Crítica: Historias de ultratumba

Por C.J Colantonio

Me niego a catalogar a esta película como dentro del género de terror contemporáneo. Seríamos más benevolentes si la juzgáramos como un homenaje a DEAD OF NIGHT (1945) dirigida por cuatro directores y que se caracterizó por ser una cinta con episodios. Ése terror inglés, que productoras como AMICUS, se destacaron en desarrollar con guionistas de la talla de Robert Block (Psicosis) y que ni siquiera mostraba una gota de sangre.

Más allá de eso, aquí hay una mal interpretación sobre el manejo del suspenso. Los personajes se acercan a la oscuridad sin miedo y no entendemos el porqué, a tal punto que es forzado. ¿No es mejor que tenga miedo y que deba enfrentarlo? Desde ya, no es algo que diga yo, grandes maestros del suspenso han demostrado que para lograr ésos momentos, el espectador debe saber más que el protagonista.

El protagonista es uno de los escritores y directores que adaptó este material desde su propia obra teatral. Este dato nos otorga una pista sobre el porqué los personajes están sujetos a ciertos trazos gruesos que en la pantalla debieron ser adaptados. Difícil salir de algo que seguramente en teatro resulta favorable.

No te preocupes, si te duermes, te despertarán los típicos efectos de películas de terror, como esos videos que te mandan por whatsapp. Atento a la imagen final, la que tendrá un acento poético, lo mejor para mi gusto. Aunque… te anticipo, Martín Freeman (Sherlock, Fargo) volverá a fastidiarnos con sus manierismos actorales a los que nos tiene acostumbrados, tan predecibles como estudiados. No te hagas ilusiones con el tráiler estilo David Fincher. (5/10)

Crítica: El origen de la tristeza

Crítica: Laura Pacheco Mora

Esta es la historia de Gabriel o Gavilán, un chico de 12 años, que vive con su familia en la zona del Viaducto. Transcurre en un barrio bonaerense de Avellaneda y se pudo filmar, en gran medida, gracias al apoyo de la Municipalidad. Son las vacaciones de verano y junto a “Los Pibes”, su grupo de amigos, pasan los días en la calle. Una explosión amenaza al Barrio, la muerte inesperada de un amigo y un frustrado plan para debutar sexualmente, acercarán al protagonista y a sus amigos a algunas de las revelaciones que la vida les tiene preparadas: el dolor, la tristeza y el inevitable fin de la infancia.

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Resulta muy gratificante ver una película nacional de excelencia; tanto el Director Oscar Frenkel, como el Guionista Pablo Ramos, eligen contar una historia sin grandilocuencia, a través de pequeños detalles y sólo con un carácter emocional en el sentido de expresar calidez, lo cual es muy difícil de lograr.

Sentimos el gran compromiso de ambos, que además de ser amigos de la vida y gracias a la simbiosis que existe entre ellos, podemos hoy, tener el beneficio de disfrutar su trabajo.

Hay una coherencia y conexión excepcional entre el qué se está contando y el cómo, raro de ver en estos tiempos en la pantalla grande. Simple e impredecible, como la vida; excelentemente narrada por una voz en off que aparece en la dosis justa en el transcurso de la película; nos muestra una realidad dura, pero sin la necesidad de dar golpes bajos, con un delicado y preciso criterio.

Es un film para nada pretencioso, sincero y realista, un retrato de lo cotidiano. En la transición de la niñez a la adolescencia, siempre existe una pérdida o duelo, que, con sutileza, delicadeza y altura, esta historia, logra atesorar, para mostrarnos esa etapa de la vida por la que todos atravesamos, consiguiendo así que nos veamos reflejados e identificados con el protagonista.

Existe un respeto hacia el espectador que conmueve, no nos subestiman en ningún instante. La mirada del Director hacia el personaje, no es desde la superioridad o bajo relación de condescendencia, sino que busca ponerse en los ojos del protagonista y lo logra con fluidez y naturalidad.

Un bello e inteligente ejemplo de que es posible contar una historia, quizás común, sin utilizar recursos extraordinarios, más que transmitir el amor por un barrio bonaerense, de gente simple con fuertes convicciones, en donde se respira la lucha del laburante en otros tiempos de nuestro país. Es, además, una crítica política y social.

Nos encontramos con un exquisito guion, el cual es muy poético; diálogos profundos y la excelente labor de Eduardo Pinto, en Fotografía y encuadre, quién nos regala de principio a fin planos asombrosos e ingeniosos, que nos acercan a las vivencias del protagonista.

Queda claro que la película es de por sí, exitosa, ya que se siente la satisfacción de los realizadores, entendemos que comprendieron muy bien qué querían contar y como querían hacerlo y esto, desde mi punto de vista, es lo que te acerca al público. La prensa aplaudió con énfasis al finalizar la proyección, que tiene alma, corazón, ángel y está realizada por artistas que, sin lugar a dudas, aman lo que hacen. Ahora es el turno del espectador, de deleitarse con esta obra de arte. Por mi parte, estoy ansiosa por verla nuevamente.

Podría explayarme mucho más con respecto a esta película nacional de la que me enamoré y aplaudí con gran entusiasmo, sin embargo, prefiero que ustedes saquen sus propias conclusiones e invito a que no se la pierdan.

Calificación:10/10

FICHA TÉCNICA

Dirección: Oscar Frenkel
Guión: Pablo Ramos
Dirección de Fotografía y encuadre: Eduardo Pinto
Música: Ernesto Snajer
Producción: Javier Leoz
Empresas productoras:
Suda cine
Web: www.sudacine.com.ar

País de rodaje/producción: Argentina

Duración: 71 min.

Diálogo con Hans Weingartner, Director y Co-Guionista del film “303”

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En un cómodo y cálido diálogo, en el que se habla de varios temas, podemos descubrir y conocer a la persona detrás del Director, un ser muy agradable, con inquietudes interesantes y sumamente sencillo.

El éxito le llegó sobre todo por dos películas: Das weisse Rauschen («El ruido blanco», 2001), en la que Daniel Brühl interpreta el papel de Lukas, un estudiante esquizofrénico; la segunda es Die fetten Jahre sind vorbei (literalmente, «los años de abundancia han terminado», 2004), que narra la historia de tres jóvenes antisistema interpretados por Daniel Brühl, Julia Jentsch y Stipe Erceg. Ambas cintas recibieron multitud de premios. Die fetten Jahre sind vorbei se estrenó en más de 50 países bajo el título inglés «The Edukators«.

Con respecto a su motivación para contar esta historia, Weingartner expresa:

El film 303 en la superficie, se podría decir, que es una película de amor, pero tal vez más que mensaje referirnos a cuál es la pregunta fundamental y ese cuetionamiento está relacionado con qué es lo que determina a la humanidad y nos convierte a nosotros en hombres; y una vez que nosotros nos damos cuenta de las fortalezas que tenemos como humanos, eso tal vez, nos daría la posibilidad de salvar a la humanidad; el capitalismo, de hecho, está oprimiendo a la naturaleza del hombre.

Creo que la característica que más nos diferencia con los animales, es el sentimiento que podemos tener por el prójimo, lo que hoy en día, llamamos empatía, y eso de hecho es esta sensación que el capitalismo anula. Un ejemplo muy simple, que no se corresponde con la naturaleza humana, es matar animales, esclavizarlos, torturarlos y después, finalmente, comérselos.

Ningún hombre mataría con un hacha a una vaca y después pondría a cocinar la carne y comérsela.  La industrialización o tecnificación de este proceso, es lo que después llevó a oprimir esta empatía, el consumo de la carne genera el %60 del calentamiento global, que está en gran medida ligado a esta industria de la carne. Entonces si nosotros de hecho decidiéramos no consumir carne, podríamos sobrevivir; es decir que, en cierto modo, nosotros, estamos matándonos por el consumo de la carne y este karma de asesinar a los animales, en cierto modo, se está volviendo en nuestra contra, porque podríamos decir que hay 8.000.000.000 de animales de uso o de aprovechamiento en este mundo y nosotros todo este dolor que ellos sienten también lo percibimos.

Otro ejemplo sería que nadie tomaría un serrucho y cortaría un árbol verde y vivo, porque cualquier persona sentiría dolor al hacerlo. De todos modos, estamos abatiendo toda la selva tropical porque podemos dejar de lado nuestra humanidad que justamente se está perdiendo, por todos estos temas tecnológicos.

Y podríamos decir que 303 celebra la empatía; en una canción pop diría que celebra el amor, pero yo prefiero decir que celebra la empatía. Siempre mis películas tratan los mismos temas, de cómo podemos generar un mundo más justo, de cómo podemos superar la soledad; está presente ese anhelo por el sentido comunitario, la comunidad en sí y creo que eso está relacionado con mi propia biografía porque de niño siempre me sentí muy solo, a pesar de venir de una familia de ocho hermanos, nuestros padres siempre es como que nos incitaron a oponernos los unos a los otros, provocando contradicciones y eso generó este anhelo por el amor y sentir el calor familiar.

Mis personajes son los que buscan el amor, sin embargo, la realidad es que soy yo el que lo busca. Obviamente está relacionado también con mi búsqueda de un lugar en el mundo que esté en paz, siempre fue un sueño mío, pero nunca encontré ese sitio, por eso el mundo se me presenta como un lugar frío, en el que hay mucha lucha, y estoy convencido que la causa de ello, es este sistema económico en el que vivimos, esta locura que busca el crecimiento constante, que siempre quiere más y más y por eso el mundo no puede ser un lugar pacífico, puro y calmo.

Hay países que son más pacíficos que otros, que se van acercando cada vez más a mi ideal, como Dinamarca, por ejemplo, que tiene un sistema social muy fuerte, donde uno paga quizás hasta un %60 de impuestos, pero a cambio formas parte de esa gran comunidad y hace años los daneses son el país que ganan una y otra vez en estas encuetas que se hacen y se caracterizan por ser el país más feliz del mundo.

Alemania depende demasiado de los Estados Unidos, pero es un caso muy particular y extremista, porque está relacionado con hechos históricos, que después de la Segunda guerra mundial fueron bastante adoctrinados por los estadounidenses, en los que se decía que la cultura alemana estaba prohibida y era hasta peligrosa; las películas estadounidenses se muestran muchísimo en Alemania y los programas de TV también captaron la mayoría del mercado.

Desconocía el éxito de Los Educadores en Argentina, lo cual es muy gratificante. Es decir, que llegó el mensaje que transmití en este film. La pregunta es ¿eso alcanza? No es tan fácil eliminar el capitalismo. A veces pienso que habría que matar a todos los ricos… (risas)… pero es ridículo pensar en eliminar a los millonarios, así no se acaban porque siempre surgirían nuevos y tampoco serviría de nada asesinar a los 100 presidentes de las compañías más millonarias del mundo. Porque lo absurdo de esto es que las compañías hacen lo que se espera de ellos, generar una ganancia máxima.

No creo que los ricos en sí, sean malas personas, creo que, si yo fuese rico como ellos, también me convertiría en un idiota. Considero que viene de la mano con el dinero. Hay que cambiar los principios. Que ese también, es el punto de partida de 303, hay que cambiar son las películas, las leyes, por ejemplo, una ley que determine que el fin de las compañías no sea garantizar la ganancia máxima, sino la felicidad y el bienestar de sus empleados.

 

Laura Pacheco Mora.

Crítica: “303”, un film de Hans Weingartner

Crítica: Laura Pacheco Mora

 303 comienza con la presentación de 2 jóvenes, Jule (Mala Emde) una estudiante de biología de Berlín, que va camino a Portugal en una van Mercedes 303 y Jan (Anton Spieker), dando un claro mensaje de que cada uno de ellos, “racionaliza el sentimiento del amor” y a medida que transcurre esta road movie, avanzan acompañados por bellísimos paisajes, música y nosotros transitamos el camino junto a ellos.

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Después de un inicio complicado, ambos se convierten en compañeros de viaje, y pronto hacen que el espectador se pregunte en qué más se podrían convertir aparte de eso. Un camino permanente que recorren juntos, viendo siempre una ruta, como metáfora del recorrer de la vida, que, si permitimos que fluya, nos llevará a esos lugares a los que nadie ha llegado, a descubrirlos y desnudar nuestros corazones.

303 tiene más profundidad que otras películas de amor, complementa la manera ingeniosa en la que los guionistas posponen lo que todos sabemos que va a ocurrir y que queremos que suceda, logrando entre ellos una química deliciosa, y convirtiendo, si se quiere, a esa van, en un lugar en el mundo muy íntimo y amoroso, que ambos personajes buscan sin saberlo.

Jule y Jan hablan de los horrores del capitalismo, temas recurrentes en los films del Director y Guionista, Hans Weingartner, y de los milagros de la cooperación, de genética y de atracción, de sexo y de psicoanálisis, de fidelidad y de evolución, etc. Su mundo compartido se basa en estas charlas, que los hace más transparentes, derriba los obstáculos inevitables que podría haber entre ellos.

Es muy importante captar los mensajes que se transmiten a través de los diálogos, de manera muy sutil y reflexionar profundamente al respecto. Puesto que, fiel al estilo del Director, la crítica social y política, está presente de manera constante.

Como humanidad, necesitamos abrir nuestros corazones, descansar la mente, romper esas barreras invisibles y simplemente amar, es lo que queda claro aquí.

No se trata de una simple historia de amor, hay reminiscencias a otros filmes del Director, por ejemplo, Los Educadores y El ruido blanco, (recomiendo ver) y esto sucede automáticamente, sin forzarlo, por lo que nos encontramos con el autor.

En definitiva, 303 nos refresca lo que está implícito de la vida, somos seres sensibles, sociables, completamente vulnerables ante el amor y es imprescindible despojarse del ego para lograr enamorarse y confiar, la lógica nada tiene que ver con la pureza y naturaleza de este bello sentimiento.

 

Calificación: 9/10

Crítica: Soledad, de Agustina Macri.

Crítica: C.J Colantonio

Una película que habla sobre el poder que tiene el estado sobre la libertad de los ciudadanos no debería ser sólo una anécdota. La película “In the Name of the Father” (Irlanda, 1993 – AKA En el nombre del padre) de Jim Sheridan (adaptación de dos novelas y basada en hechos reales también) podría haber dado una dirección a este cuento que se detiene para hablar de lo mismo, como si el espectador no hubiera entendido lo que pasa (en diálogos, en imágenes, en voz en off, en el futuro, en el pasado, la hermana en un psicólogo).

En tal caso, lo que pasa, no se sostiene porque no sabemos a ciencia cierta qué hacen los personajes, además de pelar cables. Le hace honor al libro donde se basó esta historia real y donde también reinan las preguntas.

La propuesta carece de algo que es la materia prima y que la podría diferenciar de las demás, no es ilusión o falta de amor, es algo que varias películas del cine argentino no quieren entender, la fuerza de una pluma. Lo mínimo que uno espera de una ópera prima es la voz del autor, que tenga el coraje de hacer propio el material, y que le otorgue la suficiente madera al protagonista porque un diálogo sin background es incongruente y no emociona, aunque es redituable cuando tienes un director de fotografía que sabe interpretar la atmósfera de las situaciones y el control de los espacios. (5/10)

espacios. (5/10)

Reseña: El juego que todos jugamos

Reseña: Laura Pacheco Mora

A pocos de ustedes, les resultará indiferente esta obra de características tan particulares y atípicas, del maestro Alejandro Jodorowsky, quien se define a sí mismo como “limpiador de sombras, ladrón de sueños, devorador de luciérnagas, y constructor de castillos en el aire”, siempre tan controversial y cuestionado, como todo artista que propone algo diferente.

Se trata de un artista polifacético, escritor, director, cineasta, actor y dramaturgo; que es además el creador de la Psicomagia y en esta ocasión, nos convoca para una reflexión personal a partir de la dramatización de su filosofía del entendimiento del inconsciente.

Esto es en realidad, una grata y liberadora invitación al “no racionalizar”, en términos de nuestros prejuicios, tabúes, miedos, presiones y mandatos sociales impuestos, e intentar un ejercicio de autoconocimiento a través de actos que nos permitan dialogar con el “lenguaje enloquecido, simbólico y onírico” de esta parte de nuestra psiquis, estableciendo así una sintonía que nos posibilita tocar puntos de traumas, inhibiciones y conflictos (de otra forma inaccesibles) para desnudarlos y sanarlos; todo esto, en un marco lúdico y dramático.

El juego que todos jugamos, es una completa y permanente crítica a esta sociedad de mentalidad cerrada y estructurada, representada por un gran cuadrado, que forma parte de la escenografía y nos espera, cambiando de color y matices; éste se irá desestructurando a lo largo de la puesta en escena, para representarnos la necesidad de romper los moldes y la rigidez de nuestros pensamientos y emociones.

El ficticio director “Ernesto”, se burla de los actores y de esta propuesta teatral desde el comienzo hasta el fin, dando a entender la poca importancia del contenido de la misma y situándonos en el “aquí y ahora”.

“La obra tiene que ser como un traje, a la medida del actor, por eso siempre fluctúa …” si tengo un teatro, actores y público, debo hacer una obra que sirva para algo” … “el espectador debe dejar el teatro sintiéndose completamente diferente” … “los actores no son solo actores, son seres humanos” e interactúan con el público, intentando llevarlo a la reflexión.

En definitiva, Jodorowsky nos recuerda que la vida es un juego, tenemos que liberar nuestra mente, cuestionarnos todos los aspectos de nuestra vida y tomar conciencia de que vivimos dentro de una jaula mental, y nos cuestiona que sucedería si nos atrevemos a dudar de todo y de todos, hasta de nosotros mismos.

La propuesta recorre todos los temas, limitaciones, prejuicios y las caretas que elegimos ponernos a diario para interactuar y ser aceptados en sociedad, sin descubrir quiénes somos realmente reprimiendo nuestra verdadera esencia.

Resulta genial la idea de introducir a un actor que hace de “no actor”, en una clara metáfora que alude a los excluidos y marginados de la sociedad. Además, debemos cuidar nuestra columna vertebral, como representación de la fuerza vital que nos sostiene y permite avanzar en nuestra vida, alimentada siempre por la necesidad y la búsqueda de aceptación.

Me llevo y le agradezco a este juego la posibilidad que nos da de experimentar la visión de que lo importante en esta obra, como en la vida misma, no son las representaciones, sino lo que estas significan.

Le pregunto a cada uno: ¿Sabemos qué significado e importancia le damos a nuestro camino y hacia dónde queremos llegar?… ¿la carrera que corremos, cada uno a su ritmo, resuena en nuestro interior?… ¿qué estamos haciendo con nuestros instantes? ¿entendemos que la vida está hecha solo de momentos? ¿Quién sos?

Esta obra, es altamente recomendable, contribuye a nuestro crecimiento, introspección y sanación.

Como dijo Jodorowsky: “Somos todos esclavos de nuestro personaje, creado primeramente por la familia, luego por la sociedad y tercero por la cultura. El camino de la transformación, es liberarse de la esclavitud. Detrás de mil máscaras, soy auténtico.”

FUNCIONES: Sábados a las 23:45hs
Teatro Regina (Av. Santa Fe 1235)
Entradas: Desde $300 en la boletería del teatro y en Plateanet

Crítica: Los vagos

Federico Fellini filmó en 1953 “Los Inútiles”, sobre las aventuras de un grupo de jóvenes cuya única finalidad en la vida era el disfrute del ocio, sin importarles nada màs. “Los Vagos” está en línea con ese relato felliniano.
Hay cientos de chicos que una vez terminada la secundaria van a los grandes centros urbanos, Buenos Aires ó Córdoba, a emprender sus estudios
universitarios. Ya instalados construyen nuevas amistades ó padecen el
aislamiento que muchas veces proponen las grandes ciudades. Es por eso que cuando pueden regresan a su ciudad de origen, en bùsqueda de sus afectos y del ritmo propio de su crianza y sus raíces culturales.

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Finales de la dècada del ´90 ( la “era de plástico” de Argentina ). Ernesto y
Paula, nacidos y criados en Misiones y novios desde hace tiempo ya, estudian
en la UBA y ya están sobre el final de sus carreras próximos a rendir sus finales. Vuelven a Misiones a visitar a parientes y amigos, antes de emprender juntos un planeado viaje a Brasil.
El reencuentro de Ernesto con sus amigos: los asados, el río, las salidas
nocturnas, el sexo y el alcohol, lo distraen de su novia Paula, y lo atrapan en ese mundillo diletante, de masculinidad ramplona y fácil, de constante autosatisfacciòn.
Esa suerte de actitud anodina, de eterno adolescente, sin comunicación casi con
su grupo familiar, desconociendo como un todo el mundo que lo rodea, el
entorno social (que el film no expone perdiéndose asì, por contraste, una lectura más sutil), muestra a los amigotes de Ernesto como niños irresponsables y egoìstas en su consecusiòn del placer.

Hay cierta falta de profundidad, de densidad en los personajes, que atenta
contra el interès que tiene el espectador por una historia que, por ser distinta a
un relato citadino, ya habìa concitado su atenciòn. Hay una apropiada elecciòn de escenarios naturales y una realización que realza el relato.
ELENCO: Agustìn Ávalos, Ana Lasta, Juan Vitale, Emmanuel Gómez, Walter

Casco, Bàrbara Hobecker
FOTOGRAFÌA: Alejo Maglio
GUIÒN y DIRECCIÒN: Gustavo Biazzi
ORIGEN: Argentina (2017)

Calificación 6/10
A. R. Belano

Crítica: 1945, un film de Ferenc Török.

Crítica: C. J Colantonio

Una joya del cine Húngaro que no es recomendable para quien no entiende el concepto de cine puro (me refiero a contar con imagen, al poco diálogo y al uso no excesivo de la música para realzar momentos). Acá te vas a encontrar con una película el estilo IDA (Polaca, Oscar 2015, B/N), una especie de Road Movie que en éste caso incurre en el camino de una carreta desde la estación del tren, pasando por un pueblo y con destino incierto (no spoiler). Aquí dos judíos ortodoxos deben atravesar este pueblo donde los habitantes temen que vengan a reclamar las propiedades que ahora tienen ellos de manera ilegal, perdidas durante la 2ª Guerra Mundial. El pueblo es sin duda la paleta teatral con que el autor eligió -con sabiduría- para que ciertos personajes clásicos como el Alcalde, el soldado, el borracho, la novia… y otros elementos que descubrirás (si eres amante del teatro clásico europeo) cobren vida y nos transporten a un lugar conocido, como necesario. La Diligencia (Stagecoach) se le parece un tanto, donde esta travesía no hace descubrir las miserias que esconden los personajes en situaciones extraordinarias. Se podría considerar a esta película como una gran parábola que esgrime aún, sobre las heridas de una Europa que sigue siendo autocrítica. Si te encuentras como “ciego en la neblina” respecto al cine húngaro, te recomiendo títulos como “On Body and Soul” (Oso de Oro, Premio Crítica FIPRESCI y Oscar a Mejor película extranjera 2018… está en Netflix), El hijo de Saúl, Las armonías de Werckmeister, White God (extraordinaria película sobre una revuelta canina).

Calificación 9/10

Crítica: A taxi driver

Crítica de A taxi driver, film que se proyecta dentro del festival HAN CINE.

Por C. J Colantonio

Quien haya visto Killing Fields (1984 – AKA Los gritos del Silencio) de Roland Joffé, su primera película y que le valió el Oscar a mejor director (luego vendría La Misión), no podrá dejar pasar desapercibidas las enormes reminiscencias. El hecho es que ambas películas se apoyan en algo fundamental que va más allá de la situación (guerras civiles) en la que los personajes se ven envueltos: su transformación a lo largo del relato. Este truco altamente efectivo, emociona y permite ciertos artilugios que a mi modo de ver son descartables. Te reirás, llorarás, te asombrará gratamente la escena de la represión y el simbólico uso del arma como el gran culpable de la violencia del ser humano, como si fueran presos de ese objeto… pero la escena de James Bond hacia el final, no hace honor a esta película. Igualmente no te decepcionará gracias a sus enormes protagónicos: Song Kang-ho (The Host) y Thomas Kretschmann (El Pianista). Es una película basada en hechos reales sobre la represión sucedida apenas unos años atrás y que fue plasmada en otras películas de este mismo país como una cicatriz difícil de cerrar (no es para menos), pero que te dejará tieso cuando hacia el final conozcas al verdadero periodista que contrasta con el cuestionado momento de hoy donde el periodismo ha perdido la credibilidad.

Calificación: 7/10

Adjuntamos días y horarios de la cartelera del festival.

Crítica: La monja

La Monja es la nueva película que forma parte del universo de El conjuro, aquel film de James Wan que cosechó gran éxito y que trajo consigo secuela y adaptaciones dentro de ese universo. La Monja fue un personaje que apareció en el segundo film , y que como en el caso de Anabelle (Aparece en la primera), fueron personajes con gran impacto , pero sin mucho desarrollo sobre su origen. En esta ocasión vemos una cinta que se asemeja más a las películas de Wan que a las de Anabelle, y que si bien resulta muy interesante en lo narrativo y lo técnico , carece de identidad propia y ya se sienten síntomas de agotamiento.

Uno de los aspectos más interesantes de la película radica en lo técnico y sus locaciones. Situado en Rumania, la historia se centra dentro de un monasterio, que luego del suicidio de una monja del lugar, un cura y una novicia se acercan para investigar el incidente. Allí vive una fuerza oscura, donde la aparición del demonio Valak, regresa para conectarse con el segundo episodio de El conjuro. A nivel técnico no tiene nada que envidiar a sus predecesoras , aunque pierden efecto los momentos de tensión al utilizar recursos ya vistos anteriormente. Parece como si el film se centrara más en tener sus escenas de tensión/sustos , que desarrollar la historia. El relato se queda a menos por ello , aunque cabe aclarar que el film entretiene , así que funciona la expansión de este universo que tiene cuerda para rato si la taquilla acompaña.

En cuanto al reparto la única que queda bien parada es Taissa Farmiga , en el que su personaje tiene algunas reminiscencias al que interpreta su hermana. Taissa tiene carisma y por ello su participación resulta destacable , al menos es la única que se destaca. Una lastima por el actor Demian Bichir, que se ve relegado a un personaje actuado en piloto automático y si bien podría haberse esperado un poco más de el.

También toca decir que tampoco es una película de orígenes, sino más bien un capítulo donde Valak (La monja) tiene un mayor protagonismo. Creo que el interés hacia la película radica en el fandom que se ha creado sobre la franquicia y el personaje. No vamos a tener grandes descubrimientos, aunque si una conexión bien lograda con el episodio de los Warren. La película entretiene , tiene sus momentos hechos para el susto, la monja de por sí sola ya es aterradora.

La monja es un nuevo capítulo de a franquicia de el conjuro, que funciona para expandir su universo con una película entretenida pero con síntomas de agotamiento. La dirección está a cargo de Corin Hardy (Los hijos del diablo) es correcta aunque desaprovecha la oportunidad de darnos un film más terrorífico y con identidad propia. Es una película que no defraudará a los fans de la saga , pero que podría haber dado más de sí misma.

Calificación 5.5/10