Reseña: Tengo arena bajo los párpados

Monstruos en las rutas

En una ruta donde los camiones solo pasan ya cuando cae el sol o cuando la inclemente noche se acerca, alguien hace dedo para seguir su viaje, en su inocencia espera que el próximo vehículo que se pare la aproxime a algún pueblo, pero este puede llevarlo a un infierno dónde la escapatoria se hace imposible.



«En el patio de una casa, en los distintos lugares en que se pueden alojar recuerdos; en los pasillos, en los baños, en el paralelo de aquel lugar figurado que destinan quienes sabemos fueron secuestradas para la explotación y la esclavitud sexual; cuerpos que pierden su peso y voluntad. Se desgaja su identidad preguntando qué significa desaparecer» Esta es la propuesta de Gabriela Amaro, Mariel Gonzalez y Leila Loforte bajo el texto de Rafael Nafal. Gabriela Amaro, Mariel Gonzalez, y Leila Laforte son las encargadas de llevar a cabo esta obra, investigar sobre la problemática de la trata de mujeres en Latinoamérica y también de dramatizarla.

Tengo arena bajo el párpado me remite a Noche de fuego (Tatiana Hueso, 2021, México), dónde las mujeres son el blanco fácil para estas redes que se dedican a secuestrarlas y explotarlas. Es un mundo hostil donde no hay salida fácil y que no reconoce fronteras. La trata de personas sigue estando y que estas actrices hayan decidido visibilizarla es digno de admirar.

Gabriela Amaro es quien dirige esta obra. Las tres actrices utilizan todos los espacios del Teatro Animal, desde el patio, las escaleras, el jardín y la sala; podemos ver cómo estas se van desplazando por el mismo, nosotros los espectadores estamos frente a frente, nos guiamos por las mismas descubriendo e imaginando el escenario.

Tengo arena bajo el párpado es una muestra cuyo potencial puede dar para más que una obra de teatro. El talento de estas actrices y su gallardía para hablar de este tema tan complejo, asi como para representar actos difíciles y arriesgados, hace que esta merezca varios aplausos.

Disponible hasta el viernes 21 de abril a las 20 horas en el Teatro Animal (Castro 561)

Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: La última Bonaparte



Por Sofía Luna Roberts

El teatro independiente nos sorprende nuevamente con propuestas que nos permiten una libre reflexión y una innovadora mirada sobre el teatro mismo. Con escritura original de Walter Ghedin, con dramaturgia y dirección de Dennis Smith, “La última Bonaparte” se hace su lugar en la sala para invitarnos a visualizar las vidas de dos mujeres tan opuestas pero tan similares al mismo tiempo. Con actuaciones de Silvia Pérez y Mauro Álvarez y con música en vivo por parte de Agustín Buquete, esta obra se presenta todos los sábados a las 20:30 hs en “El Camarín de las musas” (Mario Bravo 960).



“La última Bonaparte” es una pieza teatral en la que se mezclan las vidas de Silvia Pérez, reconocida sex symbol y actriz, con la de Marie Bonaparte, la última descendiente de Napoleón, princesa de Grecia y Dinamarca, escritora y obsesiva investigadora de su propia anorgasmia (imposibilidad de tener orgasmos). También nos encontramos con Mauro Álvarez interpretando al director de este documental que interviene, corta, saca y agrega diálogos para que Silvia se presente como actriz y como persona. Una de las interrogantes principales, que será el motor que le dará vida a esta obra, es el por qué de este deseo de Silvia Pérez de interpretar a Marie Bonaparte. Guiará el encuentro entre director y actriz permitiendo una búsqueda profunda sobre los inicios de la actriz, su infancia, sus represiones y sus deseos siempre en contraposición con la vida frígida de Marie Bonaparte.

La puesta en escena da lugar a un estudio de grabación: dos escritorios enfrentados, uno el de Silvia Pérez que brinda la voz y el cuerpo para el documental y, en el otro, el director del audiovisual quien lleva adelante las grabaciones. En el medio, nos topamos con una pantalla donde no sólo vemos, duplicado, lo que se graba ante nuestros ojos sino otros fragmentos del documental, imágenes y diálogos que requieren el doblaje de Silvia, con la voz afrancesada de Marie. La música en vivo es un acompañante excelente a la hora de ayudar a construir el sentido cómico o dramático del texto. Los momentos musicales alertan al público sobre el discurso de los personajes y nos conmueven ante la combinación de sonido y relato que puede llegar a tener múltiples niveles de reflexividad textual.

Asimismo, el espacio es intervenido por una cámara de filmación con el único objetivo de retratar el rostro en un primerísimo plano de Silvia. Es por esto que, cuando las luces se prenden, nos hallamos con una Silvia Pérez ya dividida. Por un lado está ella, en carne propia, sentada frente a Mauro, su director. Pero también está la Silvia – espejo, la que desde una pantalla se mueve idéntica a la Silvia – persona, aunque no sea la misma. Es una obra que se establece a partir de la multiplicidad, la pantalla será cómplice de muchas Silvias, pero también de muchas Maries. Tanto la mirada de la cámara como la mirada del público tienen la misión de registrar cada faceta, cada gestualidad que ella va adquiriendo a lo largo de la obra.

Dennis Smith nos invita a presenciar una apuesta que mezcla drama y absurdo, en donde el cuerpo, el deseo, el dolor y el placer son los ejes que estructuran esta indagación íntima y poderosa. Se abrirá una puerta que enlazará las vidas de estas dos mujeres que por momentos parecen ser una sola. Mauro Álvarez y el música Agustín Buquete acompañan a Pérez en esta experiencia, un docudrama que apela al lenguaje escénico, pero también a la poética de la imagen cinematográfica.

Reseña: Las Oceánicas

Por Eloy Rossen

Nuestras alfonsinas


En la sala del Morán, Delfina Colombo, Stephanie Troiano y Fabián Carrasco interpretan una pieza que transcurre a orillas del Mar del Plata, en una madrugada que mezcla la poesía con el deseo, la amistad con el amor y el amor con lo efímero de crecer.


La dramaturgia de Lucila Rubinstein reúne en el mismo escenario el fundamentalismo marxista, la prosa de Pizarnik y Storni y la estética emo para contar la historia de dos amigas porteñas que viajan a Mar del Plata porque fueron seleccionadas para un convenio de poesía. En la dimensión de ese cuarto de hotel que da al mar, Milne y Muriel juegan con las palabras y la rima para tensar todavía más ese deseo implícito entre ellas, que viene a ser interv enido por un joven empleado del hotel al que lo invitan a pasar la noche. Entre lírica y humor, “Las oceánicas” hace de este mundo catastrófico, una estrofa sincera.
La obra alude sin dudas al universo poético de Alfonsina Storni, propiamente feminista, desagradada por los hombres e internada en la melancolía constante. Las aguas de Mar del Plata parecen traer su voz al cuerpo de las jóvenes, que la reinventan dentro de las reglas e impedimentos propios de nuestra época. El olor del océano y el ritmo de las olas está presente en todo momento, desde las preguntas existenciales que Milne y Muriel se hacen hasta los bailes seductores que tienen con el joven empleado. Los eventos de esa madrugada se vuelven disparatados y filosos: un hotel donde se extravían los zapatos, un baño roto que pierda agua a cántaros, un empleado de hotel que miente sobre ser surfer. En ese ambiente tan extravagante, existe, también, un roce que se entiende como gozoso, dentro de la amistad entre las escritoras. Tal como los versos de Alejandra Pizarnik dedicados a mujeres, las adolescentes se ven obligadas a invitar a un hombre a su cuarto para poder expresarse todo lo que las palabras no llegan a significar. Entre los juegos de palabras y mensajes ocultos, por más de que alguna de las amigas salga de escena, el joven empleado se reduce a un segundo lugar, mientras la trama induce que más que amigas, ellas se saben cómplices de la otra. En una alusión a nuestras grandes poetas nacionales, “Las oceánicas” se presenta como una tierna oda a la poesía como posibilidad de otro mundo, como refugio contra los cambios del crecer, como balsa entre el devenir de las olas.


La puesta de Manuela Méndez refleja claramente la propuesta en cuanto al uso del lenguaje y de las palabras. A medida que transcurre la obra, los elementos van construyendo imágenes absurdas y estéticas: piezas de sushi entre libros de poesía, una camisa entre un teléfono a disco, latas de cerveza tiradas al lado de una bombacha rosa. En el fondo de la escena, unos telones pintados inscriben palabras y frases de colores sobre negro, interviniendo el espacio para generar una contrapropuesta llamativa, misteriosa y apeladora. Por otro lado, el vestuario se inscribe hasta en los más pequeños detalles -pines de metal en un saco, unos rodetes con gomitas de colores, buzos con hombreras y volados-, instalando ya desde el principio una identidad clara a estas personajes que protagonizan la pieza.


“Las oceánicas” se para desde la ingenuidad adolescente para contar la historia de las alfonsinas de hoy en día, intervenidas por el amor, la bronca y la búsqueda. Tomando a la poesía como motor, la obra se rige sobre la palabra y el juego para devolvernos la historia de esas poetas enamoradas, ajenas a los hombres y al tiempo que todo lo corrompe.

La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires realizará un concierto gratuito en el Auditorio Belgrano




El martes 26 de abril a las 20:00 horas, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ofrecerá un concierto gratuito en el Auditorio Belgrano en el marco del Ciclo Colón en la Ciudad. La presentación contará con la dirección musical del maestro Pablo Boggiano y la participación como solista de Horacio Massone en piccolo.

El programa musical contará con las obras Concierto para piccolo y orquesta, Op. 50 de Lowell Liebermann y Sinfonía N° 5 Si bemol mayor, D. 485 de Franz Schubert.

Las entradas serán gratuitas y se podrán retirar por la boletería del Auditorio Belgrano (Virrey Loreto 2348) a partir del domingo 24 de abril en el horario de 15 a 19 horas.

Se entregarán dos localidades por persona hasta agotar la capacidad de la sala.

La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires obtuvo dos Premios Konex de Platino como la mejor orquesta argentina de las dos últimas décadas, en 1999 y en 2009. En 2017 la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina la distinguió con el Premio “Mejor Orquesta Sinfónica Argentina” de 2016, galardón que también obtuvo en 2014 y 2012. En el año 2019 recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex en la categoría orquesta argentina. En 2021 celebró su 75° aniversario.

Programa

Lowell Liebermann
Concierto para piccolo y orquesta, Op. 50
Andante comodo
Adagio
Presto

Franz Schubert
Sinfonía N° 5 Si bemol mayor, D. 485
Allegro
Andante con moto
Menuetto. Allegro molto
Allegro vivace

Reseña: Camille, la maldita

La escultura de nuestros tiempos

Desde siempre y desde ahora, los logros científicos y artísticos de las mujeres han sido y son invisiblizados. La historia reciente se han encargado de dar a conocer y reinvidicar la trayectoria de grandes personalidades.
Camille Claudel fue una escultora francesa cuya vida fue una tragedia, en especial sus últimos 40 años. Conocida en principio por ser hermana del poeta Paul Claudel, amante de Rodin y… por loca; aunque esté último adjetivo fue simplemente fue desafiar al sistema.



«Espectáculo unipersonal sobre Camille Claudel. Una artista excepcional en un mundo oscuro y represivo, que sólo tiene reservado para ella/s un papel secundario en el que los hombres prevalecen. Camille pasó gran parte de su vida en un manicomio por querer ser escultora y vivir intensamente la creación. Su amor por August Rodin, artista de la época, casado, fue también uno de los motivos que la enfrentó a la sociedad. Camille nos deja un legado artístico fabuloso que nos hace partícipes de su mundo femenino en lucha y echa luz sobre nuestros días». Es la sinopsis del monólogo de Hugo Barcia.

Zuleika Esnal es la gran estrella de este monólogo. Se pone en la piel de Camille Claudel tal cual lo hizo Isabelle Adjani en el 1988 y Juliette Binoche en 2013. Con una intensidad avasallante e impotente, la actriz comienza arrastrándose sobre el escenario con una sábana blanca que la cubre, tal cual como un fantasma que anuncia su presencia.

En una hora Esnal atraviesa todas las emociones posibles, desde la protesta, la ironía, el llanto, desesperación y la locura. Ella hace de Camille un personaje que si bien es difícil, es imposible no empatizar. La simpleza del escenario y iluminación de Héctor Calmet es acertadal contenido dea historia. Da la sensación de soledad y encierro.

Manuel Callau es capaz de ver la visión de Barcia sobre un personaje que fue marginado por la historia y ahora se le da el honor que mereció en su época. Zuleika Esnal hace una interpretación difícil de olvidar, por la cuál estaremos hablando por un largo rato.

Disponible los lunes a las 20:30 en el Teatro El Tinglado (Mario Bravo 948) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Aire de montaña

Montaña que sana

En lo personal nunca he visitado el sur del país. Seguramente ustedes, quienes leen esta reseña ya saben cómo es. Más que fotos y testimonios, las ganas de estar en la cordillera son inimaginables. La fantasía de acampar con amigos y una fogata, las largas horas de trekking y el desconectarse de una ciudad que tanto agobia, es lo que imagino y sé que es el sur. Por suerte esta obra nos transporta a ese lugar.



«Lorena regresa a la ciudad que abandonó treinta años atrás. Su hijo, Tomás, la acompaña. Tocan timbre en la casa vecina, se reencuentra con Marina y Jorge.
Quizás, el reencuentro no es tan casual. La noche, el alcohol y los discos avanzan. El calor de los cuerpos se filtra en los recuerdos, las palabras se embriagan y todo comienza a ser una avalancha de sensaciones. Cada segundo adquiere la espesura de la eternidad. Esta noche el amor, el deseo, la vida y la muerte se contagian en cada mirada, cada brindis, cada risa, cada palabra, cada silencio, cada canción y cada foto». Es la sinopsis de la obra escrita y dirigida por Pilar Ruiz.

Carlos Portaluppi, Clarisa Korovsky, Juan Tupac Soler y María Inés Sancerni forman parte del elenco de esta obra. Bajo una escenografía conceptual y delicada, la cuál representa una casa de algún pueblo patagonico, construida con herrerías. Este espacio representa un cálido lugar de encuentro. Sin ventanas ni puertas, los actores irán de un lado a otro del escenario. Este espacio es gracias a Ariel Vaccaro. Lucia Feijoó se encarga de la iluminación la recrea a la perfección una noche del sur.

Este cuarteto de actores tienen una hermosa química para una historia que en primera instancia es tensa, llena de misterios e incertidumbre. Mediante silencios y miradas fijas, los personajes irán interactuando entre si hasta ceder ante la clara noche y el perdón del pasado. Pilar Ruiz escribe y dirige una delicada y entrañable obra donde la amistad y las estrellas fugaces australes son los protagonistas.

En Aire de Montaña las relaciones afectivas y de madre e hijo hacen enternecer al espectador sin endulzarlo, se vuelven muy humanas, haciendo que el resultado final sea transportar al espectador ante la calidez de una noche patagonica. Aire de montaña es el abrazo de la naturaleza y el perdón.

Disponible los martes a las 21 horas en el Espacio Galpón de Guevara (Guevara 326) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Instagram: cachalote94

Reseña: Dios me odia

Dios me chicanea

Todo mal cuando arranca alguna reunión y ya hay tensiones previas. Las botellas de vino van a destapar todas las verdades y chicanas. Hay que tener valor para decir la verdad disfrazada de chiste y luego justificarla
¿Qué tan descarado se puede ser?, Dios provee pero también chicanea.



«Una cena, dos parejas. Ellas hermanas, ellos amigos. Un pedido muy particular que desata las mezquindades de cada uno. Un encuentro que revela una inesperada mirada sobre los otros… y sobre si mismos». Es la sinopsis de la obra original de Victoria Sarchi. Matias Broglia, Fausto Guerra, Lourdes Invierno y Victoria Sarchi forman parte del elenco de esta comedia dramática.

Una reunión de sábado aparentemente tranquila para desconectar y reunirse con los amigos sale muy mal. Facundo Veiras es el encargado de ambientar este living mediante escaleras, sillas y mesas de madera. Una guirnalda de luces y apagones sutiles (hechos por Agustín de Martini) que van a marcar los entreactos de la obra.

Silvana Sanetta dirige a este cuarteto de actores y hace posible que el libreto de Sarchi (la cual hace un papel espléndido en esta obra) se haga realidad. Dios me odia es tensa, con una comedia incómoda llena de chicanas y reproches. Personajes realistas pero marcados por el ego y prejuicios. Dos estilos distintos de pareja que van a entreverse en puntos de quiebre. Matias Broglia tiene momentos explosivos que dejan atónito al espectador. Lourdes Invierno representa la visión liberal y actual de las parejas de hoy en día. Fausto Guerra encarna a la perfección al arquetipo de cineasta de autor y Victoria Sarchi se vuelve el personaje más centrado en la realidad.

Dios me odia es una comedia dramática con giros y tensiones interesantes bien ejecutados. Más que una prueba de que Dios nos odia, es el claro mensaje que siempre está dispuesto a tocar la llaga.

Disponible los miércoles a las 20 horas en el Teatro El pueblo (Lavalle 3636) Escribió Sebastian Arismendi para La Butaca Web.
Instagram: cachalote94

Reseña: La Mudita



Por Sofía Luna Roberts

La directora y dramaturga Irina Alonso nos presenta una obra única: “La mudita”, un unipersonal escrito, dirigido e interpretado por ella misma. Que nos abre las puertas hacia la propia reflexión sobre el paso del tiempo, la nostalgia, la familia y los amores de toda una vida. “La mudita” se presenta todos los domingos a las 16 hs en el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (Celcit) situado en la calle Moreno 431.



La obra nos sumerge al interior de una peluquería de barrio en un día domingo 14 de Julio del año 1975, en donde nos encontramos a Inés Bianco, la tía abuela de Irina Alonso. Mientras Inés empieza a limpiar y ordenar las sillas, las revistas, levanta los ruleros que están tirados en el piso y quita el polvo de las mesas, nos comienza a contar pedacitos de su vida pasada. De una manera ingeniosa Inés nos aconseja sobre la vida, nos brinda sus experiencias con el amor o con el trabajo y, al mismo tiempo, nos da tips de belleza, de maquillaje y bienestar personal. Es interesante cómo en el relato, Irina logra complementar y unificar estos polos, es un ir y venir de consejos sobre la vida y sobre peluquería en general.

“La mudita” es una obra biodramática que da lugar a una historia tabú. Inés comienza a tener voz y habla que a través de una forma sutil, nos cuenta algunos hechos de violencia que sufrió por quien era su marido. En el interín intenta trabajar en su peluquería, atender a sus clientas habituales y es así como conoceremos su filosofía de la pulcritud, un refugio para mantenerse en pie a base de estudios de peluquería por correspondencia, nos muestra las revistas femeninas de la época y también nos invita a escuchar canciones significativas para ella en la radio. Pero los recuerdos, las emociones escondidas y la profunda tristeza empiezan a cobrar peso y, de esta manera, Inés pronunciará por primera vez la verdadera historia de su vida.

La escenografía nos brinda un espacio muy reconfortante para la trágica historia que vamos a escuchar. La peluquería se encuentra muy bien ambientada en los años ‘70, tanto las notas de las revistas que Inés nos lee, como los productos de belleza que pone sobre la mesa en forma de exhibición. La vestimenta es impecable, acorde a los colores brillantes y llamativos del espacio y, no hay que dejar de lado, la estupenda actuación de Irina Alonso. La interpretación de una historia tan familiar y conocida permitió un desplazamiento tanto en el espacio como en el personaje que deja a la audiencia con deseos de más. Logra generar una empatía muy directa con el público a través de chistes de la época, íntimos pensamientos de Inés sobre ciertas formalidades del trabajo o del amor, en donde el humor nunca faltó para que el relato sea más dinámico y ligero ante la escucha de los espectadores.

La directora nos invita a visualizar una obra basada en hechos reales, basada en su propia historia de familia y nos revela los secretos que sus ancestros se guardaron por tantos años y le prohibieron volver a hablar de ello. “La mudita” cobra vida en esta sala mostrándonos el valor y coraje, la constante lucha por la verdad y el deseo interrumpido del reencuentro con su más preciada persona.

Reseña: Cocinando con Elisa

Cocina perversa

La cocina de alta categoría siempre ha tenido fama de hostil, más allá del cliché del/la típico/a chef principal, lo que se cocina puede ser un caldo de secretos, oscuridad e injusticias.
Somos lo que comemos y nos comportamos por como cocinamos, ¿Sabemos la receta de quién somos o alguien más nos la dicta?, sea en una cocina actual o una del siglo XXI siempre estará una Elisa.



«En una cocina de estancia, se establece un extraño y siniestro vínculo entre una cocinera Nicole, y su ayudante Elisa. Mientras la inexperiencia de Elisa se hace cada vez más notable y su ingenuidad y juventud invaden la tradicional cocina, Nicole inicia una secuencia de maltratos y sadismo que tornará el aprendizaje de su ayudante en una tortura.
A través de la metáfora culinaria y la intertextualidad esta obra alude a los mecanismos de violencia represiva implementados durante la dictadura». Es la sinopsis de la obra original de Lucia Laragione, la cual le fue otorgada el premio María Teresa de León en 1994, estresandose en Madrid y Buenos Aires en ese año, exhibida nuevamente en el Teatro Beckett.

Luciana Procaccini y Gabriela Villalonga son las protagonistas de esta tragicomedia. Bajo una interpretación histriónica, ambas actrices serán polos opuestos en esta cocina, podrán congeniar mediante alt alta cocina francesa, más allá que establecer un rol jefa de cocina y cocinera, sus historias se van a entrelazar.

Luciana Proccini interpreta a una inocente Elisa, algo despistada en la cocina entre medio de recetas en francés que intentará recordar. Gabriela Villalonge será la mademoiselle Nicole, una exigente y estambrotica mujer abnegada y dedicada a la cocina del monsieur. Alejandro Mateo con su meticulosa escenografía recrea esta cocina sin geografía clara, con una precisión muy definida, con una amplia utilería, la cual recuerda al viejo teatro. Fernando Chacoma por su lado aportará con su diseño de iluminación cargado de sombras, un ambiente lugubre que junto a la música de Martin Pavlovsky, van a remitir a un filme noventero de terror.

Mariana Giovine dirige esta obra de una manera audaz, las actrices estarán compenetradas entre si, el ritmo se mantiene y la tensión aumenta, se aprovecha el uso de materiales y el espacio. Giovine lleva a Elisa cocinar una buena oferta teatral para un sábado por la tarde.
Cocinando con Elisa es una deliciosa obra de tarde sabatina cuyo texto podrá degustarse y disfrutarse.

Disponible los sábados a las 18:30 en el Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web
Instagram: cachalote94

Reseña: Tres



Por Sofía Luna Roberts

¿Qué más interesante que hablar sobre las relaciones actuales y lo tóxicas que se pueden volver con el tiempo sin darnos cuenta? De eso es lo que Pablo Bellocchio escribe en esta nueva pieza teatral “Tres”, dirigida por Antonela Scatolini Rossi y protagonizada por Gastón Cocchiarale, Pedro Risi, Mariana Blanco Vitorero y Lara Crespo. “Tres” los espera todos los viernes a las 20:30 hs en las salas de El Método Kairós (El Salvador 4530).



La obra nos traslada al living en donde la pareja de Mario y Belén conviven. Ahí mismo también se encuentra Danilo, el hermano de Belén, que da comienzo a la obra a partir del relato de su más reciente separación y lo traumático que fue para él. El verdadero conflicto comienza cuando aparece Paula, amiga de la facultad de Belén, ya que se chocan dos mundos más bien opuestos en una misma habitación. La escena logra una armonía imponente gracias a la llamativa escenografía usada debido a que los colores brillantes y los muebles modernos adornan con su mejor estilo toda la sala. También es interesante la vestimenta que los personajes llevan puesto, fiel a un carácter monocromático que combinan de una manera equilibrada con la escenografía que ocupan.

A partir de aquí, “Tres” se caracteriza por ser una comedia que pone sobre la mesa un sinfín de mecanismos naturalizados dentro de una pareja. Cuestionando los conceptos de amor pasional y romántico que todo lo puede pero que en realidad enmascaran un machismo, o mejor dicho, un micromachismo y violencia que difícilmente es posible de visualizar. Los personajes comienzan a interpretar en escena estas formas de rebajar la opinión del otro y del maltrato indirecto hacia tu pareja de una manera sutil pero punzante. Se pueden presenciar tensiones, confusiones y revelaciones que obligan al espectador a no despegarse del asiento en la espera del siguiente acto.

La obra trata temas en donde todos nos podemos sentir identificados, tales como: las separaciones, los vínculos abusivos y tóxicos que no dejan respirar, pensar, ni visualizar la realidad asfixiante en la que convives con tu pareja. La ceguera, los engaños y el reinado eterno del miedo y la sumisión son puntos de inflexión que nos hacen pensar y cuestionar la realidad que habitamos. También nos muestran las nuevas formas de comunicarnos a través del whatsapp, del famoso “sexting” y el uso persistente de vocabularios modernos e inclusivos. Gracias a esto, logran una completa empatía con el público ya que la ausencia de límites con respecto al vocabulario permite al espectador relajarse y poder disfrutar, desde el humor, el viaje que la obra nos ofrece.

En un momento social de deconstrucción constante, “Tres” nos abre terreno y nos ayuda a no confundir el amor con la violencia a la hora de vincularnos con el otro. Los personajes nos llevan a seguir cuestionándonos las distintas formas en la que estos dos conceptos se pueden confundir y mezclar. Nos ayuda a abrir los ojos y a tener como primera opción el valor hacia uno mismo ante situaciones abusivas ya que sino, nos pueden marcar por el resto de nuestras vidas.