Crítica: Midsommar

Critica por: Gonzalo Esteban Borzino

En el crepúsculo del amor, a punto de terminar con los dramas de su sobre dependiente pareja, Christian (Jack Reynor) recibe una llamada desesperada. Una tragedia familiar ha dejado a su novia Dani (Florence Pugh) más vulnerable, encadenándolo en una relación de la que ya no quiere formar parte. Sintiéndose culpable, la invita a participar de un viaje de estudio que realiza con sus colegas antropólogos Josh (William Jackson Harper) y Mark (Will Poulter) a Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Este sitio, hogar natal de su callado amigo Pelle (Vilhelm Blomgren), parece el lugar ideal para descansar y trabajar en sus tesis, pero poco a poco comienza a mostrar su verdadero rostro cuando presencian el notorio choque cultural provocado por los rituales de una comuna aislada.

Golpeando de frente a nuestras expectativas genéricas, retorna Ari Aster (Hereditary) con su segundo largometraje, construido sobre sentimientos de dolor y aislamiento. Una protagonista en soledad, a pesar de estar junto a su novio; un grupo aislado, a pesar de estar abrazados por la aparente calidez de los locales; una ominosa oscuridad, a pesar de nunca ponerse el sol. Un guion de tensión exponencial, comenzando sutil y lento, toma del espectador pequeños permisos para mostrar su folclore de forma paulatina, aprovechando el esquema de las festividades. Esta serie de avances no es gratuito, sino que mama de viajes psicodélicos provocados por el reiterativo consumo de drogas, las cuales fomentan la deformación del apartado visual , generando una idea de realidad ajena o, cuanto menos, puesta de cabeza. Asimismo, la cinta está poblada de pequeños momentos humorísticos propios del cruce cultural, habilitando el discurso justificativo de «la cultura ajena» y quitando pesadez a la lentitud de un acto y medio sin demasiados riesgos. Para cuando se quiere reaccionar, tanto los personajes como los espectadores, descubren que fueron ellos mismos los culpables de haber bajado la guardia, confiando en las sonrisas nórdicas.

Ari Aster ha encontrado una forma de narrar una historia de encierro, sin la necesidad de mostrar ninguna cadena.

Su tagline lo dice todo: el terror no espera a la noche. La puesta es casi en su totalidad dispuesta en exteriores luminosos de día, desarmando las expectativas del subgénero donde cultos realizan ritos en criptas y claustros. Asimismo, demuestra que no hace falta buscar soporte en lo sobrenatural y en la imaginación que la oscuridad avala, sino que podemos descubrir que la monstruosidad humana al alcance de nuestra mano. Al momento de leer la sinopsis uno predice similitudes del culto de Hårga con clásicos dementes como los Hewitt (La masacre de Texas, 1974), grandes procesiones paganas que toman incautos mediante engaños (El hombre de mimbre, 1973) o, incluso, trampas turísticas en lugares perdidos en medio de la nada (Hostel, 2005). Sin embargo, quien se atreviese a realizar tan temprano análisis se toparía rápidamente con un error, puesto que Ari Aster ha encontrado una forma de narrar una historia de encierro, sin la necesidad de mostrar ninguna cadena. Los personajes se mantienen en la zona de peligro por voluntad propia y no por un motivo superior o ajeno, compartiendo con el espectador la impresión de que las cosas no están tan mal como parecen, para luego caerles encima de forma impredecible.

Otro elemento que ayuda a generar ese vinculo de confianza a ser roto es el arte. Este se soporta de las tradiciones rurales, destacando como contraposición de la hostil frialdad con la que abre la película. Junto a los amplios paisajes paradisiacos bañados por el sol de media noche, se hayan grandes casas comunales pobladas por los arios habitantes, portando blancos vestidos bordados y utilizando tecnología tradicional para las labores hogareñas, cargando al entorno de una encapsulada época pasada. Las construcciones resultan distintivas y es posible ubicarse en la aldea en todo momento gracias a ellas, logrando que uno nunca se sienta perdido en Hårga. La paz de la campiña solo se ve afectada por la irrupción de las agresivas notas de Bobby Krlic, que nos ponen alerta a los cambios en el entorno, sin necesidad de caer en aberrantes sobresaltos, sino que por la construcción atmosférica disonante.

Midsommar es una película de terror que se atreve a desarmar el terror pagano, volviéndolo algo verdaderamente aterrador, sin presentar ninguna criatura ni «dioses verdaderos». Su multipremiado elenco no se ve eclipsado por la pasividad de la protagonista o el eslabón de débil caracterización que es Mark (Cuyo actor es Colin en Bandersnatch), quien cae en redundantes accionares innecesarios para dotarlos de la banalidad del «tonto del grupo». Ari Aster hace un llamamiento al dolor en soledad, famoso motor captador de sectas de raciocinio torcido. Es el verdadero monstruo, el que te deshace como sociedad y te hace insertarte en su vientre de forma voluntaria. Sin hipnosis ni pociones, solo humanos que muestran empatía. Es la locura incomprensible desde afuera, la tradición coherente para sus adentros, y el terror que no espera la noche, porque esta siempre latente.

Su estreno en Argentina será el próximo 7 de noviembre.

Puntaje: 9.0/10.0

Crítica: ¿Yo te gusto?

En Avant Premier, el jueves 12 de setiembre, en el cine Gaumont, en una primavera prolífica de producciones cinematográficas argentinas, el director Edgardo González Amer, presentó su última película que se estrenará al público el 17 de octubre, con el debut de un elenco joven que la rompe, destacando a Martina Krasinsky, su primera incursión en el séptimo arte, sin por eso olvidarnos, de un elenco notable como Leticia Bredice y Daniel Araoz.

Dirección impecable, el director, antes de dar paso a la exhibición, comentó las vicisitudes por las que atraviesa actualmente la actividad fílmica, dio a entender que hoy por hoy, filmar es más una actitud, como una epopeya que los convierte en héroes a los que incursionan, donde los principales escollos fueron contar con bajo presupuesto y poco tiempo.

Les volvemos a recordar, que para prensa, esta exhibición se hizo en el cine Gaumont, anunciando su estreno al público para el 17 de octubre. Está película es muy buena desde todos los puntos de vistas, dirección, actuación, escenografía, fotografía, maquillaje, ambientación, pero no evitó que me sintiera con unos años de más.

La película, me hizo recordar mucho a Noche sin lunas ni soles, película que fue pasada en el MARFICI, autorizada su exhibición por el director del film, José Martínez Suárez, y además director del festival, en el año 2016 o 2017. Me llamó poderosamente la atención, por la similitud de la temática, en ambas ladrones que cometen un robo. En la de José Martínez Suárez, una mejicaneada y en la de González Amer, el robo casi fracasa y eso desatará el desenlace de la película. Aludo delató mi edad la cual pasa los cincuenta, porque no pude evitar comparar entre los ladrones de José Martínez Suárez, con un Alberto de Mendoza un profesional del robo, a dos hermanos, ladrones improvisados, viviendo en un asentamiento. En ambas historias, un final trágico, pero en el caso de «¿Yo te gusto? trata de dos adolescentes, y lo más terrible que el padre de Nati, la protagonista principal, es chofer de un colectivo de línea. Me refiero a cómo involucionamos como sociedad de trabajo, seguramente José Martínez Suárez, en la década del ’70, ese colectivero, hubiese vivido en un barrio de clase media, con casitas humildes,pero no en un barrio marginal. El rol de madre de Leticia Bredice, les dice que van a terminar mal. Estos adolescentes, intentan ayudar a su familia, repartiendo sandwiches con un scooter viejo.

Una obra que se deja ampliamente ver, con un desenlace presentido desde el comienzo con la violencia empoderada y con un planteo también de esta sociedad sobre la violencia de género. Esperen sentados en las butacas viendo otras peli, en el mientras tanto, pero les aseguro que con esta el 17 de octubre, se van a levantar al terminar, mucho más que satisfechos, supera las expectativas.

ELENCO

Martina Krasinsky
Leticia Bredice
Daniel Araoz
Marco Antonio Caponi
Sebastián Chavez
Daniel Loisi
Sebastián Chávez
Jonathan Toledo

FICHA TÉCNICA:

Dirección de producción: Andrea Braga.
Dirección de fotografía: Sebastián Gallo.
Dirección de sonido: Maxi Gorriti.
Dirección de arte: Jimena Soldo.
Vestuario: Jimena Labraña.
Maquillaje: Yamila Torres.
Montaje: Anabella Latanzio.
Post de imagen: Manza Cine.
Post de sonido: Paquidermo Post.
Música: Mariano Barrella.
Color:Javier Hick.

Compañías Productoras
PENSA & ROCCA PRODUCCIONES SRL
AMER CINE SRL

Duración: 78 mins.
País: Argentina
Año: 2018

ACERCA DEL DIRECTOR

Edgardo nació en 1955, es escritor y realizador de cine y TV. Guionó y dirigió los largometrajes “El infinito sin estrellas” (2007), “Familia para armar” (2011), y “Tuya” (2015). En su carrera trabajó con figuras como Norma Aleandro (Nominada al Oscar), Jorge Marrale, Juana Viale, Andrea Pietra, Ana Celentano (entre otros). Como escritor publicó los libros “El probador de muñecas”, “Todos estábamos un poco cuerdos”, “Danza de los torturados” y “La mujer perfecta”. Algunos de sus cuentos integran antologías internacionales.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Crítica: Sisters of the trees

El miércoles 11 de septiembre, terminó el Festival Internacional de Documentales. Tuve la oportunidad de asistir al cine Gaumont, donde el cierre fue un lujo y un orgullo nacional, porque estamos demostrando que podemos construir y exportar nuestro material al mundo. Los directores Camila Menendez y Lucas Peñafort. argentinos, jóvenes, con inquietudes, con alto profesionalismo filmaron en una localidad a 5 horas de Nueva Delhi (India), superando los obstáculos que se imaginen, desde el idioma, el traslado del set de filmación es maravilloso.

En el pueblo de Pilantri, a partir del 2005, con una cantera la cual contaminó el pueblo, sus habitantes decidieron plantar 111 árboles por cada mujer que nace, porque además de ese desastre económico, era una costumbre, que las mujeres que nacían, se las descuidaba para que muriesen. Las mujeres necesitan de «dote» y además se van cuando se casan a vivir a la casa de los suegros, no son «económicamente convenientes»,

Una película, excelentemente filmada, estuvieron en la sala, ambos directores, y contaron las peripecias por las que tuvieron que atravesar, es la primera película que se pasa con el dialecto que se habla en Pilantri.

Tiene un excelente guión, que permite familiarizarnos con el lugar y una excelente fotografía, que logra la cámara imprimir un país de una cultura a la cual es todo un desafío el conocer, que nace por nuestro desconocimiento y falta de divulgación, como si fueran mundos diferentes.

Se las recomiendo, para ver que la lucha de las mujeres, en busca del respeto, un lugar de reconocimiento como madres, hijas, es duro en todas las latitudes y es una lucha por buscar el espacio que tiene que continuar hasta lograr sus objetivos.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Crítica: Matar a un muerto

Por Tomás Manzo

No oyes ladrar a los perros

«El placer físico de hacer cine¨ decía Godard entre uno de sus tantos aforismos. El caso es que la última obra del cineasta paraguayo Hugo Giménez pregona el ¨deleite¨ en un contexto absolutamente adverso: la historia de dos hombres (Ever Enciso y Aníbal Ortiz) encargados de enterrar a las víctimas de la dictadura militar de Stroessner.

En el relieve de este sencillo argumento se avizoran duelos, silencios, miradas sostenidas y tiempos muertos que vuelven insoportable la ¨estancia¨. Parte de este mérito claustrofóbico se debe a la abrumadora dominación del espacio: la naturaleza se torna invasiva en cada momento. Este paisaje que doblega el cuerpo, remite a Lucrecia Martel con sus climas contenidos en dónde todo parece a punto de estallar. Y este no es el único punto de contacto que tiene con la realizadora salteña, ya que el lenguaje se mimetiza con el ambiente y las cosas. Y las cosas hasta se pueden oler y palpar.

Aun así, no es una película que se estanque solo en la portentosa puesta en escena, ya que son tres los personajes que caminan sobre el suelo cerril.
Su presencia es ambigua, particularmente porque la abyección de su oficio no determina la ética de los mismos. Esa indiferencia aparente con su trabajo (la cual parece a veces ceder con los cadáveres) organiza un complejo mecanismo de identificación, que se vuelve emotivamente oscuro en el vínculo que establecen con el personaje de Jorge Román.

Primero girando en torno a zonas de lo fantástico y luego hacia un suspenso minimalista, sutilmente se van inoculando géneros. Sin embargo, esta sutileza no está expresada en el aparato discursivo. A lo largo se nombra la presencia de un perro salvaje que desentierra cuerpos, pero este animal no aparece nunca en escena. Solo se escuchan sus ruidos y percibimos que está escondido.
El otro animal oculto en la película es el gobierno militar. Aquí Giménez recurre alegorías subrayadas (la trasmisión de radio en off mientras vemos uno de los cuerpos en descomposición), el goce no concretado de la vida militar o el mundial del 78 dando un contrapeso evidente de sosiego y frivolidad en una historia completamente cruenta. El relato en sí y la densidad de su mundo es un cuadro de reflexión crítica suficiente sobre ese momento. Por eso resulta abundante la aparición del fuera de cuadro.

De todas formas, esa nimiedad no genera ningún desmedro para la obra de Hugo Giménez. Sus dos cortometrajes (¨Sin felicidad¨ y ¨Las imágenes también mueren¨) y el extraordinario documental «Fuera de campo» construyen un imaginario audiovisual paraguayo (en los tres casos con la masacre de Curuguaty como contexto) a partir de la propia entidad de la imagen. Su última obra supone la consolidación de un autor que encuentra sus obsesiones en la propia identidad histórica y social de su pueblo.

«Matar a un muerto» transmite el ¨placer físico¨ en cada órgano del inmenso cuerpo del monte: el viento, la lluvia y el fuego no son «gritos» románticos como en Nazareno Cruz (como bien alude el subtítulo de la película de Favio), sino ladridos de un sistema que ha sometido durante décadas a todo el territorio latino.

Calificación 9/10

FIDBA:CAMPUS 2019 – MASTERCLASS LUCIANO BARISONE (ITALIA)

img_20190831_1408531229635978240077433.jpg

Luciano Barisone, importante periodista italiano y crítico de cine, para revistas especializadas como así también desde 1997, ha colaborado en numerosos festivales internacionales de cine, el miércoles 4 de setiembre en el aula Magna de la UMET (Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo), se contó con su presencia en una Master Class donde se abordó el tema: PACTO DE FE CON LA REALIDAD.

Luciano expuso su punto de vista sobre que discrepa del término documental, sostiene que la documental es cine, donde el espectador confía en la imagen que ve e inclusive considera que la documental no siempre tiene la obligación de estar enseñando o explicando algo. Se pasaron cinco películas donde mostró este pacto de fe con la realidad es posible. Etre et avoir, Nicolas Philibert (Francia, 2002) Mein liebster Feind – Klaus Kinski, Werner Herzog (Alemania, 1999) Katatsumori, Naomi Kawase (Japón, 1994) La devinière, Benoît Delvaux (Bélgica, 2000) Un silenzio particolare, Stefano Rulli (Italia, 2004).

20190904_192859[1]

Lo invitamos a que si le interesa el género de «documental», hasta el 11 de septiembre, consulte la programación, http://www.fidba.com.ar/2019/programa/

Asimismo tengan en cuenta, las otros dos master class que se dictarán: Chus Dóminguez creador audiovisual el jueves 5 de septiembre en el mismo horario o Heather Haynes (Canadá), el sábado 7 de setiembre de 14:30 a 16:30.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Crítica: It Capítulo 2

Por Macarena Maidana

It Capítulo 2: no hay lugar como el hogar
Pasaron 27 años desde que los integrantes del Club de los Perdedores venciera a Pennywise. Una devastadora llamada telefónica los traerá de vuelta a Derry, su pueblo natal y los reencontrará con su peor pesadilla.-

IT: Capítulo 2 (IT: Chapter Two, 2019) es la secuela y parte final de IT (2017).
Andy Muschietti vuelve a ser el director junto a su hermana Bárbara Muschietti en producción .

Escrita por Gary Dauberman (Annabelle), la cinta está basada en la novela homónima de Stephen King, publicada en 1986 y adaptada sólo una vez para la televisión en 1990.
Con un reparto de jóvenes promesas y caras super conocidas, vuelven a estar presentes Bill Skarsgård, Finn Wolfhard (Stranger Things), Sophia Lillis (Sharp Objects), Jack Dylan Grazer (Shazam!), Jeremy Ray Taylor, Wyatt Oleff, Jaeden Martell y Chosen Jacobs .Aunque los protagonistas de esta segunda parte fueron las versiones adultas, que fueron interpretadas por, Jessica Chastain (Apuesta Maestra) , Bill Hader (Barry) , James Ransone, Jay Ryan, Andy Bean, James McAvoy ( Fragmentado) e Isaiah Mustafa.

Veintisiete años pasaron desde que se enfrentaron a sus peores pesadillas, ahora cada integrante del grupo de perdedores creció y tomó su propio camino. Excepto Mike Hanlon (Isaiah Mustafa), quién fue el único que decidió quedarse en el pueblo.
Mike se replantea muchas cuestiones con tantas desapariciones y la única respuesta es : Pennywise; no tardará en contactarse con sus viejos amigos del club de Perdedores, Bill (James McAvoy), Beverly (Jessica Chastain), Ben (Jay Ryan), Richie (Bill Hader), Eddie (James Ransone) y Stan (Andy Bean).

Desde los primeros minutos Pennywise ya nos tiene apretando la butaca y ni hablar de los acontecimientos ocurridos que guían a Mike a atar cabos y reunir a los Perdedores. Durante la primera parte dejaron en claro que si Pennywise re apareciera, ellos volverían para acabar con el Payaso Bailarín, de una vez por todas.
IT (2017) fue la consagración de los hermanos Muschietti en la historia del cine de terror, con la sabia decisión de adaptar las más de mil páginas de la novela de King no pudieron haber elegido un tan acertado cast de adultos.
Aunque se rumoreaba desde un principio que Jessica Chastain era la Beverly Marsh perfecta, acá el que se lleva todos los aplausos es el Richie de Bill Hader, quien dicho sea de paso, está atravesando un gran momento en su carrera. Y digamos todo, el Bill de James McAvoy me dejó con gusto a poco.

En esta ocasión, el director tuvo más rienda suelta y jugó con muchos factores importantes, para bien.
Primero, no se enfocó en adaptar páginas que no suman absolutamente nada a la trama.
Hace el trasfondo justo y necesario en cada uno de los Perdedores, jugando con los traumas y terrores de la infancia de cada uno. Andy supo manejar la cinta con la mente de un fanático sin caer en errores groseros, cada uno de los Perdedores tiene un pasado que no puede (o no quiere) recordar, al borde de la desesperación tendrán que unirse una vez más para explorar y derrotar sus propios miedos. El juego de cámaras entre el presente y el pasado es una cosa extraordinaria, te permite acompañar la historia sin perder ni un detalle.
Los efectos especiales probablemente parezcan excesivos, pero logran que el espectador se adapte al ritmo de cada personaje.

La música es una pieza fundamental durante el transcurso de la trama y hasta por momentos asusta más que la escena en sí. Encaminada a ser una las películas más taquilleras del año y con muchos más aciertos que fallas IT: Capítulo 2 no decepciona y por muy poco no supera a su antecesora. Hay sangre, monstruos, cadáveres y no se distraigan ni un segundo porque hay varios cameos importantes .

A continuación les dejamos un breve fragmento de la conferencia de prensa con Andy y Bárbara Muschetti donde nos respondieron una pregunta sobre el Film.

Calificación 9/10

Monkey Kingdom

Dentro del marco del Festival Green Film, el sábado 31 de agosto, tuve la oportunidad de ver de la serie de películas encaradas por Disney Nature titulada Monkey Kingdom, filmada en 2015, cuyo directores son Mark Linfield y Alastair Fothergill.

La película es interesante muestra como una mona, Maya, en las selvas del sur de Asia, lucha por la supervivencia de ella y su hijo Kip, debido a que es discriminada por el entorno social porque queda embarazada de un mono que no es el macho alfa de la manada.

Al final la película pasan algunas escenas del backstage de la película y ahí se toma conciencia del esfuerzo de todo el equipo de filmación para lograr contar una historia, con animales, que nada tiene de fácil realizar las tomas, y realmente como los monos se parecen a los seres humanos en cuanto a las reacciones, el afecto que pone Maya en ese hijo, el amor, el cuidado.

Son films para reflexionar, para disfrutar de la fotografía, pero desde la página de Disney Nature, hacen la salvedad que no es una película recomendada para niños en edad preescolar, porque tiene algunas imágenes que pueden afectar su sensibilidad. Hay que tener presente que la película intenta ser una documental y la naturaleza no siempre es benigna.

Le recordamos que si les interesa conocer más sobre el Festival Green Film, ya tenemos publicados otros artículos sobre el tema, https://labutacaweb.com/2019/08/31/francisco-pascasio-moreno-el-perito-en-limites/

Y lo más importante a tener presente que el jueves 4 de setiembre el festival termina.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

FIDBA – del cine de lo real

Dentro del Festival Internacional de Cine Documental (2019) celebrando su séptima edición, del 2 al 11 de septiembre, tuve la oportunidad este lunes 2 de septiembre de asistir a la función de la película apertura VARDA PER AGNÈS.

La documental está realizada en primera persona, es la vida de Arlette Varda, una creadora de realidades, explotando todos los recursos más inimaginables para mostrar una visual que capte al espectador, donde hay una emoción puesta en la búsqueda de que toda imagen puede ser atractiva, y es el artista detrás de cámara, quien le da el sentido.

Arlette Varda, es una realizadora nacida en Bélgica, en 1928, vivió muchos años en Francia, tiene un sentimiento muy profundo con la naturaleza y en especial la playa, filmó muchas escenas sobre el mar, busco la estética y se dió el lujo antes de fallecer en marzo de este año, de hacer una documental autobiográfica, donde tuvo la oportunidad de demostrar a un público joven, que la búsqueda de la belleza en la imagen, no depende directamente de un tema económico sino que está asociado a la creatividad.

Para que se den una magnitud del poder creativo de esta pionera del cine, por casualidad descubre que las papas que no cumplían con una determinada forma, eran tiradas, eran separadas y no se las destinaba al consumo humano. Está mujer encontró la posibilidad de contar una historia, y armó una exposición audiovisual de papas, con los tubérculos aflorando de aquellas papas despreciadas por tener forma de corazón.

Otra anécdota, que cuenta en el documental, es cuando quiso volver a Bélgica a filmar la casa donde había nacido y conoció a unos coleccionistas de trenes y encaró una documental sobre esa colección de trenes.

Fue una excelente elección abrir este festival con esta película. Este festival cada año que pasa viene con más fuerza, la sala estuvo repleta de público, en el Caras y Caretas, tuvieron que habilitar la parte superior porque la de abajo se llenó por completo.

Lo invitamos a que si le interesa el género, consulte la Programación, http://www.fidba.com.ar/2019/programa/

Asimismo tengan en cuenta, las tres master class que se dictarán: Luciano Barisone (Italia) periodista y crítico de cine, el miércoles 4 de setiembre de 19.30 a 22:30; o Chus Dóminguez creador audiovisual el jueves 5 de septiembre en el mismo horario o Heather Haynes (Canadá), el sábado 7 de setiembre de 14:30 a 16:30.


Reseña Diana Decunto – inboxmatutino@gmail.com

Crítica: High Life

Alejados de todo terreno conocido, una tripulación de convictos viajan hacia un agujero negro con la promesa de reducir sus condenas. Al menos, esa era la idea original. Años más tarde Monte (Robert Pattinson), el último sobreviviente de la tripulación original, debe subsistir mientras cuida de una bebe; fruto de los experimentos que la siniestra doctora Dibs (Juliette Binoche) realizaba a los viajeros. A su alrededor, el vacio del espacio que se cierra alrededor de su nave, en el interior, los cadáveres de sus compañeros.


Dirigiendo por primera vez un largometraje en ingles, la francesa Claire Denis (Un sol interior, Chocolat) se adentra en la ciencia ficción espacial, representando una visión cruda de la sexualidad en un entorno hostil. Mezcolanza de pequeños fragmentos desconectados , el film se siente un reflejo borroso de 2001: odisea en el espacio(1968), con los elementos de la supervivencia adversa y solitaria de Misión rescate(The Martian, 2015). Para la directora, es un film de sensibilidad, confianza y sexualidad, representada en su fuerte enfoque de fluidos, los cuales abundan en cantidades que delimitan con lo innecesario. Los sentimientos de los personajes son el centro de atención, y su desesperanza, tristeza y realización ante la muerte perpetua del espacio son los guías de una trama lenta y diluida entre susurros de pasillos espaciales poco inspirados.
El trabajo actoral realizado por Pattinson (Life: la vida de James Dean, Damsel) y Binoche (Ghost in the Shell, Godzilla) resulta uno de los puntos más destacables de la película. Por un lado, el silencio y los momentos de introspección del condenado que debe hablarse a sí mismo para no enloquecer en el vacio espacial, por el otro los encuentros de un ente calculador, reflejo de la Medea de Eurípides, contra alguien que se resiste a colaborar y a aceptar un destino en caída libre hacia el vacio.
Con escenarios carentes de personalidad (a excepción, quizás, de la huerta que la directora dijo haberse inspirado en espacios de Solaris (1972), de Tarkovsky), la película pierde en terreno visual. Ni siquiera el fuckroom (habitación para el placer) plantea un peso relevante en lo estético, cambiando el enfoque a los fluidos que acarrean los simbolismos de las temáticas centrales. Esta decisión podría resultar positiva para la subversión del genero, que suele volverse demasiado dependiente de las estéticas y tecnologías inventadas, perdiendo el valor humano entre tanta maquinaria. De esta forma, los sentimientos afloran, las miradas se endurecen, los tripulantes mueren y, tras los créditos, el espectador puede pasar a una vida mas elevada.

Puntuación: 8.0/ 10.0

Crítica: La viuda

Por Daniel Alvarez

A veces las buenas intenciones no conduce precisamente a cosas buenas, este es el punto de partida que tiene La Viuda, que nos cuenta la pesadilla que vive una joven luego de devolver un bolso olvidado a una solitaria señora. Con las actuaciones de Chloe Grace Moretz e Isabelle Huppert, estamos ante una película que resulta muy entretenida por el suspenso que se genera a raíz de la tensión de ambos personajes, y luego de esto, ya no querrás ser un buen samaritano.

Lo que tiene de interesante es que la película va de lleno con el detonante de conflicto, un bolso es olvidado en el subte y una chica decide ir a devolverlo a la dirección donde figura los documentos para quedar con su conciencia tranquila. Si bien contamos con una breve introducción sobre el personajes de Moretz y el motivo por el cual se hace amiga rápidamente de esta señora, no tardamos mucho en darnos cuenta que había gato encerrado y dentro de bolso. Resulta que esa pérdida era intencional, que la mujer lo utilizaba como estrategia para atraer chicas con buenas intenciones y luego acosarlas con su intrincado cariño maternal. La historia es llevada a cabo con buena dinámica y que va aumentando el pico de tensión a medida que los minutos transcurren, aún así algunas explicaciones quedan perdidas en el metraje, por lo que no llegamos a entender completamente las motivaciones de la psicópata.

Lo mejor que tiene la cinta, radica en el carisma de las actrices. Contamos con una Chloe Grace Moretz, que se encuentra sumergida en la historia y denota el terror en su personaje a medida que el acoso avanza. Mas cosas podemos decir de Isabelle Huppert, quien resulta ser el alma de la fiesta (o pesadilla) con un personaje que a primera vista resulta empático y querible, y que si bien en algún momento se quería dar la impresión de que su locura de alguna manera estaba justificada, te deja bien en claro que simplemente es una persona siniestra. Una pequeña participación de Maika Monroe funciona como apoyo y nos deja alguna pequeña sorpresa dentro de la trama.

La Viuda es una película que sabe mantener la tensión entre sus personajes, cuya villana pasa de ser un señora aparentemente adorable a una persona com maldad pura . No es perfecta, ya que algunos desarrollos de la trama quedan ahí sueltos, pero aún así el film es sumamente entretenido, y nos hará pensar dos veces antes de querer tener buenas intenciones con un desconocido.

Calificación 7.5/10