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Dentro del gran abanico de la historia universal, hay sucesos que llaman la atención por el grado de juego de poder que se genera, más en la Europa medieval marcada por la ambición, traición, sangre y familia.
¿Pueden dos personas odiarse sin conocerse? La respuesta es sí. Cuando hay grandes intereses de por medio, en este caso un trono, la sangre que ha de correrse será la necesaria. Solo hay un lugar pero el resentimiento y las presiones sociales siempre tendrán espacio. Este es el caso de la historia de «Las dos reinas», adaptación de la obra María Estuardo de Friedrich von Schiller, la cual se resume de la siguiente manera. »Cuenta la historia de laturbulenta vida de la carismática María Estuardo, reina de Escocia y la persuasiva Isabel I, reina de Inglaterra. Rivales en el poder y en el amor, reinas en un mundo gobernado por hombres. Isabel inclinada al protestantismo se proclamaba como la única soberana. Por derecho de nacimiento, María Estuardo, ferviente católica, podía reclamar el trono inglés. Ambas mujeres sienten una fascinación recíproca, y solo ellas saben realmente lo que significa reinar en una tierra de hombres»
Marcelo Silgueiro es el encargado de dirigir este clásico que data del año 1800, para ello elige a las grandes actrices Victoria Aragón y Paula Cantone para interpretar a estas primas enfrentadas por el trono.
Cantone interpreta a la cautiva pero legítima María Estuardo y Aragón a la decidida Isabel I. El primer atractivo técnico- estético de la obra es sin duda el diseño de vestuario de Claudia Abalos. Abalos establece con suma delicadeza y detalle cómo estará vestido cada personaje, enfocando los cambios de Aragón y Cantone, aportando peso y realismo a estas figuras reales. Carla Pereyra es la encargada del prolijo diseño de maquillaje y peluquería.
Las dos reinas, cuenta con dos grandes actrices en sus hombros, ambas con personalidades opuestas e intereses en común. Aragón y Cantone están increíbles en sus roles, caracterizándolos de una manera prolija y dedicada y con un acto final que causará escalofríos en el público. Las dos reinas puede ser la historia de dos mujeres enfrentadas no solo en la edad media sino en la actualidad, es un ejemplo de cómo el poder logra romper con los lazos familiares y el género.
Disponible los sábados a las 20:30 en el Teatro Multiescena. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Hablamos con Lourdes Varela, joven actriz de apenas 20 años, quien nos contó pormenores en las obras que participa: “Como piensan el Tiempo las Tortugas” y “Cosa Hecha”. Actualidad y sucesos de vida que tienen que ver del entrelazo de la ficción con la realidad.
“El teatro under es juego”, con simpleza y convencimiento, Lourdes nos resume la esencia del teatro independiente que, casi desde que tiene memoria, atraviesa no solo como pasatiempo, sino como modo de vida. El disparador fue tanto la convivencia con sus padres, donde floreaban historias y, además, el rol que el scout cumplió y lo hace en su vida, que ejerce hace ya una década.
Luego de pasar por escuelas como Timbre 4, hoy se forma en la UNA para cumplir a rajatabla con la denominación: actriz.
Con apenas dos años por encima de la mayoría de edad, la joven encaja en la definición clásica, tan a veces contraproducente, donde se pronuncia, “en unos años va a estar en.…”, y la frase se completa en paralelo a alguna intuición con la mejor fe del mundo.
– ¿Cómo observas desde tu lugar a lo que es la estructura comercial de la actuación?
– Cada cosa tiene lo suyo, aprendí que en todos lugares hay gente buena y mala. Creo que no hay que etiquetar en algo en que es «comercial o no», en todo hay mucho para valorar.
En “Como Piensan el Tiempo las Tortugas”, obra de Pilar Boyle (escrita por Ricardo Ryser), cumple con la labor de ser asistente de dirección, tarea dinámica que conlleva prestar responsabilidad y atención a todo un elenco, a lo que bien en el fútbol se podría denominar en el presente como «técnico alterno»; mientras que, en «Cosa Hecha», de Ignacio Torres hace de Ailín, alguien quien tiene una efervescencia particular, y que está en el medio de situaciones afectivas muy relevantes, con quien comparte empatía, como a su vez diferencias circunstanciales y viscerales.
– Sin caer en cuál te parece mejor, desde las semejanzas, ¿qué sentís que ambas tienen?
– Las dos tienen mucho desde lo vincular, cada obra tiene lo importante del recorrido de una historia que se cuenta a partir de las emociones que hay, y en el paso del tiempo…
A lo largo de la nota, Lourdes nos hace mención al convencimiento y al entusiasmo, nos deja en claro, “no podría hacer algo que no me guste”, desde esa definición nos hace replantear sobre un sinfín de sucesos que posee a veces los trabajos, donde hay diversas correlaciones de poder que fuerzan, por distintos motivos, a dar luz verde.
– Y estás dando clases de actuación frente a cámara a niños/as entre 10 y 13 años, en el Teatro Quiron, ¿cómo lo sobrellevas?
– Se dio por un corto que dirigí en un tren de la alegría, había muchos chicos/as como extras, y ahí empezó la idea por parte del director, Sergio Albornoz. Al principio tenía inseguridades por ser chica, pero después me fui soltando.
Arranqué de octubre a diciembre, estoy dando con Martina Valmaggia. Y a pesar del amor al arte, lo tomo como un trabajo. Actualmente son 16 chicos/as, que bueno, por la edad me gusta mucho estar en su formación, más a esa edad preadolescente. Trató en los trabajos de que hablen fuerte, que no den espalada a cámara.
Me pasa que me preguntan mucho sobre como aparecer, por ejemplo, en una publicidad… Las madres sobre todo… Hace rato terminaron de ver la cuarta de «Stranger Things» y tienen esa idea dando vueltas (risas).
– La digitalización avanzó mucho, ¿te pasa a vos y en tu alrededor, de a lo mejor priorizar hacer contenido en diversas plataformas virtuales antes que estar en un formato tradicional?
– No, no me pasó. Obvio que, si tengo la posibilidad, es trabajo y lo haría. Obviamente que no reemplazaría a lo que hago, sino que lo agregaría. Lo que sí, no podría estar en un lugar que no me guste.
Conclusión
La dinámica actual de las distintas plataformas digitales de contenido, implica obtener visibilidad y deseabilidad al respecto. ¿Sea como sea? Pareciera que la actualidad, lo rebelde o innovador, sea que hace que alguien menor a 25/23 años, entre a jugar en esa liga, donde el click, tan ansiado y a veces trabajado, es democrático, pero a costa de entrar en un concepto resultadista maquiavélico.
Con otras exigencias y prioridades, la actualidad de Lourdes toma un timón diferente, y el día a día la hace surfear una ola de distinta, de formación, donde los tiempos, la constancia y la relevancia al respecto en cada suceso, no son para nada triviales, y que, sobre todo, asume responsabilidades y las analiza como tales, y con tan solo 20 años…
Personalidades icónicas como Freddy Mercury, Elvis Presley y Whitney Houston, entre otras, son quienes llamaría a formar parte de una hipotética y surrealista del juego de la “única cena”, en la que los personajes plasmados, tienen en común un recorrido firmemente exitoso con desenlaces ampliamente semejantes.
Disponible “Cosa Hecha” los sábados a las 20 en Teatro El Brío (Avenida Álvarez Thomas 1582) y “Como piensan el Tiempo las Tortugas” – hasta el 06/09 – los martes en Nün Teatro Bar (Ramírez de Velasco 419). Escribió Nicolás Doyle para La Butaca Web
Un espacio de expiación, con tres niveles de altura —el del medio es la escalera, que también se utiliza. Desde arriba se ve en perspectiva, es decir, desde otro ángulo, y los textos que allí se dicen son de otro orden, casi de corifeo: se reflexiona sobre lo que pasa, se orienta con formulaciones teóricas, se invita a la reflexión.
A ese espacio llegan una serie de personajes estereotipados en algunos de sus vínculos afectivos primarios. Y esos vínculos están contenidos, pero también traducidos, en algún objeto.
Para la actuación, el objeto es siempre un talismán de apoyo para la construcción del personaje. Y en este caso particular, en el cual todos los personajes actúan con mayor o menor eficacia el cuerpo del grotesco, los objetos son, a un tiempo, un elemento de composición actoral, pero además una reminiscencia de la escena originaria, es decir, del deseo primario. Esta referencia a lo psi no es azarosa; en realidad, toda la obra es un manifiesto psicoanalítico, a veces demasiado explícito. O mejor: una lectura psicoanalítica en clave teatral porteña de seis sujetos atados a un conflicto “objetado” del cual esperan desprenderse. Para ello contarán con la ayuda de un Virgilio-psi-gurú, que va haciendo desplazar a estos atormentados por la madre, la muerte, la ex…, por un itinerario algo dantesco, muy bien logrado con el manejo del espacio y de la luz, y en particular, por un ritmo corporal que recibe la música como un complemento natural. El mayor mérito de El funeral de los objetos es que se trata de un musical chiquito y arrinconado, pero con suma delicadeza y detalle por la voz y los movimientos.
Muy parejo de energía, el grupo se mueve al unísono y no hay disonancias, por el contrario, se advierte un mancomunado y amoroso trabajo en equipo.
Batallar con la risa La Zaranda, el grupo andaluz que se presenta desde 1988 en distintos escenarios de Buenos Aires, vuelve esta vez al Teatro Regio con su nuevo espectáculo: “La batalla de los ausentes”.
Tres sobrevivientes de una guerra, tres restos de un ejército perdido. Gaspar Campuzano, Enrique Bustos y Francisco Sánchez son, en esta ocasión, esos que resisten en la trinchera de lo que fue, es y será. Luchan contra el olvido, se burlan, reflexionan y encarnan ellos mismos situaciones de la sociedad en la que viven (¿Vivimos?). La incomunicación, el odio, el individualismo, la violencia, el enemigo, la guerra que vuelve una y otra vez. En consonancia con sus anteriores producciones, La Zaranda vuelve con un espectáculo que plantea problemáticas de orden existencial y universal, e instala un ambiente fantasmal y absurdo que interpela en todo momento.
La dramaturgia, a cargo de Eusebio Calonge, está cargada de juegos de palabras y diálogos ingeniosos. Todo esto acompañado por el brillante y preciso manejo de objetos que caracteriza los espectáculos de la compañía. Una aspiradora convertida en arma, maniquíes que primero son compañeros de guerra heridos y luego funcionarios del poder a quienes se los maneja como títeres. Cada cosa es eso y algo más, infinito poder de conversión y demostración del “no límite” que tiene el imaginario de La Zaranda. Son los mismos actores quienes hacen y deshacen el espacio donde inmediatamente después ocurrirá la escena. Suena música para ambientar estos momentos de transición visibles al espectador. Así, se nos recuerda todo el tiempo la convención del teatro. Ficción y realidad, límites difusos en este escenario oscuro, de escenografía austera y móvil.
Otro punto a destacar es el diseño de iluminación de Eusebio Calonge. Cada momento es una pintura que profundiza el ambiente extraño donde se mueven estos personajes quijotescos. Al espectador se lo interpela. La risa brota de la incomodidad frente a lo que escucha y ve. Es una risa desgarrada, una risa frente al reconocimiento del pasado latente en el presente. La risa es lo genuino en un mundo de “pre- establecidos” y conductas hipócritas e interesadas. Ya desde el título, “La batalla de los ausentes” invita a la reflexión. Según Eusebio Calonge: “En La Zaranda siempre nos gusta dejar un camino y un atisbo de esperanza, por más que lo que se comunica pueda ser, muchas veces, muy negro. Pero al fin, la siempre La Zaranda acaba con una luz. El plantearte y hacerte la pregunta ya en sí es una luz”. Frente a la tragedia y el horror, frente a la repetición y el olvido, la esperanza en la palabra, en la risa. La esperanza en el teatro que tiene desde siempre la razón de su existencia en el encuentro.
“La batalla de los ausentes” se presenta en el Teatro Regio (Avda. Córdoba 6056) de miércoles a domingos, a las 20 horas.
Aunque actualmente sea visto como un baile para turistas o personas mayores, el tango no ha muerto. Este mítico y sensual baile porteño es el emblema de las postales de Buenos Aires, un deleite visual y letras melancólicas.
La tendencia es ahora el trap y la música hecha por computadora, pero este no es un escenario fatalista, el tango está renaciendo y se vuelve un atractivo para los jóvenes curiosos, Noestango es el ejemplo de la evolución del género.
Ollantay Rojas define a su obra de la siguiente manera: »NOESTANGO es fruto de dos años de investigación llevada adelante por el Grupo noestango, en colaboración con el Quinteto Revolucionario. Plantea una pregunta por el tango como expresión artística, teniendo en cuenta su pasado glorioso y su presente marcado por el homenaje a lo que ya no es.Cinco bailarines en búsqueda de reencontrar su identidad artística en el ocaso de la moda del tango y luego de la pandemia. Cinco músicos que se apropian y traen a su presente una música canonizada e intocable. Los une la pregunta de qué hacer hoy con ese legado, del cual sólo queda nostalgia de la otrora música de Buenos Aires y una danza arrasada por la industria cultural»
Lisandro Eberle, Nicolás Minoliti, David Alejandro Palo, Milagros Rolandelli y Marcela Vespasiano son los bailarines de esta obra, estos demostrarán que el tango si se puede bailar en números impares, con ropa casual y no tener género. Van a deconstruir la música y llevarla al siglo XXI. Los bailarines Lisandro Eberle, y Milagros Rolandelli, junto Ollantay Rojas elaboran la compleja coreografía, la misma está compuesta por pasos arriesgados, intensidad grupal, solos y mucha fuerza.
El grupo musical integrado por Estteban Falabella, Lautaro Greco, Manuel Quiroga, Sergio Rivas y Cristian Zárate interpretan un tango post Piazzolla- Esta música entra con vigor y hará dependientes a los bailarines, estos sin ella no se moverán y estarán sujetos a la suma intensidad de la interpretación. Noestango es un espectáculo que no se pueden perder, demuestra el talento juvenil y su forma de transformar un género musical que tambalea debido a la modernidad, ellos lo llevan al futuro y a todas las edades.
Disponible los martes a las 20 en El Galpón Guevara (Guevara 326) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
En el deporte se juega todo o nada, es una lucha para poder ganar y tener el mérito, pero más allá de eso debe ser una experiencia cívica, sana y cuyas reglas se respeten. Cuando ocurren presiones, abusos y oscuridad, la pelota se mancha, en este caso la de Volley. Rodillas y codos estarán llenos de sangre y secretos.
«¿Hasta dónde Crees conocerte? ¿Hasta dónde te crees capaz llegar? ¿Y de ocultar? ¿Dónde esta el limite? ¿Dónde esta tu limite?» Son parte de las preguntas que Nicolás Manasseri se hace para su obra musical titulada Volley, la final.
Alejandro Roig es encargado de dar letra y música a la obra de Manasseri. Volley la final es un musical punk rock que involucra a un elenco joven integrado por: Dolores Basualdo, Sabrina Birmajer, Juliana Diaz, Florencia Diez, Dante Emanuel, Juan Lopez, María Luz Navarro, Facundo Rau, Federico Sorrentino, Noelia Vera, Oscar Villalba y Matias Zajic.
Volley la final explora la violencia deportiva cuya consecuencia se debe a las presiones, el abuso, el bullying y la impunidad. Es una competencia para ganar pero también para poder escapar de la final. La tensión se establece de inicio a fin, siendo lo más deslumbrante la fuerza de los chicos debido a la intensidad que supone la obra, todo esto enmarcado a una exigencia física y la coreografía de María Fernanda Provenzano. El diseño de luces es alucinante.
«Volley, la final» ademas de lo musical, funciona por mostrar el lado crudo del deporte y la sangre que se derrama en la cancha.
Disponible los martes a las 21 horas en el Teatro Itaca (Humahuaca 4027)
Las relaciones de poder están claras y definidas al inicio de un contrato laboral. La frontera social entre dos personas es tan evidente y el rol de patrón – sirviente hoy en día está defasado, pero las posiciones siempre están claras. La empatía puede unir pero también puede ocurrir una simbiosis entre ambas partes, acá se vuelve un enfoque más interesante.
«Es el ejercicio de amo y esclavo donde se entiende que la emancipación sería la derrota de uno por sobre el otro. Esta obra tiene como novedad que cuando el esclavo toma el poder, es decir, se emancipa, quiere ser amo. Entonces se desarrolla la singularidad que da a entender que, aparentemente, la lucha de clases no tendría solución”. Es la sinopsis de la obra original de Norman Briski. Romina Richi lleva el texto de Briski a las tablas en No te vayas con amor o sin él, una obra dónde nada es lo que aparenta.
Lucila Mangone y Leonora Balcarce son las elegidas para encarnar a los personajes de esta tragicomedia. Una casa con decoración de antaño, un plumero, una silla de ruedas y dos mujeres en roles sociales distintos pero confundidos serán parte de los elementos que conforman esta obra.
Balcarce y Mangone vienen con fuerza, carisma y soltura, gran parte del segundo aspecto es la química actoral que hay entre ellas, también la dirección de Richi. Las tres son amigas cercanas y esta obra se vuelve un ejercicio cercano y familiar. Richi es la encargada de la escenografía y diseño de luces de su obra. Calca de manera exacta lo que sería una casa de alta clase pero atrapada en el tiempo con tapices, muebles viejos, espejos, cortinas y tonos beiges.
Richi se compromete de manera seria a recrear la obra de Norman Briski (Briski hace la voz en off que se escucha durante la mitad), esta fusiona una relación de clase y la hace una sola, pues esta simbiosis de personajes se vuelve un lazo difícil de romper, se necesitan una a otra.
No te vayas con amor o sin él, está disponible viernes y sábado a las 19 en la sala Cortázar del Paseo La Plaza. Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
¿Qué es lo que nos condena como seres humanos? ¿Nuestras acciones, errores, actitudes, prejuicios? ¿Lo que callamos, lo que repetimos, lo que gritamos? El ser humano está condenado a todo lo que la sociedad tiene para reprochar, está castigado a heredar un montón de tradiciones machistas, misóginas, homofóbicas, xenofóbicas y tantas más que lo maldicen y atormentan a la hora de relacionarse con el otro. De esto y más es lo que Vani Szlatyner nos intenta hablar en su obra “Casi humanos”, donde las incomodidades, verdades y los tabúes son los ejes principales. Se presentan en sus 8 únicas funciones en el Teatro Belisario todos los domingos a las 20 hs (Av. Corrientes 1624)
Lo destacable de la pieza teatral es su manejo sutil pero siempre presente del humor ácido, de ese humor que ocultamos por miedo a ser juzgados o etiquetados como “malas personas”. Sus diálogos rozan tan cerca de la realidad que nos reímos para justamente no llorar de todo las injusticias que nos rodean como sociedad. La demostración de una realidad tan cruda nos interpela y nos obliga a reflexionar sobre la cantidad de apariencias y disfraces que utilizamos día a día para combatir las complejidades de las relaciones sociales.
Los actores Julián Belleggia, Ángel Blanco y la actriz Miriam Fontes dan el cuerpo para protagonizar a tres psicólogos encargados de mejorar la salud mental de sus pacientes pero, sin poder aún, manejar sus propias vidas. Es la gran metáfora de la obra: nadie puede salvarse de los traumas que se heredan. La obra da lugar a historias que suceden y se ocultan, pero que respiran y laten en cada rincón de la escena a partir de un gesto, una palabra, una mirada o una risa. Estos personajes son egoístas, crueles, “enfermos” y tan materialistas como la sociedad que los engendra, en donde no ven otra salida más que aparentar y seguir encerrados en una realidad que los atosiga.
Temas como la discriminación, la vida, la muerte, la sexualidad, el deseo, el ser y aparentar son los asuntos primordiales que le dan una forma única y cretativa a esta obra teatral. Generan una extraña empatía con el espectador ya que todos nos hemos sentido así de condicionados y sometidos en esta sociedad que es difícil dejarlo pasar y preguntarnos: ¿Somos capaces de decir lo que pensamos? ¿Asumimos lo que nos provoca el otro? ¿Somos animales de costumbre o simplemente “casi humanos”?
El lunes pasado tuvimos el placer de asistir al Teatro Premier para poder disfrutar de la comedia protagonizada por Claribel Medina Y Maxi Ghione «Tres Vidas para Oswald» que se puede ver los días jueves a las 20:30 horas, además de su gira por el resto de la provincia los fines de semana.
La obra comienza con una pareja, donde todo al principio parece andar todo bien, llevando la comedia a situaciones cotidianas donde también se incluye el sexo como tema de conversación. Repentinamente la pareja se rompe y es ahí cuando empieza el relato de oswald, quien se encarga de hablarnos sobre sus tres vidas (y tres mujeres) que lo llevaron a ser la persona que es en el presente, con todos sus éxitos y fracasos.
Si bien el personaje de Ghione toma el poder en varias ocasiones para usar la palabra como medio de reflexión, no hay que olvidarse que se trata de una comedia con situaciones hilarantes y es ahí donde funciona la gran química que existe entre el y Claribel Medina. Claribel es la encargada de interpretar a tres mujeres con una personalidad totalmente distinta, a una mujer empoderada que maltrata un poco a su esposo, otra mujer un poco más sencilla y emocional que transita la maternidad, y por último, una peculiar extranjera y religiosa, que por algún motivo se cruzó en la vida de oswald. Ghione mantiene su mismo personaje durante toda la obra , pero con el si notamos una evolución, cierto aprendizaje que el personaje incorpora en cada nueva «Vida»
La sala del premier se vio repleta para esta función especial , con una decorosa casa en su escenografía, los hechos van transitando de forma dinámica y con chistes que van provocando carcajadas en todo momento. Son los mismos actores, que por unos segundos deben salir de sus personajes por las situaciones que se han generado y la respuesta inmediata del público.
Tres vidas para Oswald es una obra amena y divertida en el que sobresale la química existente entre Claribel Medina y Maxi Ghione, donde se nota que se divierten mucho trabajando juntos y lo transmiten al público. Así que como recordatorio, para reír un buen rato con ellos, la cita es los jueves 20:30 Horas en el Teatro Premier.
Agradecemos a agencia CEd por invitarnos a la función de prensa y permitirnos pasar una agradable velada.
Hace unos años tuve la oportunidad de ver en escenario a Pepa Luna en el espacio de La Botica del Ángel, dónde se pudo apreciar no solo una bella voz, sino a una artista que derrocha carisma y sentimiento por lo que hace. De la raíz a la luna funciona como una obra autobiográfica y un espectáculo musical que recorre la vida de Pepa Luna desde su niñez en España hasta llegar como una artista a Buenos Aires. Una obra con un recorrido más que interesante, agregado al talento y la gran presencia escénica que nuestra protagonista nos ofrece en un espectáculo único.
La obra nos ofrece un recorrido sobre la vida de una niña nacida en España, sobre la relación con su madre y su familia. Dónde quizá se interponen valores algo conservadores, en el que a Pepa se le enseñó dos cosas importantes, respetar a su padre y casarse para ser alguien. Esto es algo que no se escapa de una realidad que ha existido, y que si bien nuestra protagonista ha querido y respetado a su familia y valores, también nos encontramos con la forma en que pepa buscó su propio camino. Este camino no es solo el del acercamiento con la música y la transformación en una artista, sino un repaso de todos los hechos que llevaron a ella ser quien es hoy.
De la raíz a la luna también es un bello espectáculo musical en el que se debe mencionar a Gustavo Cortado en el piano y la dirección musical, cómo a Carlos Benet en el contrabajo, que acompañan increíblemente toda la narrativa de la historia, además de los momentos puramente musicales. Pepa Luna tiene una vos imponente y a su vez dulce, en el que va transitando varios tipos de melodías, haciéndola propia.
De la raíz a la luna es un hermoso espectáculo que nos permite presenciar una bella historia de descubrimiento y conocer de lleno a una artista llena de carisma y talento. De la raíz a la luna puede verse los domingos a las 20:30 horas en Tadron Teatro. Les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web.