Crítica: Tres, de Pablo Bellocchio

Triángulos de filosas aristas.

Una relación precede a otra. Es muy probable que nuestra pareja actual esté relacionada con alguno de nuestros ex.
La teoría de los seis grados de separación indica eso, que todos estamos conectados en seis niveles de contactos, pero cuando de esos seis grados se achican y se forman triángulos con aristas que lastiman, en una cena y con secretos a develar, el amor y las sonrisas son cortinas que esconden manipulaciones y mentiras.



«Una noche y una cena como cualquier otra Mario y Belén deciden sorprender (o emboscar) al hermano de ella, Danilo, con una cena de parejas intempestiva. Con la llegada de Paula se va a instalar mucho más que un momento incómodo». Esto es parte de la premisa que nos ofrece el libreto de Pablo Bellocchio.

Maru Blanco, Gastón Cocchiarale, Lara y Pedro Risi forman parte del elenco de esta comedia dramática cargada de enrredos. Este cuarteto de actores sabe manejar la incomodidad y los diferentes estados emocionales que plantea el libreto de Bellocchio, pues acá se pasa de un género a otro en un segundo y es remarcable que los artistas sepan manejar la línea.

Pablo Calmet recrea una escenografía simple pero con detalles pronunciados, un departamento de clase media que se divide en dos para un momento clave donde se establece un flashback. Antonela Scattolini Rossi sabe cómo dirigirse en la obra para dar saltos de tiempo en una cena que parece ser eterna por el grado de tensión que se maneja. Los sube y baja emocionales y los giros de trama están bien representados.

Tres puede ser una comedia romántica pero en el fondo eso es más que un pretexto, pone en mesa temas serios como la autoestima, el control, la inseguridad, el machismo y la manipulación. Tres está disponible los martes a las 20:30 en el Teatro Picadero.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: “Fuck me” de Marina Otero



Por Sofía Luna Roberts

El cuerpo es el presente, lo esencial, lo finito; el cuerpo contiene en sí una memoria que muta a la par de su evolución. Observar esa transformación y reproducir diferentes versiones es lo que Marina Otero nos presenta en su obra teatral “Fuck me”. Siendo la tercera entrega del proyecto “Recordar para vivir”, en el que Marina se propone “construir una obra en permanente cambio como la vida” y que estuvo precedida por “Andrea” y “Recordar 30 años para vivir 65 minutos”. La obra se va a presentar los días jueves y viernes a las 21 hs en el Centro Cultural 25 de Mayo en Triunvirato 4444.



Marina Otero, directora y protagonista, se pone como objeto de investigación; su cuerpo es el centro de conocimiento a explotar. Las marcas que guarda hacen catarsis a partir de la potencia corporal de cinco intérpretes masculinos llevados a su máximo en escena. Ella se encuentra a un costado del escenario, sentada, con micrófono en mano y comienza a relatar su historia de vida. Los intérpretes se encuentran sometidos a la palabra de ella, ya que su inmovilidad no le permite estar en el centro del escenario.

Al principio podríamos deducir que la pieza teatral se trata de un biodrama, de una autobiografía escénica. En donde Marina intenta encontrar, en la vida real, formas teatrales y llevarlos a escena mediante la reflexión sobre la crisis de la realidad y los regímenes representativos que se ponen en juego a la hora de ficcionalizarla. Nos propone transitar su dolor sin dogmatismos ni síntesis estructurales. Sin embargo, mientras transcurre la obra, nos damos cuenta que la directora logra un cierto equilibrio entre la verdad y la falsedad. Se corre del lugar común del género biodrama para sumergirlo en la exageración de la verdad que se fusiona con tintes de la mentira. Pone en juego la autenticidad del relato mientras señala que la danza no es sólo movimiento, sino también un concepto.

En la estructura de la pieza se genera un lugar en donde convergen la danza, documentos, videos, textos y los testimonios incondicionales de los intérpretes y de Marina. El espacio es fragmentario, ya que hay una superposición de acciones que se desarrollan al mismo tiempo brindándole al espectador diferentes versiones y representaciones de la historia que se escucha. “Fuck me” juega y transita los bordes entre el documental y la ficción, la danza y la performance, el accidente y la representación. Posee un carácter performático muy marcado ya que trata de desmontar, de alterar el estatuto de representación moderna (comprendida como imagen – encuadre) por medio de la presentación del cuerpo vivo y la insistencia de su carácter de acontecimiento.

La obra indaga el paso del tiempo y cómo el cuerpo empieza a tener fallas. Tiene que ver con el profundo dolor de un cambio inesperado en la vida de Marina, que la obliga a plantear una suerte de despedida de cierta manera de vivir la danza. El movimiento se traslada al no – movimiento, logra bailar desde otra versión de ella misma debido a su evolución y cambio corporal. Es vista como un archivo lleno de recuerdos y documentos que sirven para reubicarse en la vivencia del aquí y ahora y aceptar lo que pasa. Nos despliega un universo muy contundente de mucha potencia, en donde podemos observar y escuchar respirar ese cuerpo vivo al decirnos “VIVAMOS EL PRESENTE”.

Critica: Pieró

El valor de decir Te Amo

Hay dos palabras que cuesta decir, se necesita valor, coraje y sobre todo, decirlo de corazón y sin titubeos. Te amo, es fácil escribirlo, pero ¿Cuándo fue la última vez que lo dijimos? Podemos perder el tren y esa oportunidad.



Pieró es un panadero de una aldea en Italia, con devoción prepara sus panes de noche para así venderlos a la mañana, su vecina es una soltera lavandera que de día lava kilos de ropa. Ambos están enamorados pero desincronizados, ella es el día y él la noche, ella el sol y él la luna. ¿Tendrá el valor Pieró?

Pieró es un musical suizo del aclamado compositor holandés Guss Ponsioen, basada en la novela del filósofo y escritor francés Michel Tournier, traducida al español por Jorge Arbert, con letras de Jorge Arbert y Hernán Matorra, con dirección musical de Hernán Matorra, en versión y dirección de Gastón Marioni. Por primera vez se realiza en español y Argentina tiene el honor de realizar esta adaptación con el apoyo de la embajada del país helvético.

Jorge Arbert, Frida Leon Beraud, Gaby Genovese, Luciano Mansur, Hernán Matorra y Julia Nardozza encabezan el elenco de este tierno musical. Los actores ejercen diversas facetas artísticas desde el canto, el piano y el uso de títeres.

Martina Urruty es la encargada de la escenografía de esta obra. La artista compone un escenario general y dentro del mismo, recrea el pueblo toscano y las dos casitas, la de Piero y su enamorada, estas son movibles y pueden girar en 360 °. Una pantalla de fondo irá mostrando una hermosa ilustración para expandir el universo de Pieró.

Además de actuar, Hernán Matorra toca la música en vivo junto a Gaby Genovese. Este dúo posee una química estupenda, se comprometen al artista completo y el resultado es encantador. Pieró trae el teatro circense europeo a Buenos Aires, un estilo que casi no se realiza y que nos remonta a un siglo atrás. Un espectáculo que no se reduce al público infantil, va más allá y enternece a toda la familia.

Disponible los miércoles a las 21 horas en el Teatro El Picadero. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Crítica: Costa Presidenta

Costa presidenta en la nueva obra teatral que protagoniza la famosa comediante y panelista junto al trío cómico «Los Macocos» y que nos mete a la artista que encabeza como la primera presidenta trans de la nación, pero que todo esto es más una excusa para poder parodiar la política, la sociedad y con el objetivo de mejorar el país con algo fundamental: La risa.

Costa ya cuenta con experiencia en teatro, donde su fuerte es la comedia y el monólogo con el que acerca al público para hacerlos reír. Su forma de hacer monólogo, no se hace sin la presencia de un componente teatral, sea una historia, un lugar o un hilo conductor. En este caso vamos un poco más allá, en un principio, el trío Macocos interpretan a un grupo de millonarios que quieren instalar al próximo presidente del país y buscan una alternativa para que les pueda servir como títere y hacer que vele por sus intereses. Es así como sale la idea, de que se podría tener una presidenta del colectivo lgtbiq+ y en el mejor de los casos, una presidenta trans.

Costa, ya una presidenta electa, se ubica en un despacho en la casa rosada y comienza a hablar con el público en un modo de parodia y también de anécdota, sobre porque tuvo esa necesidad de estar ahí y que fue lo que la llevó a ser lo que es ahora. Las risas nunca faltan pero también nos encontramos con una pizca de experiencia personal aplicado en el monólogo. La producción cambia totalmente cuando la aparición de «Dios» en un número musical muy ocurrente, le encomienda la tarea a Costa de arreglar el país a través de la alegría, en este caso más bien la risa.

Es así como el espectáculo es un conjunto de humor desde el monólogo de nuestra protagonista, que para unos minutos el ritmo de esta historia implementada para simplemente hacer reír a la gente y mostrarse a ella como artista y como persona. Pero es cierto que uno de los elementos más ricos del espectáculo, es el montaje de esta producción, de las hilarantes situaciones que se presentan desde esta condecoración presidencial y que nos ofrece una obra sumamente divertida. Obviamente sin Los Macocos no hubiera sucedido, ellos le dan el toque de humor hilarante que el espectáculo necesitaba.

También a destacar la dirección de Roberto Peloni y el desarrollo creativo de Nicolas Sorrivas , quienes se animaron a ir más con este show de humor, haciéndolo un espectáculo que bebe mucho del teatro musical, un género del que ya tienen experiencia y se pudo combinar muy bien los cambios de escenografía en cada una de las situaciones que se atraviesan en la obra.

Costa presidenta es una obra y un show muy divertido que nos ofrece un buen raro de humor hilarante, junto al carisma de nuestra protagonista y que en conjunto los talentosos macocos, nos hacen reír desde que nos sentamos en la butaca. Las funciones se llevan a cabo de jueves a domingos en el Teatro premier y se pueden adquirir las entradas en boletería o a través de plateanet.

Crítica: Yo soy mi propia mujer

El pasado 6 de enero tuvimos la oportunidad de ver el reestreno de la obra «Yo soy mi propia mujer» protagonizada por Julio Chavez y que retrata la historia de la escritora y coleccionista alemana Charlotte von Mahlsdorf.

La obra está basada en la vida de Charlotte Von Mahlsdorf, nacida en Berlín del este, un personaje que desde muy pequeña se sentía atraída por la ropa de niña y se autopercibía como tal. Luego de un violento suceso familiar terminó condenada en la prisión de jóvenes. Al ser liberada, fue conocida por coleccionar y vender relojes, fonógrafos y muebles antiguos de la época de Wilhelm II. Von Mahlsdorf se mostraba abiertamente travestida, pero pudo sobrevivir del régimen nazi y posteriormente al comunismo.
Von Mahlsdorf, creó un museo en Berlín, que aún hoy sigue abierto, donde salvaguardó los objetos de arte y el mobiliario que rescató de los embates de la segunda guerra mundial. Por este aporte al patrimonio cultural germano fue distinguida con la Orden Alemana del mérito luego de la caída del muro. Sus años finales fueron muy controvertidos debido a las acusaciones de complicidad con los Stasi (policía secreta alemana) a la cual se cree fue obligada a colaborar.

Julio chavez en esta ocasión realiza dos interpretaciones, la primera, la de un autor que se interesa por la vida de Charlotte, que la define como una travesti que sobrevivió a la guerra y el comunismo, y que a su vez se convirtió en un personaje interesante por su contribución cultural por su pasión por el coleccionismo y el compartirlo con la sociedad. La segunda interpretación es la de la misma Charlotte, donde cambia un poco la tonalidad, con un acento de una persona alemana hablando en español, donde cambia la gesticulación y los modos, haciendo un cambio de personaje sin modificar la vestimenta pero si la presencia. Este autor se interesa por la vida de Charlotte, sobre su pasado y como logró seguir adelante estando en la boca del lobo. En pleno nazismo y luego quedarse en la Berlín comunista del este, pero sin abandonar el hecho ser una mujer, cuando desde el punto de legal y a la vista de la sociedad, lo tomaban como un hombre. La realidad es que el relato del autor, va en un principio por la admiración de este personaje, llegando también a un punto de desilusión por hechos que trascendieron en su vida, como los rumores de que ella sobrevivió por actuar como informante del gobierno antes de la caída del muro de Berlín, y que dicha supervivencia fue a raíz de perjudicar a otros. De todos modos en ningún momento se olvida de la riqueza del personaje y la necesidad de contar la historia completa y tal como es.

Además de su guión, indudablemente lo que llega a destacar es la actuación de Julio Chavez, quien lleva años realizando la obra y podemos asegurar que lo puede seguir haciendo durante mucho tiempo. El nos da una clase de actuación interpretando a Charlotte, que con sus gestos, conocimientos y presencia , nos hacemos una idea de aquella mujer trans quien vivió hace muchos años, y que podemos atravesar el contexto social en el que tuvo que nacer y como eso la hace un personaje más que interesante para estos tiempos.

Lo que puedo decir para cerrar, es que vayan y se acerquen a esta clase de actuación de Julio Chavez, que además de eso, nos trae una historia interesante y muy conmovedora. Yo soy mi propia mujer se puede ver de viernes a domingos en el Teatro Metropolitan Sura.

Argentina La Revista ya tiene su foto de marquesina



Se realizó la producción de fotos de marquesina de “Argentina La Revista”, una fusión entre la tradicional revista y el folklore, la reivindicación de la cultura Argentina donde se verá representado cada rincón del país



El espectáculo debuta el 26 de diciembre en el teatro Corrientes de la ciudad de Mar del Plata y contará con la presencia de Nito Artaza, Luisa Albinoni, Lorena Liggi, Rodrigo Vagoneta, Paquito Wanchankein, Carlos García, Rodrigo Esmella, Julieta Biesa, Daiana Cruz, (La Gaucha), Jimena Vecchio y un gran ballet folklórico

Un show revisteril para toda la familia, con más de 25 artistas en escena. Producción general Alzúa Producciones y Arteando, dirección de Leandro Angelo y Lorena Liggi, vestuario de Ale Gallego, música de Daniel Vila y coreografía de Ariel Pastocchi.

“Argentina La Revista”, teatro Corrientes, Corrientes 1760. Debut 26 de diciembre.

Reseña: Así así, acá acá

La compañía Labrusca, que este año ya debutó con su obra “Toma Tres”, regresa al escenario con “Así así, acá acá”, todos los viernes a las 22:30hs en el teatro El Extranjero.







“Así así, acá acá” sucede en un único espacio: el baño pintarrajeado de un colegio secundario. Entre esas paredes están ellos y ellas. Cuatro adolescentes que viven las situaciones que “todo adoelscente debe vivir”. Cuatro adolescentes que se enmascaran, que temen, que sienten vergüenza, que enfrentan su ser con el “deber ser”. El encuentro con un otro está cargado de simulaciones, pero es también, paradójicamente, la posibilidad de quitarse la máscara y crear una nueva forma de estar.

Nos enfrentamos a un texto que plantea las contradicciones del ser adolescente a través de la exposición de las convenciones y la exploración de la palabra. ¿Cómo hablan? “Corte”, “tipo”, “onda”, “ubicás”, “captás”, “así”, “acá”, imprecisiones, términos “jóvenes”. Abordar el lenguaje para repensarnos, para buscar la expresión propia y lo genuino. Una dramaturgia (Valentino Grizzuti) cargada de juegos de palabras y cacofonías. Un texto filoso que requiere de espectadores activos.

Juan Cottet, Miranda Di Lorenzo, Patricio Felix Penna y Violeta Postolski son quienes encarnan a estos cuatro adolescentes. Para destacar el manejo del tiempo y las pausas en medio de una obra de réplicas extensas y verborrágicas. Los silencios pesan, dicen eso que “no está bien decir”. Personajes incómodos con el mandato, que van y vienen entre las máscaras que a cada uno le toca tener y sus propias verdades. El público ríe frente a la exposición de las situaciones absurdas, y reales, que estos cuatro adolescentes transitan en este baño.

La escenografía es austera: dos planos perpendiculares entre sí que representan el piso y la pared escrita y dibujada del baño de un colegio. Allí sucede todo. Una voz en off da indicaciones, ¿un director?, ¿el mandato social? Ese piso delimita el adentro ficcional del afuera. Y sin embargo, esta división se vuelve opaca y confusa: ellos cuatro son actores que actúan personajes que actúan en la vida para encajar. El vestuario similar y el parecido físico al interior de cada dúo –el de ellos, por un lado, y el de ellas, por el otro– responde a la idea del ser repetido como figurita de un álbum, ¿dónde queda el yo cuando se busca pertenecer?

Momento complejo, lleno de cambios, de incomodidades, de dudas, de certezas. Aceptación, rechazo, amor, odio. La pregunta por la identidad propia y ajena. La complejidad de estar en ese limbo entre la niñez y la adultez joven. El ser que choca contra la imposición de un afuera que determina, regula y define. “Así así, acá acá” es un hecho artístico que contempla las múltiples y variadas caras de este momento de la vida.



Ficha técnica:
Dramaturgia: Valentino Grizutti
Actúan: Juan Cottet, Miranda DI Lorenzo, Patricio Felix Penna, Violeta Postolski
Voz en Off: Mariano Sayavedra
Diseño de vestuario: Marisol Castañeda
Diseño de escenografía: Santiago Badillo
Diseño de luces: Ricardo Sica
Realización de escenografía: Tomás González
Asistencia de dirección: Sofía Siniscalco
Dirección: Valentino Grizutti

“Así así, acá acá”- 22:30hs, Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378).

Escribió: Micaela Steinbach

Teatro Colón: Los Pescadores de Perlas

Las perlas y los amores

El pasado mes de julio el Teatro Colón presentó su versión de la famosa ópera ‘Carmen’, del autor francés Georges Bizet; esta fue una adaptación encargada por el Ballet Estable. 109 años después, el Colón remota una de las puestas más reconocidas (aunque no la más popular) de Georges Bizet: Los Pescadores de Perlas.



Les Pêcheurs de Perles) es una ópera en tres actos con música de Georges Bizet y libreto en francés de Eugène Cormon y Michel Carré. Fue estrenada el 30 de septiembre de 1863 en el Théâtre Lyrique (Théâtre-Lyrique du Châtelet) de París.

Llevar este clásico a las tablas luego de un siglo, supuso de dar una visión moderna sin perder lo tradicional, para ello el director musical valenciano Ramón Tebar junto al escenógrafo y artista polaco Michal Znaniecki, hacen de Los Pescadores de Perlas, una puesta deleitante, marina y cautivadora.. Con un total de cuatro personajes y un equipo de bailarines e intérpretes, El Pescador de Perlas nos lleva a Sri Lanka y su litoral, dos amigos enamorados de la misma mujer y una comunidad pesquera que busca a alguna diosa para adorar.

Hasmik Torosyan, Federica Guida, Dmitry Korchak, Sang-Jun Lee, Gustavo Fefien, Germán Alcántara, Fernando Radó y Emiliano Bulacios forman parte de los intérpretes líricos de esta obra. Los mismos entregan más allá de la voz, la pasión pues, Los pescadores de Perlas involucra mucha nostalgia. Quizá el acto más sobresaliente es aquel donde los cantantes Dmitry Korchak y Sang-Jun Lee (Nadir) interpretan la legendaria y dolorosa canción “Je crois entendre encore».



La puesta en escena de Michal Znaniecki se destaca por el juego de luces y uso de telas transparentes para emular el agua, los bailarines simulan el nado mediante la danza interpretativa, este efecto hace de la obra enigmática. El azul está en sus tonos oscuros, el mismo se conjuga con el verde turquesa y el morado. La proyección de embarcaciones y mar embravecido aportan misterio a esta obra que opta por lo solemne y el sosiego antes que lo cálido.



La coreografía de Diana Theocharidis es delicada, combina el ballet clásico con el contemporáneo, le da movilidad a los bailarines asi como si fuese tritones y sirenas. Mini Zuccheri y su vestuario, aporta balance a la paleta de colores de Luigi Scogio en su escenografía. Zuccheri se encarga de representar a este pueblo costero singalés, así como también recrear la vestimenta de dioses, hechiceros y marineros.



Los Pescadores de Perlas fue el gran retorno de un clásico al colón, una ópera delicada y cautivadora. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web

Reseña: La Fundación



Por Sofía Luna Roberts

“Entonces, Marta, ¿ya está lista para firmar?” son las palabras que Amalia le pronuncia a la protagonista y que, de alguna manera, también nos las dice a nosotros como espectadores. ¿Vos firmarías y asumirías un compromiso el cual va en contra de tus creencias? La tensión de los diálogos y la presión en escena nos anticipan el contexto delicado al cual nos enfrentamos. Marta y Pedro nos hacen partícipes de una de las decisiones más importantes de su vida: ser padres. Nos abren las puertas de “La Fundación” y nos sumergen en ese mundo que ya considerábamos lejano. Todos los Jueves a las 21:30 hs, “La Fundación” nos espera en Muy Teatro, Cabrera 4255 CABA.



La obra escrita y pensada por Susana Torres Molina nos ubica en un período del horror en donde el deseo de Marta y Pedro por ser padres se aleja cada vez más. Por esta razón, apelan a una “fundación” que les puede brindar lo que ellos tanto desean, pero ¿a qué costo?. La Fundación se caracteriza por ser una organización que tiene como objetivo primordial la entrega de niños y niñas a familias seleccionadas previamente. Esta elección somete a los futuros padres a un riguroso interrogatorio para corroborar de que éstos sean aptos, capaces de brindarle a esos niños y niñas el mejor hogar con la mejor educación posible; siempre y cuando cumplan estrictamente con los valores y preceptos de la religión católica. Con el objetivo de proveer una pureza que sea impecable.

A partir de aquí, se desencadena un tsunami de cruces con distintas ideas que atravesaron a la sociedad argentina, con el hincapié realizado en las palabras y en la creación de sentido a través de las mismas. Todo lo que se escucha de esos diálogos resulta demasiado familiar para la percepción del argentino/a, es un déyà vu constante a las épocas más oscuras de nuestro país. Es interesante el cuidadoso tratamiento del lenguaje que utiliza cada uno de los personajes que van desde la contundencia de las ideas expresadas por el personaje de Amalia, la fuerte manipulación del Doctor Palacios, la negación constante de Pedro y las preguntas inquietantes de Marta al querer saber el origen de esos bebés que brindan en adopción.

La dirección de Federico Nanyo es muy precisa en cada uno de los requerimientos del texto al que dota de un dinamismo tan atrapante como armónico. Todo se desenvuelve con naturalidad a pesar de ser un desarrollo triste de los acontecimientos. La manera en que le da vida a la Fundación es muy acertada ya que logra la fugaz empatía del espectador. El vestuario y la escenografía cumplen roles fundamentales para la concepción de ese ambiente abominable, frío y seco. La magnificencia de los objetos que componen la escena deja en exposición la notable inferioridad de esos padres en busca de su felicidad. La dicotomía del blanco y el negro en sus vestimentas también demuestra la formalidad y doctrina en la que se encuentran dado el contexto de la obra teatral.

El elenco es parte fundamental para hacer funcionar todo lo escrito por Susana Torres Molina y lo dirigido por Federico Nanyo. Ángel Blanco y Sofía González le dan vida a Pedro y Marta, conforman una pareja que busca satisfacer su deseo más profundo e íntimo pero con diferencias en la concreción del mismo. La dicotomía va más allá de sus vestimentas y se vuelve parte de sus personalidades ya que los orígenes y vivencias de cada uno son puestos sobre la mesa en fuerte contradicción. Pero será la pareja la que tenga una gran actuación en tanto que capta la esencia de lo requerido por el texto y la dirección. Merceditas Elordi se pone en la piel de Amalia, un personaje difícil en tanto el discurso que representa pero lo lleva con una fluidez admirable y un potente convencimiento de sus ideas y creencias. El Doctor Palacios es encabezado por Alejandro Botto de una manera llamativa, ya que la manipulación tanto psicológica como física, en sentido de su constante presencia en escena, sus movimientos precisos e imponentes, dan cuenta de una superioridad que intimida la historia que se cuenta.

“La Fundación” conlleva una catarata de emociones y sentimientos que te obliga a compartirlos con el otro ya que la reflexión está asegurada. De alguna manera u otra, todos fuimos atravesados por este período dictatorial y nos sentimos parte de sus consecuencias como sociedad. La impronta de cada personaje en sus diálogos se encadena armoniosamente en escena generando una creciente tensión construida a partir de sus interpretaciones, en conjunto con el inquietante final comprueban la vivencia de una experiencia movilizadora que es imposible de olvidar.

Reseña: No hay banda

El duelo es arte

Perder a alguien y saber que no estará más, salvo en tus recuerdos, además de transitar por las etapas de duelo, para cada artista se convierte en una forma de expresión. Las veces en que hemos querido presentar algo pero el miedo nos detiene, además de las críticas, entra la sensación de volver a tocar esa herida al retratarla de nuevo.



Martín Flores Cárdenas toca su propia cicatriz (que aún duele) en No hay banda.

«No creo que sea teatro documental,

tampoco una conferencia performática.

en realidad no es nada» Estos versos hacen la sinopsis de esta obra en la cuál Flores Cárdenas se desnuda para el público.

Un proyector que muestra un cortometraje, banquitos, mesas, lámparas, un micrófono y un teclado, conforman los elementos más importantes de No hay banda; estos le permitirán a Flores Cárdenas ir desarrollando su anti teatro en una puesta abstracta y personal.

No hay banda es un monólogo, un performance, una exposición o un desahogo. Flores Cárdenas exhibe las heridas del duelo y las deconstruye en una pieza que se vuelve teatro anti teatro, documental anti documental, show anti show y todos los anti que se puedan agregar. No es más que una de las miles de formas no convencionales de contar algo sin agarrarse de lo obvio.

No hay banda es una ocurrente puesta en escena, llena de humor, sentimientos desnudos y un homenaje al pasado. Disponible los lunes a las 20:30 en Casa Estudio Teatro (Guardia Vieja 4257)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.