Crítica: A oscuras

Critica por Douglas Poito

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A Oscuras pretende viajar en la intimidad de personajes solitarios y marginales de la gran ciudad de Buenos Aires que luchan por no caerse y se refugian en sus secretos y adicciones. Esta película tiene el objetivo de contraponer los lugares oscuros de los tres personajes: Lola (Esther Goris) intenta no dejar caer su talento, amenazado por el paso de los años y los eventos irreversibles que arrasaron con su felicidad. Ana (Guadalupe Docampo), intentará sobrevivir a una violenta relación con Víctor (Alberto Ajaka) que la acercará al mundo de la prostitución. Lucio (Francisco Bass) de la mano de la adicción a la cocaína, destruirá su precaria humanidad. Este largometraje pone en evidencia la violencia económica, prostitución, mandato de belleza y juventud eterna que toda mujer debe cargar en una sociedad desigual. Una gran propuesta del cine argentino para el año 2019 y será uno de los primeros trabajos para disfrutar del emergente e indetenible talento femenino argentino en el área cinematográfica. Es una película que parte en sí con una significativa metáfora en estas 3 historias que fluyen en paralelo y determinan la oscuridad en las que se encuentran los 3 personajes protagonistas de este interesante filme. Desde mi opinión debo confesarles que particularmente disfruté plenamente esta película. Tiene muchos elementos que la consolidan como un buen producto final. Excelentes actuaciones de todo el elenco, un buen guion y una acertada dirección. Además de tener sólidos trabajos logrados en el aspecto técnico. A pesar de ser un filme oscuro por los temas que toca el relato, la trama tiene buen ritmo y te atrapa en esa telaraña lúgubre de acontecimientos sociales que conducen a las acciones de los personajes protagonistas. En este filme hay una tendencia muy al cine español pero con gran personalidad argentina. Quizás me hubiese gustado que la cinematografía estuviese más al estilo de un thriller. Desde mi conceptualización hay mucha iluminación, pero sin desmejorar en exceso el trabajo logrado por Chaya Miranda. La recomiendo ampliamente. Podés disfrutarla a partir del próximo 10 de enero en tus salas de cine favoritas.

Ficha:

País de rodaje/producción: ARGENTINA

Duración: 83 min

Dirección y producción: VICTORIA CHAYA MIRANDA

Productor ejecutivo: MARTÍN BULLRICH

Guión: CARLA SCATARELLI

Música original: LULA BERTOLDI

Director de fotografía y cámara: PABLO PARRA ( ADF)

Directora de arte: CATALINA OLIVA

Asistente de dirección: MARTÍN OSO ARMOYA

Montaje: LILIANA NADAL

 

Sonido directo: MARILINA GIMÉNEZ

Vestuarista: LORENA SEGOVIA

Maquillaje: FABIANA YANUM

Productora asociada: GALE CINE

Con el apoyo de: JOSÉ LUIS DÍAZ

 

Puntuación: 7/10

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Reseña: Devenir-es

Por Sebastian Sabio

Una obra con movilidad “Ilimitada”.

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Es una obra de danza en la que la mitad del cuerpo de bailarines se encuentra en silla de ruedas. Contrariamente a lo que la lógica indicaría, estas sillas abren la puerta a miles de posibilidades en el movimiento y genera un despliegue original que muestra que no es necesario contar con las cualidades que la gente cree esenciales en la danza para ser un gran bailarín.

Lastimosamente para este desafiante e innovador proyecto, en la función se respira un aire de “muestra de fin de año”. La obra comenzó bastante tarde y, al comenzar, una de las generadoras del proyecto realizó un preámbulo innecesario sobre el espectáculo y el proceso realizado durante el trabajo y, como si fuera poco, se aprovechó la oportunidad para vender el libro de una de las directoras del proyecto.

“Devenir-es” es un proyecto con mucho potencial pero necesita dejar de lado su costado amateur y terminar de profesionalizarse si desea adentrarse en el mundo del espectáculo.

Crítica: La sirena

Por Douglas Poito

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A partir de este 20 de diciembre llega a Argentina la película dirigida por Svyatoslav Podgaevskiy, donde cuenta la historia de Marina y Roma, una pareja que se ve envuelta en unos extraños sucesos. Marina comienza a investigar lo que sucede, y es entonces cuando descubre que Roma ha conocido a una mujer cerca del lago. Poco después, se da cuenta de que se trata de una sirena que trata de matarlo, arrebatándole su energía vital. La sirena murió numerosos años atrás ahogada en ese mismo lago, y todo aquel hombre que ose rechazarla perderá a la mujer que ama. Es por eso que Marina deberá darse prisa si quiere salvar a su marido de la influencia de la Sirena. El director de ‘La novia’ se encarga de dirigir esta cinta de terror que está protagonizada por Viktoriya Agalakova, Igor Khripunov, Efim Petrunin, Nikita Elenev y Sesil Plezhe.  Este filme ruso tiene sus momentos, pero desde mi perspectiva, solo se queda en eso: momentos. El género del terror es complicado y con un grado de dificultad muy alto porque busca aterrorizar a los espectadores y por ende cuando un individuo selecciona como opción a una película de este género, tiene esa intención: aterrorizarse. Es como subir a una montaña rusa. En líneas generales les puedo decir que esta cinta tiene sus momentos acertados (sonido, cinematografía), pero su guion le hace malas jugada a pesar de que su leyenda la hemos escuchado muchísimas veces. Eso desmenuzándola un poquito, me refiero a que el público juvenil que ama este género la disfrutará sin tantas exigencias. Cuenta con recursos utilizados en otros filmes, por lo tanto no trae nada de innovación. Si es tu opción para disfrutarla en una sala de cine, te aseguro que todo dependerá de lo exigente que seas como cinéfilo. No hay grandes cosas que resaltar en este filme.

Ficha:

Título original: “Mermaid – Lake of the dead”.

Año: 2018.

País: Rusia.

Director: Svyatoslav Podgaevskiy.

Elenco: Viktoriya Agalakova, Igor Khripunov, Efim Petrunin.

Género: Terror.

 

Puntuación: 5/10

Crítica: La mula

LA MULA dirigida y protagonizada por Clint Eastwood con guión de Nick Schenk y basada en la historia real de Leo Sharp. / Crítica: CJ COLANTONIO.

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Con un guión escrito por el mismo de Torino, esta película está basada en un artículo de la revista The New York Times sobre la historia real de Leo Sharp, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que a sus ochenta años se convirtió en traficante de drogas del Cártel de Sinaloa.  Sin embargo, no le llega ni a los talones a aquella maravillosa película y para quienes conocemos la filmografía de Eastwood, bien podría pasar desapercibida.

Pese a todo, existe cierto dejo autorreferencial en cuanto a la profundidad de la temática, la que tiene que ver con el paso del tiempo y cómo -al llegar a la vejez (Clint ya tiene 90 años)- emerge la irremediable autocrítica sobre la importancia -en tiempo- que le dimos a nuestras carreras por sobre nuestra familia.  Con la cantidad de películas que Clint nos ha regalado, sin duda, tuvo que dejar de lado muchos compromisos personales y aquí se da la oportunidad de pedir perdón.

Su presencia en la pantalla es cautivadora siempre, pero no es una de sus mejores actuaciones, más que nada porque el papel no llega a lograr una transición en una estructura tan lineal que la vuelven fofa.

(Calificación: 6/10)

Crítica: La sirena

Por Alina Spicoli

La Sirena: La Leyenda Jamás Contada” (Rusalka: Ozero myortvykh) es una película de terror rusa dirigida por Svyatoslav Podgaevskiy (La Novia), que también se encargó del guión junto a Natalya Dubovaya e Ivan Kapitonov. Protagonizada por Viktoriya Agalakova y Efim Petrunin, el reparto se completa con Nikita Elenev, Sesil Plezhe, Sofía Shidlovskaya e Igor Khripunov.

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La historia gira en torno a Marina (Viktoriya Agalakova) y Roma Kitaev (Efim Petrunin), una joven pareja comprometida a la que le falta poco para ir al altar. Antes de dar ese gran paso, Ilya (Nikita Elenev), mejor amigo de Roma, convence a Kit de hacer una despedida de soltero en la casa de verano abandonada del padre de éste último. Roma va pero, como no se está divirtiendo mucho, decide alejarse y pasar tiempo en el lago cercano. Allí tiene un encuentro con una mujer misteriosa, que lo besa y le deja su peine. Desde ese momento, Roma se sentirá extraño en su propia piel y, junto a Marina, deberá resolver qué es lo que debe hacer para que el espectro los deje en paz.

 

Victoriya Agalakova vuelve a trabajar para Svyatoslav Podgaevskiy en esta nueva cinta de horror en la que otra vez el director decide ponerla en el rol de una chica que está próxima a casarse. Con el agregado de un ser maligno en el agua, la cinta se conforma por un sinfín de momentos que, más que dar miedo, producen risa en el espectador. Y es que el abuso extremo de jump scares, donde se pretende generar miedo haciendo que una persona aparezca bruscamente en pantalla o que los personajes tarden tiempo en abrir una puerta, lo que menos hace es transmitirnos temor, en especial porque ya nos damos una idea de lo que ocurrirá.

Grifos que no funcionan, un sótano inundado, duchas que tiran agua a su antojo, bastantes pesadillas, un ritual que se debe hacer dentro de un baño y casualmente una joven que no sabe nadar constituyen un film que se hace eterno a pesar de sus 90 minutos. Por otro lado, el guión es tan pobre que utiliza el típico cliché de un hombre raro que se la pasa dibujando figuras oscuras; obviamente éste es el padre de Roma y vivió una experiencia trágica en su pasado, la cual está relacionada con lo que le sucede ahora a su hijo.

No obstante el peor error de la cinta consiste en su título ya que es completamente engañoso: durante toda la trama esperamos ver a la vengativa sirena sin embargo no hay rastro en ninguna parte del ser mitológico. Así es como Lisa Grigorieva (Sofia Shidlovskaya), la mujer que habita en el lago, no es más que una humana que a veces adquiere aspecto “tenebroso” (los efectos no están bien logrados).

“La Sirena: La Leyenda Jamás Contada” se suma a la lista de películas de terror ultra olvidables que pasará sin pena ni gloria por los cines. Con una repetición tediosa de frases tales como “¿Me amas?” y “Toma lo que es tuyo y devuélveme al amado”, el nuevo filme ruso llega a ser incluso peor que “La Novia”, otra de las producciones del director.

Puntaje: 3/10 

Crítica: Border, de Ali Abbasi

BORDER (Gräns) dirigida por Ali Abbasi con un guión de Abbasi, Isabella Eklöf y John Ajvide Lindqvist basada en el cuento del mismo nombre de Ajvide Lindqvist de su antología Let the Old Dreams Die. / Crítica: CJ COLANTONIO.

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Border es una película sueca, seguramente una de las críticas sociales con todos los elementos para sorprender a un público que tiene un bombardeo de imágenes y que ya no sabe lo que busca, qué le gusta, qué es bueno y tiende a desecharlo si la crítica no lo atesora.

BORDER, “Frontera” en español, nos habla justamente de nuestras fronteras, de las que ponemos a los demás, la que la minoría lo hace y la que la naturaleza pone ante nosotros.  Por eso, colocar el sello de fantasía a este película dramática policial, sería un poco injusto si pensamos el cine como un bien cultural, un material en donde aprender -como lo es aunque reniegue- porque tiene que ver con nuestra época, nuestra idiosincrasia; y el no creer es también una frontera personal.

Basada en un cuento del mismo escritor de terror de “Déjame entrar” y escrita en conjunto con Isabella Eklöf (Holiday) y por el director iraní-sueco Ali Abbasi, esta cinta cuenta la historia de una respetada agente de aduanas que tiene la habilidad de oler la culpabilidad de un individuo y quien es llamada para que participe en A una investigación que podría tratarse de un caso de pedofilia.  Paralelamente conoce a alguien como ella, que le hará descubrir de dónde viene y con quien tiene sexo de una manera que de seguro no has visto en el cine.

(Calificación: 10/10)

Crítica: Burning

BURNING de Lee Chang-dong (148´) película coreana que se estrenó en el marco de la Semana del Festival de Cannes en el CINE GAUMONT. / Crítica: CJ COLANTONIO.

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La clave de esta película -que ha dejado a varios espectadores con muchas dudas tras la proyección- es una escena que sucede cuando nuestro protagonista tiene una cita con una conocida de la infancia llamada Haemi, a quién no recuerda, tampoco reconoce y que ella lo excusa –de algún modo- con que se ha hecho una cirugía estética en la cara.

La escena que parece inocente y hasta tonta, guarda una información fundamental que te harán entender con mayor facilidad la propuesta que Lee Chang-dong -director coreano de Poetry- nos propone a partir de un historia basada en un cuento del reconocido escritor japonés Haruki Murakami, el de Tokio Blues ó 1984, aquella que se convirtió en un best seller y que escribió en referencia a la famosa novela de Orwell.

El protagonista, un joven solitario, apático que estudió letras y quien escribe una novela, parece no poder reaccionar a las microagresiones que recibe de manera constante de un nuevo amigo de Haemi, aquella chica que al parecer ahora es su novia.  En contraste, conocemos a su padre, quien está siendo juzgado por reaccionar agresivamente en una situación equis.

Aquella escena es en la que Haemi le hace una pantomima en la que come una mandarina y le dice: “El truco no es imaginar que la mandarina existe, sino hacer el esfuerzo en imaginar que no está.”

(Calificación: 7.5/10)