Reseña: Scalabrini Ortiz

Por Sofía Luna



Escrita por Florencia Aroldi y dirigida por Sebastián Berenguer, “Scalabrini Ortiz” hace su presencia en el Teatro Picadero todos los sábados a las 17:30 hs. Alejandra Darín y Pablo Razuk le dan vida a esta obra con el gran objetivo de “recorrer la geografía de los misterios del hombre, por debajo de las certezas”.



La obra parte de hechos reales y nos muestra la mixtura de éstos personajes que se funden en un sentimiento de pertenencia y resistencia ante la militancia, ante la vida y el amor. Corre el año 1974 y la policía desaloja a Mercedes Comaleras (Alejandra Darín), esposa de Scalabrini Ortiz (Pablo Razuk), de la casa que compartieron y donde él pasó su último día de vida. A partir de aquí el espacio/tiempo se vuelve borroso y de entresueño.

La pieza teatral también nos traslada hacia el 30 de Mayo de 1959, en donde vemos a un Scalabrini Ortiz completamente humano, con sus miedos, inseguridades, falencias, con su enfermedad y su exhausto deseo de sobrevivir. Sus pensamientos y convicciones se hacen resonar en cada gesto, movimiento, en cada frase que nos deja pensando sobre la conformación de lo colectivo y lo nacional. Sus monólogos fuera de tiempo y espacio nos invitan a “ponernos en una perspectiva en el universo, para asumir lo que a veces ignoramos como humanos”.

La indiscutible compañía de Mercedes Comaleras es el gran sostén de la obra. Ya que nos muestra a una madre y compañera de vida igual de fuerte e intelectual que el pensador argentino. Su personaje le brinda un tinte nostálgico permitiendo a Scalabrini Ortiz, un despliegue poético mientras recuerda sus grandes momentos tanto en su infancia como en sus años de reconocimiento.

Sebastián Berenguer nos presenta una obra de teatro muy sensible, íntima y poética donde lo político es un elemento muy importante pero no es lo fundamental. Nos invita a “mirar todo con ojos argentinos” y reflexionar sobre la mirada crítica/analítica que supo cosechar el pensador Raúl Scalabrini Ortiz.

Scalabrini Ortiz se presenta los días sábados a las 17 horas en Teatro El Picadero (Pasaje Santos Discépolo 1857) las entradas pueden adquirirse en boletería o a través de Plateanet.

Reseña: Me encantaría que gustes de mi

Por Eloy Rossen

Todo lo que se puede imaginar en el silencio de un teléfono.


Luciana Mastromuro dirige a Sol Fernandez López en Me encantaría que gustes de mí, una tragicomedia que bordea los límites entre la realidad y la imaginación de una profesora de literatura. A la espera de la llamada de su amor, Fernanda llega hasta a matar a su propia planta de tomates y a espiar a su peluquera. Un soliloquio melodramático que dialoga con la obsesión y la desesperación: todo lo se puede imaginar en el silencio del teléfono que nunca suena.


Basada en la novela de Fernanda Laguna, Me encantaría que gustes de mí es un himno solidario al desquicio que sucede entre nuestra propia cabeza -fundidos en uno el consciente e inconsciente-, a esas fantasías que intentamos forzar a la realidad sin éxito alguno. Fernanda, entre las tres paredes cerradas que componen el espacio, recorre agobiada su departamento, creando escenarios imposibles para agregarle la emoción que necesita a su corriente vida de profesora de lengua. En una hábil conjunción entre lenguaje y cuerpo, Sol Fernandez López interpreta este unipersonal de manera brillante y sin quebrar la composición en ningún momento, dotando de fisicalidad y emoción al texto de Fernanda Laguna.


Mientras escribe una nouvelle autobiográfica, Fernanda aguarda detrás del teléfono el llamado de Carmen, una compañera laboral con la que se encontraron casualmente en una fiesta. Me encantaría que gustes de mí comienza así, con una apelación susurrada, con un reclamo corto y sencillo: quereme. Desde ese pequeño cruce en un boliche, la protagonista fractura los límites de la realidad -e incluso también los de la misma escenografía- para concretar en la escena todo lo que podría pasar si el teléfono sonase. En un fluir de inconsciencia fantástico, la protagonista llega incluso a asesinar a su planta de tomates, a fantasear con un bebé dormido en una caja negra esperándola en su puerta, a enamorarse perdidamente de su peluquera sin saber más que su nombre. La obra juega constantemente, en la soledad del monólogo, con la frontera entre el imaginario expandido y los hechos de la cotidianidad, en donde se posiciona firmemente nuestra pobre romántica, quien defiende su derecho a expresarse. De todas formas, Me encantaría que gustes de mí posee algo todavía más profundo y conmovedor: el hecho de que puede ser enteramente reducida a la historia de una simple profesora de literatura, esperando un llamado que nunca va a llegar, sin enamoramientos repentinos, ni asesinatos, ni cajas misteriosas.


Luciana Mastromuro elabora una espacialidad acogedora para el texto, con una singular puesta de luces que acompaña a la protagonista en todo momento. Dibujando líneas transversales sobre las paredes de la escenografía, distintos fragmentos de Fernanda se iluminan orgánicamente, confeccionando cuadros llamativos que simpatizan con nuestra enamorada perdida. A esto se le suma el diseño sonoro, que colabora con la puesta escénica en su totalidad, potenciando tanto los momentos frágiles del texto, como sus partes cómicas.
Bailando entre la ficción y la realidad, la obra de Mastromuro y Fernández López impacta de manera contundente en la sala del teatro, dejando mudos y aferrados al borde de sus sillas al público en su totalidad. Haciendo uso del rico registro que es el melodrama, Me encantaría que gustes de mí defiende lo maravilloso que es fantasear, tomando como excusa los anhelos de una profesora enamorada para hablar de todo el imaginario que puede desembocar la impaciente espera de una llamada.



Me encantaría que gustes de mi está todos los jueves a las 20.30 horas en el Teatro Beckett. Podés conseguir tus entradas a través de este alternativa teatral

Reseña: Sería una pena que se marchitaran las plantas

Riega las plantas por mí

Las rupturas amorosas, sean reincidentes o definitivas, suponen el desgarro de dos personas que compartieron tanto tiempo como emociones, en cuanto a lo último se resume en recuerdos.
¿Qué pasa con los bienes en común? En la repartija de ellos quedan las mascotas y las plantas, alguien se debe encargar de que no mueran, significan el recuerdo vivo de lo que fue.



»Sería una pena que se marchitaran las plantas, habla sobre la ruptura de una relación amorosa. La crisis en la ruptura se abre cuando uno de los personajes no logra acordarse del acontecimiento más importante de la relación en los ojos del otro. A través de los recuerdos la ex pareja intenta contar su historia en común. Es una obra sobre los intentos de expresarse verbalmente y crear una historia que podamos contar y que podamos asumir». Es la sinopsis de la obra escrita y dirigida por Ivor Martinic.

El autor croata presenta en Buenos Aires por primera vez »Sería una pena que se marchitaran las plantas», luego de su éxito »Mi hijo sólo camina un poco más lento» (ambas estrenadas en Barcelona), Nikolina Zidek traduce el texto para el público, una obra íntima y experimental.


Victorio D´Alessandro y Júlia Ferré son los protagonistas. Ambos interpretan a una pareja en su última fase, aquella donde la comunicación no existe y toma lugar el desconocimiento del otro.
La catalana Ferré tiene una fuerza admirable en este rol, también encanto y magnetismo. Hay una química destacable con D’Alessandro. Sus monólogos remiten a escenas de Secretos de un matrimonio de Bergman.

Martinic como director cambia la perspectiva de cómo ver una obra, siendo una dirección en vivo con nulas diferencias narrativas en los diálogos de los personajes. Él los lleva a una situación y lugar específico.

Sería una pena que se marchitaran las plantas, habla sobre nosotros y el final, aquel que no está previsto cuando se inicia una relación pero una vez que ocurre, hay que afrontarlo o seguir remando el amor ya muerto.

Disponible:

Martes, Miércoles, Jueves y Viernes – 21:30 hs – Hasta el 04/03/2022
Domingo – 20:30 hs – 06/03/2022
Domingo – 18:00 hs – Del 06/03/2022 al 13/03/2022

En Moscú Teatro (Ramirez de Velasco 535)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Samurai Punk

La odisea de terminar una película

Hacer una película hasta terminarla no es fácil, contrario a como se cree, un proyecto cinematográfico puede durar un año o más. Desde tener un guión realizable con tu presupuesto, conseguir productores y financiamiento, todo el equipo técnico, el casting de los actores que darán vida a tu guión y finalmente quien hará de director. Bueno, esto es solo la preproducción….Del resto se encargan los personajes de esta historia.



»Dos amigos (un director y una actriz) emprenden un viaje en busca de un reconocido y exitoso actor para ofrecerle una participación especial en la película que ellos están filmando hace cuatro años y que está a punto de quedar inconclusa». Es la sinopsis de la obra escrita y dirigida por Santiago Pedrero.


Emiliano Carrazzone y Lucila Casalis son el dúo de actores que interpretan a estos carismáticos personajes en problemas. Un director con ataques de ira y lleno de deudas y una actriz comprometida.

Con un inicio audiovisual de Ignacio Acevedo, el cual sería en el imaginario de la obra, escenas de la película a terminar. Samurai Punk es una obra para cinéfilos. pero que también puede gustar a quien no lo sea.

Emiliano Carrazzone y Lucila Casalis tienen química y energía, los dos hacen reír en esta obra de situaciones absurdas pero reales que ocurren tras cámaras.

Pedrero nos ofrece una comedia entretenida e ingeniosa, donde el cine será la excusa para poder reírnos de situaciones tan actuales como las pretensiones y sectarismo del arte, las relaciones personales mezcladas con trabajo y las ganas de querer tirar todo a la borda.

Samurai Punk es lo que las cámaras no filman pero si lo que queremos ver.

Disponible los jueves a las 20:30 en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Luz Testigo

Luces e historias

Luces fijas y muchas historias, como si aquel foco fuera testigo de nuestros padecimientos, más en un contexto donde estuvimos encerrados por meses. ¿Qué se pudo decir pero no se dijo?, relatos que van más allá de lo que esconde una ventana, vivencias de personas que deciden seguir soñando en el mundo actual pandémico.



En pleno contexto pandémico el Espacio Callejón organizó un concurso dramatúrgico del que resultaron ganadores un puñado de textos, cinco en total, que ahora vieron la luz de la mano del dueño de esa sala, el reconocido director Javier Daulte.

Tomás Afán Muñoz, Marina Artigas, Rubén De La Torre, Julián Marcove, Agustín Meneses son los escritores de estas cinco historias. Estas interaccionan entre sí en un microteatro donde si bien el contexto de las tramas es la pandemia pero no los asombra, es solo una excusa narrativa la cual da dimensiones para poder relata desde el amor de dos vecinos, unos hermanos siniestros en el campo, una hija locutora y su padre en el delta, un joven actor que hace soliloquios a la madrugada y una mujer que busca el amor en la ventana.

Ramiro Delgado, Luciana Grasso, Silvina Katz, Paula Manzone, Agustín Meneses, Marcelo Pozzi, William Prociuk y María Villar son los actores encargados de encarnar estas historias. Ambos realizan varios papeles y también el manejo de las luces testigos, ellos le hablan a las luces y estas los siguen.

Javier Dualte dirige cinco obras que a primera vista son sencillas pero con mensajes potentes, tan diversas entre sí, abarcando no solo diferentes temáticas sino estilos teatrales y géneros.

Luz Testigo brilla en su sencillez y desarrollo, dándonos cinco historias creíbles, sinceras y capaces de ser mostradas en cualquier ámbito de microteatro o cortometraje.

Disponible en el Espacio Callejón, Humahuaca 3759. Funciones: miércoles, a las 20.30.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: TITO La peor tragedia de Shakespeare

Rojo venganza

Hoy en día adaptar a Shakespeare sólo es posible de dos formas: la clásica y la moderna, en mi caso optaría por la moderna ya que tiene un sinfín de formas y métodos. El teatro siempre se las ingenia para atraer al público a la revisión de los clásicos,en este caso hablo de TITO, la peor tragedia de Shakespeare.



Tito Andrónico (cuyo título original es Titus Andronicus), es una tragedia escrita por el dramaturgo inglés William Shakespeare en 1593.

»Tras una larga guerra, el general Tito Andrónico vuelve victorioso a Roma. Allí descubrirá que la ciudad en paz puede ser más violenta que los campos de batalla. Una venganza arrastrará a otra y amenazará con destruir la sociedad entera.
Una versión alucinada de la obra más cruel y sangrienta de Shakespeare. Una tragedia que se convierte en comedia, una comedia que se convierte en pesadilla, una pesadilla que retumba en el presente.» Es la sinopsis del clásico adaptado por Marcos Arano Forteza y Gabriel Graves.

Abian Vainstein, Vanesa González, Santiago Cejas, Dario Chiocconi, Juan Pablo Galimberti y Manuel Lorenzo son los actores encargados de interpretar a la larga lista de personajes de esta cómica tragedia.
Con un rojo intenso, la iluminación de Luis Bolster es sublime, da un aire tecno al lugar, los mismos actores se encargan de alumbrarse entre ellos con lámparas, la finalidad es dar dinamismo a la puesta en escena de Gabriel Díaz.

Retomando al ambiente tecno, Luis Costa es el encargado de la música original. Esta se proyecta en vivo, Costa como cuál DJ hace de TITO una experiencia diferente que rompe con lo conservador de un teatro y lo hace una experiencia disco.

TITO, La peor tragedia de Shakespeare es una experiencia inmersiva capaz de romper la cuarta pared sin miedo, una dirección arriesgada, enérgica y original de Marcos Arano Forteza. Risas e impacto no van a faltar porque esto es Shakespeare en el siglo XXI.

Tito está disponible los lunes a las 20 horas en el Teatro Picadero (Enrique Santos Discépolo 1857)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: La Fiebre

Fiebre surrealista

Luego de ver la retrospectiva de Mariana Chaud, la cual fue mostrada en el Teatro Sarmiento por el Complejo Teatral de Buenos Aires, quedé con ganas de ver más de la autora. Su narrativa es ágil, sagaz, curiosa y surrealista. Sus personajes divagan en situaciones absurdas, extrañas y rompen la línea del tiempo ya que el imaginario de Chaud es rico y original.
Tuve la oportunidad de ver su aclamado monólogo »La Fiebre» y quedé cautivado.



¿De qué va la fiebre?, según Chaud: »Fiebre es una tortuga chiquita. Azucena es una mujer que se rehabilita en la casa de un tío hosco con la única compañía de Fiebre, con la cual conversa.
Azucena es la que se intoxica en un campo y transgrede los límites de la extravagancia y la gracia, poniéndose agresiva y paranoica con sus amigos. También es la que emprende una caminata desde Padua hasta la Estación de Once siguiendo el recorrido del tren, como un peregrinaje hacia la nada». Obra que ella misma escribe y la cual dirige hace años junto a Julieta Zylberberg como protagonista.

Julieta Zylberberg nos ofrece un personaje incomprendido y marginado por el sistema que no ha sabido cómo tratar con ella, perdido en la adicción y carente de amor, al menos un amor que no ha podido entrar en ella.

La escenografía está a cargo de Estefanía Bonessa y Matías Sendón, esta refleja el abandono del personaje entre hojas secas y un coche abandonado. La música original la hace Lucas Martí, esta composición añade ternura y sosiego a un monólogo que en instantes se vuelve conmovedor.

Zylberberg da todo de sí en un personaje difícil, el cual cuesta empatizar al principio pero es en su forma de ver la vida en la cual nos reflejamos, pues somos humanos y necesitamos ser amados, igual que todos los demás. La fiebre es más que un tortuga, es la fiebre del cuerpo cuando se está en la soledad.

La fiebre está disponible los miércoles a las 20:30 en el Teatro Metropolitan Sura (Av. Corrientes 1343)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Rota

Pedazos de una mujer

¿Qué puede perder más a una mujer que la pérdida?



En la literatura y en el cine no hay definición para la muerte de un hijo, ¿Cómo se puede traducir en una palabra aquel dolor que enfrentan los padres?
Más si uno de tus hijos ha cometido algo espantoso. Los pedazos de una mujer quedan suspendidos ante tanta desgracia.

»Una mujer pugna por reconstruir su existencia tras la muerte de su hijo, quien se suicidó luego de matar a su novia. En su soledad, intentará rearmar el rompecabezas de su cuerpo. De la mano del recuerdo se despliega el sin sabor de la pérdida. Al detenerse, en ese instante, vislumbra su rotura. Esta madre intentará encontrar algo de amor, de comprensión, como cualquier otra mujer. Sólo el empoderamiento de su búsqueda podrá enfrentarla con quienes la juzgan.» Así define su obra Natalia Villamil.

Raquel Ameri llega con fuerza en este monólogo, con un estilo rockero y contundente, la actriz refleja el dolor y la ira de este personaje. Se vuelve una montaña rusa de emociones su interpretación.

Magalí Acha es la encargada de la escenografía y vestuario. Luces de neón, una placa de hierro oxidada al fondo y graffitis, forman parte de este escenario donde el personaje de Raquel Ameri exorcizará todas sus emociones. Mariano Stolkiner nos otorga un duro monólogo cargado de intensidad catártica, una espléndida Raquel Ameri y un contundente texto de Natalia Villamil.

Más que rota, esta mujer busca en el suelo busca sus pedazos para volver a construirse y salir del foso del dolor. Rota es un monólogo necesario, rockero y directo.

Rota está disponible los sábados a las 20 horas en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Cuando nosotros los muertos despertamos

Fiordos del desamor

La primera obra que vi de Henrik Ibsen fue un deleite, sabía del autor noruego por referencias al teatro europeo del siglo XIX pero nunca vi una obra del mismo, hasta que presencié Casa de Muñecas. Sumergido en una historia desafiante para aquella época, la narrativa estoica y realista de Ibsen nos lleva a situaciones cercanas. Cuando nosotros los muertos nos despertamos, nos lleva a los delirantes fiordos noruegos, lugares deslumbrantes pero también de desamor.



»El matrimonio del famoso escultor Arnold Rubek y su joven mujer Maia, se encuentra de vacaciones en el hotel de un balneario en los fiordos de Noruega. Rubek se encuentra con una misteriosa mujer con quien trabajó en su etapa más fructífera: Irene, la modelo a partir de la cuál esculpió su obra más famosa. La necesidad de tenerla cerca nuevamente es inmediata, pero ella se resiste a acompañar al matrimonio, habla de sí misma como una muerta en vida y sólo desea ascender a las montañas. Rubek quiere recuperar junto a Irene el sentido de su trabajo, que también es el sentido de su propia vida. Maia, por su parte, conoce a un cazador de osos, quien también la invita a internarse en las montañas. En esa ascensión, por caminos separados y con distintas compañías, cada uno enfrenta un punto límite en sus vidas». Es parte de la sinopsis del gran Henrik Ibsen.

Rubén Szuchmacher y Lautaro Vilo son los encargados de adaptar este clásico bajo la dirección de Rubén Szuchmacher.

El Teatro Nacional Cervantes tiene el honor de presentar a los reconocidos actores Claudia Cantero, Andrea Jaet, Jose Mehrez, Verónica Pelaccini, Horacio Peña y Alejandro Vizzotti. Estos interpretan a los personajes de esta historia helada.

Con un asombroso diseño de producción encabezado por la majestuosa escenografía de Jorge Ferrari, el cual realiza un triple escenario movible: Un hotel, sus afueras y la montaña, creando también una atmósfera nórdica increible. El diseño de iluminación de Gonzalo Córdova aporta misterio a la puesta en escena.

Rubén Szuchmacher ejecuta el texto de Ibsen a la perfección, nos lleva a Noruega por 75 minutos con una producción bien hecha y actuada. Es deslumbrante poder apreciar esta helada historia llena de simbolismos y desamor.

Cuando nosotros los muerto nos despertamos está disponible los Domingo, Miércoles, Jueves, Viernes y Sábado – 20:00 hs – Hasta el 03/04/2022 en el Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Mi amigo hormiga

El dolor de crecer

Crecer duele pues significa hacernos cargo de nuestras decisiones y acciones. Cuando eras chico. ¿Cuántas veces quisiste escapar?, crear un universo paralelo donde no haya dolor o capaz, tener a alguien que te ayude a sanar, un amigo real o un amigo Hormiga.



»Tras la muerte de su mejor amigo, Julián se encierra en su cuarto y decide no salir. Será en ese momento donde Julián recibirá la visita inesperada de Chili, su «amigo hormiga» y ya nada será igual. Una historia de superación y amor adolescente que nos invita a conectarnos con este oasis llamado vida.» Es la idea general del libro de Diego Sebastián Oria, la cual lleva a su dirección.

Con un elenco coral conformado de jovencísimas nuevas promesas del teatro musical: Sebastián Fernández, Agus Benavides, Thomas Lepera, Mora Fisz, Adrián Altamirano, Diego Sassi, Nora Pavón, Paula Rosen, Camila Martínez, Lucía Cullinan, Micaela Giménez y Pedro Vega.

La escenografía de Walter Valli se juega al mostrarnos este escenario lleno de andamios, escaleras y tablones. Los actores irán danzando y saltando entre las estructuras, todo esto es posible gracias a la coreografía de Gustavo Carrizo. El diseño de luces Carlos Gaber le agrega dinamismo y nos dejará atónitos junto a la música de Jorge Soldera. Ojos y oídos quedarán encantados.

Mi amigo hormiga es un musical adolescente que llega con simpatía, de fuerza alegre y con un mensaje que va directo hacia los adolescentes, un llamado a la atención a escucharlos y no dejarlos solos. Saldrán con una sonrisa cuando termine la función.

Mi amigo hormiga estuvo disponible el miércoles 9 de febrero en una función única en el Teatro Astral (Av. Corrientes 1639), queda a la espera del anuncio de nuevas funciones.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web,