Crítica: La Lechuga

Por Leandro Bres

«La lechuga» es una obra escrita en Venezuela por César Sierra, y en este caso, adaptada por Juan Paya. Es una comedia negra, cuyo argumento gira en torno a los 3 hermanos Martinez, Virginia, Victor y Vinicio. Su padre está hace 9 años en estado vegetativo, viviendo en la casa de Virginia (Sabrina Carballo) y su marido (Juan Paya). Estos, cansados de ser los responsables del cuidado del hombre anuncian, en la reunión del cumpleaños del padre, que a partir de ese día, no seguirán alojándolo en su casa. Por lo tanto, alguno de los dos hermanos de virginia deberá responsabilizarse por él. Víctor (Santiago Mallarino), espera el quinto hijo junto a su esposa Dora (Julieta Granja, quién interpreta en este caso a una mujer presentada como una ignorante y bruta del conurbano bonaerense). El otro hermano, Vinicio, es un homosexual afeminado e histérico que manifiesta apenas poder hacerse cargo de sí mismo, además de insinuar que el cuidado de su padre interrumpiría su agitada vida sexual.

Entonces ya nadie quiere hacerse cargo del padre en estado vegetativo, y los conflictos y las diferencias entre hermanos se acentúan hasta explotar en escena.

En la puesta en escena en el teatro multiescena, a través de personajes estereotipados, se abordan temas como lo normal y lo “anormal”, lo que está «bien» y lo que está «mal», y se manifiesta en los vínculos la intolerancia y la burla al diferente.

La lechuga es una comedia con un humor ácido, carácterístico de la obras de Juan Paya (“La madre que los parió” y “Salvajes”) donde no se termina de comprender si se rien con, o de la otra persona que es diferente.

Las actuaciones son dispares: algunos personajes están construidos en un código realista (los dueños de casa, quienes tienen una buena posición económica y cargos políticos). Mientras que otros, resultan una caricatura, una sátira de ciertos estereotipos (el homosexual afeminado e histérico, la mujer embarazada por quinta vez con errores para hablar que vive en el conurbano)

Nicolás Maiqués (Vinicio) se destaca desde que entra a escena hasta que termina la obra. Es innegable su capacidad actoral y su habilidad para la comedia. Con su desparpajo y creatividad sorprende tanto a espectadores como a sus propios compañeros, por momentos, copando la escena.

Sabrina Carballo se destaca es su momento trágico, luego de descubrir la verdadera cara de sus hermanos y su actuación se torna conmovedora.

La adaptación de Juan Paya busca contextualizar la obra en la idiosincrasia argentina, y deja (a mí modo se ver) en un segundo plano lo argumental, para destacar en chistes y pasos de comedia situaciones vinculadas a la crisis económica, el aumento de impuestos y servicios, y la diferencia de clases sociales. También lo hacen con cuestiones relacionadas a la violencia de género, la campaña contra la despenalización del aborto, el #niunamenos y el feminismo.

Pueden ver la lechuga, en el teatro multiescena (Av. Corrientes 1764) Viernes, Sábados y Domingos 22hs.

Crítica: La Savia

Por Leandro Bres

Elsa (Mirta Busnelli) es una mujer amante de las plantas y de los libros. Una lectora, devenida en escritora; una lectora que no quiere olvidar, y empieza a escribir. Comienza la obra y vemos en escena un dispositivo escenográfico que se impone a la vista: un recorte en el espacio escénico a través de plantas de todo tipo y tamaño, en el centro un escritorio con una lámpara y un lapicero, y sobre el fondo y laterales, bibliotecas llenas de libros y más plantas. Parece ser un estudio en la casa de Elsa, quien en soledad, comienza narrando su historia le da vida. Un joven corredor (Agustín García Moreno) pasa por delante y a partir de una conversación, entablan una simpática amistad. Una empleada doméstica joven (Constanza Herrera) con quien intercambia visiones de la vida y diferencias generacionales, la acompaña en su viaje de recuerdos. Una subtrama de amor entre el corredor y la empleada, parece ser guionada por Elsa; quizá es la creadora que mueve los hilos de estas historias.

A lo largo de la obra aparecen en escena otros personajes, producto del recuerdo (o quizá de la imaginación) de Elsa, como sus hijos, su ex marido, (también interpretado por los jóvenes actores) en un código que rompe el realismo de la escena.Por momentos la obra se torna surrealista, con un clima onírico y mágico. Nos sorprende proponiendo nuevas posibilidades, cuando creemos que nada de lo que vemos puede cambiar. Entonces muta, y nos invita a seguir ese viaje de los recuerdos y la imaginación de Elsa.

Esta obra escrita y dirigida por Ignacio Sanches Mestre, está cargada de imágenes muy potentes que nos invitan a viajar junto a Elsa y compañía, sin movernos de la butaca. Nos transporta a su pasado, nos invita a bucear en sus recuerdos y fantasías.

La palabra “sutileza” la describe a la perfección: sin grandes pretensiones argumentales ni actorales , logra construir lo íntimo y sensible de una forma sencilla y muy efectiva. El humor invade por momentos la escena sin buscarlo, creando momentos muy genuinos.

La actuación de Mirta Busnelli resulta entrañable. Con una naturalidad y absoluto compromiso en lo que construye en escena, comanda la escena con una energía suave y potente a la vez. La joven actriz Constanza Herrera, y el joven actor Agustín García Moreno, la acompañan a la perfección, y también logran momentos brillantes y genuinos.

Absolutamente destacable el diseño escenográfico de Laura Copertino, que logró delimitar el espacio escénico construyendo un universo mágico y a la vez posible. La iluminación diseñada por David Seldes, tiene detalles desde el interior de la escena (pequeños foquitos de colores, lámparas de escritorio y de pié) que aportan al espectáculo un cambio de clima que acompaña a la perfección cada momento.

Este espectáculo con más de 60 funciones, comenzó su cuarta temporada, dentro del ciclo “verano off en el met” (Teatro Metropólitan Sura). Fué estrenado en abril de 2017 producido por el TNA ( Teatro Nacional Argentino -Teatro Cervantes) y desde entonces, pasó por los tres circuitos: el “oficial”, el independiente/circuito off (haciendo funciones en Santos 4040) y actualmente pisa la calle Corrientes para iniciar esta temporada dentro del circuito comercial.

También formará parte del FIBA (Festival Internacional de Buenos Aires) con funciones los días 25/1 y 1/2.

Pueden ver LA SAVIA, los sábados 20.30hs en el Teatro Metropolitan Sura, Av. Corrientes 1343. (CABA)

¡No se la pierdan!

De Ignacio Sánchez Mestre

Con Mirta Busnelli, Agustín García Moreno y Constanza Herrera

Foto: Ignacio Coló

Diseño gráfico: Caro Tana

Asistente de Iluminación: Facundo David

Asistente de vestuario: Ailén Zoe Monzón

Asistente de escenografía: Miranda Pauls

Arreglo musical: Facundo Mazzota

Diseño de sonido: Tomás Mesa Llauradó

Iluminación: David Seldes

Vestuario: Lara Sol Gaudini

Escenografía: Laura Copertino

Asistente en escena: Julián Giménez Zapiola

Asistente de dirección: Tomás Mesa Llauradó

Producción: María La Greca

Dirección: Ignacio Sánchez Mestre

La Savia es un espectáculo producido por el Teatro Nacional Argentino – Teatro Cervantes. Su estreno tuvo lugar en la sala Luisa Vehil, en 2017.

Análisis: Untitled Goose Game para Xbox One

Untitled Goose Game fue uno de los indies que más lograron destacarse en el 2019 desde su llegada a PC y posteriormente a consolas. Se trata de un juego en el que debes controlar a un ganso con el que debes hacer estragos por dónde pases. A simple vista es una premisa un tanto absurda, pero que en la práctica, cuenta con una jugabilidad sumamente divertida dónde el caos será la mejor experiencia del juego.

Creo que muchos deben conocer la fama que tienen los gansos en su relación con las personas, y también seguramente a algunos les ha tocado correr debido a sus perseguidas. Básicamente es la premisa de este juego de ganso sin título, lo que debemos hacer es ser un ganso que no hace otra cosa más que trollear a la gente que habita en el juego, y aunque parezca un poco bobo, es jodidamente divertido. Tenemos cuatro áreas determinadas, en la que debemos cumplir con una serie de tarea , en la que básicamente toca molestar a la gente de un pequeño pueblo. Tareas tan sencillas como tirar un rastrillo al río, robar un bote de juguete, entre otras cosas, sirven para generar el caos que se inicia en el pueblo por culpa de este ganso. Aquí el sigilo es lo que predomina en la parte de la jugabilidad, donde el proceso y sus consecuencias resultan sumamente divertidas. Capaz lo único que se echa de menos, es que el título tiene una corta duración, y si se quedan enganchados como su servidor, es un juego que te puedes terminar en el día con el uso de unas cuantas horas. El título requiere una dosis de estrategia, algunas misiones pueden requerir una inversión de tiempo y pensar bien los pasos que se van a realizar, pero que afortunadamente siempre hay alguna solución. Lo bueno es que en el juego no hay una forma de morir o perder la partida, simplemente si no cumples con las tareas que necesitas hacer , terminas siendo descubierto por las personas del pueblo, y si, te echarán a patadas de ahí. Pero con ello todo vuelve a una normalidad para que puedas cumplir con tus tareas y seguir adelante con tus fechorías.

En cuanto al apartado visual, toca decir que si bien cuenta estilo gráfico un tanto simplista, su acabado resulta de lo más encantador. Con una animación que cuenta con detalles minimalista en el diseño de personajes , nos muestra un colorido que fluye muy bien con la propuesta. El juego es una aventura ágil y divertida, dónde debemos pasear por el pueblo y hacer cosas a nuestra manera, siempre siendo un ganso medio rebelde. La cámara acompaña a la fluidez que mantiene su jugabilidad, también está la posibilidad de realizar zoom y desenfoques que son útiles en la resolución de tareas, y que todo llega a verse realmente bien. El sonido es un factor muy importante en Untitled Goose Game, si bien su fuerte no es la banda sonora (Que está bien lograda). Este mantiene unos efectos de sonido muy interesante en los momentos que el protagonista realiza sus gansadas, o cuando se está por ser descubierto, con un sonido de piano que aumenta su intensidad cuando el peligro es mayor.

Untitled Goose Game es un juego sumamente entretenido, también una experiencia que si bien es corta, resulta muy satisfactoria si te gustan las travesuras. Con un buen acabado artístico y un gameplay que se siente fluido y bastante entretenido, Untitled Goose Game es uno de los indies que más se han destacado en el 2019, con una propuesta simple y bastante graciosa.

Calificación 9/10

Crítica: Jumanji: El siguiente nivel

Por Agustín Villegas

La era del riesgo nulo en Hollywood.

En el 2017 salió ‘JUMANJI: WELCOME TO THE JUNGLE’, una película situada en el mismo universo que la ‘JUMANJI’ de Robin Williams pero con un enfoque mucho mas contemporáneo, ahora el juego de mesa es un videojuego. La idea fue creativa y la película gusto bastante entre el publico normal y los fans de la JUMANJI noventera. La idea contaba con la escencia de la original pero tratada desde un punto de vista mucho muy distinto. Ésta tercera entrega lamentablemente se limita a ir por lo seguro, remakear la película en un entorno un poco mas grande.

En esta ocasión la historia se centra en la busqueda de Spencer (Alex Wolff), quien tras haber entrado en un estado depresivo producto de darse cuenta que la realidad apesta se mete en el Jumanji solito para tener algo por lo que luchar. La trama en vez de enfocarse a full en esto gasta tiempo en la amistad entre Eddie Giplin (Danny DeVito) y Milo Walker (Danny Glover), dos ancianos que tras años de distanciamiento se reencuentran con fines que, si les dijese, sería spoiler. Estos personajes tienen una interesante conexión con el juego, y toda esta trama se trastabilla con el hecho de que la busqueda del protagonista de la peli anterior.

Lo mas interesante de esta entrega es que, al intercambiar de personajes dentro del juego, los actores Dwayne Johnson, Jack Black, Kevin Hart y Karen Gilligan tienen un rango muy amplio para divertirse actuando. Johnson y Hart son los avatares de los viejitos, lo cual es divertido al principio pero cansa debido al abuso de chistes de abuelos puestos por los guionistas, mientras que Black brilla siendo el avatar de una jovencita. El contraste entre la realidad y lo que son dentro del juego es lo que mejor funciona dentro de esta película.

Las escenas de acción son la personificación de la palabra GENÉRICO. A medida que la película va pasando cada vez se ven mas iguales, y si a esto se le suma que ver a La Roca siempre con el mismo look en todas las películas contemporaneas de Hollywood habidas y por haber esto se torna una experiencia algo repetitiva. El estilo de CGI lo vimos mil veces en otras películas y perdonenme pero no me voy a conformar con pensar que es lo que es, se supone que no tiene que ser siempre lo mismo. A la primera se lo perdonamos porque innovo, y el resultado en relación espectativa / posibilidad de fracaso fue mas que positivo, se conservo la esencia de la original con nuevas ideas cocinadas para el público actual, mientras que ésta nueva se queda en la zona de confort que hizo de la anterior una idea fresca. Aunque pensadolo bien … ¿la de 2017 fue buena porque es buena o fue buena porque esperabamos algo muy malo? Tema para otro día.

El resto del cast tiene la ventaja de que se los dejo divertirse en sus papeles. Awkwafina, Nick Jonas y Rory McKann tuvieron libertad de hacer lo que querían en sus personajes y por este motivo creo que el cast es de lo mejorcito de este refrito.

‘JUMANJI: EL SIGUIENTE NIVEL’ es una película familiar que será recordada solo como un DLC de la verdadera continuación de la ‘JUMANJI’ original.

Crítica: Bacurau

Por Bruno Glas

Bacurau abre con una escena llamativa y poderosa, de las que captan de inmediato nuestra atención: un grupo de gente que lleva a cabo el entierro ceremonial de la matriarca de su pueblo. Con seriedad, pero sin perder el humor, Mendonça Filho nos ubica en el tiempo y espacio del filme. Al mismo tiempo, va dibujando de a poco el perfil de varios de los personajes del lugar.

Esta construcción resulta virtuosa en tanto muestra del universo del filme, casi enteramente con imágenes y sin una palabra de más. El destino de la película supone una geografía imaginaria. En otro momento, el maestro del pueblo trata de enseñarles a los chicos de la escuela la ubicación precisa del pueblo. Al no poder encontrarla en el mapa de su tablet, opta por mostrarles uno tradicional, que de tan rudimentario no parece real. Esta creación de un lugar posible que Bacurau supone, se cae a pedazos con la aparición de un grupo comando estadounidense que pretende invadir el terreno.

El realizador parece haber querido contar varias películas: por un lado, la del retrato de un pueblo y sus habitantes, como si se tratara de un fresco; otra, una película que muestre la invasión y ataque del enemigo extranjero contra este mismo pueblo, con una estética más o menos miserabilista; finalmente, una película “de género”, que remite sólo de manera superficial al western, a la ciencia ficción y al gore. Si de estas tres, apenas sí funciona la primera, es porque el cambio de tono impide al filme tomar una forma coherente. No se trata de jugar con lo imprevisible y las expectativas, sino de tener la capacidad de mantenerse constante. Y Bacurau exhibe más de lo que sugiere, por eso sus costuras saltan a la vista con el cambio de un estilo a otro, renunciando a cualquier fluidez narrativa. La aparición misteriosa de un plato volador tipo ovni, que más tarde revela su funcionamiento, es tan poco sutil en su valor alegórico como la gruesa caracterización de los invasores gringos: sádicos, impiadosos y frívolos, frente a las virtudes de los nativos. Para que esto nos quede claro, Mendonça Filho no duda en mostrar las atrocidades que los primeros son capaces de llevar a cabo (cómo se explica, si no, el asesinato de ese nene que jugaba de noche, o los dos soldados que cogen después de matar). Sólo así se justificaría el contraataque brutal de los nativos, que el filme muestra de manera gozosa. El problema es que ese desenfado resulta incoherente con el desarrollo anterior de todo lo ocurrido. No hay, entonces, ni un compromiso fuerte con la sobriedad narrativa, ni con el exceso del gran espectáculo.

Por lo que vemos en el tercer acto, Mendonça Filho tiene muy en claro dónde se ubica a nivel ético con Bacurau. Pero su defensa de los valores del pueblo quedó perdida, en medio de una estética de la esquizofrenia.

Calificación: 4/10

Crítica: Cats

Luego de filmar la versión cinematográfica de Les Miserables, el director Tom Hooper se embarca en la difícil tarea de adaptar uno de los musicales compuesto por Andrew Lloyd Webber , Cats. En nuestro país, la película llegó luego del estreno en Estados Unidos y otros países, donde el film fue realmente vapuleado por la crítica, colocándolo como uno de los peores films del año (estrenó a finales del 2019). Si bien no es el gran desastre cinematográfico (Al menos es mejor que el esperpento de Los Ángeles de Charlie) pero aún así estamos ante una película decepcionante debido a la dificultad de adaptar la obra musical a un carácter cinematográfico, además de fallos en sus aspectos técnicos y en el propio cast.

Quizá en el caso de les miserables, la cosa resultó mucho más airosa, ya que se trataba de un relato más apegado a la realidad, o al menos relacionado a un momento histórico, además de que es un producto diferente más allá de su propuesta musical. La cuestión es que en Cats, básicamente los personajes son humanos representando a gatos, algo muy parecido como cuando las personas hacían de monos en el planeta de los simios, como para hacerse una imagen. Si bien en la puesta musical, los actores subían a escena como gatos con el uso de vestuario y maquillaje, en este caso se usan actores pero también empleando el CGI para llegar a la forma gatuna. Quizá esta es una de las grandes fallas de la película, porque no logra darnos una imagen precisa de nos quieren vender como personajes, dando una realidad muy difusa entre la cara de los actores y su desproporción con lo creado por computadora, además de que en los actores secundarios se les nota la falta de ganas en los diseños . Lo que también llega a fallar, es la forma en que intentan trasladar el lenguaje musical al cinematográfico, ya que tenemos momentos que cuentan con interesantes coreografías, pero que la cámara se pierde enfocando primeros planos cuando lo que realmente importa es todo el ensamble. Vayamos al grano, la propuesta es buena, sobre todo por la música de Andrew Lloyd Webber y parte de su cast que es atractivo, lo que falla es la adaptación y hace que todo su conjunto llegué a verse borroso.

En cuanto a los actores , tenemos algunas participaciones bien logradas como otras que son realmente un bochorno. Una de las actrices que salen mejor paradas es Judi Dench, con un personaje un tanto espiritual, y que brinda sus buenos momentos como jueza del concurso que se lleva a cabo para lograr ir a una especie de Edén. Y aunque la protagonista (Francesca Hayward) mantenga la misma expresión durante casi todo el metraje, no se lleva la atención por see lo peor del film en cuanto a lo actoral. Rebel Wilson nos da un personaje totalmente tedioso, con escenas que son ampliamente aburridas y técnicamente espantosas (Véase el número de las cucarachas cantando) , un Ian Mckellen que se merece algo más que ponerse a lamer un tarro de leche , y a Idris Elba, quien dejó de lado la irrealidad de Marvel para interpretar con escaso carisma a un gato villano (…?)

Parece que lo que digo sobre la película son todas cosas realmente terribles, pero aún así debo admitir que en lo personal la terminé disfrutando. Su música y el contexto de su historia con los gatos, que aunque no cuente con un hilo conductor preciso, resulta bastante atractiva , al menos para acercarse a la obra original de Webber. Además la mítica canción Memory, mantiene casi la misma potencia y emoción que se tienen en la obra, destacando la labor de Jennifer Hudson en los minutos que aparece. También hay una pequeña participación de Taylor Swift, que si bien su número musical es bastante agradable, solo funciona para agregar una canción original al film para llevarla a entregas de premios, aunque también ese fue un intento fallido.

Cats no es el gran desastre del año, de este o el anterior, depende de cómo lo queramos ver. Sino más bien es una adaptación fallida de un musical complejo. A aquellos que se han acercado al musical anteriormente, se van a encontrar con algo interesante pero que no logra transmitir la misma escencia que lo ha hecho en las tablas. La música del gran Andrew Lloyd Webber cumple, sobre todo en su canción más famosa, pero su paso por el cine queda en la decepción, y por momentos en la vergüenza ajena.

Calificación 5/10

Crítica: Bacurau

Por María Lassalle

Al pueblo brasileño de Bacurau le cortan la llegada del agua, no para de recibir ataúdes y deja de aparecer en el mapa. Situaciones extrañas y peligrosas obligarán a la unión de sus pocos habitantes para subsistir, todo depende de si quieren vivir o morir…

El film Bacurau (2019) dirigido por Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles este año obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes. Trata un tema que es no sólo políticamente fuerte en la actualidad sino también en el cine latinoamericano desde hace unos cuantos años: la manipulación del pueblo latinoamericano por manos estadounidenses. Aunque su distintivo en esta ficción son los rasgos fantásticos y, podría decirse, de cacería gamer.

El primer plano de la película nos ubica en el territorio brasileño y un cartel da las coordenadas temporales “dentro de unos años”. Así, ubicada en un futuro próximo, la historia comienza en un pueblo azotado por la muerte de una importante integrante. Sumado a esto, el corte de la llegada de agua al pueblo, el alcalde que no ayuda en nada y los problemas de abastecimiento, tienen a todos muy preocupados.

Llega Teresa (Bárbara Colen), nieta de la fallecida Carmelita e hija del maestro Plinio (Wilson Rabelo), y trae remedios al pueblo. La médica Dominga (Sonia Braga, famosa por protagonizar en 1985 El beso de la mujer araña) es quien explica a todos que los remedios recibidos por el alcalde no sirven para los tipos de problemas que pueden tener ahí y además que los alimentos recibidos están todos vencidos. Pacote (Thomas Aquino) es quien va a buscar a Lunga (Silvero Pereira) quien, anteriormente perseguido, se pondrá al frente de la resistencia popular del pueblo de Bacurau.

Paralelamente, un grupo de estadounidenses y su líder alemán Michael (Udo Kier) instalados en una casa cercana, muestran altos índices de fanatismo por las armas y un desequilibrio mental que se irá dando a conocer gradualmente. Y es que su plan es jugar (por puntos) a una cacería real, es decir, una cacería humana, pues se creen “blancos” y “mejores” (¿a qué nos hace acordar esto?) y el tablero de juego es el pueblo de Bacurau y su gente. La complicidad viene del sistema polìtico, ni más ni menos, que del propio alcalde del pueblo al que no le importa en lo más mínimo su gente. Éste facilita el alborotamiento dejando sin agua al lugar y dando riendo suelta a los cazadores para que desarrollen su táctica de juego. El miedo y el desconcierto se van instalando.

La estética del film mezcla fantásticamente a un pueblo perdido en el tiempo y el espacio con la tecnología de un dron-ovni que los vigila, la tablet del maestro para dar clases (y en la que comprueba que Bacurau ya no figura en el mapa), motociclistas con sus motos y trajes especiales, y la utilización por todos de teléfonos celulares. De hecho, la anulación de la señal telefónica en el pueblo es de los últimos recursos antes de que los gamers comiencen con la cacería.

En definitiva,es la unión popular, eso sí bajo efectos de una droga psicotrópica, quien se enfrenta a estos cazadores en una cruel batalla de escopetazos y balaceras. Incluso colabora la aparición del espíritu de la recientemente difunta Carmelita. La redención llega a Bacurau tras el exilio de la figura política al mando, el alcalde.

La historia se sitúa al oeste del estado de Pernambuco pero el pueblo Bacurau no existe en verdad, entonces podríamos hacer una lectura de ese lugar como cualquier lugar brasileño o latinoamericano, y exceptuando los detalles fantasiosos y en extremo crueles y salvajes, cualquier parecido a nuestra realidad política cercana es pura coincidencia…

Calificación: 8.5/10

Análisis: Shovel Knight: King Of Cards para Nintendo Switch

A esta altura ya todos conocemos lo que fue el videojuego Shovel Knight en la industria de los videojuegos. Se trata de un indie que fue financiado a través de Kickstarter y que logró cosechar un éxito bastante notable. Luego de ese éxito, la compañía Yacht Club Games, se ha encargado de dar nuevo contenido a los seguidores del juego, sacando nuevas expansiones como es el caso de King Of Cards.

El caso de King Of Cards funciona como una especie de precuela, dónde la historia se lleva a cabo antes de la entrega original. En esta ocasión encarnaremos a King Knight, quien inicia una aventura para convertirse en rey, más precisamente monarca de joutus, un juego de naipes que el pasatiempo principal del reino. Para los que no jugaron Shovel Knight, primero toca aclarar que se trata de un título del género de plataformas que mantiene un estilo retro y un diseño artístico notable. Al hablar de expansiones, por lo general entendemos que se trata de un contenido jugable adicional al juego base, y que para ello se lo necesita para poder jugarlo. Está aclaración es importante, ya que ambas expansiones como King Of Cards y Showdown se pueden adquirir y jugar de manera independiente. Obviamente que si has tenido experiencia con el título original, ya comienzas con una mejor idea sobre las mecánicas de juego y los detalles sobre sus historias. Y si, el juego se disfruta y comprende de manera independiente, aunque no hayas tenido experiencia anteriormente con Shovel Knight, lo único que quizá es que la expansión te da por sentado de que ya comprendes las mecánicas de juego , por lo que toca aprenderlas de manera intuitiva. La realidad es que sus mecánicas son bastante sencillas en el inicio, basta con comprender las posibilidades que tienes en los saltos con tu personaje , la forma en que puedes atacar a los enemigos y seguir avanzando y la detección de los bonos. Todo es tan fácil de aprender que no necesitas de un tutorial, y si bien los niveles cuentan con gran sencillez de juego, el título de desarrolla de una manera más compleja en cuanto a la composición de personajes y contenido de mejoras y coleccionables. Los niveles resultan un tanto más cortos en relación al las anteriores experiencias, pero que cuenta con un buen diseño que otorga variedad y entretiene. Cómo su título lo menciona, hay una relevancia en cuanto al juego de cartas, que se mantiene con una parte del juego que es opcional, pero necesaria y agradable para el que tiene el interés de completar a cien porciento. En su jugabilidad debemos situar nuestras cartas debajo de unas gemas en el tablero, ir empujando nuestras cartas junto a las del rival intentando colocar el mayor número de cartas sobre las gemas

A nivel técnico sigue la estela del título original, pero se toma algunas libertades en cuanto a diseño de niveles y personaje. Hay que ver este título, aunque pueda jugarse de forma independiente, como una expansión del juego base, por lo que se espera de que en los aspectos técnicos siga en la misma línea. Aún así logra destacarse en el apartado sonoro, con melodías que acompañan a la jugabilidad con un encanto parecido pero que logra darle cierta identidad.

Shovel Knight King Of Cards es un juego al que se le debe agradecer a sus creadores por el cariño que se le tiene a la franquicia y la producción de nuevo contenido para que lo puedan disfrutar los fans pero también aquellos que apenas están conociendo este producto. Se recomienda para los interesado haber jugado el primer Shovel , ya que si la experiencia es buena, te podemos asegurar que con esta expansión no te vas a aburrir en ningún momento.

Calificación 8.5/10

Crítica: El Acoso

Por Juan Ignacio Aguilar
Cine, un espejo de la realidad.
Cada etapa en la historia del séptimo arte está impregnada en menor o mayor escala por los acontecimientos culturales de la época. Películas bélicas, sobre crisis financieras, sobre exilios y sobre prejuicios sociales.


Las conversaciones que mantienen una fuerte impronta política siguen vigentes hoy en día, pero a diferencia de anteriores circunstancias, no parece que éstas pasen al olvido. La lucha por los derechos de la mujer, al igual que otras, sólo cobra más tracción año a año. Los entornos laborales lentamente se están volviendo más seguros, y a pesar de que la violencia sigue muy presente, hay un cambio significativo.
El cine, una vez más, acompaña este cambio.

Orna, una mujer israelí madre de tres, casada, y de pocos recursos financieros, empieza un nuevo trabajo en venta de bienes raíces con Benny, un pez gordo de amplios recursos. Sutiles comentarios y miradas inoportunas auguran lo peor, y Orna queda atrapada en una situación terrible entre sus responsabilidades y su dignidad.
El guión de la directora Michal Aviad, Michal Vinik y Sharon Azulay no es uno que sea ajeno a la historia de miles o incluso millones de mujeres en la actualidad. No es tanto un esfuerzo por una historia por completo original con giros imprevistos, sino una intención de dar una voz más particular y más íntima sobre lo que el acoso implica, y el enorme despliegue de sus consecuencias. El sufrimiento de Orna no es únicamente suyo, eso es claro, pero no por ello es menor.

Ella no pasa por alto las frases de coqueteo, ni tampoco los juegos perversos, pero el miedo a la pobreza y a la arraigada culpabilidad que también recae sobre la víctima la llevan a callar todo lo sucedido.
Es un guión sobrio, que deja suficiente espacio para que las interpretaciones y los silencios hablen por sí sólos. E incluso también para que las excusas de los monstruos se vean como son: insulsas, estúpidas y aterradoras. No hay justificativo posible, y no hay ninguna otra conclusión a la que el espectador pueda llegar, visto desde donde sea. Si bien el climax de la narración deja cierto sentimiento de vacío, no es uno que busque romantizar la idea de justicia. A veces, la realidad es lo que es y no hay más que hacer. Y el guión tampoco le escapa a ello.

Los mayores aplausos se los lleva Ben Slush como Orna Liron. Inteligente y muy capaz, aún en momentos donde el miedo debería consumirla, Slush sigue aportando la cuota de fiereza con precisión suficiente para transmitir el área tan gris en que se ve atrapada. Frágil pero fuerte, su Orna es la protagonista absoluta del film, y el crecimiento del personaje en pantalla es digno de admiración.
Es notable también el trabajo de Oshri Cohen como Ofer, el marido limitado pero de buenas intenciones, y la figura discretamente amenazante de Menashe Noy como Benny, el infame jefe.

No hay grandes maravillas en apartados técnicos como el sonido teniendo en cuenta que se trata de un film independiente que debe acotar su creatividad, pero la dirección de arte y la fotografía minimalista de Daniel Miller hacen que el relato no pierda su tan necesaria ident5ificación con su público. El silencio es un gran aliado, y si bien hay momentos en que la cadencia rítmica puede resultar algo pesada, los planos determinados por su gran directora dan el descanso propio para que el espectador cargue también con ese peso que Orna lleva a los hombros.

Pequeña y poderosa. «El Acoso» es un paso más en la dirección correcta, hacia mayor igualdad y más transparencia en las despreciables acciones de alguien con poder, y alguien suficientemente valiente como para poner un freno.

Calificación 9/10

Análisis: Tamashii para Nintendo Switch

Los últimos días de diciembre resultan una fecha donde realmente no abundan los lanzamientos de videojuegos, no porque sea una mala fecha para realizar compras, sino más bien porque estás se encuentran dirigidas a las ofertas que existen en esta temporada. La compañía Digerati a aprovechado esta fecha de escasez de nuevos juegos para dar una serie de lanzamientos entre los que se encuentra el mencionado Tamashii, y que la realidad termina resultando un buen regalo para despedir el año. Con un aspecto un tanto sombrío y una jugabilidad plataformera, tenemos un juego que nos provoca terror de una forma bastante encantadora.

Nuestro personaje es enviado a una especie de templo, con el objetivo de explorar y acabar con los seres que residen ahí para beneficio de su creador. Pero aquí una bruja irrumpe en escena, con la intención de aferrarse al sitio y es donde esta aventura comienza. Ahora sí, si bien decimos que se trata de un juego que tiene muchos elementos para considerarlo de terror, también se puede decir que en su jugabilidad es un título de plataformas con resolución de rompecabezas. Es una mezcla que generalmente no es usual dentro del género, pero que aún así denota riqueza en lo que busca ofrecer. En el esta tarea de saltar, moverse, crear estatuas, entre otras acciones, existe cierto carácter imprevisible a la hora de jugar, ya que casi sin tutorial nos enfrentamos a las constantes amenazas que nos rodea, y dónde morir, puede resultar lo más fácil en el juego. El aprendizaje es a prueba y error, y también se trata de un juego relativamente corto que otorga una buena satisfacción ante la derrota de los jefes y su resolución final.

Si hay algo que resulta encantador en el juego, es todo su apartado artístico, ya que mantiene una estética pixel con toques góticos. En cuanto a los colores, predominan el blanco y el negro, pero también esto permite que en momentos puedan resaltarse colores como el rojo, que se sienten vivos en una ambientación un tanto tenebrosa. Lo mismo sucede con la banda sonora, que acompaña con su aspecto tenebroso a la jugabilidad y resulta un placer seguir el camino aunque mueras en repetidas ocasiones.

Digerati se ha puesto manos a la obra y nos ha dado un título destacado en para los últimos días del año, se trata de un juego con una ambientación al género de terror pero que se juega como un título de plataformas y rompecabezas. Es una buena combinación, que a veces se ve afectada por su dificultad , pero que aún así la experiencia resulta satisfactoria.

Calificación 8/10