al comienzo parece ser otra clásica historia sobre una niña y su mascota, con los clásicos problemas familiares y sin muchas novedades pero mas adelante se puede apreciar una película muy educativa que trata sobre un problema real: la caza deportiva de los leones. El film sucede en Sudafrica, país donde es legal asesinar animales por deporte si se posee un permiso y lo que tratan de contarnos es todo el dolor y sufrimiento que se genera hacia los animales a cambio de dinero y la complicidad tanto del estado como de las granjas de leones para que esto suceda.

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A pesar de esta violencia la película es apropiada para niños porque ha sido hecha con ese propósito, el de poder llegar a futuras generaciones el mensaje de protección animal. Un dato extra a tener en cuenta es que se hizo un trabajo especial con los animales de esta producción para que no sean dañados durante la filmación.

Calificación 7/10

Crítica: Notti Magiche

Por Sebastián Sabio

Gran honor al cine italiano…

En el marco de la semana del cine italiano (del 6 al 12 de junio) se van a poder ver diferentes producciones del cine italiano en el cine village Recoleta (Vicente Lopez 2050).

Este film nos cuenta la historia de tres prometedores jóvenes que aspiran a ser guionistas al llegar a la imponente ciudad de Roma como finalistas de un concurso. Lleno de referencias a grandes cineastas italianos y reflexiones sobre el cine de autor (aunque por momentos se vuelve demasiado intelectual) esta película nos mete en aquella Italia de 1990 en la que se jugó ese inolvidable mundial, de hecho, todo ocurre desde el comienzo del mundial y sigue una línea del tiempo a través de diferentes partidos, hasta su fin en la noche que Italia pierde por penales ante nuestra querida Argentina.

Con personajes muy ricos y diversos que chocan entre si continuamente, esta producción logra que se genere empatía rápidamente y transforma un cine que se presenta como complicado y de culto en algo que cualquiera puede disfrutar.

Calificación: 7/10

Crítica: Godzilla: El rey de los monstruos

Por Macarena Maidana

Godzilla 2: El Rey de los Monstruos (Godzilla II: King of the Monsters, 2019) es una película de ciencia ficción y aventuras dirigida por Michael Dougherty, quién también se ocupó del guión junto a Zach Shields. Es una secuela de Godzilla (2014), y la tercera en la saga denominada MonsterVerse a cargo de Warner Bros, ya que Kong:La Isla Calavera (Kong Skull Island, 2017) dejó en claro con una escena post créditos que formaba parte del mismo universo.

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En esta oportunidad los protagonistas cambian y parte del reparto incluye a Vera Farmiga (El Conjuro),Kyle Chandler (La noche más oscura; Carol) , Millie Bobby Brown (Stranger Things) , Charles Dance (Game Of Thrones), Ziyi Zhang, Ken Watanabe y Sally Hawkins,entre otros.

Emma (Vera Farmiga), es una científica que forma parte de la organización Monarca. Junto a su esposo Mark (Kyle Chandler), lograron crear el ORCA, una máquina que permite captar ondas bioacústicas para controlar a los distintos titanes esparcidos por el mundo. Emma y Mark se encuentran separados, ya que los dos quedaron muy afectados por la muerte de su pequeño Andrew en el ataque de San Francisco. Madison (Millie Bobby Brown), es la segunda hija de ambos, vive con Emma pero continúa teniendo una buena relación con su padre a pesar de lo poco (y nada) que lo ve. Cuando Emma y Maddie son secuestradas por el ecoterrorista Alan Jonah (Charles Dance), el equipo de Monarca busca a Mark para rescatar a su hija y su ex esposa.

La promoción a las diferentes especies de Kaijus  abundan en este filme y  es un acierto que por cada una hay una mini descripción para no perder al espectador. Mothra es una especie de polilla gigante que funciona como «apoyo» de Godzilla; Rodan es una mezcla entre pájaro y pterodáctilo, una vieja leyenda mexicana, que expulsa fuego y por último pero no menos importante : el imponente líder dragón de tres cabezas Ghidorah, son los únicos  monstruos que tendrán mucha presencia en pantalla ya que se convierten en una temible amenaza para la civilización.

En la primer entrega, Godzilla pierde mucho protagonismo y mucha más presencia ya que la película intenta enfocarse en los humanos de la historia, lo que fue para mí un grave error. Acá va directo a la pelea de Gojira y Ghidorah por ser el monstruo Alfa pero falla a la hora de querer posar las luces sobre los humanos, que a nadie le importan, seamos sinceros.

Es una demencia audiovisual a la hora de observar cada uno los Kaijus en pantalla, acompañada de una fotografía que le hace justicia a la paleta de colores que identifica a cada Titan . Godzilla:  El Rey de los Monstruos es una buena secuela, pero porque intenta acaparar y hasta querer darle humanidad a los verdaderos monstruos de la película.

 

Calificación 7.5/10