Crítica: Van Gogh en la puerta de la eternidad

VAN GOGH EN LA PUERTA DE LA ETERNIDAD – Protagonizada por Willem Dafoe como Vincent Van Gogh, Oscar Isaac como Paul Gauguin, Rupert Friend como Theo Van Gogh, Mads Mikkelsen, Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner. / Dirigida por Julian Schnabel / Distribuidora: @diamondfilmsarg / Estreno en Argentina: 4 de abril. – Crítica: CJ COLANTONIO.

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El notable director de “La escafandra y la mariposa” nos deleita con una mirada acabada sobre Vincent Van Gogh, en específico sobre los tormentos que padeció por vivir en una sociedad bruta o poco sensible que armaba rumores ante la expresión emocional que este artista post-impresionista trasladaba a su obras, como a quienes a su alrededor demostraba cariño o amaba.

Coescrita con Jean-Claude Carrier y su coeditora -quienes además se basaron en cartas- este director aprovechó su experiencia personal como pintor para capturar en su propia forma cinética -y de manera valiente- lo que a menudo se ha evitado en el cine, y que conlleva la pintura en su creación y detiene el tiempo.

Willian Dafoe obtuvo la nominación al Oscar por esta película y aquí demuestra con creces el tamaño de actor que es, interpretando el exilio auto-impuesto en Francia de este artista holandés que pintó unos 900 cuadros, realizó más de 1600 dibujos, y quien sólo vivió hasta los 37 años.

Calificación: 9/10.

Crítica: Cementerio de animales

CEMENTERIOR DE ANIMALES (Pet Sematary) – Terror sobrenatural, adaptación de la novela homónima de Stephen King, remake de una película de 1989. / Dirigida por Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, es protagonizada por Jason Clarke, Amy Seimetz y John Lithgow. – Estreno en Argentina: 4 de abril 2019 / Crítica: CJ COLANTONIO.

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Lo predecible, lo contado, lo no desarrollado, lo explícito, las caras de miedo con antelación; todo eso tiene esta película plana que se olvida de cuestiones importantes como el protagonismo masculino falto de carácter.  Ya lo demostraron películas como El resplandor ó Misery -relatos también basados en novela de Stephen King- cómo este tipo de personaje llegaba a un lugar, una casa donde su paz mental se veía alterada por la locura y se veía arrastrado por ella de manera obsesiva.  Ése mal que circundaba y que además era el contraste de un partenaire con contundentes convicciones, como lo fueron en las nombradas películas, los personajes femeninos.

Con un cambio en el guión sobre la desaparición de unos de los personajes, que intenta sorprender para quien vio la película anterior y que enoja a quien leyó el libro; esta adaptación, intenta sopesar el género con pequeños trucos sonoros que te hacen saltar de butaca, un recurso deplorable para quien espera algo más después de interesante propuesta de IT.

Sigue restando una fotografía plana, que es alimentada sólo por un cenital de comienzo en drone, ésa del auto en la carretera rodeada de tupido bosque, y que te podrían hacer creer que lo que se viene tiene esa propuesta omnipresente del autor, pero no, es sólo una seguidilla de planos que carecen del manejo avezado de la óptica cinematográfica, como de un ritmo visual.

Calificación: 3/10.

Crítica: Van Gogh en la puerta de la eternidad

Por Ramiro Delgado

Toda biopic tiene inevitablemente una mirada del director/a sobre la vida de la persona a retratar. En este caso se trata del artista Vicent Van Gogh. Al ver una película que refleja la vida de una persona deberíamos tener en cuenta al menos dos aspectos: lo primero es recopilar y ordenar internamente todo el conocimiento que uno tiene sobre la biografía del personaje a retratar, sin importar la cantidad, y lo segundo es dejarse llevar por esa mirada nueva que nos está planteando el director/a. Digo dejarse llevar porque como espectadores se nos presenta una gran dicotomía entre el conocimiento por así decirlo “real” que tenemos sobre el artista y lo que el director quiso contarnos. Julian Schanabel nos presenta una hermosa nueva mirada sobre el artista, con algunas licencias biográficas, interpretada majestuosa y tiernamente por Willem Dafoe.

Películas sobre Van Gogh tenemos de sobra, la última que pudimos apreciar se titula “Loving Vincent” (Dorota Kobiela y Hugh Welchman-2017). Dentro de la historia del arte es uno de los personajes mas enigmáticos, sobretodo por su vinculo con la sociedad y trágico final. La película toma solo una parte de su vida, específicamente la que transcurre en Arles (1888-1889), denominada por algunos autores como la etapa de la explosión del color. Decide llegar a Arles porque un gran amigo suyo, ni mas ni menos que Paul Gauguin, interpretado por Oscar Isaac, le recomienda alejarse del barullo parisino y adentrarse en los campos amarillos del sur francés. Es en está ciudad donde conecta con la idea de la eternidad.

Vemos a un Vicent infantil, tierno, conectado con la naturaleza y su movimiento. La escenas que tiene con su hermano Theo (Rupert Friend) nos muestran un artista necesitado de afecto y contención. El hermano decide escribirle a Gauguin para que pase algunos días junto a Vicent con la idea de que este reencuentro sea provechoso para la salud de su hermano. Paul acepta y es en este reencuentro donde más se potencian los miedos e inseguridades de Vicent. Paul decide alejarse de Arles y este acto desencadena en nuestro artista la decisión de arrancarse una oreja y regalársela a Gauguin.

Recomiendo el film porque trata de brindarnos una idea sobre esta ternura del personaje y su modo de vincularse con la sociedad. Cabe destacar la actuación de Dafoe y la fotografía, que despliega un abanico de variaciones del color amarillo, color favorito del artista. Para concluir hay un libro que recomiendo: “Van Gogh el suicidado por la sociedad” de Antonin Artaud. Cito una frase a continuación: “Van Gogh no murió a causa de una definida condición delirante, sino al descubrir qué era y quién era, y la conciencia general de la sociedad, para castigarlo por haberse apartado de ella, lo suicidó”.

Calificación 9/10

Crítica: 4X4, de Mariano Cohn

4X4 (Argentina) con guión de Mariano Cohn y Gastón Duprat. Dirección: Mariano Cohn.  Con Pater Lanzani, Dady Brieva, Luis Brandoni y Noelia Castaño. / Estreno en Argentina: 04/04 de 2019 / Crítica: CJ COLANTONIO.

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Esta semana se estrenan en Argentina dos películas Tour de Force, expresión francesa que vendría a significar -en nuestro país- algo así como vuelta de tuerca; relatos que llevan a un único protagonista en pantalla a un cambio de rol, de ser victimario a víctima –o acosador/acosado- y que suelen buscar una nueva mirada sobre la condición humana.

Una de ellas es la película danesa preseleccionada al Oscar, La culpa, y la otra, esta película Argentina 4×4, la que plantea de manera original y contundente el flagelo de la inseguridad, como también la justicia en mano propia.

Dirigida por Mariano Cohn y producida por Gastón Duprat, esta dupla emblemática quienes escribieron el guión juntos y que supieron ofrecernos El hombre de al lado, El ciudadano ilustre y que ahora se turnan en los roles con esta y Mi obra maestra, logran una soberbia reflexión que sucede en un 90% en una camioneta 4×4 y que vuelven a poner al Cine Argentino en el lugar que demuestra que un buen guión no es solo entretenimiento, sino la oportunidad de enfrentar temas que nos importa como sociedad.

Filmada de manera cronológica, su protagonista Peter Lanzani, quien durante el rodaje fue bajando de peso para crear mayor realismo, es acompañado por Dady Brieva y Luis Brandoni; además del destacado Kiko de la Rica en la Dirección de Fotografía.

Calificación: 9/10.

Crítica de cine:Vox Lux

Por Bruno Glas 
Po(o)p goes the world

Dentro del cine (norte)americano, la búsqueda del éxito parece ser uno de los temas recurrentes, más aún siendo un valor absoluto a nivel social. Especialmente en las películas biográficas, donde el recorrido del personaje sigue el tan bien conocido esquema narrativo de ascenso-fama-caída.

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En “Vox Lux”, Brady Corbet cuenta la historia de una cantante de pop a la que vemos en dos períodos bien diferenciados. Primero en sus inicios, como una adolescente; luego ya como una mujer exitosa y con una hija, pero con una vida privada en crisis y envuelta en escándalos que afectan su imagen pública. Es interesante el punto de partida: se trata de un retrato realista, que sigue a su protagonista con una enorme precisión a cada momento, pero con las licencias que el director puede tomarse tratándose de un personaje ficcional. Es así: Celeste Montgomery (Raffey Cassidy, de niña, y Natalie Portman, adulta) nunca existió por fuera de la pantalla.

El inicio de la película, con su tono seco y oscuro, que adelanta la tragedia que estará por tener lugar, sitúa muy bien la estética realista que predominará durante la mayor parte de la historia. Este realismo tiene su correlato en la forma en que se retrata el estrellato y el negocio de la música pop: lejos del cliché romántico del artista enamorado de su labor, para la Celeste adulta la fama y el éxito son una maldición en su vida. A esto también contribuye el autoritario manager que interpreta Jude Law. Y acá es donde empiezan los problemas. Es que Corbet quiere insistir tanto con el drama de su personaje que elige representarlo en la forma de diálogos altisonantes, con una Natalie Portman por momentos sobreactuada. Ahí es donde el director se muestra incapaz de convertir esa furia en otra cosa que no sea el discurso explícito y machacón. Algo similar sucede con la voz en off que puntúa los hechos, la mayor parte del metraje demasiado solemne y sentenciosa (una lástima, sabiendo que la gola la aporta Willem Dafoe).

Sin embargo, cerca del final de la película ocurre algo sorpresivo. Se trata del momento en que Celeste, luego de un instante de angustia, sale al escenario a dar un show para un público enorme. Celeste repta por el escenario, moviéndose con gracia, enfundada en un traje negro, con brillantina iluminando su cara; la pantalla que la acompaña (y también, por añadido, la nuestra) se inunda de colores vivos, la música pop suena bien alto. Es en ese momento cuando la película adquiere una inusitada libertad que la hace respirar un poco más, dándole aire a una estética sofisticada y virtuosa, pero también algo asfixiante.

Calificación 6/10

Crítica: Vox Lux

Por Candela Otero

Un drama atrapante que tiene como protagonista a Natalie Portman, que cuenta la historia de Celeste,una superestrella del pop, que llega a la fama tras una situación extremadamente traumática que le toca vivir de chica en su escuela, la cual la marca a fuego para siempre: Un compañero realiza un atentado, matando a la profesora y a muchos alumnos. Celeste es una de las pocas sobrevivientes del acto, aunque queda con graves heridas. En una misa en honor a los compañeros fallecidos, ella canta una canción, que luego dará vueltas al mundo y le sentará las bases para una exitosa carrera musical.

La película está estructurada en tres actos: En el primero Celeste está en el colegio, donde ocurre el hecho que le marcará la vida; en el segundo ya tiene 30 años y es una super estrella completamente perdida y necesitada de ayuda, madre de una hija adolescente con la que no logra entenderse. El tercero es dedicado al impactante show que brinda hacia el final de la película. Un narrador omnisciente se encarga de unir estos tres actos y aportarnos información sobre la historia de los personajes.

Hay un gran trabajo del equipo de arte, fotografía y montaje, así como de la dirección actoral y del elenco, principalmente de su protagonista. Portman compone a una cantante desganada y antipática, agresiva con aquellos que no respetan su intimidad y hasta con sus afectos, como con su hermana,que ha dedicado su vida a cuidarla; que ha perdido el rumbo y nunca ha logrado superar lo vivido en la infancia.

Si bien la historia es muy interesante, tiene ritmo y más de un tema para destacar, la resolución deja más de un aspecto por resolver y genera la sensación de que la película se corta abruptamente. Ese es el único aspecto que le resta puntaje a este film.

Calificación 8/10

Crítica: Dumbo

Por Agustín Villegas

Cómo entrenar a tu elefante…

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El estilo denso en personalidad propia de Tim Burton lo traiciona. Una visión tan potente se ve claramente fuera de lugar cuando se está haciendo un proyecto sin las ganas necesarias. Disney llamo al cineasta y le encargaron una remake live action de la película animada sobre el elefantito volador con extra Burton para llevar. La producción penso que la idea de intentar entrarnos por el lado de la nostalgia iba a funcionar, pensaron que trayendo actores que hayan aparecido en antiguas películas del director iba a bastar para que la idea nos compre. Ver a Micheal Keaton laburar de nuevo con Danny DeVito es algo increíble, pero la película tiene tan poco espíritu que éste épico reencuentro se me hizo totalmente carente de sabor. Hasta Danny Elfman vuelve a trabajar con Burton en «DUMBO», haciendo una banda sonora de gran calidad que aún así no salva la película de ser un bodrio.

La historia sigue a dos nenes que, junto a su padre lisiado (Colin Farrell), se hacen cargo de un elefantito recien nacido. Éste nace con unas orejas enormes que le permiten levantar vuelo, habilidad que usará para traer fortuna a Don Medici (Danny DeVito) y también para poder rescatar a su madre. El exito de Dumbo es tan grande que un empresario (Micheal Keaton) decidirá ir a echarle un vistazo al elefantito volador.

No les voy a mentir, solo recuerdo los nombres de dos o tres personajes de la historia. No voy a googlear porque eso sería hacer trampa, si no puedo recordar el nombre de un personaje de una película quiere decir que ese personaje no fue lo suficientemente y esto es una de las excesivas deficiencias de este mal llamado remake.

La emotividad y el surrealismo de la version original de 41′ es sustituido por una historia dramática sobre dos niños que, tras perder a su madre, se encuentran con que su padre vuelve de la guerra sin un brazo. En el medio tenemos a DeVito haciendo un personaje copypasteado de «THE BIG FISH» quien se ve tentado por un multimillonario (Micheal Keaton) a tomar una gran oferta por un elefantito volador que anda dando vueltas por algún lugar recondito de la trama. El pobre elefante se pierde en una historia que se enfoca en cuestiones que la verdad no nos importan, queríamos ver a Dumbo haciendo pelotudeces para encontrar a su mamá, no un drama familiar incitador al suicidio.

La música de Danny Elfman es hermosa en la película, pero no deja de ser parte de esta sopa de Tim Burton que lanzo Disney. El diseño de Dumbo es tierno, pero se lo nota muy fuera de lugar junto a los actores en carne y hueso.

Definitivamente DUMBO no era una película para volver a ser hecha en acción real. No obstante le sigo teniendo fe a proyectos como «Aladdin» o «El Rey León», este tropezón se veía venir de tan lejos … pero confieso que quería estar equivocado.

Dejenla pasar que se vienen buenas películas y el cine está muy caro.

Calificación 5/10 

Crítica: Mi mascota es un león

MI MASCOTA ES UN LEÓN (Mia et le lion blanc) Director: Gilles de Maistre / Origen: Francia, Sudáfrica, Alemania. Reparto: Mélanie Laurent, Daniah de Villiers, Langley Kirkwood, Ryan McLennan. Distribuidora: Energía Entusiasta / Crítica: CJ COLANTONIO.

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Funciones Viernes 29/3 y Lunes 01/04 a las 20hs / Sábado 30/03 y Martes 02/04 a las 17:50 en el CINEMARK PALERMO

Programación: http://www.cine-frances.com/programacion.html

En su onceavo año, el ciclo de estrenos de cine Francés que se presenta del 28 de marzo al 3 de abril en el Cinemark Palermo, tuvo la apertura de prensa con Mi mascota es un león.

Lamentablemente, para quien está acostumbrado a ver cine francés del bueno, esta presentación no fue una decisión inteligente.  Traducida enteramente al español y a partir de la cantidad de niños que fueron invitados a la función, me atrevo a decir que el hecho de que los protagonistas sean una niña y un león, no es garantía de que sea un relato infantil.

Desde mi punto de vista, es todo lo contrario; en varias oportunidades, sentí una tremenda aprensión y miedo en que el león atacase a la niña, y quienes se encargan de enfatizar ese terror fue la propia familia.  En tal caso, hay situaciones de ataque que son bastantes crudas.

No hay mucho que decir sobre la trama, que no lo diga el título. Una niña intenta salvar a su mejor amigo, un león, en este caso de la matanza que aún hoy es un comercio en África.  Es destacable que hayan pasado tres años para rodarla con el objeto de ver el paso del tiempo en los niños.

Calificación: 4/10.

Crítica: El Kiosco

EL KIOSKO (Argentina) con Pablo Echarri, Georgina Barbarossa, Mario Alarcón, Roly Serrano – Guión y Dirección: Pablo Gonzalo Pérez / Estreno en Argentina: 28 de MARZO 2019 / Crítica: CJ COLANTONIO.

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El Kiosko es una película sin grandes pretensiones que construye un relato honesto sobre una sociedad egoísta que no sólo piensa en sí misma, sino que es un instrumento en donde la mayoría son títeres o esclavos de esa divergencia.

Con actuaciones secundarias muy sólidas, donde los personajes crean un ambiente que distiende y hace reír con poco de manera efectiva, esta película Argentina se puede jactar de ser un producto localista hasta en su manera de solucionar los conflictos, ésa pequeña fisura donde podemos ver al autor.

Por otro lado, y -desde mi punto de vista- el protagonista, interpretado por Pablo Echarri, sigue una dirección bajo el libreto que desnuda una violencia ante lo que le sucede, que impide cierta compatibilidad con el género, como la necesaria complicidad con el espectador.  Este gusto amargo se soluciona con una trama que habla de los valores, tema principal de la película y que es eficaz en el momento de hablar de un problema social en el que el protagonista se encuentra inmerso, y donde –el salir- lo convertiría en un perdedor ante la gran mayoría, y del cual el espectador está implicado.

Calificación: 6/10.

Crítica: Vox Lux

Por María Luz Stella

Un día me dijeron que para que un guión cinematográfico funcione no puede faltarle “sexo, drogas y rock & roll”, ingredientes que tiene la historia de Celeste (interpretada por Raffey Cassidy en su adolescencia y Natalie Portman a sus 30 años) y en la cual están muy bien articulados – sin ser exaltados pero manteniéndonos expectantes – en la creación de una estrella de la industria discográfica. Sin necesidad de recurrir a imágenes explícitas y con la utilización de varias elipsis importantes (ya que el film recorre más de 15 años), el director logra plasmar la vida desenfrenada de una joven adolescente que de un día para el otro se encuentra camino a la fama. Una vida desenfrenada que deja ver el trauma, que esconde los motivos reales por los cuales ella llegó a ese lugar y el por qué eligió dedicarse a la música pop.

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En cuanto a lo visual, se utilizan recursos poco habituales en el cine tradicional. Como ser el uso de un formato 4:3, presente en dos oportunidades: en primer lugar, para la introducción que ilustra la vida de Celeste de pequeña haciendo referencia a un formato en desuso como lo es el VHS y, en segundo lugar, en una secuencia de la gira donde ya está consagrada como estrella. Ambos momentos ni siquiera son flashbacks cómo podría de esperarse para el cambio de formato de panorámico a 4:3 como justificación dramática.

Otra característica particular es la decisión de realizar una iluminación que se acerca a la realidad y que se aleja a lo que acostumbramos a ver en las pantallas. Esto podemos identificarlo en la primera escena donde Celeste canta, en el recital de rock donde conoce al futuro padre de su hija y en su show/escena final. En la primera, la protagonista se encuentra cantando por primera vez mientras la iluminan los flashes de las fotografías que le toman. En las otras dos escenas que suceden sobre los escenarios, las luces de colores y estroboscópicas invaden el cuadro reventando la imagen creando así un efecto realista de lo que se experimenta al estar realmente en un espectáculo.

 

“¡Estoy harta de que me traten como si no fuera una persona!”

 

La vida de Celeste quedó pausada con el suceso trágico que la marcó desde el principio (que de hecho es un tanto curioso como el inicio de esta película se asemeja a un final) y que la volcó al mundo de la música donde pasó a convertirse en un producto. Ésta idea se resalta con la utilización de la misma canción tanto para iniciar su carrera como para marcar su renacer, diciéndonos sutilmente que sigue siendo la misma persona más allá de todas las fortalezas que haya tenido que construir para sobrevivir dentro de la industria.

Dirigida por Brady Corbet y producida por Natalie Portman y Jude Law, este film independiente (lo que puede explicar la libertad de poder tomar ciertas decisiones a nivel formal), podrá verse próximamente en las pantallas argentinas en el marco del BAFICI.

 

Funciones:

  • Miércoles 10 de abril, Cine Gaumont 1, 22:40h
  • Sábado 13 de abril, Multiplex Belgrano 2, 23:45h

 

Calificación 9/10