Crítica: La casa junto al mar.

Crítica: Laura Pacheco Mora

     

En un mágico y pequeño pueblo de pescadores de Marsella, Angèle, Joseph y Armand, se reúnen por un fuerte motivo familiar, después de largo tiempo sin verse. Angèle es una exitosa actriz y vive en París, Joseph está en pareja con una mujer más joven que él y Armand es el hijo que se quedó para cuidar del negocio familiar, un restaurante. En este contexto, se desarrolla una conmovedora historia, en la que descubriremos, un gran secreto y, a partir de un suceso que los afecta de forma trascendental, cada uno tomará decisiones que cambiará el rumbo de sus vidas.

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Las actuaciones son exquisitas y simples; realmente cada actor, logra una conexión sensible e íntima con el espectador, siendo muy agradable transitar y descubrir junto a ellos, secretos, miserias, recuerdos, cuestionamientos, pasiones, pérdidas e intimidades, lo cual es verdaderamente destacable.

La fotografía es excelente y sumamente atractiva, acompaña con respeto y fluidez a esta sencilla y profunda historia. Este film es un claro ejemplo de inteligencia a la hora de pensar qué contar, cuando ya está todo contado, siendo innecesario utilizar recursos espectaculares o deslumbrantes para transmitir valores y mensajes sustanciales.

Cuenta con un impecable e íntegro guion, que permite sumergirnos en la trama con facilidad y sin lugar a dudas ni grandes pretensiones, el espectador se identificará con algunos de los temas propuestos y con los personajes.  

Si bien, desde el comienzo se plantea lo que sería un hecho relacionado con el devenir de la vida, lo interesante aquí, justamente es la naturalidad, delicadeza y frescura de la narración, debido a las diferentes emociones, intrigas y sorpresas que se generan hasta el final, que es una alegoría de la vida.

 

Calificación: 9/10

FICHA TÉCNICA:

Título original: La villa

Dirección: Robert Guédiguian

Guion: Robert Guédiguian, Serge Valletti

Fotografía: Pierre Milon

Empresas Productoras:

Agat Films / France 3 Cinéma / Canal+

Año: 2017

Duración:107 min.

País: Francia

Género: Drama

Distribuye: Mont Blanc

 

REPARTO

Ariane Ascaride

Jean-Pierre Darroussin

Gérard Meylan

Jacques Boudet

Anaïs Demoustier

Robinson Stévenin

Yann Tregouët

Geneviève Mnich

Fred Ulysse

Crítica: Yanka y el espíritu del volcán

Crítica: Gonzalo Borzino

En medio del bosque de Copahue, al pie del volcán, una niña busca su identidad. Le dicen blanca, le dicen que a quien busca lleva diez años muerta, le dicen que el bosque no la respetará , pero ella sigue. Esta terca muchacha es Yanka (Maite Lanata), quien da sus primeros pasos en el mundo fantástico derivado de la mitología mapuche buscando a su madre desaparecida, pero a quien encontrará realmente es a sí misma. La ultima heredera del linaje Gwen Winkul deberá atravesar una serie de pruebas dispuestas para tratar de detener la furia del dios del fuego Pillán (Leto Dugatkin), habitante del volcán. A su lado irán el duende mentiroso Chucao (Enrique Dumont) y un joven morador del bosque llamado Lihuén (Ezequiel Volpe), quienes la guiaran por su trayecto en esta nueva tierra llena de misterios y trampas.

Siendo la opera prima de Ivan Abello, es fácil notar las raíces culturales que lo inspiraron a elegir los tópicos que aborda. El mismo director confesó “… la primera imagen que se me vino a la cabeza fue un Volcán, y es algo que está impregnado en mi memoria y en mis orígenes, porque mi abuela que es Mapuche, nació al pié del Volcán Lanín junto al Lago Huechulafquen.», por lo que su afinidad a dicho colectivo no es ninguna sorpresa. La película trata de acercar, a un público menor, conceptos e historias que abrazan lo natural y nuestra conexión humana. Una noble misión, que sin embargo se ve negativamente afectada por la performance general, mas es pertinente señalar que las motivaciones detrás de la misma fueron buenas.

Habiendo sido rodada en dos meses, finalizando el proceso el 26 de febrero del 2014 y contando con el auspicio del INCAA y Neuquentur S.E, esta pieza audiovisual centra sus eventos en los paisajes vecinos del volcán Copahue (provincia de Neuquén) dotándolo de una belleza natural que, desafortunadamente, no siempre es aprovechada. Algunos de los planos empleados son angostos y las visiones de bosque atiborradas de contenido. Esto ocurre incluso en los momentos de montaje, limitando uno de los activos mas valioso con los que contaba la película. Otros planos fueron directamente holgazanes, superponiendo la cabeza de un actor sobre la del que está hablando sin ningún motivo aparente.

Según uno de los guionistas «esta es la película con mas efectos especiales del cine argentino» y si esa afirmación es correcta, estamos en problemas. El lector haría bien en recordar la regla «calidad antes que cantidad», pues esta película se llena la boca clamando tener muchos efectos pero la mayoría se quedan a mitad de camino entre una demostración deprimente del potencial local y algo fantásticamente extravagante. No son los efectos de lo grandioso lo que falla, Pillán y su guarida están fabulosamente logrados, sino que los efectos de soporte, las pequeñas cosas que deberían pasar desapercibidas y que son sumamente irritantes a la vista. Por ejemplo, la choza de la mentora espiritual de Yanka tiene unos arboles añadidos digitalmente frente a si, que más que caracterizar el entorno lo hacen parecer una pared pintada.

Otro problema muy notorio a lo largo de la película es la actuación del tipo alienígena. Siendo un largometraje orientado a público infantil, es esperable un cierto nivel de falencias entre los actores mas jóvenes debido a acelerados tiempos de producción y poca familiaridad con el medio. Sin embargo, nos encontramos ante un caso particular debido a que no solo fue la actriz más joven (Maite Lanata) quien dio una actuación desinteresada y sin energía sino que todo el reparto, desde jóvenes a viejos, carecían de orden. Por lo tanto es inferible quela responsabilidad de esta falla no este en el cuerpo actoral, sino en la dirección que no supo aprovechar a las personas que tenía delante. Asimismo, los diálogos que debían interpretar eran demasiado cargosos, sobre explicativos y poco naturales. No obstante, cabe resaltar la divertida interpretación de Kú, el secuaz de Pillán, interpretado por Juan Palomino a quien se lo reconoce por su papel de Nafta Super en Kryptonita (2015). Su actuación fue sumamente disfrutable, como ver a un villano de caricatura viviente, y su vestuario fue, por mucho, el más atractivo.

Finalmente, la temática de la historia se encontraba un poco descentralizada. Si bien se habla del olvido por un lado, desde el evento catalizador donde Yanka cree que su padre se ha olvidado de su madre volviéndose a casar, hasta las exigencias de Pillán que desea volver a ser honrado por el hombre. Ambos casos son caprichos de olvido que se encausan en el rencor y la explosión iracunda, sin embargo el motivo del dios cambia durante la película según a quien le preguntes, siendo algunas veces «bueno y malo a la vez» o colérico porque el hombre uso el fuego para la guerra. La historia no se pone de acuerdo con si misma sobre que es lo que quiere contar y eso se hace notar en el forma en que pasan las escenas, pisándose unas con otras o haciendo que la protagonista tropiece sin un rumbo claro ni aparente, pero sin buscar la imagen de desorientación.

Lamentablemente este es un film que no puedo recomendar, y digo que es lamentable ya que poseía una interesante motivación detrás, además de la inclusión de mitologías poco exploradas. Ni las composiciones de Ruy Folguera, ni los paisajes, ni Juan Palomino pueden salvar una historia tan desorientada, la actuación desinteresada, los efectos repudiables y el aberrante diseño sonoro. Sus problemas son demasiados como para dejarlos pasar y lo mejor que podemos hacer es mirarla hundirse en el eterno olvido obsequiado por el Copahue.

Puntaje: 3/10

Crítica: Piazzolla, los años del tiburón

Crítica: Laura Pacheco Mora

Filmaciones caseras nunca vistas de la colección familiar, conciertos y grabaciones inéditas, la mirada de su hijo Daniel, la voz de Astor Piazzolla en diálogos íntimos con su hija Diana, jamás escuchados.

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Todo esto es parte de “Piazzolla, los años del tiburón”, el esperado largometraje documental del realizador Daniel Rosenfeld.  Piazzolla amaba pescar y lo vemos desde pequeño tocando el bandoneón.

A 26 años de la muerte, por primera vez los archivos del legendario compositor son abiertos por su familia para una película, un retrato cinematográfico, musical, hipnótico sobre el arte, la familia y los misterios de la creación.

Este film nos muestra la faceta menos conocida del artista que revolucionó el tango y lo popularizó en el mundo. Es inevitable sentir su pasión en las composiciones de este artista provocador e innovador, que fue rechazado en su país y reconocido en Europa.

Astor nació con la misión de cambiar la mirada hacia el tango, de crear un nuevo tango y trazar un antes y un después a nivel mundial; y como todo artista, rebelde y genial, tuvo que atravesar todos los obstáculos que se le presentaron en la vida para cambiar lo estructurado y dar vida a lo nuevo.

Se muestra a un Piazzolla íntimo, lo escuchamos a él y no a otros músicos, a su hija Diana, en una charla que se grabó y la historia nos la relata Daniel, su hijo.

Altamente recomendable para no solo conocerlo más a fondo, sino, además, para conectarnos con su esencia y de alguna manera comprender al hombre detrás del artista.

Calificación 10/10

FICHA TÉCNICA
Dirección y guión: Daniel Rosenfeld
Duración: 90 min.
Producida por: Françoise Gazio, Daniel Rosenfeld
Una producción de: Idéale Audience, Daniel Rosenfeld Films
Co-producida por: Arte, Ina, Tornasol, Acontracorriente, Classica Japan
Producida en asociación con: Avotros, Directv, argentinacine
Con el apoyo de: Canal Encuentro
Productores ejecutivos: Pierre-Olivier Bardet, Maxi Dubois
Co-productores ejecutivos: Daniel Rosenfeld, Mariano Nante
Productores asociados: Facundo Saravia, Augusto Gimenez Zapiola, Gerardo Herrero, Fernando Riera, Paula Massa, Juan Gonzalez Del Solar, Fernanda Rotondaro

Crítica: Los vagos

Crítica: Laura Pacheco Mora

 

El pasaje de la adolescencia a la adultez es un momento muy complejo en la vida de un ser humano. Los vagos, es una película que nos cuenta este momento, es protagonizada por Agustín Avalos (Ernesto).  La película transcurre en un ambiente veraniego y permanentemente, escuchamos música popular.

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Es la ópera prima de Gustavo Biazzi, director y guionista misionero. Se rodó en el 2016, gran parte de las locaciones fueron en Misiones y está ambientada en tiempos anteriores, en los que no se utilizaban celulares.

Ernesto, junto a sus amigos, explotan los restos de adolescencia que les queda, antes de que la adrenalina juvenil se convierta solo en compromiso y responsabilidades.

Los protagonistas funcionan como contraste en los roles que interpretan, el masculino y el femenino. Y, claramente, se plantea aquí, que la mujer es la que madura primero.

Además, se toca el tema del desarraigo del hogar para obtener logros personales lejos de casa, en este caso, Buenos Aires, en donde el protagonista se encuentra con la soledad, ya lejos de los vagos y con la consecuencia de sus actos, pero sin profundidad.  Se destaca la actuación de Avalos por la credibilidad del personaje, sin embargo, resulta difícil conectarse con su personaje.

Cuenta con una excelente fotografía; el guion es regular, no plantea nada novedoso o trascendental; el espectador, realmente se siente fuera de la historia, observa sin involucrarse.  El ritmo del film se torna lento y no queda claro el mensaje a transmitir, por tanto, no nos invita a la reflexión.  

Calificación: 5/10

Crítica: El justiciero 2

El justiciero 2 es la secuela de la película protagonizada por Denzel Washington, quien vuelve para repartir golpes y hacer justicia, esta vez con asuntos personales. Aunque cuenta con algunos fallos se trata de una agradable secuela, con trepidantes escenas de acción y que pide a gritos una trilogía.

Olvidemos un poco la primera entrega y solo pensemos en el personaje principal, un ex agente del gobierno que reparte justicia a los desafortunados al azar. Trabajando como chófer de una app estilo Uber, encontrándose con gente que requiere su ayuda. Desde un principio nos encontramos con historias secundarias que funcionan para introducir la acción y dar pie al conflicto principal, se metieron con alguien cercano a el. Desde ese momento comienza lo interesante del film, aunque en muchos aspectos resulta bastante previsible , la acción y la guerra entre personajes resulta muy entretenido.

Puede que Washington parezca que esté un poco grande para repartir golpes , pero de todos modos su personaje funciona , tiene sus valores y un objetivo claro, y lo compramos. Quien no sale tan bien parado en el film es Pedro Pascal , si bien su interpretación es correcta , el personaje está bastante desdibujado, mostrándose previsible y hasta caricaturezco.

Antoine Foqua nos regala escenas de acción muy intensas , así como el manejo de un relato simple pero efectivos, ya que en ningún momento se pierde el interés a lo largo de la cinta.

El justiciero es una cinta que cumple lo que quiere dar , unas buenas dosis de acción , con una historia simple pero atrapante. Denzel Washington parece que todavía tiene garra para la acción , y si la taquilla acompaña, queremos un cierre para la historia de este entrañable justiciero.

Calificación 7/10

Crítica: La quietud

Pablo Trapero viene de una larga trayectoria fílmica, luego de la realización de “El Clan” regresa al cine con “La Quietud”.

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Eugenia (Bejo) regresa de París por motivos familiares y se reencuentra nuevamente con su hermana Mía (Gusmán) y su mamá Esmeralda (Borges) en la estancia “La Quietud”, donde vivían actualmente. Las hermanas tienen una relación muy especial entre sí que, lentamente, se va desarrollando a medida que aparecen Vincent (Ramírez), novio de Eugenia y amante de Mía, Esteban (Furriel), el abogado de la familia  y amante de Eugenia.

Los hombres en la película no son más que conectores para hilar las historias y misterios dentro de esa familia.

El film abarca cuestiones de la dictadura militar, el aborto, el incesto y el Edipo, suavizándolo todo con una gota de humor negro.  La historia está contada desde el punto de vista femenino: todo gira en torno a Eugenia, Mía y Esmeralda.

El film trabaja con una multiplicidad de temáticas que se unen de manera soberbia, el guion genera una comodidad notoria en cada actor y actriz del largometraje. La incomodidad se planta en el interior de cada espectador mediante la inquietud de lo desconocido y, hacia el final se resuelven todos los conflictos a un tiempo adecuado.

Calificación 7/10

 

Paula Fossatti

Crítica: Jane, de Brett Morgen

En el marco del Green Film Fest, que se realiza en Buenos Aires, del 30 agosto hasta el 5 de setiembre, en el Cinemark Palermo, tuve oportunidad de ver, el lunes 27 de agosto, el film Jane del director: Brett Morgen.

Esta filmación pertenece al género documental, trata sobre la vida de Jane Goodal, una mujer, sin estudios científicos, oriunda de Gran Bretaña, que a los dieciochos de edad, decidió junto a su madre, vivir en África, para estudiar a los chimpancés observando el estilo de vida de estos animales en su hábitat natural. Después de cincuenta y cincos de pasar su vida en el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania, se la reconoce a Jane Goodal como la mayor experta en chimpancés, habiendo estudiado sobre las interacciones sociales y familiares de los chimpancés salvajes. Ha escrito númerosos libros que hablan de proteger el medio ambiente, el conservacionismo y la vida de los chimpancés.

El material que utilizó el director de este film Brett Morgen fueron más de 100 horas de filmación, que habían permanecido inéditas para la pantalla grande que relata la vida de Jane, como conservacionista, adentrándose en la selva para estudiar a los chimpancés, hace un recorrido de su historia personal, el casamiento y divorcio con el fotógrafo enviado por National Geographic, la llegada de su hijo. Ese devenir entre su trabajo de investigación y sus obligaciones de madre.

Es una documental, con los tiempos fílmicos adecuados, me trajo a la memoria la película protagonizada por Sigourney Weaver, Gorilas en la niebla. La textura de ambos films es la misma, pero el carácter de documental, donde la protagonista en primera persona, da su visión personal e impresiones, de los hechos, me parece muy interesante.

Es un film testimonial para disfrutar, para analizar los misterios que encierra la vida humana, el porqué esta mujer, tan joven, escapando de la civilización, en ningún momento confiesa haber tenido miedo y para mi, es un misterio, cuales pueden ser las causas, que impulsaron con tanta resolución a desear salir de su zona de confort, para volcarse a un escenario tan inhóspito. Es un ejemplo de tesón, de cómo se terminan logrando los objetivos y por el otro lado surgen preguntas de cómo un mundo, aparentemente salvaje, polémica abierta, a partir de las imágenes que muestra el film donde los chimpancés, no solo terminan conviviendo con la mirada de una mujer y una lente, sino que la terminan integrando.

La presentación de la película fue realizada por el actor y director argentino Boy Olmi, quien contó el placer que ha sentido de conocer a Jane.

Hay muchas más películas en cartelera, de las cuales, inclusive algunas son aptas para llevar a los niños. Las actividades y programación del festival se puede consultar en www.greenfilm.com.ar

Creo que estamos muy lejos de dar las respuestas a los muchos interrogantes que se abren una vez de finalizada la película.


Calificación 9/10
Ficha artística

  • Tema: Conservacionismo
    Año: 2017
    Director: Brett Morgen
    Origen: Estados Unidos
    Duración: 90 min.
    Distribuidora: National Geographic
  • Jueves 30 de agosto, 13.50hs
  • Sábado 1 de septiembre, 20.00hs
  • Lunes 3 de septiembre, 15.45hs
  • Martes 4 de septiembre, 22.20hs

    Reseña Diana Decunto

Crítica: Todos lo saben

 

Laura (Penélope Cruz), viaja con sus hijos desde Argentina a su pueblo natal en España para una celebración.  Lo que iba a ser una breve visita familiar se verá trastocada por unos acontecimientos imprevistos, que cambiarán por completo las vidas de los implicados.

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Una boda, se convierte en una excusa para reunir a toda la familia, excepto a Alejandro (Ricardo Darin), el (esposo argentino de Laura) quién no la acompaña por problemas personales y se suma más adelante.

Un corte de luz, una tormenta, Laura vestida de negro en la fiesta… son algunos de los indicios que le permiten al espectador intuir que algo ocurrirá en forma inminente y que salgan a la luz, secretos y mentiras.

Con respecto al guion, en mi opinión, se genera una desconfianza total y cierta confusión persistente entre los personajes, no logrando el efecto deseado de traspasar la pantalla y dejando en el espectador, la sensación de sólo observar sin involucrarse lo suficiente.

Son destacables las actuaciones de Penélope Cruz, Javier Bardem y Barbara Dennie, que ejecutan excelentemente sus personajes, logran que nos identifiquemos con ellos, permiten vivenciar la historia. No así el personaje Alejandro, interpretado por Ricardo Darin, que no logra conmovernos y produce un efecto contrastante con Laura, su partenaire.

La dirección fotografía es excelente y la producción también; nos sentimos en un ambiente familiar y acogedor, ya que toda la historia transcurre en un atractivo pueblito español.

Esta entrega del director y guionista Asghar Farhadi, nos ofrece un punto de vista interesante, que, si bien abarca un intenso drama familiar, en el marco de un “pueblo chico, infierno grande”, no nos termina de convencer.

Calificación: 7/10

Laura Pacheco Mora

Crítica: ¿Quién mató a los Puppets?

Incorrecta, como me gustan.

Lo más genial de ésta turbia comedia es, sin lugar a dudas, que el director es Brian Henson. Éste hombre es el hijo del creador de LOS MUPPETS, que parece que tras caer una de esas ofertas imposibles de rechazar que brinda Disney se quedo con la vena en el ojo y quiso hacer algo bien zarpado y alejado de la agenda SJW a la que nos tienen acostumbrado los estudios cinematográficos.

La historia es concisa pero espectacular. Las estrellas de un show de titeres infantil empiezan a morir, a lo que Melissa McCartney tendrá que investigar quien es el asesino de muñecos y, mas genial aún, cual es la motivación de éste.

La gente con menos capacidad de reirse podría considerar ésta película como SEXISTA, ESCATOLOGICA Y DESAGRADABLE. Por lo que si son una de esas personas obesionadas con la justicia social de mala calidad alejense de éste proyecto ya que probablemente lo terminen boicoteando al punto de matar a una comedia REAL que llego para divertirnos sin limite alguno.

Las actuaciones de voz son maravillosas, me crei absolutamente todo lo que pasaba y hasta el suspenso se me hizo real. La trama tiene buenos plot twist que a la vez son absurdamente cómicos. Los titeres tienen unos diseños muy familiares, es como ver un spin-off de LOS MUPPETS con clasificación R.

Un punto negativo es Melissa McCartney, nunca me gusto esta actriz ya que no me resulta graciosa. Todos los demas están perfectos en sus roles, hasta los titeres. La dirección es mas que solida y maneja unos chistes que no creo que ningún otro director hubiese podido hacer con tanta gracia y estilo.

«¿QUIEN MATO A LOS PUPPETS?» fue una asombrosa revelación de la cual quiero ver más el día de mañana. Me alegra ver que un Henson siga fiel a sus raíces, y como fan de LOS MUPPETS no pude evitar disfrutar está película mucho más que los films que nos trajo Disney sobre la rana Rene y compañia.

Calificación 8/10

Crítica de Agustín Villegas

Crítica: Pensando en él.

Thinking of him, es una producción realizada entre la India y Argentina –en color y en blanco y negro, y rodada en 35mm. Dirigida por Pablo César.

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El film narra el encuentro de Rabindranath Tagore (Victor Banerjee) y Victoria Ocampo (Eleonora Wexler).Se destaca la brillante interpretación de Wexler; particularmente, las escenas con Tagore requieren un manejo muy fluido del inglés británico y demostró estar a la altura.Se utilizó formato panorámico y lentes anamórficos.  Además negativo blanco y negro para la parte del pasado.

La historia transcurre en dos tiempos: la actualidad – con un personaje que viaja a la India- y la parte de época, que recrea la relación entre Tagore y Victoria Ocampo, en 1924 – que es cuando se conocen; recrea una parte de Tagore en la India y otra parte en Argentina, junto a Victoria.

La fotografía es fascinante, contemplamos exquisitos paisajes de ambos países y el contraste de la vida, en la vestimenta, costumbres y puntos de vista muy diferentes. Disfrutamos de la majestuosidad en algunas escenas.

Por momentos, la sentimos lenta y si bien están bien planteados los argumentos del presente y del pasado, no se logra la fluidez necesaria para que coexistan armoniosamente. Algunos temas no se profundizan como corresponde y hasta resulta un tanto complejo seguir el hilo de la historia. Se nos brinda muchísima información que logra abrumar.

Calificación: 7/10

Laura Pacheco Mora