Crítica: La Lechuga

Por Leandro Bres

«La lechuga» es una obra escrita en Venezuela por César Sierra, y en este caso, adaptada por Juan Paya. Es una comedia negra, cuyo argumento gira en torno a los 3 hermanos Martinez, Virginia, Victor y Vinicio. Su padre está hace 9 años en estado vegetativo, viviendo en la casa de Virginia (Sabrina Carballo) y su marido (Juan Paya). Estos, cansados de ser los responsables del cuidado del hombre anuncian, en la reunión del cumpleaños del padre, que a partir de ese día, no seguirán alojándolo en su casa. Por lo tanto, alguno de los dos hermanos de virginia deberá responsabilizarse por él. Víctor (Santiago Mallarino), espera el quinto hijo junto a su esposa Dora (Julieta Granja, quién interpreta en este caso a una mujer presentada como una ignorante y bruta del conurbano bonaerense). El otro hermano, Vinicio, es un homosexual afeminado e histérico que manifiesta apenas poder hacerse cargo de sí mismo, además de insinuar que el cuidado de su padre interrumpiría su agitada vida sexual.

Entonces ya nadie quiere hacerse cargo del padre en estado vegetativo, y los conflictos y las diferencias entre hermanos se acentúan hasta explotar en escena.

En la puesta en escena en el teatro multiescena, a través de personajes estereotipados, se abordan temas como lo normal y lo “anormal”, lo que está «bien» y lo que está «mal», y se manifiesta en los vínculos la intolerancia y la burla al diferente.

La lechuga es una comedia con un humor ácido, carácterístico de la obras de Juan Paya (“La madre que los parió” y “Salvajes”) donde no se termina de comprender si se rien con, o de la otra persona que es diferente.

Las actuaciones son dispares: algunos personajes están construidos en un código realista (los dueños de casa, quienes tienen una buena posición económica y cargos políticos). Mientras que otros, resultan una caricatura, una sátira de ciertos estereotipos (el homosexual afeminado e histérico, la mujer embarazada por quinta vez con errores para hablar que vive en el conurbano)

Nicolás Maiqués (Vinicio) se destaca desde que entra a escena hasta que termina la obra. Es innegable su capacidad actoral y su habilidad para la comedia. Con su desparpajo y creatividad sorprende tanto a espectadores como a sus propios compañeros, por momentos, copando la escena.

Sabrina Carballo se destaca es su momento trágico, luego de descubrir la verdadera cara de sus hermanos y su actuación se torna conmovedora.

La adaptación de Juan Paya busca contextualizar la obra en la idiosincrasia argentina, y deja (a mí modo se ver) en un segundo plano lo argumental, para destacar en chistes y pasos de comedia situaciones vinculadas a la crisis económica, el aumento de impuestos y servicios, y la diferencia de clases sociales. También lo hacen con cuestiones relacionadas a la violencia de género, la campaña contra la despenalización del aborto, el #niunamenos y el feminismo.

Pueden ver la lechuga, en el teatro multiescena (Av. Corrientes 1764) Viernes, Sábados y Domingos 22hs.

Crítica: La Savia

Por Leandro Bres

Elsa (Mirta Busnelli) es una mujer amante de las plantas y de los libros. Una lectora, devenida en escritora; una lectora que no quiere olvidar, y empieza a escribir. Comienza la obra y vemos en escena un dispositivo escenográfico que se impone a la vista: un recorte en el espacio escénico a través de plantas de todo tipo y tamaño, en el centro un escritorio con una lámpara y un lapicero, y sobre el fondo y laterales, bibliotecas llenas de libros y más plantas. Parece ser un estudio en la casa de Elsa, quien en soledad, comienza narrando su historia le da vida. Un joven corredor (Agustín García Moreno) pasa por delante y a partir de una conversación, entablan una simpática amistad. Una empleada doméstica joven (Constanza Herrera) con quien intercambia visiones de la vida y diferencias generacionales, la acompaña en su viaje de recuerdos. Una subtrama de amor entre el corredor y la empleada, parece ser guionada por Elsa; quizá es la creadora que mueve los hilos de estas historias.

A lo largo de la obra aparecen en escena otros personajes, producto del recuerdo (o quizá de la imaginación) de Elsa, como sus hijos, su ex marido, (también interpretado por los jóvenes actores) en un código que rompe el realismo de la escena.Por momentos la obra se torna surrealista, con un clima onírico y mágico. Nos sorprende proponiendo nuevas posibilidades, cuando creemos que nada de lo que vemos puede cambiar. Entonces muta, y nos invita a seguir ese viaje de los recuerdos y la imaginación de Elsa.

Esta obra escrita y dirigida por Ignacio Sanches Mestre, está cargada de imágenes muy potentes que nos invitan a viajar junto a Elsa y compañía, sin movernos de la butaca. Nos transporta a su pasado, nos invita a bucear en sus recuerdos y fantasías.

La palabra “sutileza” la describe a la perfección: sin grandes pretensiones argumentales ni actorales , logra construir lo íntimo y sensible de una forma sencilla y muy efectiva. El humor invade por momentos la escena sin buscarlo, creando momentos muy genuinos.

La actuación de Mirta Busnelli resulta entrañable. Con una naturalidad y absoluto compromiso en lo que construye en escena, comanda la escena con una energía suave y potente a la vez. La joven actriz Constanza Herrera, y el joven actor Agustín García Moreno, la acompañan a la perfección, y también logran momentos brillantes y genuinos.

Absolutamente destacable el diseño escenográfico de Laura Copertino, que logró delimitar el espacio escénico construyendo un universo mágico y a la vez posible. La iluminación diseñada por David Seldes, tiene detalles desde el interior de la escena (pequeños foquitos de colores, lámparas de escritorio y de pié) que aportan al espectáculo un cambio de clima que acompaña a la perfección cada momento.

Este espectáculo con más de 60 funciones, comenzó su cuarta temporada, dentro del ciclo “verano off en el met” (Teatro Metropólitan Sura). Fué estrenado en abril de 2017 producido por el TNA ( Teatro Nacional Argentino -Teatro Cervantes) y desde entonces, pasó por los tres circuitos: el “oficial”, el independiente/circuito off (haciendo funciones en Santos 4040) y actualmente pisa la calle Corrientes para iniciar esta temporada dentro del circuito comercial.

También formará parte del FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) con funciones los días 25/1 y 1/2.

Pueden ver LA SAVIA, los sábados 20.30hs en el Teatro Metropolitan Sura, Av. Corrientes 1343. (CABA)

¡No se la pierdan!

De Ignacio Sánchez Mestre

Con Mirta Busnelli, Agustín García Moreno y Constanza Herrera

Foto: Ignacio Coló

Diseño gráfico: Caro Tana

Asistente de Iluminación: Facundo David

Asistente de vestuario: Ailén Zoe Monzón

Asistente de escenografía: Miranda Pauls

Arreglo musical: Facundo Mazzota

Diseño de sonido: Tomás Mesa Llauradó

Iluminación: David Seldes

Vestuario: Lara Sol Gaudini

Escenografía: Laura Copertino

Asistente en escena: Julián Giménez Zapiola

Asistente de dirección: Tomás Mesa Llauradó

Producción: María La Greca

Dirección: Ignacio Sánchez Mestre

La Savia es un espectáculo producido por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes. Su estreno tuvo lugar en la sala Luisa Vehil, en 2017.

Reseña: Caníbal

En un joven enero del 2020, en su segunda temporada, reestrena el music hall, Caníbal, todos los lunes a partir del 13 de enero y hasta el 14 de febrero a las 20:30, en El Picadero, con algunas funciones los viernes.

Una de las primeras comedias musicales, que reestrena el 2020, capaz de hacer reír a partir de la autocrítica de detectar en la convivencia un cierto grado de canibalismo social. La propuesta plantea la intolerancia, el lado oscuro de nosotros, en esa necesidad irrefrenable de devorarnos los unos a los otros, de perder la habilidad para la escucha del otro.

Excelente la calidad el elenco: un trío, compuesto por los artistas: Sebastián Holz, Dolores Ocampo y Belén Pasqualini, bajo la dirección de Corina Fiorillo , dramaturgia de Sebastián Suñe, con música en vivo, piano a cargo de Carlos Britez, trompeta, violín y flauta: Mario Del Risco y violoncello: Clement Silly, con coreografía de Juan Diego Bros y escenografía y vestuario: Gonzalo Córdoba Estevez.

La respuesta está sobre la mesa, porque el desafío es grande, no es fácil sobre un tema tan polémico, sobre la rigidez del comportamiento humano, a partir de la metáfora del Caníbal, hacer un musical, que sea ameno, divertido, que no hiera sensibilidades, que nos permita reírnos de nosotros mismos, que polemice sobre lo bueno y lo malo, es el gran logro de esta obra que ha tenido muy buenas críticas desde el primer momento que se estrenó y donde los artistas colaboran ampliamente en transmitir la idea que el autor ha querido imprimir. Sebastián Suñé, el autor ha dicho sobre “Caníbal es un ensayo sobre la naturaleza de la sociedad occidental, matizado con canciones y humor. A través de diferentes situaciones, donde el canibalismo está más o menos expuesto, vamos redescubriendo nuestra verdadera identidad. Caníbal es un music-hall voraz, en el que todos somos presa fácil.”

La prensa colega la ha mencionado y en un todo de acuerdo con la devolución, el ojo crítico dijo:

La puesta de Corina Fiorillo es precisa para lograr un ritmo ininterrumpido que hace más atractivo el show.” Susana Freire, La Nación.

“Tanto los músicos como los actores encuentran en la cercanía con los espectadores el clima ideal para desarrollar su virtuosismo (…) La prolífica directora saca lo mejor de cada uno de ellos. Caníbal es una obra que no defrauda. Quizás una invitación del arte a ser disfrutada con cuchillo y tenedor.” Carolina Avigliano, La Letra.

“El trabajo de dramaturgia de Sebastián Suñe es eficaz e ingenioso.” María Evangelina Vázquez, Leedor.

Grandes voces, brillantes actuaciones y un maravilloso manejo de la escena.” Walter Bergonzi, Sobre Bue.

“Caníbal» es, sin dudas, una obra musical que se distingue del resto y dejará a más de un espectador pensando” Gustavo Scuderi, Red Teatral.

Para este verano, ya la pileta teatral está llena de agua, queda en ustedes, sumergirse, para nadar y disfrutar del momento, dejándolos en algunos casos, con la chispita encendida del pensar porque caníbales hay a montones pero comedias musicales que los presenten son pocas.


Ficha técnico artística
Elenco: Sebastián Holz, Dolores Ocampo y Belén Pasqualini
Músicos: Piano: Carlos Britez, Trompeta, Violín y Flauta: Mario Del Risco, Violoncello: Clement Silly

Dirección: Corina Fiorillo
Asistencia de dirección: Pilar Ronnow
Música original, arreglos vocales y director musical: Carlos Britez
Coreografía: Juan Diego Bros
Diseño de escenografía y vestuario: Gonzálo Córdoba Estevez
Diseño de iluminación: Ricardo Sica
Asistente de iluminación: Diego Becker
Fotografía: Nacho Lunadei
Diseño gráfico: Romina Juejati
Prensa: Antonela Santecchia y Shirly Potaz
Producción ejecutiva: Carla Carrieri

Lunes 3 y 10 de febrero a las 20.30 hs.
Viernes 7 de febrero a las 22.30 hs
Viernes 14 de febrero a las 20.00 hs


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com


Reseña: Flashes

Comienza la temporada teatral 2020, en Buenos Aires, que por ser verano, nos está asombrado con algunas temperaturas templadas pero húmedas, pero siempre en esta época, interesantes las propuestas teatrales, las cuales esperemos que los elencos hayan amarrado, para quedarse, todo el año.

El viernes 3 de enero a las 20.30, asistí al estreno en El Camarín de las Musas, de una de las primeras piezas teatrales que salió al ruedo en este 2020, es Flashes, escrita y dirigida por Patricio Abadi.

Los personajes son Natasha y Pato, que viven «Flashes de vida«, instantes, momentos buenos y malos, algunos para recordar, otros no, donde van contando al espectador, esos clicks que el dramaturgo quiso generar fotos instantáneas y dejarlas plasmadas en el rompecabezas de la pieza teatral. Comienza, con una pareja de novios, Natasha y Pato, donde Pato entra a escena, en modo 3D, que de paso sea dicho, es muy interesante el recurso, se entregan unos lentes antes de iniciar la función, para que de paso al actor que hay en el personaje de Pato, donde ahí sale a la cancha a relucir como actor cómico, Patricio Abadi, donde hace que su personaje interprete, un monólogo sobre la carne, donde el público recibió a la obra con una risa fresca y espontánea.

Al terminar el Hamlet «carnicero», vuelve a la realidad, y aparece la actriz Caro Babich, encarnando al personaje de Natasha, la novia de Pato, quien llega para avisarle que los esperan en la casa de sus padres, a cenar, porque sabe que tienen preparado anunciarles un viaje regalo, para que los acompañen a un crucero a EEUU, para el mes de febrero y Pato se niega, rotundamente, porque la quiere mucho a Natasha, pero la oportunidad de su vida actoral está en una convocatoria que ha tenido para esa fecha, en un municipio para interpretar el monólogo que antes había desarrollado. Y bueno ahí, ya empiezan a nacer los flashes, donde el público irá descubriendo los mensajes, porque lo que sigue es una escena de pelea de la pareja, la cual parece que todo llegó a su fin, pero se termina reconciliando y eso dará lugar a más eslabones de historias que están perfectamente unidas, dando lugar a una secuencia de flashes, que en definitiva terminan siendo la vida misma.

La dirección es impecable, no es tan fácil la técnica a aplicar, en términos teatrales, para lograr el efecto de los flashes y en este caso, las transiciones son muy buenas, las actuaciones de Patricio Abadi y Caro Babich son excelentes, es una obra cuyo objetivo es jugar compartiendo emociones entre protagonistas y público. Es una historia que todo el tiempo mira al público, logrando chocar y romper la cuarta pared, en todo momento.

Las herramientas para la construcción son desde el humor, eligiendo el género de comedia, para pasar un buen momento, donde el mensaje es claro, los flashes son la seducción para hacernos pensar y hay mucha energía puesta arriba del escenario, la cual es percibida y muy bien recibida.

En el caso de no estar en Buenos Aires, vayan armando la listita de las obras para la vuelta. En cuanto tengan la oportunidad, le recomendamos que no se la pierdan, porque los flashes son necesarios, ya que estamos vivos, pero lo importante es buscar los buenos momentos, y que mejor que un viernes para comenzar el fin de semana, riéndonos de los flashes, de los demás.


Ficha

  • Elenco: Caro Babich – Patricio Abadi
  • Diseño de luces: Ricardo Sica
  • Escenografía: Laura Poletti
  • Vestuario: Laura Poletti – Nazareth Dib
  • Colaboración artística: Jazmín Titiunik – Leticia Torres
  • Diseño y realización audiovisual: Demián Ledesma Becerra
  • Actuación en video: Manuel Liss
  • Foto y diseño gráfico: Pablo Scavino.
  • Make up y peinado en fotos: Bárbara Majnemer
  • Redes sociales: Agustina Manuele
  • Comunicación + Media: Duche&Zárate
  • Asistente de dirección: Agustina Dalmasso
  • Dramaturgia y dirección: Patricio Abadi
  • Estreno: Viernes 3 de enero a las 20.30
  • Funciones: Viernes a las 20.30
  • Teatro: El Camarín de las Musas – Mario Bravo 960 – CABA

Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Inauguración del teatro Lafox

Por Leandro Bres

Estuvimos en la inauguración del teatro LaFox, una sala teatral que cuenta con 85 localidades, ubicada en el barrio porteño de Palermo (Malabia al 1530). En este mismo espacio funciona una de las sedes de las escuelas de danza y arte de Reina Reech. El teatro lleva el nombre de su madre (Ámbar LaFox) reconocida artista (vedette, bailarina, actriz, acróbata y cantante) fallecida en diciembre de 1993.

En el evento estuvieron presentes figuras del mundo del espectáculo allegadas a Reina (su hija Juana Repeto y su hijo Bautista) y María Valenzuela, Cecilia milone y Nito artaza, Matías Alé, entre otros.

La inauguración contó con el espectáculo unipersonal «Como se rellena un vikini salvaje» de Ana Acosta, gran actriz cómica, quien interpretó 12 personajes en una hora, entrecruzado historias. Entre una terapeuta y su paciente, la familia de cada una de ellas, (hijo, hija, empleada, hermana, cuñado, y demás) agasajó a los presentes con su humor y desparpajo sobre el escenario, en este espectáculo que lleva más de 30 años escrito. La actriz Ana Acosta, declaró que pese a los años que lleva en este espectáculo, siempre lo actualiza, modificando algunos diálogos y situaciones que pueden estar vinculados a nuestro presente. Sin ningún tipo de elemento de utilería, y con tan solo unos escalones y una pequeña tarima, nos transportó a distintos espacios desde un consultorio, un matrimonio viajando en Egipto, una suicida en el puente de la mujer y una clase de Zumba, entre otros.

Estaremos pendientes de la próxima programación de la sala de teatro LaFox, para acercarnos a ver nuevos espectáculos.

Reseña: Únicas : Puertas al amor

En el corazón de la calle Corrientes, en el teatro Broadway, el 20 de diciembre estrenó show musical con dirección y libro de Valeria Archimó y Anita Martínez, teniendo como figura musical central a Sandra Mihanovich, asimismo, participan en escenario, bailando o bajo sketch humorísticos además de Valeria Archimó, Anita Martínez, las acompañan Lourdes Sánchez y Cecilia Figaredo.

Un espectáculo para pasarla bien, con humor, con excelentes cuadros coreográficos a cargo de Valeria Archimó, y con una Sandra Mihanovich, muy bien desde lo físico, aplica esa frase: ¡estás igual! pero cantando temas clásicos como «Soy lo que soy»  donde el amor es el eje central, donde se trata el tema de la violencia de género.

Existe una metáfora teatral que consiste en una puerta, que se abre y se cierra, según entendamos al hecho de abrirnos al amor, cerrarnos o bien liberarnos de él.

Funciones de jueves a domingo, a las 21 hs, para cantar junto a Sandra, para reir junto a Anita, para disfrutar a Cecilia, toda una profesional bailando, riendo junto a Valeria Archimó y Lourdes Sánchez, Anita Martínez.

Un paseo por la 9 de julio, a la noche, música romántica y nostálgica, un llamado al amor, mujeres que no hacen de mujeres, que tienen una vida como usted o yo y que disfrutan en reunirse para hacer esta obra, donde se nota, la sinergía, la empatía y el compañerismo.

Una obra que tienen la oportunidad de ver antes que termine el año, o es una excelente opción para arrancar con pilas, para la segunda década del siglo XXI.

A no perdérsela, para seguir tarareando, al salir.. Soy lo que soy…


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Reseña: Es necesario entender un poco

Por Denise Gonzalez

Las oportunidades teatrales que permiten al espectador perder la noción del tiempo son sin duda las más acertadas y satisfactorias. Tal es el caso de esta obra: montada en Pan y arte, en Boedo – una de las cunas culturales de la ciudad de Buenos Aires –, sabe construir cada uno de los escenarios de manera simple y manteniendo su autenticidad segundo a segundo. De hecho la primera imagen en escena es la de un cerezo que ya revela el origen geográfico de la historia. El personaje de Hu desde el inicio nos muestra la ilusión de un soñador chino que desea salir a buscar su verdad en la propuesta de un viaje a través de Europa como letrado. Es la opinión de su madre la que intenta romper su ideal con una versión de la realidad muy diferente, por supuesto mucho más cruel. Sin embargo él se arriesga y defiende este proyecto ante las lágrimas temerosas de su madre. La vida lo sorprende dándole a ella la razón cuando emprende su viaje: el sacerdote francés que le había hecho tantas promesas de éxito y placer deja ver paulatinamente que todo se trata de un engaño. En esta instancia se produce un efecto de intimidad entre el público y el traidor, situación que excluye al protagonista con el hecho más importante de toda la obra: no puede entender una sola palabra. Es así que vemos a Hu caer lentamente en las trampas del sacerdote, siendo explotado, maltratado y condenado por su generosidad. Lo que descubre es que la pobreza y el egoísmo está en todas partes, más allá de su país natal existe una realidad igual de gris.
La obra transcurre en los episodios que enfrenta, chocando una y otra vez con la crudeza de la sociedad. Los hechos son entornados con efectos de sonido simples y perfectamente adaptados. Los mismos actores rotan sus papeles, algunos reproduciendo diferentes personajes y casi todos participando de los sonidos de fondo que ambientan la secuencia. Algo que debe destacarse es el gran trabajo corporal y vocal de los artistas. Sus transformaciones son notables: el paso de la cordura a la locura, de la calma a la desesperación. Se deja ver el transcurso del tiempo y la corrupción de las vivencias en las voces de cada uno de ellos. El sufrimiento, la paz y el rechazo se perciben claros como el agua. La obra en sí se posiciona en un lugar más bien clásico, los recitados de los diálogos narran con prolijidad la historia. Debo mencionar, además, la cuota de humor que da un color clave a la puesta entera.

Es necesario entender un poco es la exposición de una dura verdad social de la época. El buen corazón de Hu llega a sensibilizarnos y a decirnos sin palabras lo que tanto duele de la indiferencia y la estafa de los poderosos. La importancia de la palabra, además, se pierde, porque si bien es un elemento esencial para la comunicación que dificulta la resolución de muchos eventos durante la travesía del protagonista, también permite una comprensión que supera la lógica: hay algo más allá de lenguaje que se interconecta entre los que abren los ojos del corazón.

Viernes a las 21 hs.

Pan y Arte Teatro, Boedo 876

Precio de entradas: $300.- Entrada General

Promociones: $250 Jubilados y estudiantes / 2×1 para los afiliadxs de UTE / 2×1 para los afiliadxs de Unión de Trabajadores de Prensa / $200 para docentes, no docentes y alumnxs de la escuela superior de comercio Carlos Pellegrini

Reservas: www.panyarte.com.ar / 15-2286-7477 / teatro@panyarte.com.ar / https://www.facebook.com/pan.teatro

Reseña: El poder de las historias

En una oportunidad única, porque hubo sólo dos funciones , el 7 y 14 de diciembre, donde Ana María Bovo, en el Celcit, nos regaló la posibilidad de adentrarnos en disfrutar en la capacidad de la escritora en demostrar «El poder de las historias».

A sala llena, superando las expectativas, con una propuesta fuera de lo común, «charla – espectáculo» porque Ana rompe con la cuarta pared, dialoga con el público e invita a que le sugieran cuentos que tiene guardado el espectador en su memoria, donde un pedacito o el título se lo comentan y Ana los vuelve a recrear.

Como bien dice ella, «contar una historia, no es repetirla», es adentrarse en el personaje, en las situaciones, y volver a narrar lo cual no significa que se impriman las historias como fotocopias sino por el contrario, cada puesta, será única e irrepetible.

Cerró el espectáculo con el hermoso cuento de la luna, que narra las vicisitudes de una mujer que vive en el 3er piso de una casa de departamentos de 10 pisos en San Telmo, y que la cocina, tiene una ventana de 25 x 40, pero con vidrio inglés, que no le permite, ver del otro lado. Y llama al vidriero, porque quiere ver que pasa del otro lado. Y ahi vamos a dejar el relato, una narración con humor y finaliza poéticamente.

En esa ocasion, el público presente, pidió la narración del oso, que trata de un oso que termina trabajando en una fábrica y el cuento de la Panadería o la niña zapa.

Un unipersonal, donde en este caso Ana María Bovo, mueve a la escena, disfruta el aquí y ahora,con un público ávido de escuchar historias, y como dice Ana, el silencio que se genera en la sala, ficcionando momentos, sensaciones de la vida real o parodiando como fue su interpretación de la película «Algo para recordar» de Deborah Kerr y Cary Grant.

Un momento para jugar, un ejercicio de calistenia para la mente, para que pueda volar, donde el espectador logra despejarse de las preocupaciones diarias, ingresando como quien espía por el ojo de la cerradura, a situaciones de otros, que nada tienen de diferentes a las nuestras.

Un lujo, que espero que se repita. Un estilo muy propio, una habilidad para compartir historias, desplegando en el escenario, con destreza, el humor, la sensibilidad y la ironía.

Una de esas obras a la cual puedo dar el atributo de ser la frutilla del postre para ir cerrando este año 2019. Muchas gracias, Ana.


Reseña Diana Decunto – anahidec5@gmail.com

Hay alguien que nos odia: Reseña y comentario sobre desmontaje

Hay alguien que nos odia

Por Marie Alvarez (Face/Ig: @yosoylahermanadeshakespeare)

Voy a comenzar esta reseña advirtiendo que lo que escriba a continuación va a ser sumamente personal y de contenido sensible. Espero me puedan acompañar hasta el final de la lectura.
“Hay alguien que sueña / Hay alguien que lucha / Hay alguien que resiste / El odio no nos va a vencer
La sinopsis de la obra me convoca desde el primer momento: una pareja de mujeres jóvenes (una argentina y una brasilera), recién mudadas a São Paulo se encuentran con amenazas lesbófobas por parte de sus vecines.
La noche anterior a recibir la invitación a cubrir esta obra, estuve en una fiesta con una chica brasilera (dándonos besos, que se entienda). Yo soy mujer y lesbiana. La invito a que venga conmigo al teatro, me acompaña. Lo agradezco particularmente porque -además de una cita- siento que gané un montón en términos de aprendizaje no solo respecto a la reflexión de la recepción, sino a las diferencias -impensadas para mí- entre la cultura brasilera y la nuestra.

La escena está resuelta de un modo muy simple pero eficaz: un espacio bien delimitado por una estructura de varas, una pequeña porción de frente a la platea cubierta de capas de tul para proyecciones y adentro un sillón, una mesa y sillas. Dos actrices geniales. Hay que destacar que quien interpreta a la brasilera es brasilera. El lenguaje transita del español al portugués y ofrece pequeñas traducciones. Un director con un poder de escucha inmensa –atino, no solo en relación al potencial de estas actrices, sino en una intención clara de pensar como movilizar al afuera, al público. Un texto dinámico (anárquico, declara la autora), irónico y punzante. Las proyecciones que acompañan la acción nos causan repelús a quienes seguimos lo que fue la última elección presidencial en Brasil. Los lenguajes escénicos son exactos y están sustentados en una urgencia de comunicación de un mensaje, aunque lamentable, pertinente. Este espectáculo es una alerta.

La obra comienza con la llegada de la pareja al departamento del abuelo muerto de la brasilera. Lo primero en lo que se hace foco es en los contrastes entre una nacionalidad/personalidad y la otra. Mientras la brasilera (Maria) es más relajada y complaciente e intenta tener la fiesta en paz hasta que la situación se vuelve realmente insostenible, la argentina (Cata) es más auténtica respecto a su estado emocional y trata de confrontar eso que le molesta, constantemente le pone el cuerpo a la situación y es la primera en reaccionar. Hay una incomodidad y una diferencia abismal entre ambas desde el inicio que me lleva a preguntarme ¿por qué son pareja? y más aún, ¿por qué se mudaron juntas? (voy a arriesgar una respuesta más adelante). El vínculo de pareja entre estas mujeres en ningún momento está fetichizado, ni deviene en los clásicos clichés que el cine, por ejemplo, construye sobre la idea de relación lésbica. Este tratamiento sobre la dinámica entre ellas es para felicitar.

Los hostigamientos por parte del entorno a estas mujeres comienza como todo hecho de violencia, con algo aparentemente poco trascendental en forma de chistes sobre la chica argentina por parte de les amigues de la otra en una fiesta. Las expresiones de odio se trasladan al edificio donde viven, y van desde unos grafitis amenazadores que aparecen en la puerta de las chicas a referencias como “dejaron un zapato afuera”. En el medio, tenemos un vecino cura que viene a traerle la palabra a una de ellas, haciéndola dudar de su elección (y así aparece el gran guiño a cómo la práctica religiosa es determinante en Brasil; a pesar del crecimiento del evangelismo el catolicismo aún es la religión oficial). Mientras tanto, la figura del abuelo muerto se manifiesta en forma de ruidos repentinos en el departamento; este hombre había sido un torturador de la dictadura y cuando nos enteramos de este dato el fantasma se convierte en una presencia verdaderamente inquietante (de un pasado atroz que tenemos terror que se invite a nuestro presente). Mi acompañante me cuenta que la policía de Brasil es militar y que las prácticas de tortura son frecuentes hasta hoy y no divergen mucho de las utilizadas en tiempos de dictadura. Además, sabemos lo que está aconteciendo en Chile. Las proyecciones creo que están perfectamente elegidas, pasan de imágenes aéreas de la ciudad a imágenes de las marchas tanto a favor como en contra en la última elección presidencial, Ele Não, él no, y nuevamente hacia el final, a ciudade, as luzes, as ruas. El miedo tanto de estar adentro como de salir al exterior aumenta para estas mujeres. El miedo paraliza. Les espectadores somos vouyeristas y estamos imposibilitades de ayudarlas, nos refugiamos en el conocimiento de que esto es ficción.
Hacia el final, un niño comete una agresión física sobre el cuerpo de una de las protagonistas. Lo realmente perturbador es que la violencia venga de la mano de un niño, que evidentemente tiene naturalizado el odio. La policía no responde, la administración del edificio no responde. Entendemos que en ese edificio todes están al tanto de los ataques y sin embargo nadie interviene (y la pasividad, sabemos, al menos nos posiciona en el papel de cómplices). Operan el sesgo de raza, clase y sexualidad que defiende más a unes que a otres. La relación de la pareja se resquebraja totalmente, a pesar de esto, no hay separación; al contrario, el miedo las empuja aún más al apego. Respecto a lo que menciono al principio, me quedo pensando cómo esto sucede en las relaciones LGTBIQ+, aún sin amenazas externas… ¿Será que nos cuesta el desapego porque somos pocos y ya con la sociedad tenemos disputas de sobra? Y con el miedo, viene la maldad, viene el deseo de que el odio sea exterminado; pero para que el odio desaparezca, algo tiene que morir, y de vuelta hay un jaque de sentido que nos devela que cualquiera, dadas las circunstancias, puede tener pensamientos monstruosos.

Amor / En tiempos de ódio
Nos quedamos a un debate posterior que tiene como protagonistas a las actrices (Estrela Straus y Marina Artigas), al director (Patricio Witis) –que casualmente había visto días antes en “La desgracia”- y a quién sinceramente desconocía hasta el momento, pero me alegra que tanto en el programa de mano como al inicio de este intercambio Witis declare ser miembro del colectivo LGTBIQ+-, a la dramaturga de esta obra (la brasilera Michelle Ferreira) y como invitada especial se encuentra la dramaturga argentina Maruja Bustamante.

Nos cuentan que Hay alguien que nos odia fue escrita y estrenada en 2011 en Brasil bajo un contexto social totalmente distinto al que transitamos ahora. Nos enteramos que en esta versión hay una adaptación sobre uno de los personajes (Cata, que en el texto original ha vivido en varios países sin ser certero su origen, aquí es argentina), y de datos más casuales como que la directora es quien sugiere las referencias del “Ele Não”.
Esta charla es sumamente íntima, y reflexiva sobre el momento actual no sólo de la escena contemporánea sino también del momento que vivimos políticamente a partir de la última elección presidencial en Estados Unidos y del avance la derecha en Latinoamérica. Hablamos obviamente -aunque sin pronunciar su nombre para no darle mayor poder, al igual que en la puesta- del actual presidente de Brasil. Este desmontaje me hace entender la obra desde otras aristas. Witis cuenta que en general la gente espera más del final, a lo que Maruja pregunta: “¿son de escénicas?”. Witis afirma, Maruja opina que la gente de teatro siempre quiere más. Me declaro culpable desde mi rol de creadora escénica. Automáticamente pienso que si lo que acabo de ver fuese la vida real, sería gravísimo. “¿Cuánta más violencia que esto?” dice Witis, como si por defecto, por ser ficción, necesitáramos algo más. Por supuesto, tiene toda la razón. La violencia es violencia, no importa su magnitud.

Al respecto mi acompañante (A de aquí en adelante) me comenta que el contraste entre las dos mujeres lo siente real, y que ve reflejado tal cual el comportamiento brasilero en la puesta. En esta charla se conectan los temas de la obra con nuestro cotidiano. Se habla de la falta de memoria de la dictadura en Brasil –dicen algo así como que al estar omiso, en referencia a la historia del país, el hecho se perdona- y la diferencia de lo vocales que somos les argentines ante las injusticias. Se señala que la violencia crece en el ámbito civil y que el poder político al reafirmarlo, extiende y refuerza esa violencia nuevamente en la población. Reflexionamos sobre los derechos inclusivos que pensábamos teníamos conquistados y que, sin embargo, en la praxis del día a día dudamos si los tenemos asegurados realmente. Un chico en la platea propone que el casamiento igualitario no sirve de nada si luego no se puede caminar con otra persona del mismo sexo de la mano tranquilamente por la calle. También se trae a colación el fenómeno de las iglesias evangélicas en Brasil y de su poder de contención social de los sectores más marginalizados, cosa que no ha logrado el gobierno.
Alguien menciona la expectativa de vida promedio de una persona trans: 35 años. Pienso en la sentencia lesbodiante de principio de año sobre Marian Gómez. Se comienzan a citar nombres, muertes: Marielle Franco, la concejala, activista y lesbiana asesinada a tiros en Brasil luego de un acto político en 2018. En Argentina, hace días solamente mataron a puñaladas a Pablo Fullana Borsato, activista y artista LGTBIQ. La semana anterior, un hombre asesinó con dieciséis cuchillazos a La chicho, una mujer trans de 49 años en La Plata porque ella le había dicho “qué lindo que sos” al otro; cuando la prensa comunica la noticia misgenderean a La chicho, la llaman “hombre” y usan su nombre anterior. Estos son, aquí mismo donde tenemos la ley de derecho igualitario y la ley de identidad de género, sucesos cotidianos. Estos son crímenes de odio, no hay otra forma de llamarles, nos odian y yo no encuentro una razón lógica para que esto suceda.
En el debate Maruja señala que la curiosidad tal vez sea clave para ir contra la ignorancia, y que promoverla en les niñes y en los ámbitos educativos es fundamental para combatir el miedo. La curiosidad es el impulso que nos hace ir hacia lo desconocido, y lo desconocido no tiene por qué ser malo. Luego Estrela, conmovida, pide que el miedo no nos paralice, que no seamos igual que los que nos odian, que por favor no odiemos, que resistamos desde el arte.
Alguien en la platea dice que lo que le llama la atención es que habiendo visto la puesta cuando se estrenó en Brasil en 2011 la lectura que hizo en su momento fue de una ficción total; y que la percepción que tuvo con esta versión es la de haber visto un documental. Con A nos quedamos intercambiando luego de la función, y ambas arriesgamos que la mujer que mencionó esto: a) probablemente sea heterosexual o b) ha sido extremadamente suertuda. A me cuenta que vivió amenazas de muerte en 2011 –coincidentemente- en Brasil por ser lesbiana. Yo recuerdo con detalle un episodio un par de años atrás cuando un muchacho en plena calle principal de Córdoba, en un paso de peatones, nos aborda mientras yo iba de la mano de mi novia de aquél momento. Cuando nos ve tomadas de la mano hace un gesto de asco y me dice con total impunidad frente a quienes esperaban para cruzar la calle junto a nosotras “si fueras mi hermana te meto un tiro”. Tanto A como yo coincidimos en que nuestros cuerpos son leídos como blancos, cis y femeninos, lo cual probablemente nos pone en una posición de privilegio frente a otras identidades diversas. No hace falta mucha imaginación para pensar qué nos podría pasar si esto no fuese así teniendo el caso de Higui fresco en la memoria.

Cuando salimos de la sala con A vamos en búsqueda de algún bar donde tomar algo. Le doy la mano, “aprovechemos que podemos”, le digo. Nos besamos en la calle. El beso es deseo, pero accionarlo en público es una práctica política intencional y consciente en la que ponemos el cuerpo, aun entendiendo los riesgos potenciales, porque sabemos que la visibilidad -de nuestra comunidad y de nuestro amor- es necesaria.

Espero que dentro de cien, doscientos, quinientos años, esta pieza pueda considerarse anticuada, un retrato de una época de intolerancia que ya no existe”, desea la dramaturga de esta pieza para el futuro. Muches otres y yo, porque son nuestras vidas las que están en juego, esperamos lo mismo que ella. Gracias a este equipo de artistas por hacer Hay alguien que nos odia. Ojalá todo el mundo pueda ir a ver esta obra porque su mensaje es urgente. Por lo pronto, quedan dos funciones para aprovechar.

El odio no nos va a vencer.

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FUNCIONES:
Domingo 8 y 15 de Diciembre – 20:30 hs
Teatro El Grito – Costa Rica 5459 (CABA)
Entrada: $ 350,00
http://www.alternativateatral.com/obra69135-hay-alguien-que-nos-odia
https://www.instagram.com/hayalguienquenosodia/?hl=es-la
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Ficha técnico artística

Texto: Michelle Ferreira

Actúan: Marina Artigas, Estrela Straus

Vestuario: Tainá Azeredo

Escenografía: Tainá Azeredo

Realización escenográfica: Manuel Escudero

Audiovisuales: Boria Audiovisuales

Visuales: Tiago Haddad, Conrado Vidal

Música original: Bernardo Bibancos

Fotografía: Loló Bonfanti

Diseño gráfico: Luciana Seleme

Asistencia de escenografía: Rafaela Du Plessis

Asistencia de dirección: Bernardo Bibancos, Marina Meyer

Prensa: Sofia Maldonado, Shirly Potaz, Antonela Santecchia

Community Manager: Boria Audiovisuales

Dirección: Patricio Witis

Reseña: Mortajas

Los dos primeros miércoles de diciembre y luego los últimos tres viernes de enero a las 20:30 hs. en el teatro La Carpintería, con dramaturgia de Agustín Soler, tienen abierta la posibilidad de concurrir al teatro, para abrir una cajita de música teatral, donde se reúne: ritmo sutil con risa, una pizca de ternura y al final moviliza sentimientos.

Con dirección de Agustín Soler, el binomio actoral: Carmen Tagle y Pablo Algañaraz, se amoldaron perfectamente a lo que la historia desea contar que versa sobre dos extraños, se encuentran en un muelle, un lugar agreste, me lo imagino en algún amarre de lanchas, en el delta de Tigre, en Argentina.

Estos dos personajes, que aparentemente están en la suya, van naturalmente, desnudando el alma y compartiendola con el otro. Como lo que ocurre en la vida, tienen puntos en común: una mortaja y a la vez son opuestos, pero eso no impide que un bichito de luz, que vuela por el escenario, logre que se encuentren, en ese reconocimiento, sin darse cuenta, irán hacia la convergencia y tal vez, de eso se trate, la vida.

Una obra, muy poética, que tiene una duración de sesenta minutos aproximadamente , pero que no necesita de más, para que el público reciba el mensaje, tiene momentos, que no van a parar de reir, con un humor simple, basado en las técnicas de clown.

Entrevista a Agustín Soler

En la semana del estreno para prensa, tuvimos la oportunidad, de entrevistar a uno de los dramaturgos y al director de la obra: Agustín Soler, que nos contestaba lo siguiente:

Agustin Soler:

Es la primer obra de texto que escribo.
Mientras escribía cometía, tal vez, varios errores.

El más clásico: no poder despegarme de la escena, del
espacio teatral.

Mientras escribía no podía abandonar la futura puesta en escena.
Pero así fui avanzando.

Siendo fiel a esas ganas de contar una historia frágil y sensible.
Siendo autor y director, a la hora de cumplir este
segundo rol, uno se abraza más a ese texto.

Cada palabra se transforma en una especie de pilar, el cual
te aferras frente a viento y marea, hasta entender, entre ensayo y ensayo, que lo podes soltar.

Diana Decunto En los flyers se dice que es una obra “frágil,
pequeña y sensible, que roza lo clownezco”.
Nos podés desarrollar más acerca de qué trata
Mortajas?

Agustin Soler:

Así es lo que pretendo construir. 
Esas cualidades encuentro a la hora de nombrar Mortajas con otras palabras.
Frágil: es la situación que están atravesando estas dos personas en sus vidas. Por ende, el vínculo que construye se basa en esta cualidad.
Pequeña: El lenguaje actoral que utilizamos y con el cual fui guiando a Carmen y a Pablo tiene esa característica.  Son actuaciones casi estáticas, 
sumamente interior donde cualquier tipo de movimiento sea un acto de decisión. 
Es un obra de estar y acumular. 
Ellos son como dos volcanes que en un momento erupcionan...un poco sensible:
Las ganas de montar una obra donde podamos encontrar (público y equipo) un lugar 
donde estar eternamente. Que nos proponga un viaje a los más profunda de nuestras sensaciones. 
Clownesco:Somos todos payasos. Aunque intentamos hacer otra cosa, el clown está muy impregnado en nuestras decisiones. 
Mortajas es las historia de dos personajes (Uno citadino y otro lugareño) se encuentran 
sin querer en un viejo muelle de un pueblo.
Mientras construyen un pequeño vínculo se van enterando cual es la verdadera 
razón de ese fortuito encuentro.


Diana Decunto
Carmen Tagle y Pablo Algañaraz son la pareja central de esta historia. 
Contamos cómo fue el proceso de selección y 
cómo fue la etapa de ensayos?

Agustin Soler:

Mientras escribía la obra pensaba en los actores. 
Pablo Algañaraz y Nacho Albani. Dos clowns, con los cuales 
trabaje en la obra Mockinpot, y los vi juntos en 
“Quizás quiso decir”. 
Sentía que era el duo perfecto para esta obra 
que estaba naciendo. Empezamos a ensayar y Nacho tuvo 
que bajarse del barco. Entonces fue ahí que pensé en 
una actriz para que haga el papel de Beto. Carmen Tagle 
apareció para habitar la adolescencia de este joven 
muchacho citadino. Ensayamos 2 o 3 veces por semana 
desde mitad de año con el equipo oficial. 
Tenía muy claro por dónde ir, podía ver el camino
trazado claramente hasta el día del estreno. Pero 
me fui encontrando con un millón de preguntas, con 
algunos cambios en la dramaturgia, pero un placer
 enorme de haber creado un grupo de trabajo sumamente 
humano, hermano y amoroso. 

Eso siempre sentí que era clave para hacer una obra 
frágil,sensible y pequeña como Mortajas.
Diana Decunto ¿Por qué el público, en este caluroso verano de
Buenos Aires, debería ir al teatro a ver Mortajas?
 Agustin   Soler:
Para encontrar lo que no está en la televisión, para
encontrarse en ese paisaje que dan vida los personajes.
Para pasar un gran momento en cual se profundiza los
grandes misterios de la vida y de la muerte.
Para emocionarse y sentir una caricia.

Ficha técnica
Dramaturgia: Agustín Soler, Carmen Tagle
Actúan: Pablo Algañaraz, Carmen Tagle
Vestuario: Pía Drugueri
Escenografía: Pia Drugueri
Pelucas: Soraya Ceccherelli
Música original: Santiago Blomberg
Diseño De Iluminación: Lucas Orchessi
Diseño gráfico: Romina Salerno
Asistencia de dirección: Abril Piterbarg
Producción general:Vagon Producciones, Agustín Soler
Supervisión dramatúrgica:Pilar Ruiz
Coreografía:Ana Gurbanov
Dirección: Agustín Soler
Duración: 55 minutos
Clasificaciones: Teatro, Adultos
LA CARPINTERÍA
Jean Jaures 858 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Web: http://www.lacarpinteriateatro.com.ar
Miércoles - 20:30 hs  en el 2019
Viernes - 20:30 en el 2020

Reseña Diana Decunto - inboxmatutino@gmail.com