Crítica: El Buen Mentiroso

Por Nicolás Pileci
The Good Liar es una película estadounidense de suspenso dirigida y coproducida por Bill Condon y escrita por Jeffrey Hatcher basada en la novela de Nicholas Searle. Está protagonizada por Ian McKellen y Helen Mirren y fue estrenada en 2019 por Warner Bros. La historia gira en torno a Roy Courtnay, un experimentado estafador que luego de conocer a Betty McLeish mediante una cita pactada vía Internet, decidirá jugarle una estafa prometedora y exuberante.

Una trama que inicia con un dramático y cariñoso encuentro entre dos personas mayores, aquejando sentimientos de soledad y ausencias de compañía. Veremos como la relación entre ellos ira creciendo poco a poco, mientras a sus espaldas también emergen secretos ocultos que nos acompañaran hasta el final de la película.

Teniendo a su favor a dos actores de trayectoria como McKellen y Mirren y un guion bastante sólido, la película se aventura en una historia que mezcla elementos del suspenso, crimen, drama y hasta algunos toques de humor. Todo envuelto en un manto de misterio y tensión que se desarrolla con cada escena, sin huecos ni relleno alguno.
La fotografía oscura es clave para resaltar los momentos inquietantes que, junto con la música, recrean un escenario que varía entre la felicidad y el dolor.

La historia se va construyendo con calma pero sin estancarse en ningún momento. Donde los giros de tuerca son fundamentales para desviar nuestra atención hacia caminos impensados de la trama. Tanto es así que nos hará transitar varios estados de emoción que culminaran con un final que busca ser diferente.
En lo personal, la película se llevó mi total atención por la correcta sucesión de hechos que me fueron interesantes, por la historia variante que va un lado al otro y por contar con pequeños elementos de la historia universal. Lo único negativo que puedo expresar es sobre su final, que a pesar de intentar ser inesperado, termina siendo muy predecible.

Calificación 8/10

Reseña: Que así sea

Por Esteban Salas

El último sábado de noviembre el Teatro La Mueca (Cabrera 4255) presentó la última función de “Que así sea”, libro y producción de Carla Pannunzio bajo la dirección de Matías Litvak y musicalizado por Ezequiel Escobar Berisso.

La obra inicia con un sutil estampado musical, construido a base de una guitarra solista y aunado a una atmósfera lumínica tenue, que funciona como sedante contra el ruido molesto de la audiencia al ingresar a sala. Sobre el escenario se intuye una habitación juvenil desordenada que enmarca el hábitat de dos chicas que se preparan para salir furtivamente del convento por las noches para cumplir un sueño musical. En medio de la
penumbra nocturna, una de ellas recibe una serie de visitas inesperadas que la intrigan emocionalmente y le motivan a descifrar estas misteriosas apariciones.

Durante su estadía en este lugar de retiro, dos monjas generacionalmente distintas se encargan de la guía
espiritual de las chicas. Con la evolución del texto, estas proposiciones se desarrollan hacia un cuestionamiento del deseo, las ilusiones y los tabúes, donde la sátira en torno a la educación religiosa establece un gran eje transversal en cuanto a la definición de normas y preceptos que construyen el orden establecido, lo correcto y las buenas costumbres en una sociedad conservadora. En este sentido y como estrategia, la historia reúne personajes en apariencia bastante antagónicos y se nutre de esta relación para conducir el mensaje a lo largo de la obra. Y es que la propuesta inmediatamente circula con facilidad en el imaginariod espectador al descifrar el contexto donde ocurren las acciones: ¿Qué pasa cuando dos chicas jóvenes se encuentran de “campamento” recluídas en un convento bajo el amparo de dos monjas?

Bajo una estructura de teatro musical, gracias al sencillo pero impecable aporte musical, durante la puesta en escena se van revelando los deseos -personales, comunes- así como también los conflictos y relaciones entre las protagonistas. Y es que llega un momento en el que no hay otra forma de ahondar más en estos deseos que a través de las canciones.
Los puntos altos de la obra son el montaje, la intención de interactuar con la audiencia, la gran calidad vocal de las actrices, la acertada ambientación y diseño lumínico.Tal vez el texto pierde ritmo y se resuelve mucho antes de lo planeado, sin embargo el carisma y el buen humor mantienen una buena disposición por parte del público.

Que así sea es una invitación a reflexionar acerca de los moldes en los que estamos inscritos, y esa lucha por romperlos. Quien tiene sueños puede encontrar un espejo en esta puesta en escena. Al mirarse en él podrá darse cuenta que en la búsqueda de la felicidad, recorrer el camino con un corazón dispuesto al cambio puede ser el destino final en sí mismo.

ELENCO

Maria Álvarez Primo es Emilia Rinaldi.
Carla Pannunzio es Guadalupe Artola.
Beatriz Espíndola es Sor Elena.
Selene Berardone es Sor Consuelo.
Alejandro Vitale es El Señor.
Ezequiel Escobar Berisso es El Músico.

FICHA TÉCNICA

Dirección: Matías Litvak.
Asistencia de Dirección: Roció Peralta.
Asistencia general: Antonella Alfi Carriere
Escenografía: Edgardo Percovich para La Real Compañía.
Vestuario: NIETTA para La Real Compañía
Fotografía y diseño gráfico: ABRIL VENTRICE
Diseño de luces: Matias Litvak
Prensa: 0KM PRENSA
Música, Letras y Dirección Vocal: Ezequiel Escobar Berisso.
Libro y coordinación general: Carla Pannunzio

Crítica: La Botera

Por Esteban Salas

Al sur de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cruzando el Riachuelo, se halla un territorio de historias y memorias, de puertos y conventillos. El saber popular lo quiso llamar Isla
Maciel sin ser una isla realmente, por lo menos no geográficamente. Tal vez su aspecto, su mixtura e historia sociocultural le aportaron algunos dotes insulares. Este rincón porteño es el marco donde se desarrolla la Ópera Prima de Sabrina Blanco: La Botera (Argentina-Brasil, 2019).

El texto narra la vida de Tati, una niña en los albores de una adolescencia que se enfrenta a nuevas experiencias, sensaciones y preguntas en torno a su cuerpo, su conducta y su relación con lo que la rodea. El oficio de botera la atrae, a pesar de ser una práctica masculina y rumbo al olvido. De esta forma el guión construye un entramado que transita entre la vida de barrio, las aguas del riachuelo y la lucha por alcanzar las libertades añoradas en la adolescencia. A través de sutiles metáforas se construye la idea de esa búsqueda profunda y compleja de la identidad de la protagonista.

Se aprecia el valor que se ha dado a la gestualidad y la naturalidad por encima de cualquier cualidad puramente actoral en cuanto a la selección del reparto. Esto potencia en el espectador un pronto desarrollo de la empatía con el elenco gracias a su autenticidad. Por otra parte se plantea un diseño sonoro apegado al entorno y poco recargado y una dirección de fotografía efectiva, casi documental. Estos elementos construyen una historia verosímil,
honesta.

La Botera, de Sabrina Blanco plantea en clave cinematográfica la propuesta de navegar por los cauces de una situación humana común como lo es la adolescencia, sus duelos y descubrimientos. Al final, recordamos aquel momento en que remar lejos de las orillas de la infancia era un sueño irrenunciable.

Calificación 8.5/10

Ficha Técnica:
Elenco: Nicole Rivadero, Alan Gómez, Sergio Prina, Gabriela Saidon.
Guión y dirección: Sabrina Blanco
Producción Ejecutiva: Georgina Baisch – Cecilia Salim
Coproductora: Jessica Luz
Dirección de Fotografía: Constanza Sandoval
Edición: Valeria Racioppi (SAE)
Dirección de Sonido: Tiago Bello
Música: Rita Zart
Dirección de Arte: Diana Orduna
Vestuario: Lucía Gasconi

Crítica: Boda Sangrienta

Por Leonardo D’Assaro
Los ricos no piden permiso

La familia Le Domas, es una familia multimillonaria que a través de varias generaciones fue construyendo su fortuna creando nuevos e interesantes juegos de mesa. O sea, les gusta mucho todo lo que envuelva lo lúdico e ingenioso. Así que cada vez, que aparece un nuevo integrante para sumarse a su hermosa familia, luego de casarse, lo hacen participar de un juego al azar que resulta de la elección de una carta. A nuestra protagonista, la bella Samara Weaving (una actriz australiana, con un rostro con reminiscencias a Margot Robbie) le toca el juego “Hide and Seek”, o simplemente las famosas escondidas. Lo que al principio parece un simple y tonto juego, empieza a tornarse peligroso, cuando el verdadero objetivo es que ella muera antes de que amanezca.
Película muy bien ejecutada por el tándem de directores Tyler Gillett, Matt Bettinelli-Olpin, quienes ya habían realizado películas de género, pero destacan con está que al momento es su mejor obra.
Ambiente opresivo y humor negro, con una gran actuación de la protagonista, en donde nada debe tomarse en serio, y que si te gustan las emociones fuertes seguramente vas a salir satisfecho.

Calificación: 7 de 10

Reseña: La Nave De Lxs Locxs

Por Denise González
Lnave de lxs locxs, el vientre hinchado de comer verdades


La aventura comenzó ya en el exterior de la sala: solo sentarse a esperar a que se abran las puertas basta para estar participando de La nave. En un ambiente donde todo parece ser de todos, que da sensación de hogar, una persona reparte fichas y lápices para ser completadas por los futuros espectadores. La propuesta es responder una serie de preguntas insólitas que nos transportarán a lugares no tan transitados de nosotros mismos. Esto, y que mientras tanto rondan situaciones improvisadas alrededor que nos van introduciendo a la obra, nos preparan para la acción en un clima muy particular.
Al entrar al espacio donde va a suceder la magia nos indican que podemos tomar asiento donde queramos. Las sillas están por doquier, repartidas aleatoriamente. Las luces juegan con la imagen del enigma central y los personajes ya están en escena, expresándose a través de sus cuerpos y voces, vestidos de blanco y esparcidos en diferentes puntos, aunque todos ellos dentro de este escenario circular al que rodeamos los recién llegados.
La obra transcurre desde el principio entre situaciones abstractas breves; se presentan como algo desconocido, pero con lo que todos nos identificamos. Tarde o temprano llegamos a entender que estamos viendo nada más ni nada menos que la cotidianidad reflejada en un signo, en un conflicto teatral que grita “hay que expulsarlx por distintx”. Lo profundo del ser humano expuesto a un ciclo de juicios infinito.
Si algo ha de destacarse de los artistas y de la obra en general, esta composición construida a partir de la investigación realizada por la directora en torno a Foucalt, es la intensidad con la que trabajan y que bien saben volcar sobre el contexto para introducirnos en la atmósfera colectiva en que vivimos sin ser conscientes en la sociedad. Desde lo técnico, el profesionalismo con que se desarrollan las improvisaciones, dando su toque pasional en cada reacción, en cada intervención. Envuelven la concentración de cada persona y sin duda la llevan a un lugar recóndito y peculiar, a un descubrimiento en su interior. Las frases, el contacto físico y las miradas traspasan la relación espectador-actor. Esto se ahonda sobre todo en los fragmentos en que el público es invitado a jugar dos juegos. Los asistentes, sorprendidos, tienen la posibilidad de apropiarse del espacio para expresar sus miedos y fortalezas a través de las preguntas sustanciales que ofrece la puesta en escena detrás de aquellos juegos inocentes que alguna vez nos enseñaron a jugar. La nave se convierte en un verdadero cuadro de entrega y liberación para los valientes que ponen sobre la mesa su verdad. Es que si algo logra es desnudar los límites y los dolores que nos encierran desde lo más primitivo en la cultura que nos origina desde la niñez.
Más allá de subrayar la excelente forma en que se desenvuelve cada eslabón de la cadena que conforma La nave en cuanto a lo profesional, hay algo no tan fácil de conseguir que se ve claro durante toda la secuencia, y que quiero colocar en una posición excepcional: el espectador tiene permiso de adueñarse de la experiencia, reflexionar y llevarse dentro un disparador inmenso de cuestiones de su cualidad humana. Es precisamente lo que la hace única y personal, volviéndose invaluable para quien abraza al arte para replantearse su realidad diaria.

 

Ficha técnica
Intérpretes: Julieta Rocío Barletta, Facu Cohen, Malena Jawerbaum, Juan Ignacio Piasentini, Jimena Romero, Joaquín Saldeña, Gustavo Silva Arévalo, Liliam Zarreth.
Vestuario: Verónica Casanova
Escenografía: Ana Díaz Taibo
Diseño Gráfico: Sabrina Pintos
Asistencia Técnica: Camilo Labraña
Asistencia en Dirección: Lucila Lobel
Producción Audiovisual: Habla la Hache, Jualián Baquero
Prensa: Cakatúa Prensa
Dirección: Mariana Moschetto

Función: Viernes 23hs | El Club de Trapecistas Estrellas del Centenario. Dirección: Ferrari 252, CABA | Entrada gral: $300.- Promociones disponibles en boletería

 

Crítica: Lectura Según Justino

Por Macarena Maidana
En el año 1955. En un pueblo de Paraguay, San Bernardino, fundado por colonos alemanes, y durante los primeros años de la dictadura militar del general Stroessner, sus habitantes transcurren sus días alejados del mundo. Justino acaba de perder a su padre, y como único hijo varón, debe salir a trabajar como cartero, mientras termina sus estudios primarios en la escuela alemana del pueblo. Repartiendo cartas conoce a un misterioso personaje, a quien algunos habitantes lo acusan de ser un criminal durante la segunda guerra mundial.


Esta película es una colaboración entre Argentina y Paraguay, dirigida por Arnaldo André y protagonizada por Julieta Cardinali, Mike Amigorena y Diego Gonzalez.

Basada en hechos reales, la película transcurre en San Bernardino, un pueblo de Paraguay donde todos se conocen entre todos. Justino (Diego Gonzalez) es un chico de 11 años que acaba de perder a su padre,por lo que su madre le indica que debe cargarse el papel del hombre de la casa al hombro para mantener tanto a ella como sus hermanas.

Toma el puesto del primer cartero del pueblo y así conoce a un ex soldado alemán (Mike Amigorena) apartado de la sociedad. Justino es premiado con una beca en el colegio alemán del lugar, por lo que se reparte entre sus deberes y el trabajo, su maestra Ulla (Julieta Cardinali) despierta su curiosidad y entra en un laberinto de emociones que transmite al espectador de la manera para inocente posible.

Lectura Según Justino (2013) es de esas cintas que llegan al corazón sin necesidad de extender su duración o recurrir a desenlaces forzados.
Gran acierto del director, emotiva y sincera por donde se la mire.

Calificación 8/10

Crítica: Huérfanos de Brooklyn

Por Bruno Glas

Allá lejos, por la década del 40′, con el sistema de estudios de Hollywood en su mejor momento,  con los géneros clásicos ya configurados, la Warner Bros fue la principal major en producir films de cine negro. No por nada esta compañía fue la responsable de El halcón maltés, considerada la pionera del film noir. 

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En pleno 2019, aparece Huérfanos de Brooklyn, un filme de la Warner que tranquilamente se encuadra dentro del cine negro. Es que Edward Norton, quien dirige y actúa, parecería querer tachar todos los casilleros del género. A saber: una trama enrevesada, detectives privados que deben resolver un caso que involucra a figuras de poder, una sociedad corrompida, una marcada construcción visual, iluminación basada en el claroscuro, bares nocturnos… Todos estos elementos dicen presente en voz alta. Pero no hay un uso irónico de la autoconciencia. Las convenciones del cine negro se acumulan hasta el exceso a medida que avanza el metraje , pero no de una forma canchera, como una burla o parodia. Tampoco como un homenaje… ¿Qué trata de hacer Norton con su segunda película?

 

En principio, interpreta a Lionel Essrog, un detective privado que inicia una investigación para resolver el asesinato de su mejor amigo y mentor, Frank Minna. Hasta acá, parece el argumento de un policial negro típico. Sin embargo, a esto debemos sumar que Lionel sufre de síndrome de Tourette. Esto complica un poco las cosas, puesto que lo obliga a tratar de explicar su situación a los distintos personajes que se cruza, creando en el camino varios momentos cómicos logrados. Es así que deja de lado la faceta del antihéroe duro y recio, para terminar componiendo un protagonista entrañable, afectuoso incluso a su pesar. Lo mismo ocurre con el resto de los detectives que lo acompañan, que lejos de ser investigadores capacitados son más bien unos trabajadores simpáticos y un poco chantas. Frank Minna es quien los pone a todos ellos en marcha, y es un punto no menor el hecho de que está interpretado por Bruce Willis. Norton acierta en matar al otrora héroe de acción en los primeros minutos del filme, como si su muerte legara todo el peso de la trama a Lionel, un principiante con escasa firmeza al lado de Minna. Todos estos elementos alejan a Huérfanos de Brooklyn de ser un noir de manual, aún cuando la historia siga a rajatabla los preceptos del género. Por cierto que la trama se sigue con interés, aún cuando la gran cantidad de personajes y su desarrollo la hagan algo desprolija. La resolución termina, así, empantanándose cuando llega el tercer acto, que se estira más de lo debido.

 

Resulta curiosa, a fin de cuentas, la existencia de un filme como este en la cartelera actual. Pero no porque sea, como podría ocurrir en el cine de vanguardia, extraño, difícil de asir. Huérfanos de Brooklyn parecería querer pertenecer a otro tiempo, algo que delata su adhesión a un género clásico y la decisión de Norton de ambientarla en los años 50. Una película que de tan artesanal, tan a la vieja usanza, termina paradójicamente convertida en una rareza. 

 

Calificación 7/10

Análisis: Tokyo Ghoul: Call to exist para PS4

Bandai Namco es una empresa que últimamente ha aprovechado su compañía para publicar juegos en base a conocidas series animé, hemos tenido buenos juegos usando el tirón de series como Digimon, Dragón Ball, One Piece, y en otros casos títulos que cuentan con un carácter japonés aunque no tengan su anime, como el reciente caso de Code Vein. Tokyo Ghoul Call to exist parte de la historia basada en el manga escrito por Sui Ishida, pero que en gran medida toma la línea narrativa de la serie para darnos un juego Hack And Slash efectivo, pero hecho casi solamente para los fans de la serie.

Para entrar en tema, la historia nos pone en la piel de Ken Kaneki, un joven que tras ser atacado por una chica Ghoul (una especie de demonios que comen humanos ) es gravemente herido y transplantado con los órganos de su atacante. Este hecho hace que el personaje se convierte en mitad Ghoul y mitad humano, y que para seguir el hilo de su historia es recomendable ver la serie. El juego nos da esa pequeña introducción de lo que sucedió al inicio de la inicio de la temporada a través de una cinemática y un relato que nos pone al día sobre la historia, pero que luego da un salto al final de la temporada, dónde la jugabilidad comienza.

Luego de que el protagonista se uniera a un grupo de Ghouls que no comen humanos, y toda la trama emocional que esto conlleva, en el final de la temporada Ken es atrapado y torturado, y es donde termina aceptando su parte Ghoul. Luego de eso, nosotros empezamos a mover al personaje dentro de camino lineal, dónde tenemos que derrotar a una oleada de enemigos que se presentan. Estás primeras oleadas sirven a modo de tutorial para aprender los controles y las principales combinaciones de combate. A lo largo del juego, se podrá controlar a varios personajes, y que si bien toda la trama se concentra en el protagonista, muchos personajes pueden utilizarse al completar ciertas misiones, y la posibilidad de hacerlas con la perspectiva de otro personaje. Uno de los mayores aciertos del título, es su sistema de combates, que si bien en un principio resulta algo repetitivo, mantiene un sistema de progresión que le hace atractivo dar con los siguientes enemigos y jefes, la dificultad es moderada, aunque dar con ciertos jefes puede ser una tarea difícil de lograr. El modo multijugador no otorga mucha variedad , ya que cuenta con el mismo sistema de combates, pero con la posibilidad de agregar a otro usuario. Lo que destaca entre las alternativas de juego , es el modo de supervivencia, en el que creas a tu propio personaje (Con tu propia personalización también ) y debes enfrentarte a una enorme cantidad de enemigos, que resulta una dificultad más elevada, pero que con los combates puedes ir subiendo el nivel de tu personaje y mejorar tus habilidades.

A nivel técnico el juego trata y logra emular la animación desarrollada para la serie, esto se ve en el más que correcto diseño de los personajes, aunque se nota también que hay poca variedad en el diseño de los escenarios. El apartado visual cumple siendo correcto y fiel al animé, sin destacar mucho más, el rendimiento es bueno, y es lo que más se agradece en los combates, aunque la cámara por momentos no llega a acompañar. También toca aclarar que el juego se encuentra con audios en japonés, y que por suerte tiene la posibilidad de jugar con subtítulos en español, útil para seguir la línea narrativa del juego.

Tokyo Ghoul Call to exist es un buen juego de acción pero parece que gameplay e historia son asuntos separados. Es un entretenido título para aquellos conocedores de la serie y el manga, que nos lleva a la acción en una historia que ya conocemos. Para los que no se acercaron a la serie jamás , no es mal título, pero se van a sentir ajenos más allá de sus combates.

Calificación 6/10

Reseña: Proyecto Barhein

Por Leandro Bres

¿Como hablar de la experiencia de “Proyecto Barhein” sin spoilear todo lo que sucede?

Puedo contar que las historias (porque son varias) transcurren en un bar, y se van entramando con el paso del tiempo de forma impensada. Historias de parejas, personas solas que buscan pareja, parejas que quieren separarse y otras que fueron corrompidas por la traición.

En la obra, estamos en el bar, somos el bar, y todo sucede a nuestro alrededor, justo al lado nuestro. Este recurso muy bien desarrollado, va creciendo progresivamente sin volverse invasivo sobre el espacio personal de cada espectador y espectadora. Logran abordar todo el espacio, sin incomodar (en el mal sentido de la palabra) a quienes estamos viviendo la experiencia como público.

Con buenas actuaciones en distintos códigos (algunas escenas realistas, incluso naturalistas, otras paródicas y hasta por momentos surrealistas) la obra se desarrolla con mucho humor, dando profundidad a situaciones cotidianas. Ocho actores y actrices en escena, cada cual con su impronta, pone a funcionar sus mecanismos para aportar a “Proyecto Barhein” una diversidad que conforma una unidad.

Sin dudas, la protagonista de la obra es la puesta en escena. La esencia del espectáculo radica en el uso del espacio, y en el cambio constante de foco en el desarrollo de una situación a otra. La puesta de luces es fundamental, ya que direcciona la mirada del espectador; un acierto total, que aporta dinamismo y sorpresa, logrando captar la atención del público y sostenerla a lo largo de la obra. Cuando parece que algo se instala (una situación, un personaje, una escena) se rompe y sucede otra cosa, descolocando y sorprendiendo. Cuando pareciera que nada más puede suceder, algo más sucede.

La dramaturgia está al servicio de la puesta en escena. Con diálogos que aparentan ser charlas superficiales y banales de bar, se abordan inesperadamente temas existencialistas y filosóficos, desde la felicidad, la soledad, la fidelidada, la traición, hasta la muerte. Todo esto, enmarcado en un contexto que nos atraviesa, como el uso de redes sociales, la comunicación mediatizada, la inmediatez y otras características de la era digital, logrando una efectiva identificación en los espectadores.

Pueden vivir esta experiencia teatral llamada “Proyecto Barhein” los viernes 22hs. en Santos 4040 (Santos Dumont 4040 – CABA)

Dramaturgia:Proyecto Barhein

Actúan:Bernardo Artica, Nicolás Barbeito, Ayelén Espíndola, Juan Games, Luciano Monge Mauger, Agustina Morteo, Debora Rodriguez, Juana Varela

Vestuario:Analia Morales

Escenografía:Cecilia Zuvialde

Diseño de luces:Santiago Swi

Diseño sonoro:Juan Cordone

Comunicación:Francisco Tizon

Diseño gráfico:Facundo Marcos

Asistencia general:David Brakin

Producción:Bernardo Artica, Ayelén Espíndola, Santiago Swi

Idea, dirección y puesta en escena: Santiago Swi

Análisis: Anthill para Nintendo Switch

Tras su desembarco en teléfonos móviles, llega a Nintendo Switch el juego Anthill, desarrollado por Image & Form y publicado por Thunderful Games. Se trata de un título de aventura y estrategia en el que debes comandar un ejército de hormigas dentro de un jardín. Es un juego que mezcla el Tower Defense y la estrategia en tiempo real y que puede resultar muy entretenido.

El único detalle que hay en este port, que al igual que en la versión de móviles , es un juego que debe hacerse usando la pantalla táctil, lo que se termina descartando el carácter híbrido de la consola al dar un error al colocarlo en modo dock. Si puede resultar bastante útil si sueles jugar mucho en modo portátil y posees una Switch Lite, ya que en este caso no supondrá ningún problema.

En el juego debes controlar un pequeño ejército de hormigas con cuatro unidades disponibles, a una de las hormigas obreras la podrás utilizar para la recolección de suministro, ya que tú ejército necesita alimento y tú gemas para aumentar tu puntaje. Estos elementos pueden encontrarse en el jardín en hojas o llevando el cuerpo de los enemigos a tu hormiguero. Existen cuatro tipo de hormigas que serán útiles en nuestra batalla, tenemos a las obreras, los soldados, los escupidores y los bombarderos, cada uno con sus determinadas funciones para hacer del juego estratégico. Cómo mencionaba antes las obreras son útiles para la recolección de alimentos , los soldados son los que están para atacar directamente a cualquier amenaza, mientras que los otros son más especiales y se desbloquean a medida que avanzas el juego y que sirven como un arma más eficaz contra variados enemigos.

El título cuenta con dos modos, el principal en el que vas superando niveles, y progresando para mejorar tu equipamiento y ejército. Luego existe como un modo infinito, en el que empiezan a atacarte una avalancha de enemigos y que sigues jugando hasta que acaben contigo. En cuanto a modalidades es un juego bastante simple, y aunque se note en muchos aspectos que se trata de un juego de móviles, no por ello no resulta entretenido en Switch.

A nivel visual es bastante simplista, obviamente se debe a su concepción como juego de dispositivos móviles, pero ojo, no hay que ser escéptico con este tipo de adaptaciones ya que cuenta con un diseño de juego que resulta creativo a pesar de las limitaciones gráficas. No está demás volver a avisar de que se trata de un juego exclusivamente portátil, por si las dudas.

Anthill es un juego bastante entretenido, que si bien ha sido concebido como un juego de dispositivos móviles, se adapta muy bien la las funciones portátiles de la Nintendo Switch. Bueno, bonito y barato es lo que podría decir de este título , que aunque cuente con ciertas limitaciones cumple con su función de entretener.

Calificación 7/10