Reseña: Érase

Érase una vez el homo sapiens

¿Involucionamos? Es la pregunta que cada generación se hace ante las barbaries que suceden hoy en día. Guerras, fascismo, discriminacion, violencia, corrupción, crisis climática, genocidios… Parece ser un caldo de pesimismo y nos hace pensar que vivimos en una distopía, una idiocrática.



Érase una vez el hombre y érase una vez la inteligencia, el lenguaje es el puente hacia el entendimiento pero ni hablar el mismo idioma nos salva de meter la pata de manera diplomática, pero mientras podemos añadir la famosa frase de ,Marge Simpson: ‘En un momento asi solo se puede reir’.
Efectiva, vamos a reír con Érase.

»ERASE actualiza a su manera la revista que la inspiró: Érase una vez… El hombre, una versión del origen de la humanidad a la que la iglesia católica intervino durante la dictadura militar argentina combinando – hasta el delirio – creacionismo cristiano, neandertales y sapiens.
Como el origen de la humanidad pareciera partir de premisas arbitrarias, tendenciosas, ridículas y erradas». Es la sinopsis de la obra original de Mónica Cabrera, Marcos Krivocapich y Gustavo Tarrío.


Mónica Cabrera, Marcos Krivocapich, Nicolás Levín, Carolina Saade, Donna Tefa Sanguinetti y Denisse Van Der Ploeg forman parte de este histriónico elenco en esta histriónica obra. Este diverso grupo de actores, comienzan con argumentos de varios filósofos a lo largo de la historia sobre el comportamiento humano y el lenguaje; luego de esto una serie de sketchs, performance, teatro absurdo que nos sacarán varias risas además de replantear debates. La dirección de Gustavo Tarrio es enérgica, vivaz y dinámica, de él se desprenden una serie de actos que quizá no tienen nada que ver uno con otro pero que conservan el mismo fondo: El lenguaje.

La escenografía de Henser Molina es acertada para el libreto de Torria. Molina compone un circo en construcción donde los actores van a ir montando los sketches de manera manual. siendo esto ingenioso ya que se aprovecha todo el aportado de utilería. Érase es una obra divertida, ingeniosa y ocurrente, que va más allá de reconstruir una enciclopedia francesa censurada, nos lleva a dimensionar el poder del lenguaje.

Disponible los jueves a las 21 horas en el Teatro el Pueblo (Lavalle 3636) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Chongo Triste

Chongo triste se ha conectado al chat

¿Recuerdan aquella época dónde aún no existía el Messenger?
Teníamos que conectarnos en salas virtuales para hablar con gente, interactuar y encontrar contactos efímeros. Aquellos tiempos dónde no había tanta exposición y lo clandestino estaba más desarrollado.
Hoy los vínculos no han cambiado.



Antonio Villa presenta en el Teatro Nacional Cervantes su más reciente obra: Chongo triste. Una pareja homosexual está de viaje en Mendoza. Un hombre de más de cincuenta años, un escritor famoso con una ex esposa controladora igual a él, dominante y manipulador. Un joven inexpresivo 30 años menor que su pareja, misterioso, taciturno y sumiso.

Chongo triste cuenta con las participaciones de Sergio Boris, Gonzalo Bourren, Mikaela Herrera, Cristián Jensen, siendo Boris y Bourren la pareja protagonista.
Ambos componen una relación dispar y desconectada donde los sentimientos no se expresan, se exigen. La melancolía reina y también colapsa los vínculos. Alfredo Dufour es el encargado de diseñar la escena. Un estilo ochentoso colmado de detalles disco y bdsm. Un cuarto de hotel dónde se incita a la lujuria y tristeza.

Nicolás Gullini compone la música de esta película, le da un aire pesadillesco y sombrío. A su vez, Mikaela Herrera hace de trompetista en escena y Julián Piñuel de músico fuera de escena. Antonio Villa construye una puesta decadente y deprimente donde no hay amor sino costumbre y dependencia, destrato y soledad.

Chongo triste está disponible de jueves a domingo a las 21 horas en el Teatro Nacional Cervantes. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca.

Festival de Teatro Llegás: un evento con una atractiva programación que estará del 24 al 31 de octubre den diversos espacios culturales



La Revista Llegás a Buenos Aires organiza el “Festival de Teatro Llegás”. Este será del 24 al 31 de octubre y tendrá por sedes Área 623, Teatro El Extranjero, Teatro Beckett, Teatro Casa Estudio, Plaza de Mayo y Teatro El Picadero. Se podrá asistir de forma libre y gratuita a siete espectáculos reconocidos e innovadores del circuito teatral independiente porteño.





Con 18 años de trayectoria, la Revista Llegás ha cubierto distintas ramas del espectro cultural de la Ciudad de Buenos Aires. En la actualidad, se enfoca principalmente en el área de teatro. Pero además de la cobertura, en cuatro oportunidades Llegás fue promotora y organizadora de Festivales de Teatro de variado contenido (el último ocurrió en el 2021 en la Plaza Salguero en coproducción con el Teatro Vera Vera). Es decir, Llegás es medio de comunicación y también, como ya lo ha demostrado, productor de contenido. Este año no se queda atrás: del 24 al 31 de octubre en seis salas teatrales de la Capital Federal, se ofrecen siete obras del circuito de teatro independiente porteño con acceso libre y gratuito.

En relación a Llegás como agente cultural y creador de contenido, Ricardo Tamburrano, director de la revista, cuenta: “Nosotros no somos los hacedores de esas obras que intervienen en el festival, sino que las juntamos. Me parece que lo que destaca de este tipo de festival es el acceso gratuito a la cultura que es distinto a lo que vemos habitualmente: que alguien va y paga una entrada. Entonces la idea de un festival gratuito me parece que lo enaltece. El festival es como un festejo porque sí y porque todos los que hacemos Revista Llegás somos hacedores del entramado cultural, somos los que intervenimos, somos actores de este sistema de producción que tiene la Ciudad de Buenos Aires, en el cual creemos. Nos gusta atravesar y preguntarnos lo que somos, y a través de ahí surge la posibilidad y la idea de hacer un festival de teatro”.

Diversidad estética, uso de tecnología, monólogos, biodramas, espacios no convencionales, obras clásicas de la escena porteña, perspectiva de género. Así puede resumirse la variedad de propuestas escénicas que forman parte del festival. Reunir y ofrecer un abanico de espectáculos como este, de acceso libre y gratuito, fomenta el encuentro entre públicos diversos. A su vez, encontrar en un mismo evento tal variedad, permite expandir las fronteras y reflexionar sobre el quehacer artístico y la convivencia entre formas tradicionales e innovadoras de concebir “lo escénico”.

Los teatros que participan alojando las obras en sus salas, los artistas, los espectadores, la Revista Llegás, todos dan la razón de ser a esta gran fiesta teatral. El festival se plantea como puente entre la cultura y la gente. “Encuentro” es la palabra que atraviesa todo. Dice Ricardo Tamburrano al respecto: “Nuestra idea es unir todos los espectáculos de lunes a lunes y que sea una fiesta, con el festival queremos invitar a la gente y entusiasmarla en el festejo de una semana de teatro completo”.

Revista Llegás crea el espacio necesario para que el encuentro mágico del teatro se produzca. Todxs tienen la invitación para participar de esta gran fiesta.


La programación puede encontrarse en el siguiente link:

https://www.revistallegas.com.ar/seccion/teatro/nota/465/5to-festival-de-teatro-revista-llegas-
Las entradas se reservan por: http://panel.alternativateatral.com/evento2476-festival-llegas-2022-

Escribió: Micaela Steinbach

Reseña: La lección de anatomía

El cuerpo grita

Hace cincuenta años se estrenó Lección de anatomía de Carlos Mathus, obra que marcó un antes y después en la manera de hacer teatro, sobre todo en los conservadores años setenta y la posterior dictadura militar que sufrió el país.



Censurada en su momento no solo por los desnudos de cuerpo completo que presenta de los actores al inicio, sino también por los polémicos temas que toca, Lección de anatomía estuvo de manera interrumpida en cartelera hasta 20008, no solo fue presentada en Argentina sino también en Uruguay, México, Venezuela, España y Austria.

El lenguaje corporal es el transporte para comunicarnos cuando callamos, es mediante nuestro cuerpo cuando revelamos aquellos secretos que no queremos que nadie sepa, si nos desnudamos completamente, más allá de nuestras vestimentas. encontraremos el alma y lo que realmente somos, con nuestros defectos y miedos.

Antonio Leiva es el encargado de la dirección de este clásico argentino, esta vez llevado al Multitabaris para celebrar sus cincuenta años. El elenco está conformado por Luciano Heredia, Eliana Manzo, Veronica Romero, Alejo Ortiz, Omar Ponti, Valentina Cerati, Emiliano Alvarez, Hermes Molaro, Yamila Gallione, Pedro Raimondi y Javier Salas; estos actores asumen un gran compromiso y valentía al desnudarse frente al público, se despojan de pudores y prejuicios.

Lección de anatomía comprende una serie de seis historias, estas hablan de temas sensibles y humanos como la sexualidad, la exigencia social y familiar, la depresión, confianza y las difíciles relaciones entre padres e hijos. Es un ejercicio catártico.

Las luces de Stefany Briones Leyton aportan sutileza e intimidad al performance delicado perfomance de los actores, estos a su vez componen una pausada coreografía original del gran Carlos Mathus. Junto a la música original de Melina Otero y Martin Sciaccaluga, Lección de anatomía se vuelve una experiencia cercana. Leiva nos obsequia una obra clásica contada desde lo más profundo del cuerpo, un resultado donde desnudamos el alma y nuestra historia personal para poder hablar sin máscaras, siendo nosotros.

Disponible de miércoles a domingos en el Teatro Multitabaris (Corrientes 831). Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Carmen: Juventus Lyrica nos trae calidad, alegría y siempre innovación.



Carmen, de George Bizet,
libertad, potencia de vida

La Marcha del Toreador de Carmen (1875), la ópera de Bizet (1838-1875) que estrenó Juventus Lyrica el viernes 14 en el Teatro Avenida, con dirección musical de Hernán Sánchez Arteaga y puesta de Ana D´Anna y María Jaunarena, es una de esas piezas musicales llamadas a ser, como en otros tantos casos de la lírica, una flor que puede quitarse de un ramo frondoso y funcionar de manera aislada, con clara autonomía. Eso la ha vuelto una de las óperas que integran el top ten de todos los tiempos. Apenas oímos los primeros acordes ya la reconocemos. Ocurre también con coros y arias: el coro de los esclavos de Nabucco o el aria Casta diva, de Norma, por poner solo dos ejemplos. Y si bien es cierto que el gusto por ese ritmo pegadizo puede llevarnos a oír Toreador una y mil veces, no es menos cierto que también es un hilo enhebrado que va conectando distintos momentos de la ópera (se lo escucha varias veces). Eso, y la presencia de un bailaor que tiene aparición frecuente y que anticipa climas y hechos con la pura expresión del cuerpo, facilita que se perciba el conjunto objetivo y constructivo del “todo musical”, como quería Teodoro Adorno, el filósofo y músico marxista para quien la música, intraducible al lenguaje verbal y articulado, no puede ser más que una experiencia “desnuda” de sensibilidad que puja por soltar las cadenas de la mercantilización consumista y emanciparse con rasgos de autonomía del capitalismo cultural que todo lo vuelve dócil y asimilable.


Y algo de eso hay en Carmen, que cuenta con varios rasgos que la posicionan en el lugar de una ópera que esquiva la pesada consideración de una obra confirmatoria de tradiciones dominantes. Contrariamente, casi todo en ella (en la obra y en el personaje) conspiró contra lo esperable. Y si hoy se nos vuelve intolerable presenciar el crimen en escena de una mujer libre y autónoma sin la catarsis que mueve al comentario, es porque guarda, como en la novedad nunca callada que actualiza todo clásico, infinidad de sentidos para seguir pensándola, tarea que Ana D´Anna y todo el equipo que comanda desde hace casi 25 años, asumen ante cada desafío lírico que emprenden, aportando notas de particular encanto que pueden advertirse en un interés claro por la presencia siempre efectiva de notas de innovación escénica y un gran talento para que el cuerpo del que emana la voz sea también un cuerpo actoral, fresco, compositivo…, capaz de producir sentido y no limitarse a un mero ejercicio recitativo. Juventus es una fiesta, y la alegría y el entusiasmo de este enorme grupo de enamorados de la música lírica se contagia todo el tiempo a los espectadores, que disfrutamos sin pausa de un espectáculo que siempre regala notas de sorpresa.  
Hablé de comentario sobre el femicidio de esta ópera, y agrego que, en medio de la función, mi compañera de butaca, una mujer de casi 80 con quien hicimos buenas migas apenas nos sentamos y conocimos, tal vez por estar montados en la ansiedad y la alegría que abre todo espectáculo lírico, acercó sus labios a mis oídos, y sentenció esa máxima que ya es vox populi, felizmente: “Cuando una mujer dice no, es no”. Creo que en mi nombre les hablaba a todos los hombres. Tiene razón, Carmen dice “no” varias veces al pedido de clemencia, que luego troca en insistencia y tenacidad inquebrantable de Don José (Marcelo Gómez), un enorme Don José en la rampante voz de un ogro, suavizada en la cadencia por el amor de una gitana: sí, efectivamente, vemos en escena las modulaciones y matices de una voz que traduce con eficacia los vaivenes de las galerías de un alma contrariada entre esta “diabla” y la Micaela de su madre y de su tierra.


Pero Carmen ya no lo ama; es libre y se afirma en ese carácter de su pueblo sin fronteras. Obrera de cigarrería, leída por la tradición en la órbita del Don Juan, en el mito de la mujer fatal y “meridional”, asociada a la mirada de un España ancestral más extranjera que propia, aunque Prosper Mérimée, el novelista sobre el que Ludovic Halévy y Henri Meilhac escribieron el libreto, nunca haya visitado España.

Se sabe que Carmen en realidad es una obra más cercana a la Francia de la década de 1870 que a la España que oscila entre república y reacción, y que termina con la restauración borbónica de 1874. Es esa Francia que ya cuenta con grandes personajes femeninos que rozan la heterodoxia, la “herejía”, el adulterio: Emma Bovary, de Flaubert; la señora y la señorita Dufour en Une partie de campagne, de Maupassant.
Esa mirada francesa construye una constelación de majismo, gitanismo y tauromaquia: la pasión y el instinto del toro; es que Carmen morirá en su afirmación tosuda de la negación a Don José, una navarro que actualiza la oposición entre el Atlántico y el Mediterráneo, que tensiona su deseo entre una Micaela magistralmente conformada por Rocío Giordano —que grita y contorsiona en un cuerpo desesperado el clamor de su tierra, y que reclama a Don José su arraigo como hijo en la carta de su madre que le alcanza— y Carmen, la nómade, la contrabandista, la asesina, la esquiva del amor y como el amor (“L’amour est un oiseau rebelle, que nul ne peut apprivoiser, et c’est bien en vain qu’on l’appelle, s’il lui convient de refuser… L’amour est enfant de bohèmè”). Como Carmen, el amor es imprevisible y sin lógica. Se comporta como un fugitivo que escapa del territorio y del Estado, un punto de no retorno.


El cabo Don José, por el contrario, integra una fuerza de seguridad. D´Anna corporiza el control estatal no solo en los uniformes de la guardia, sino también con el desnivel en el que se encuentran con respecto al pueblo llano: están sobre tarimas o escaleras, más arriba, van muñidos de armas y conforman cercos con los que encierran a sus víctimas, la primera, Micaela. También D´Anna ha construido con solvencia el contrapunto entre ambas heroínas, cómo zigzaguean o forcejean frente al acoso de la fuerza policial: Micaela esquiva, no opone resistencia, más bien elude, a diferencia de Carmen (una muy sensual Rocío Arbizu), que enfrenta, pechea, opone resistencia, se mueve como un hábil cervatillo entre miradas y cuerpos que quieren poseerla, y cuando lo logran, sabe pergeñar ardides de bruja con encantos y seducción de Celestina, la astuta alcahueta de la gran tradición literaria española.

Este asunto pone en consideración el carácter singular, maldito, estigmatizado de la cultura gitana, que, sin embargo, recibió consideraciones alentadoras como afirmación de nomadismo y potencia de vivir, así, por lo menos, celebró el filósofo alemán Friederich Nietzsche esta obra de Bizet, de cuya representación salió montado en una estela de gozo porque retomaba el proyecto inconcluso de la obra wagneriana, el maestro con el que se había desilusionado y al que había visto por última vez de paso por Italia, después de romper todo lazo de consideración por su olvido de los valores del Canon de Bayreuth para convertirse en un “hombre que reza por las noches oraciones católicas con su mujer”. Recordemos que el proyecto de Nietzsche había encontrado en Wagner el espíritu trágico griego: lo dionisíaco y lo apolíneo, y ve en Carmen, en este sentido, una confirmación elevada de la vida y la libertad, y una continuidad de aquel proyecto. Son los años de su fuerte antigermanismo y de un acercamiento a la cultura italiana y a la francesa, es decir, al Sur, en esa síntesis con la Europa del Norte, que también replica Bizet con la España de Carmen (Navarra y Andalucía) y que retoma el proyecto de la tragedia. Otros elementos dionisíacos de Carmen son la tauromaquia, esa práctica ancestral hispánica, que expresa profundos sentidos anclados en el carácter indomable de las pulsiones humanas, y el rechazo a un arte de formas armoniosas y redentoras, y a la máquina estatal a través de la práctica del contrabando, por el cual marchan a la costa violando fronteras y aduanas, en un contexto de fuerte reafirmación de las naciones. La vitalidad y el arrojo de Carmen, que Don José intenta atajar continuamente a través de las promesas de un amor tradicional, la llevan a encontrarse con el sino trágico: el destino de muerte que lee en la tirada de cartas, junto a las muy vivaces Frasquita (Sabrina Pedreira) y Mercedes (Daniela Prado), destino en el que se afirma y reconfirma con destellos de inflexibilidad de la que se ufana (“Non! Je sais bien que c’est l’heure, je sais bien que tu me tueras; mais que je vive ou que je meure, non, non, non, je ne te céderai pas!”), toma forma escénica el dueto del ruego de José y la negativa de Carmen, que en la puesta de Juventus adquiere el ritmo de una corrida tenaz, vibrante, funesta.
Con razón ha dicho Nietzsche sobre este asunto que la obra de Bizet es breve en su felicidad, casi repentina, sin perdón, un rasgo que encuentra en la “raza” calé, en la “serenidad africana”, meridional, “morena, quemada”. Se trata no solo de un personaje que halla origen en ese continente que los europeos colonizaron y esclavizaron, sino de una obrera, una mujer de la clase trabajadora que desafía el poder estatal, las leyes del comercio, los amores carceleros, fumando a la salida del trabajo públicamente, en tiempos en que las mujeres, salvo las prostitutas, lo hacían en el ámbito privado y a hurtadillas.
La entrada de Escamilla a la plaza, en el acto final, es una verdadera fiesta. Un muy pintoresco barítono, Juan Salvador Trupia, anticipa la verdadera corrida: Carmen será la víctima, Don José clava el cuchillo al grito de “damnée”, endemoniada, lo mismo que si hubiera dicho: bruja, gitana, negra, puta. 

Diego Di Vincenzo

Reseña: Las Bestias

El animal que llevamos dentro

Nuestro lado salvaje va más allá de tener el uso de la conciencia y reconocernos, lo que nos separa de las especies de las que descendemos es solo el uso de la inteligencia. El movimiento, la expresión y las acciones a veces delatan el animal que llevamos dentro.

David Señoran entiende bien estos términos y traspola el animal hacia el hombre, lo masculino en su obra de danza interpretativa: Las bestias.



»La masculinidad y el cuerpo se entrelazan a través del movimiento y la fuerza, entendiendo masculinidad desde un punto de vista performativo, es decir, la ficcionalización del cuerpo y sus acciones que logran una emergencia del hombre frente a lo bestial y las múltiples posibilidades de ser del cuerpo en el deseo. «Las bestias» es una obra «para hombres no mansos». Así reseña su obra el dramaturgo y coreógrafo David Señoran.

Con un equipo de jóvenes bailarines conformado por Rodrigo Bonaventura, Lautaro Cianci, Lucas Coliluan, Matías Furio, Luis Garbossa, Gastón Gatti, Sergio Jardín, Cristian Katari, Arian Ortellado, Joaquín Toloza, Fernando Vera y Eduardo Virasoro; se conforma una jauría, una manada, un festín de bestias.

Desde los primeros minutos Señoran juega con el terror y seducción, le da voz a los cuerpos de sus bailarines y estos se dejan mover por las tenues pero apacibles luces de David Seiras y la tenebrosa pero melancólica música original de Alejandro Catarino. La luz y música penetra en los cuerpos de los bailarines y como si fuera un guion, éstos van a contar una historia con sus movimientos.

Erotismo, salvajismo y conmoción forman parte de la intensidad de emociones que Señoran pone en la puesta de su obra, hace de Las Bestias más allá de once bailarines tratando ser animales, once talentos mutando de cuerpo.

Disponible los viernes a las 22:30 en El portón Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034). Escribió Sebastián Arismendi.

Reseña: Del otro lado

La cena clasista

Las paredes escuchan pero también murmuran, si se diera la oportunidad de saber lo que el otro opina, se armaría el caos y caen las caretas, las paredes funcionan como separador de clases.

Un hombre come una picada con un amigo de su infancia, mientras discute sobre sus privilegios de clase, del otro lado la cocinera y el bachero hablan sobre las dificultades de tener un trabajo mal pagado. Unos se quejan de lo mucho que tienen y otros de lo poco, el mesonero irá girando el escenario y mostrando el otro lado de las cosas.

Augusto AlvarezMatías HynesDiego LeskeTomás RaimondiTeresita Rellihan y Florencia Sacchi forman parte del elenco de esta divertida comedia, la cual mediante una jugosa sátira pone en juego la lucha de clases.

Damian Kepel es el encargado de dirigir y escribir esta obra, en ella pone sus preocupaciones sobre la  brecha social y a su  vez, rompe la pared de la misma, tal cual como lo hizo Bon Joon-ho en Parasite. Lo que nos separa más que una pared, es una línea dibujada por tizas.

El mayor atractivo técnico es el escenario giratorio en 360 ° hecho por Ramiro Starosta. El escenógrafo compone con sumo detalle, una barra de restaurante caché y del otro lado, una cocina típica de cerámicos blancos y bachas de acero inoxidable. Estos dos escenarios se  pueden girar de manera rápida y oportuna con la ayuda de algún actor. Del otro lado tiene un humor ácido y punzante, el mismo nos hará reír pero por su parte nos hará decir por dentro: yo estuve de ese lado.

Disponible los miércoles a las 21 horas en el Tinglado Teatro (Mario Bravo 948). Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Bodas de sangre

La boda roja zapatea

Más allá de la poesía, Federico García Lorca era un gran dramaturgo. Hombres libres, madres posesivas, mujeres reprimidas e impulsos pasionales, son los temas frecuentes que el autor trató en sus libretos.La boda roja se zapatea, están en los tacones y los aplausos la tensión de la fiesta.



»¿Quién puede decir qué es el amor? Venimos a este mundo a destrozarnos el corazón, a enamorarnos de la persona equivocada. Bodas de sangre es una obra en transición: nada quedará en su lugar. La tragedia contemporánea sucede en medio del festejo, del rumor. El deseo es una forma de trance que no se detiene, que no tiene límites». Es la sinopsis de la adaptación de «Bodas de sangre» a cargo de Vivi Tellas y Cecilia Pavón.

María Onetto, Nicolás Goldschmidt, Miranda de la Serna, Luciano Suardi, Alfredo Staffolani, Laura Nevole, María Inés Sancerni, Claudia Cantero, Maruja Bustamante, Florencia Bergallo, Agustín Daulte, Julián Ekar, Rita Pauls, Nadia Sandrone, María Soldi, Max y Suen Mbagny Sow forman parte del elenco general de esta obra. María Onetto y Miranda de la Serna son la fuerza femenina en esta obra. Ambas actrices ejercen roles antagónicos entre sí, pero están relacionadas por un tema en común: El machismo y la opresión de la mujer. Esta opresión se manifiesta en forma de grito.

La adaptación de Vivi Tellas y Cecilia Pavón tiene una impronta femenista, esto se refleja en los intentos de la protagonista en ser libre y en el papel de las madres que decidieron hace mucho obedecer, aún así hay una gran sororidad en la historia, esto hace la visión de las dramaturgas clara y denunciante. Se ambienta en España a comienzos del siglo pasado, aún así siguen pasando estas imposiciones. La puesta en escena por Guillermo Kuitca es simple pero sorprende en un acto en particular, donde recrea la exactitud de un bosque que saldrá a relucir desde abajo. La creación de los extensos playones se asimilan a las plazas grandes de algún pueblo andaluz.

En la obra hay apasionantes números de baile flamenco, estos son coreografiados por Pablo Lugones y Eugenia Roces. Vivi Tellas hace de Bodas de sangre un espectáculo digno que reúne al público porteño con un gran clásico hispano.

Disponible de miércoles a domingos a las 20 horas en la sala Martín Coronado en el Teatro San Martín.Escribe Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Teatro Colón: Los Siete Pecados Capitales y El Castillo de Barba Azul.

Expresionismo en el Colón

En el acertado afán de exhibir piezas de ópera que en su momento significaron la vanguardia y una muestra de modernismo, el Teatro Colón nos regala dos óperas por una: Los Siete Pecados Capitales y El Castillo de Barba Azul.



Original de Kurt Weill con un libreto en alemán de Bertolt Brecht, Los Siete Pecados Capitales fue estrenada en 1933 en París. Dos hermanas llamadas Ana viajan de Berlín a Estados Unidos, durante esta larga experiencia buscando el sueño americano, caerán en los siete pecados capitales en siete ciudades. Todo esto es narrado según el punto de vista de una de ellas mientras la otra recrea los hechos.

El húngaro Béla Bartók presentó su primera y única ópera en 1911 pero recién dos décadas adelante, cobraría notoriedad tras arreglos, El Castillo de Barba Azul tiene un solo acto y libreto de Béla Balázs, poeta y amigo del compositor. La ópera está basada en el cuento del mismo nombre escrito por Charles Perrault en el siglo XVII.
Barba Azul cuenta la historia de una mujer enamorada de un conde dueño de un castillo, en su curiosidad va a exigir a su esposo que devele que hay dentro siete puertas que él conserva cerradas con llave, ella se enfrentará con una terrible sorpresa.

Ambas óperas están a cargo de los británicos Jan Latham-Koenig y Sophie Hunter, el primero en la dirección músical y la segunda se encarga de la escena.

Por un lado Jan Latham-Koenig con suma destreza, dirige a la Orquesta Estable del Colón por primera vez, en 2023 será el director musical del teatro.
El talento del británico lo ha hecho dirigir orquestas en tres continentes, siendo este año de debuts ya que además del Colón, tiene presente dirigir en Venecia, Atlanta y Dublín.

Para Sophie Hunter también es su primera vez en el Colón. Su carrera de tres décadas se basa en la dirección de obras de vanguardia y experimentales, pero también cuenta con participaciones como cantante lírica.

Para los siete pecados capitales Hunter compone una pantalla de fondo que parece ser simple y proyectada pero apenas comienza la obra, esta se irá fragmentado, puertas se abren entre medio e imágenes temporales como las ciudades y pecados capitales que anuncian los siete actos de la misma. Cuenta con imágenes estáticas que simulan ser del Hollywood de los veinte, las hermanas protagonistas de esta historia.
Hunter da dimensionalidad a esta short ópera y nos regala una puesta en escena que pasa entre lo sensual y lo misterioso, haciendo referencias al cine noir de la década de los 40.

La puesta del Castillo de Barba Azul es más sencilla pero delicada. Hunter se concentra en las visuales que supone la apertura de las siete puertas del castillo, cada una irá proyectada con un diseño audiovisual de Nina Dunn, la cual recrea una composición de fantasía medieval oscura. El diseño de luces de Jack Knowles también marca importancia en esta representación, ya que Hunter quiso representar una historia trémula y expresionista, como si saliera de una escena del Doctor Caligari, lo cual lo consigue con éxito.

Para finalizar pero no menos importante, la interpretación de la soprano Stephanie Wake-Edwards como Anna en Los Siete Pecados Capitales es increíble, aporta misterio y sensualidad, también dinamismo entre el cambio de escenas. Hannah Rudd es el complemento ideal para representar a la otra Anna, con su coreografía logra transmitir lo que la voz de Anna narra.

Károly Szemerédy y Rinat Shaham en Barba Azul integran un dúo bien compaginado ya que se adaptan a la oscuridad de la historia, hay una química incómoda pues la representación que hacen es de una pareja en un cuento de hadas de terror, ambos logran su cometido.

Los Siete Pecados Capitales y El Castillo de Barba Azul fueron presentadas desde el martes 27 de septiembre al domingo 2 de octubre en el Teatro Colón.

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Gira trunca

El pasado miércoles tuvimos la oportunidad de asistir a una de las funciones de la obra «Gira trunca». Una puesta en la que la desgracia de dos actrices itinerantes se ve incrementada tras quedarse varadas en un remoto pueblo de la Pampa húmeda. Una obra de Sandra Franzen y dirigida por Sergio Grimblat que se encuentra cargada de humor y música.

Las actrices Denise Cotton y Karen Koch interpretan a estrella y blanca, dos actrices populares de los años 40 que se encuentran varadas en un pueblo de la Pampa húmeda. La desgracia de estas mujeres no viene por sí sola, sino se debe a un conjunto de decisiones en las que terminaron confiando en la persona equivocada, con promesas de ascenso y estrellado en el arte que promulgan. Aunque no todo era por el arte y el entusiasmo de crecer artísticamente, sino también el amor, o el desamor, jugó un papel fundamental para que estas actrices terminaran en el pozo, en un lugar que nadie las reconoce y que deben luchar para ganar apenas unos centavos para poder sobrevivir.

Las actrices demuestran entre sí resentimiento, que aunque resulta la parte humorística de la obra, denota el drama personal que vive cada una de ellas. De todos modos , a pesar de aquellas discusiones, existe cierta complicidad entre ambas artistas ya que resultan ser todo lo que tienen, y son las personas que mejor entienden el pesar de la otra. Al encontrarse en un escenario del ambiente artístico, encontramos la decoración de una compañía teatral tras bambalinas. Los vestuarios, la utileria y todo lo que llevan en una gira. La música también acompaña la obra, con Claudio Riva en la guitarra, que ayuda a las actrices en algunas representaciones artísticas, y en todo el recorrido que hacen nuestras protagonistas.

Gira trunca es una obra muy interesante, con dos actrices que dan todo en el escenario y demuestran la química que existe entre ellas y sus personajes, tanto en los buenos como malos momentos. Es una puesta que nos relata el drama y tragedia de sus protagonistas, pero que su humor nos permite disfrutar esta gira trunca, con San Benito dando la sorpresa.

Gira trunca puede verse los días miércoles a las 20 horas en Teatro del pueblo, las entradas pueden adquirirse en boleterias o a través de alternativa teatral.