Crítica: Soledad, de Agustina Macri.

Crítica: C.J Colantonio

Una película que habla sobre el poder que tiene el estado sobre la libertad de los ciudadanos no debería ser sólo una anécdota. La película “In the Name of the Father” (Irlanda, 1993 – AKA En el nombre del padre) de Jim Sheridan (adaptación de dos novelas y basada en hechos reales también) podría haber dado una dirección a este cuento que se detiene para hablar de lo mismo, como si el espectador no hubiera entendido lo que pasa (en diálogos, en imágenes, en voz en off, en el futuro, en el pasado, la hermana en un psicólogo).

En tal caso, lo que pasa, no se sostiene porque no sabemos a ciencia cierta qué hacen los personajes, además de pelar cables. Le hace honor al libro donde se basó esta historia real y donde también reinan las preguntas.

La propuesta carece de algo que es la materia prima y que la podría diferenciar de las demás, no es ilusión o falta de amor, es algo que varias películas del cine argentino no quieren entender, la fuerza de una pluma. Lo mínimo que uno espera de una ópera prima es la voz del autor, que tenga el coraje de hacer propio el material, y que le otorgue la suficiente madera al protagonista porque un diálogo sin background es incongruente y no emociona, aunque es redituable cuando tienes un director de fotografía que sabe interpretar la atmósfera de las situaciones y el control de los espacios. (5/10)

espacios. (5/10)

Crítica: Los vagos

Federico Fellini filmó en 1953 “Los Inútiles”, sobre las aventuras de un grupo de jóvenes cuya única finalidad en la vida era el disfrute del ocio, sin importarles nada màs. “Los Vagos” está en línea con ese relato felliniano.
Hay cientos de chicos que una vez terminada la secundaria van a los grandes centros urbanos, Buenos Aires ó Córdoba, a emprender sus estudios
universitarios. Ya instalados construyen nuevas amistades ó padecen el
aislamiento que muchas veces proponen las grandes ciudades. Es por eso que cuando pueden regresan a su ciudad de origen, en bùsqueda de sus afectos y del ritmo propio de su crianza y sus raíces culturales.

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Finales de la dècada del ´90 ( la “era de plástico” de Argentina ). Ernesto y
Paula, nacidos y criados en Misiones y novios desde hace tiempo ya, estudian
en la UBA y ya están sobre el final de sus carreras próximos a rendir sus finales. Vuelven a Misiones a visitar a parientes y amigos, antes de emprender juntos un planeado viaje a Brasil.
El reencuentro de Ernesto con sus amigos: los asados, el río, las salidas
nocturnas, el sexo y el alcohol, lo distraen de su novia Paula, y lo atrapan en ese mundillo diletante, de masculinidad ramplona y fácil, de constante autosatisfacciòn.
Esa suerte de actitud anodina, de eterno adolescente, sin comunicación casi con
su grupo familiar, desconociendo como un todo el mundo que lo rodea, el
entorno social (que el film no expone perdiéndose asì, por contraste, una lectura más sutil), muestra a los amigotes de Ernesto como niños irresponsables y egoìstas en su consecusiòn del placer.

Hay cierta falta de profundidad, de densidad en los personajes, que atenta
contra el interès que tiene el espectador por una historia que, por ser distinta a
un relato citadino, ya habìa concitado su atenciòn. Hay una apropiada elecciòn de escenarios naturales y una realización que realza el relato.
ELENCO: Agustìn Ávalos, Ana Lasta, Juan Vitale, Emmanuel Gómez, Walter

Casco, Bàrbara Hobecker
FOTOGRAFÌA: Alejo Maglio
GUIÒN y DIRECCIÒN: Gustavo Biazzi
ORIGEN: Argentina (2017)

Calificación 6/10
A. R. Belano

Crítica: 1945, un film de Ferenc Török.

Crítica: C. J Colantonio

Una joya del cine Húngaro que no es recomendable para quien no entiende el concepto de cine puro (me refiero a contar con imagen, al poco diálogo y al uso no excesivo de la música para realzar momentos). Acá te vas a encontrar con una película el estilo IDA (Polaca, Oscar 2015, B/N), una especie de Road Movie que en éste caso incurre en el camino de una carreta desde la estación del tren, pasando por un pueblo y con destino incierto (no spoiler). Aquí dos judíos ortodoxos deben atravesar este pueblo donde los habitantes temen que vengan a reclamar las propiedades que ahora tienen ellos de manera ilegal, perdidas durante la 2ª Guerra Mundial. El pueblo es sin duda la paleta teatral con que el autor eligió -con sabiduría- para que ciertos personajes clásicos como el Alcalde, el soldado, el borracho, la novia… y otros elementos que descubrirás (si eres amante del teatro clásico europeo) cobren vida y nos transporten a un lugar conocido, como necesario. La Diligencia (Stagecoach) se le parece un tanto, donde esta travesía no hace descubrir las miserias que esconden los personajes en situaciones extraordinarias. Se podría considerar a esta película como una gran parábola que esgrime aún, sobre las heridas de una Europa que sigue siendo autocrítica. Si te encuentras como “ciego en la neblina” respecto al cine húngaro, te recomiendo títulos como “On Body and Soul” (Oso de Oro, Premio Crítica FIPRESCI y Oscar a Mejor película extranjera 2018… está en Netflix), El hijo de Saúl, Las armonías de Werckmeister, White God (extraordinaria película sobre una revuelta canina).

Calificación 9/10

Crítica: A taxi driver

Crítica de A taxi driver, film que se proyecta dentro del festival HAN CINE.

Por C. J Colantonio

Quien haya visto Killing Fields (1984 – AKA Los gritos del Silencio) de Roland Joffé, su primera película y que le valió el Oscar a mejor director (luego vendría La Misión), no podrá dejar pasar desapercibidas las enormes reminiscencias. El hecho es que ambas películas se apoyan en algo fundamental que va más allá de la situación (guerras civiles) en la que los personajes se ven envueltos: su transformación a lo largo del relato. Este truco altamente efectivo, emociona y permite ciertos artilugios que a mi modo de ver son descartables. Te reirás, llorarás, te asombrará gratamente la escena de la represión y el simbólico uso del arma como el gran culpable de la violencia del ser humano, como si fueran presos de ese objeto… pero la escena de James Bond hacia el final, no hace honor a esta película. Igualmente no te decepcionará gracias a sus enormes protagónicos: Song Kang-ho (The Host) y Thomas Kretschmann (El Pianista). Es una película basada en hechos reales sobre la represión sucedida apenas unos años atrás y que fue plasmada en otras películas de este mismo país como una cicatriz difícil de cerrar (no es para menos), pero que te dejará tieso cuando hacia el final conozcas al verdadero periodista que contrasta con el cuestionado momento de hoy donde el periodismo ha perdido la credibilidad.

Calificación: 7/10

Adjuntamos días y horarios de la cartelera del festival.

Crítica: La monja

La Monja es la nueva película que forma parte del universo de El conjuro, aquel film de James Wan que cosechó gran éxito y que trajo consigo secuela y adaptaciones dentro de ese universo. La Monja fue un personaje que apareció en el segundo film , y que como en el caso de Anabelle (Aparece en la primera), fueron personajes con gran impacto , pero sin mucho desarrollo sobre su origen. En esta ocasión vemos una cinta que se asemeja más a las películas de Wan que a las de Anabelle, y que si bien resulta muy interesante en lo narrativo y lo técnico , carece de identidad propia y ya se sienten síntomas de agotamiento.

Uno de los aspectos más interesantes de la película radica en lo técnico y sus locaciones. Situado en Rumania, la historia se centra dentro de un monasterio, que luego del suicidio de una monja del lugar, un cura y una novicia se acercan para investigar el incidente. Allí vive una fuerza oscura, donde la aparición del demonio Valak, regresa para conectarse con el segundo episodio de El conjuro. A nivel técnico no tiene nada que envidiar a sus predecesoras , aunque pierden efecto los momentos de tensión al utilizar recursos ya vistos anteriormente. Parece como si el film se centrara más en tener sus escenas de tensión/sustos , que desarrollar la historia. El relato se queda a menos por ello , aunque cabe aclarar que el film entretiene , así que funciona la expansión de este universo que tiene cuerda para rato si la taquilla acompaña.

En cuanto al reparto la única que queda bien parada es Taissa Farmiga , en el que su personaje tiene algunas reminiscencias al que interpreta su hermana. Taissa tiene carisma y por ello su participación resulta destacable , al menos es la única que se destaca. Una lastima por el actor Demian Bichir, que se ve relegado a un personaje actuado en piloto automático y si bien podría haberse esperado un poco más de el.

También toca decir que tampoco es una película de orígenes, sino más bien un capítulo donde Valak (La monja) tiene un mayor protagonismo. Creo que el interés hacia la película radica en el fandom que se ha creado sobre la franquicia y el personaje. No vamos a tener grandes descubrimientos, aunque si una conexión bien lograda con el episodio de los Warren. La película entretiene , tiene sus momentos hechos para el susto, la monja de por sí sola ya es aterradora.

La monja es un nuevo capítulo de a franquicia de el conjuro, que funciona para expandir su universo con una película entretenida pero con síntomas de agotamiento. La dirección está a cargo de Corin Hardy (Los hijos del diablo) es correcta aunque desaprovecha la oportunidad de darnos un film más terrorífico y con identidad propia. Es una película que no defraudará a los fans de la saga , pero que podría haber dado más de sí misma.

Calificación 5.5/10

Crítica: El último hombre

Crítica: Gonzalo Borzino

Luego de haber sobrevivido a la guerra y regresar a la casa donde creció, Kurt (Hayden Christensen) nunca hubiese imaginado que lo peor estaba por venir. Estancado en una sociedad decadente y acosado por fantasmas reanimados por su trastorno de estrés postraumático, comienza a ser seducido por la idea de que el mundo está llegando a su fin y que debe preparase para lo inevitable. Incentivado por el cuestionable mesías Noe (Harvey Keitel), Kurt se refugia en su soledad y fabrica un bunker para sobrevivir a la tormenta que se avecina, a la cual solo los más aptos sobrevivirán.

A pesar de poseer una obra netamente enfocada en documentales, siendo el más reciente el de Boca Juniors (2015), Rodrigo H. Vila apuesta por su primer largometraje de ficción como director, productor y escritor principal. Algunas de las técnicas implementadas delatan su trasfondo no ficcional, como al momento de desarrollar una secuencia de acción, en donde el plano se queda fijo y muestra el panorama completo de la secuencia en lugar de acompañar los movimientos para generar adrenalina en el espectador. Desde luego que esto podría ser una marca autoral de un surgente cineasta, por lo que habrá que esperar y ver.

También titulada como «Numb, at the Edge of the End«, la película argento-canadiense está dotada de un impactante estilo visual. Ante los ojos del espectador se presentan escenarios muertos, de colores apagados, donde el oxido y el abandono son los reyes. Esta disposición escénica, agregada a los cerrados planos, promueven una sensación de opresión y asfixia que lleva a empatizar con el entorno presentado, tan alejado y aun así tan similar al nuestro. Podría leerse como una hiperbolizarían de los barrios bajos, un extremismo de miseria ampliado al espectro más amplio de la población, la clase media que desaparece. Aquí reina una anarquía de clanes donde la unificación bajo un mismo símbolo es la única forma de sobrevivir, lo que lleva a algunos a unirse por sentido de supervivencia. Y luego, en medio de este entorno de caos, se encuentra la agencia de seguridad, cuya pulcritud resalta contraria al mundo exterior. Sin embargo, posee un interior hipócrita y lleno de podredumbre acorde con lo que se vive afuera, el cual es revelado al momento de apagar las luces.

A nivel actoral, Christensen posee momentos de verdadero dolor facial. Sus expresiones de destrucción de alma recuerdan demasiado (para bien o para mal) al Anakin de Star Wars: Episodio III, cuando este ejecuta las masacres en nombre del emperador. Es una mirada llena de tristeza, pero llena de decisión. Su dinamismo con Liz Solari, su interés amoroso, no está demasiado desarrollado debido al casi nulo tiempo que ella está en pantalla. Acaba siendo un dulce para los ojos y poco mas, evidenciándolo incluso en la narrativa misma, donde a su personaje se lo ve como alguien con quien tener relaciones. Curiosamente, este papel lo iba a llevar a cabo Lusiana Lopilato, pero debido a los problemas de salud de su hijo debió desembarazarse del mismo. Por otro lado, un personaje que es absolutamente disfrutable, tanto por lo actoral como por la forma en que está escrito, es Johnny (Justin Kelly), el amigo ya fallecido de Kurt. Es la representación de un pasado que se niega a morir, una entidad anterior a la nueva vida de refugiado que lleva a cabo y alguien que lo ata a su viejas formas, entorpeciendo su progreso para volverse un sobreviviente efectivo. Por último, cabe resaltar la participación de los skinheads como parodia de los drugos de La Naranja Mecánica (1971), de entre los cuales salen dos extremos actorales muy dispares: El de Raymond E. Lee como un líder estructurado y el de Steve Kisicki como un pandillero enloquecido. Uno no puede evitar sentir al último un tanto «Gollumesco», gracias a sus exageradas muecas y bailes que realiza durante sus numerosas apariciones a lo largo de la película.

Resulta una primera experiencia interesante para que un director/escritor que no posee terreno en la ficción pueda comenzar a dar sus primeros pasos. Por momentos resulta un poco lenta, pero eso no evita que uno continúe encadenado, fascinado hasta que punto arrastrara Kurt su locura, y como reaccionara su entorno ante esto. Hasta que estrene su siguiente largometraje, habrá que refugiarse en la existencia de esta película para poder ver si los aciertos de Vila fueron fortuitos o conscientes

Puntaje: 7.0/10

Crítica: Hotel de criminales

Crítica: Laura Pacheco Mora

La propuesta de la película, nos sitúa en un futuro no muy lejano (2028), donde reina el caos en Los Ángeles, por la falta de agua, un caos un tanto exagerado, pues sólo faltan diez años. Y en ese año, nadie puede circular por las calles, pero los bancos abren de noche como si nada pasara.

Ahora bien, ¿quiénes están en el banco? Empleadas domésticas que odian a sus jefes y un “pelado papanatas”, que se destaca entre ellas por vestir un traje de ejecutivo y llevar a la vista, en el bolsillo delantero de su chaqueta, una lapicera, que más adelante nos daremos cuenta del enorme valor que posee.

Oh casualidad, uno de los ladrones, el hermano del protagonista, le saca la lapicera y comienzan los diálogos más usados en las películas policiales de clase B, que comienzan a reinar a lo largo de todo el relato … “Si te la llevás, firmás tu sentencia de muerte”. En tal caso, ese objeto, más que sentencia de muerte, será todo lo contrario. Siendo la única recompensa que -obviamente- el protagonista se llevará y que contradice sus principios.

Jodie Foster(Taxi Driver, El silencio de los inocentes), no puede remontar ni hacer un buen papel como actriz, como cuando fué dirigida por grandes directores, pero acá deja claro su ineptitud. Un estereotipo de una mujer mayor, menos creíble que, además, al caminar, intenta imitar a Miyagi. A veces se olvida que está haciendo ese papel y otras, hace una mueca, solo para el espectador, como si el actor con el que interactúa no mereciera su respeto.Jeff Goldblum, como siempre, hace chistes, que más tienen que ver con ironías a sus amigos actores que al personaje con el que interactúa.

¿Pero quién es el malo de este film? Es alguien a quien no vemos, pero que interactúa con una prostituta (con claras reminiscencias a Lara Croft), que supuestamente está enamorada del protagonista, pero que sus acciones más adelante, demuestran lo contrario. ¿Qué decir sobre el pasado del personaje que interpreta Foster? Damos cuenta que tuvo una pérdida, de la cual no puede recuperarse y que la vemos en imágenes de forma recurrente, como si el espectador no lo hubiese comprendido.

En definitiva, si querés pegarte una siesta, acá tenés todos los elementos: un protagonista de color, una Jodie Foster, que interpreta a una enfermera, y que como actriz lo último que hizo fue decir que se casaba con una mujer; una chica escort y un hijo que, como en Gladiador, le pide a su padre que lo reconozca.Lo mejor, el dispositivo de cerraduras de la casa, los médicos robots que operan a través de la enfermera y una impresora 3D que hace órganos (riñones, corazón, hasta ojos), y la que nos da la esperanza de prescindir de la donación de órganos.

Con respecto a la premisa mayor, que es la falta del agua, mejor no hablemos, ya que no se desarrolló ni tuvo implicancia en los acontecimientos; lo único que importó fue la violencia para poder justificar la presencia de la enfermera.

Calificación: 3/10

HAN CINE: festival de cine coreano en Buenos Aires del 6 al 12 de septiembre en Cinemark Palermo

El Festival de Cine Coreano cumple 5 años de vida en Argentina, Han Cine se fundó en 2014 con la intención de acercar las novedades del cine coreano y en la mejor calidad.

Viendo su programación se puede decir que Han Cine viene para todos los gustos, ya que viene con varios géneros para disfrutar.

Esta vez nos trae 11 filmes para que podamos disfrutar del cine coreano, que algunas veces nos parece tan lejano, pero que cuenta con una prolífica filmografía y de gran calidad.

Organizada por el Centro Cultural Coreano se viene la 5ta edición del 6 al 12 de Septiembre. La función de apertura empieza con “A Taxi Driver – Los héroes de Gwangju” de Jang Hun realizada en 2017.

Para todos aquellos amantes del cine asiático, y para los que quieren ver películas por fuera de lo que se produce en Estados Unidos y Europa, no se lo pierdan. Han Cine llego para quedarse.

Las entradas pueden ser adquiridas a través de la web de Cinemark/Hoyts o en boleterías del cine.

Alejandra Martínez

Crítica: El último hombre

El último hombre cuenta la historia de Kurt Matheson (Hayden Christensen), un veterano de guerra con trastorno de estrés post traumático que cree que el fin del mundo se acerca.

Luego de establecer una relación con un dudoso Mesías (Harvey Keitel) abandona su vida cotidiana y comienza a entrenarse de una manera extrema en un refugio subterráneo.

Todos dudan de su integridad mental pero cuando él mismo empieza a planteárselo algo extraordinario sucede.

El film dirigido por el argentino Rodrigo H. Vila es un thriller apocalíptico, que a pesar de poseer una gran calidad fotográfica, no llega a entenderse la trama. La problemática sobre la destrucción del medioambiente y la locura en los ex combatientes de guerra se mezclan sin lograr que el espectador pueda deducir lo que se quiere contar.

Si bien el elenco que logró reunir Vila es muy interesante y de gran renombre, sus actuaciones no se ven reflejadas gracias a que el guión en algunos momentos es demasiado enredado. Y no se llega a “sacar el jugo” de actores como Harvey Keitel, Marco Leonardi y Fernán Mirás; sobre todo el personaje de Mirás que parece puesto a presión para que aparezca en la película.

No hay que ponerse filosófico en cuanto a la trama y lo que quiere decir el director-guionista. Solo hay que señalar que el film, que puede ser muy bueno por el gran elenco, derrapa como cine de género.

PUNTAJE: 4

El Último Hombre (The Last Man, Argentina/ Canadá, 2018)

Dirección: Rodrigo H. Vila.

Guión: Rodrigo H. Vila, Gustavo Lencina y Dan Bush.

Elenco: Hayden Christensen, Harvey Keitel, Marco Leonardi, Justin Kelly, Liz Solari, Rafael Spregelburd, Fernán Mirás, Raymond E. Lee, Gabriel Smith Lenton, Federico Aletta.

Producción: Rodrigo H. Vila, Gonzalo Vila y Dalila Zaritzky.

Distribuidora: UIP.

Duración: 101 minutos.

Alejandra Martínez

Crítica: La Esposa (The Wife)

Crítica: Laura Pacheco Mora

     

The Wife es una película de drama dirigida por Björn Runge y escrita por Jane Anderson, basada en la novela homónima de Meg Wolitzer.

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Está protagonizada por Glenn Close (Joan), Jonathan Pryce (Joe) y Christian Slater (Nathaniel). Joan es la esposa ideal, que acompaña a su esposo a Estocolmo porque recibirá el Premio Nobel de Literatura. En el camino, surgirán acontecimientos que le permitirán, cuestionarse las elecciones del pasado, debido a sus consecuencias. Esto le brinda esa libertad que de otra manera no podría adquirir y tomando una cabal y definitiva decisión.

Una vez más, en esta entrega, se destaca Glenn Close que nos tiene acostumbrados a brillantes actuaciones y realmente es impecable; por otro lado, todos los actores están a la altura de la excelente construcción de los personajes, les creemos y sentimos la historia junto a ellos.

La trama oculta un gran secreto que será develado a la hora precisa, lo cual nos habla de la excelencia del guion. Con respecto al mensaje principal que transmite, se podría decir, que … “detrás del éxito de un gran hombre, hay una gran mujer” … 

Paralelamente a la historia principal, las historias secundarias aportan gran volumen.“¿Qué sucede cuando una mujer oculta un secreto durante toda su vida por amor y decide revelar la verdad a gritos”?

Calificación: 9/10