Por Agustín Villegas
Miente, miente, que algo quedará … Quizás.

Es innegable el hecho de que el cineasta Guillermo Del Toro es uno de los maestros de la puesta en escena. A nivel estético estamos ante una película gigante que toma la exquisitez visual de la USA de los 40′, con un reparto de lujo que colabora, gracias a su talento, en hacer brillar una película con una historia turbia que fue mal aprovechada por los escritores.
Basada en la novela de culto de William Lindsay Gresham la historia tiene como eje central la oscuridad a la que el humano puede llegar con tal de ser lo que el ego necesita, mas concretamente, las mentiras y traiciones que se usan para alcanzar un objetivo. Un errante Stanton Carlisle (Bradley Cooper) llega a una feria de pueblo en donde es contratado, en ella conoce a un matrimonio de adivinos, interpretados por Toni Collette y David Strathairn, a los cuales hace lo imposible para chorearles la formula que les permite sacarle la ficha al cliente y así lograr saber que decirles para sacarles un mango. La historia se divide en dos partes, una es el viaje de Carlisle en la feria, donde conoce a un elenco de personajes bizarros, entre los cuales está su futura esposa Molly (Rooney Mara), y la otra es en los ambientes nevados de la urbanidad de la ciudad de Buffalo. A partir de éste punto medio empiezan a surgir los verdaderos actos abyectos de nuestro perverso protagonista, ya que utiliza las habilidades de sus conocidos para estafar millonarios, todo con la ayuda de una psiquiatra de la high society interpretada por Cate Blanchett. Al reparto lo completan grosos como Willem Dafoe, Ron Perlman, Richard Jenkins, Holt McCanally y Mary Steenburgen.
La película no tiene miedo de meterse en los terrenos del psicoanálisis, el arco principal de Stan parece sacado de un ejemplo universitario sobre Freud. Tampoco se esconde a la hora de irse por terrenos oscuros, no necesitamos una trama alegre, sino una trama fuerte, y ya ésto es digno de ser alabado … Pero lamentablemente la trama no tuvo la fuerza suficiente. La producción se distrae haciendo un mundo soberbio en lo visual y vacío en lo emocional. El personaje de Cooper es tan tieso que no le creo todos los mambos que nos quieren hacer que tiene, sumando que la película dura casi dos horas y media, por lo que cuenta con un relleno injustificado y momentos vacíos que realmente me hacían mirar las luces de salida de emergencia de la sala.
A nivel actoral todos estan bien, cumplen. El problema es mas la fuerza de los personajes, ninguno es memorable. Con una trama así de fuerte se pudo haber aprovechado mucho mas en hacernos querer (u odiar, en éste caso) a los personajes que componen la historia. La estética es el plato fuerte, la fuerza del proyecto esta en lo visual, una representación romántica de esa época con un apartado visual saturado y digno de Guille y compañia. Otro elemento favorable es que no se diluyeron la oscuridad del protagonista, si bien esta mal tratado a nivel interpretativo (la producción estaba mas ocupada con los sets que con la dirección de actores se ve) las acciones del personaje nos hacen odiarlo con fuerza, y tener un personaje principal con esa templanza es algo fresco entre tantos héroes.
EL CALLEJÓN DE LAS ALMAS PERDIDAS es una película floja para los estandares de Guillermo Del Toro. Puede volverse tediosa por su duración y su carencia de rumbo, pero vale la pena ser vista por todos aquellos adictos a las puestas en escena grandiosas.
Calificación 7/10








