Reseña: Ricardo III

Se reestrena un clásico.


Ricardo III es una clásica obra de William Shakespeare que narra la travesía a realizar por Ricardo para quedarse con el trono de Inglaterra a través de engaños y viles asesinatos. Su director y protagonista, Mario Moscoso, plantea una escena casi liberada de escenografía donde el foco está puesto en el actor.

Se puede ver el gran trabajo actoral de los intérpretes y las grandes cantidades de capas actorales detrás del rol de Ricardo, el cual está muy bien representado por Moscoso. A Mario se lo vé totalmente transformado en este monstruo de aspecto poco agraciado que está dispuesto a llevar su deseo de ser rey hasta las últimas consecuencias.

Haciendo algunas excepciones en lo que respecta al vocabulario (por momentos un poco argentinizado), se podría decir que la obra es bastante respetuosa con respecto al texto original del famoso dramaturgo inglés pero esta percepción cambia rotundamente sobre el final y es en ese momento en el que el espectador comprende por qué se decidió poner este proyecto en marcha justo en este momento de la historia de la humanidad. Es un final que sorprende a cualquiera y rompe absolutamente con lo que parecía que eran los objetivos de este espectáculo.

Ricardo III puede verse todos los sábados a las 20 horas en el Teatro del artefacto (Sarandí 760), Les escribe Sebastián Sabio para La Butaca Web.

Reseña: El Montaplatos

Las sicarias necesitan una taza de té

Sicario es el término utilizado mayormente en latinoamérica para referirse al servicio de contratar a alguien para que realice un asesinato en tu nombre,en inglés se les dicen Hitman, para los mas refinados »asesinos a sueldo», el fin es el mismo: El dinero cura la culpa de matar.

El montaplatos, también traducida como El montacargas, es una obra de teatro en un acto del dramaturgo británico Harold Pinter, escrita en 1957. Rafael Spregelburd es el encargado de traducir y adaptar esta obra dirigida por Alejandro Vizzotti, donde esta vez los sicarios, serán sicarias.

»Dos asesinas a sueldo aguardan en un sótano la orden para realizar su trabajo. La espera y el encierro se vuelven agobiantes y pequeños sucesos triviales empiezan a resultar sospechosos. Mediante un montaplatos, bajan pedidos de comida extravagantes ¡y ellas ni siquiera pueden tomar una taza de té! Es el momento de entrar en acción y una de las asesinas ocupa un lugar inesperado». Es la sinopsis de la obra de Vizzotti.

Las actrices Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello interpretan a estas dos sicarias que esperan órdenes y mientras lo hacen, las pésimas condiciones del lugar abrirán las tensiones, al ver el montaplatos ir y venir y no poder comer nada, más bien recibir acertijos y órdenes de comida elegante que jamás reciben. La falta de comunicación será el contra de esta obra, que si bien conjuga con el humor para romper con el hielo, es el final que justifica los medios.

La escenografía de Ariel Vaccaro es estupenda, el hecho de recrear una habitación lúgubre y austera donde este montaplatos cobra toda la atención, ese diseño del elevador de comida la hace destacable (además de un buen efecto sonoro a cargo de Rafael Sucheras lo cual hace pensar que si hay un montaplatos en la sala)

El cambio de género que se le da a esta obra da una perspectiva interesante, pues poco se conoce si hay mujeres que realizan este »trabajo» ya que como es sabido, está controlado por hombres de sangre fría.

El matar no tiene género y eso se conoce, Vizzotti nos regala una hora de deleite marcada de trivias, ironías, incertidumbre por montón y dos actrices estupendas en el rol de dos sicarias que intentan cumplir una misión de forma poco eficiente.

El montaplatos está disponible los domingos a las 19 horas en el Teatro el Extranjero (Valentín Gómez 3378)

Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: La Noche Oscura

La muerte que no se va

El realismo mágico es sinónimo de tradición latinoamericana, el hecho de darle magia, fantasía y misterio a la forma de contar nuestros relatos, hace de nuestra región rica y vasta en artes literarias, todo ello gracias al profundo proceso de mestizaje que está aún con nosotros.

No he ido a Santiago del Estero pero conozco su chacarera y sus mitos, Eugenio Soto nos trae un pedacito de Santiago desde lo trágico, lo escatológico, lo mágico y lo personal.

»Un rancho pobre en el calor de Santiago del Estero. Allí, el hijo (Santiago) cava la tumba de su madre. Cosas raras suceden en Santiago, los muertos siguen hablando y se van silenciando despacio.
Doña Rosa Quiroga acusa a su hijo de haberla asesinado y en consecuencia se niega a ser sepultada. Trama su venganza. Llegan los hermanos Carón, enviados de la muerte que deben llevarse su alma. Se esperan las vísperas para cumplir el ritual del entierro. El tiempo pasa, noche, alba, mediodía, siesta, vísperas. Corren así las horas y la muerta sigue allí clamando justicia. Aferrándose a la vida y a las trampas para poder seguir». Así describe Soto a la obra que dirige y escribe, exhibida en el Teatro del Pueblo.

Pedro León Alonso, Paula Baigorri, Lucas Delgado, Darío Pianelli, Bianca Vilouta Rando son los actores que darán vida a estos personajes que estarán luchando y cantando entre la vida y la muerte.

Lo primero que hay que destacar de La Noche Oscura es su valentía para tomar riesgos teatrales rompiendo la cuarta pared desde el inicio, uniendo al público haciéndolo cantar, bailar incluso incitándole a comer empanadas, estos detalles la hacen única, además el hecho de aligerar la trama con humor ya que no queremos ponernos tensos al ver una obra sobre un matricidio pero esto no nos desconecta de la misma, más bien nos hacer ser parte de ella, impactarnos y también preocuparnos.

Los números musicales le dan energía a la obra todo esto gracias a Pedro León y Alonso Paula Baigorri, quienes interpretan a los hermanos muerte, cuya función de llevarse a las ánimas en pena no es tan eficiente que digamos, pero si nos dejarán cantando las chacareras y zambas que interpretan.

La obra de Soto posee una estructura shakesperiana tanto en sus diálogos como en la historia en si, solo se añade regionalismo santiagueño, humor y chacarera para hacer de La Noche Oscura un espectáculo ameno para una noche de sábado.

La Noche Oscura está disponible los sábados a las 19 horas en el Teatro del Pueblo (Lavalle 3636)
Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Teoría King Kong (Chica King Kong)

La bella mató a la bestia


En 2005 se estrena la épica película de Peter Jackson »King Kong», una enésima adaptación del legendario monstruo pero esta vez con un enfoque distinto: La humanización. Si bien el filme de tres horas no logra encantar a todos, hay algo interesante acá y es la representación del cuento de La Bella y Bestia.


La autora del ensayo »Teoría King Kong» (Libro publicado en 2006 por Virgine Despentes), analiza mediante metáforas y teorías feministas la película de Peter Jackson »En esta película, King Kong se convierte en una metáfora de la sexualidad antes de la separación de los géneros impuesta políticamente a finales del siglo XIX. King Kong está más allá del hombre y más allá de la mujer. Está enganchado en el vínculo entre el hombre y la bestia, adulto y niño, bueno y malo, primitivo y civilizado, blanco y negro. Es híbrido, antes de la imposición del binario. La isla en la película se convierte en el potencial de una sexualidad polimórfica ultra poderosa. Justo lo que el cine desea capturar, mostrar, distorsionar y, al final, destruir».
Despentes en su  ensayo abarca temas aún polémicos dentro del feminismo conservador clásico, la necesidad de hablar sobre el sexo, la masturbación, las violaciones, el poder, la prostitución y la pornografía como herramientas de empoderamiento femenino.


El Teatro Cervantes tiene el honor de adaptar La Teoría King Kong en cuatro monologos ensayo representados  en cuatro episodios: Porno brujas, Imposible violar a esta mujer llena de vicios, durmiendo con el enemigo y Chica King Kong del cual haremos reseña. Dirigida por Mariana Obersztern,  protagonizada por Muriel Santa Ana y adaptado por Alejandro Maci. Un escenario hecho añicos, como si King Kong hubiera roto las cadenas y escapase  a destruir la ciudad y rescatar a la bella, en este caso es Muriel Santa Ana quien aparece luego de la destrucción, ¿Fue ella la Chica King Kong?

Con un tono pausado comienza a expandir la metáfora de King Kong y su bestia, para luego subirlo para hablar sobre el empoderamiento femenino según aquellas mujeres que no encajan dentro del modelo impuesto por la sociedad, a su vez establece que ya revolución femenina ya pasó, ahora es turno de los hombres que inicien su emancipación y se liberen de los patrones impuestos por el machismo y patriarcado.
Santa Ana da un perfomance lleno de fuerza y agilidad para mantener un discurso con ligeras pausas pero con constancia, dramatiza este ensayo donde deja al espectador interpelado con temas aún polémicos dentro de la sociedad actual, temas que nos llenan de pudor y que la obra de Despentes viene a liberar con la furia de King Kong. Al salir de la sala los espectadores tendrán un caluroso debate sobre los temas que el ensayo deja sobre butacas.


Chica King Kong fue presentada los jueves a las 20 horas en el Teatro Cervantes.
Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Voraz y melancólico

Amor y mitología

Confieso que desconocía la leyenda del Lobisón hasta que vi esta obra. En el Paraguay, sur de Brasil y norte argentino existe la creencia de que el séptimo hijo varón, al llegar a la adolescencia, se transforma en Lobisón (el equivalente al Hombre Lobo europeo).

Es un ejercicio interesante cuando el teatro juega con las leyendas tradicionales y las representa en un entorno poético e interpretativo, este el caso de Voraz y Melancólico de Toto Castiñeiras.

»Una obra atravesada por el mito del hombre lobo y la mujer lobo.
Voraz es la historia de una posible historia de amor. Un amor que trae consigo un apetito que pareciera no saciarse con nada. Es una historia de amor trunca, que de tan trunca podríamos sospechar, no es tal, no existe.» Así describe Castiñeiras esta obra que dirige y escribe.

Santiago Garcia Ibañez, Rey Micaela, Ignacio Torres son los encargados de interpretar a estos personajes envueltos en juegos de peña, inocencia, voracidad, romance y poesía.

El guión de Castiñeiras permite jugar con una hermosa prosa en primera persona que irán conjugando con una coreografía frenética de folclore, acompañados por música en vivo interpretado por Santiago Garcia Ibañez, todo esto para ofrecernos una historia de amor impulsiva pero genuina, marcada por una leyenda que definirá el destino de los personajes. La escenografía es sencilla pero hermosa, Gonzalo Cordoba Estevez es el encargado de crear esta tarima muy bien cuidada y llena de detalles.

Voraz y melancólico se vuelve una grata y linda sorpresa donde el folclore del cono sur será una de los protagonistas de este tierno romance, la poesía el enclave principal que aporta belleza necesaria a esta historia de amor.

Voraz y melancólico está disponible los viernes a las 21 el Teatro Nün (Juan Ramirez de Velasco 419) Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: Trepadores

Tuvimos el placer de realizar la cobertura de la obra «Trepadores», una producción que se puede ver los jueves en el teatro Picadilly, y que cuenta con las actuaciones de Rodrigo Noya, Bautista Lena, Santiago Caamaño y Federico Barón, con la producción de Nazarena Vélez. Se trata de una comedia ambientada en una fábrica de aceitunas con morrón, que nos muestra situaciones absurdas e hilarantes y que nos deja una amena noche para reírse en el teatro.

La obra nos lleva a una fábrica de aceitunas con morrón llamada Abelar, ahí mismo nos encontramos con el jefe de producción junto a tres empleados rellenadores de aceitunas. Luego de que el jefe comunique que en nombre de la empresa uno de los integrantes es despedido, empiezan a ocurrir absurdas situaciones entre los personajes, que si bien nos hace perder el hilo de la historia, nos otorga momentos graciosos en su performance. Es una realidad que la verosimilitud casi no se hace presente en la producción, pero que aprovecha este absurdo para usarla en función de la comedia, es así como observamos números casi musicales , momentos en que los actores se pierden en los personajes y se les escapa una risa involuntaria, contagiandola también en el público.

En cuanto a las actuaciones, los cuatro intérpretes se manejan con soltura , aunque me resulta necesario destacar a Federico Barón , a quien le toca realizar al personaje más desentendido, o como mejor diríamos al más colgado, y que logra dar risas al público sobre todo en una situación en el que se involucran ciertas confesiones sexuales. La dirección de Ariel Basaldua es correcta, apoyando el peso de la obra en los actores, tanto en su guión como en las situaciones perfomaficas que existen en la puesta.

Trepadores es una comedia que juega con el absurdo, que es de un tipo que si bien llega lejos, logra enganchar al público contagiando las risas fácilmente. Es un espectáculo ideal para despejarse un jueves a la noche y pasar una velada agradable, terminando con una sonrisa.

«Trepadores» se puede ver los jueves a las 21 horas en el Teatro Picadilly, les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web.

Interpretes: Rodrigo Noya, Bautista Lena, Santiago Caamaño y Federico Baron

Dirección: Ariel Basaldúa

Producción: Nazarena Vélez.

Prensa y Comunicación: Ximena Golderberg

Reseña: Surinam

Algo hay que comer

Surinam forma parte del macizo guayanés, región geográfica y cultural que abarca países totalmente alejados de la unidad latinoamericana y de poco conocimiento para muchos latinos. En sí, el macizo guayanés también abarca gran parte del territorio venezolano, el estado de Guyana, Surinam y el territorio francés de ultramar Guayana y la zona del delta del Amazonas en Brasil.

En Surinam no se habla ni español ni inglés, sino holandés. Estos conocimientos son los que los protagonistas de esta historia conocerán repentinamente aunque hay cosas más importantes que la geografía sudamericana: hay hambre.

»Un circo argentino que se encontraba de gira por Latinoamérica decide seguir rumbo a Surinam. Una vez pasada la frontera se pierden en la sabana y se les rompe la camioneta. Sin ver a ningún ser vivo en los alrededores, se comen lo último que tenían. Al tiempo, deciden comerse al mono del payaso. Ahora sólo quedan ellos». Así describe Victor Chacón esta obra de su autoría y dirección.

Antonella del Valle Piersanti, Manuel de la Serna, Rocío Celeste Fernández, Lucas Ranzani, Javier Grinstein, Sathya Dematti forman parte de los integrantes de este circo argentino perdido en tierra de nadie (aplausos de pie para ellos).

Lo novedoso de Surinam es que rompe con la línea narrativa clásica del teatro, nos ofrece una obra espléndida donde ya sabemos el desenlace pero nos interesa saber cómo se llegó a tal. Para ellos cuentan con recursos teatrales donde los actores tendrán que tener coordinación y destreza para recrear repeticiones de escenas pero de diferentes puntos de vista todo esto para confundir al espectador pero de buena manera, la idea es que estemos atentos sin importar el orden.

Todo esto me recuerda a la trilogía del mexicano Iñarritú (Amores Perros, 21 gramos y Babel). Surinam cuenta con narrativa cinematográfica llevada al teatro, siendo el caos y el shock el vector que conducirá a los personajes a tomar decisiones difíciles sostenidas por la necesidad.

Lo grotesco, anti moral, lo dramático o exagerado y lo ingenioso son valores que destacan en Surinam, donde estos personajes más allá de tener hambre, dejarán al espectador con las pupilas dilatadas ante la secuencia no lineal de los actos, para dejarnos al final con hambre de más obra, aunque no hambre de los eventos que suceden dentro de la misma.

Surinam está disponible los domingos de agosto y septiembre a las 20 horas en el Teatro Nün (Juan Ramírez de Velasco 419)

Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: El Fixer

Mayame.


La memoria colectiva latina tiene a Miami como la ciudad predilecta donde los famosos, empresarios, gente que vive de manera »modesta» y los corruptos van a tomar el sol. Si bien los  90’s en Argentina fue la época más mayamera, la obsesión e idealización con tener un departamento en la Florida sigue estando en muchos.
¿Cómo reconoces a un argentino fuera de Argentina?


»Dos argentinos se encuentran por casualidad en un café de South Beach, en Miami, en tiempos de la pandemia. Uno es un periodista, de paso por la ciudad. El otro es un expatriado, un personaje misterioso, que dice haber estado vinculado a los servicios de inteligencia». Es parte de la sinopsis de la obra de Mario Diament.
Un periodista (Enrique Dummont) que no quiere que le hinchen las  pelotas pero con una curiosidad que es más grande que todo, un viejo con aspecto mayamero (Edgardo Moreira), muy parlanchín pero con argumentos polémicos e intrigantes.  Lo más turbio de los noventa: AMIA, el turco, espías, corrupción. Lo mas oscuro de ahora: El  »suicidio» del fiscal, son elementos políticos y históricos contemporáneos que van a jugar en El Fixer.


Lo interesante de la dirección de Daniel Marcove es la dinámica, de una obra  muy política la hace frenética y con agilidad de diálogos parecida a la técnica que usa Aaron Sorkin (The Newsroom, El juicio de los  7 de Chicago ) con la dirección de sus actores.


Por momentos la duda e incertidumbre estará en la orden de la mesa, sobre todo porque nos hace plantear qué pasó con este caso tan polémico de la AMIA y el fiscal, sobre todo la gran pregunta: ¿Quiénes son los responsables?


El Fixer tiene una destreza de diálogos muy ágil pero tiene algo en contra y es el público al cual está dirigido, si eres centennial o si no eres argentino, puede que no entiendas las referencias políticas que acá hacen referencia, sin embargo es un buen ejercicio donde el periodista incrédulo se queda consternado ante una verdad que no puede probar más allá de saber una confesión o chamuyo.


El Fixer está disponible los Sábados a las 20 horas en el Teatro El Tinglado (Mario Bravo 948).Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.

Reseña: No la vamos a embocar nunca

El arranque

Cuando suelo hacer viajes por ruta veo a los vendedores al costado, siempre son una buena opción para parar luego de largas horas, comprar alguna artesanía o comida típica de la provincia. Las rutas no cambian, las paradas tampoco.

Se nota el grado de abandono al costado de la carretera, los pueblos se mantienen igual al paso del tiempo, la desolación de quien espera que a quien alguien pare se nota, cuando se crean nuevos accesos, estos quedan en la total desidia.

»Estos tres hombres pasan sus días en una estación de servicio agonizante al costado de una ruta en ruinas del litoral. Es un pueblo pequeño. Hicieron la entrada nueva por otro lado y esta estación quedó casi en desuso. Los tres hombres resisten, esperan. Depositan todo el tiempo en cosas fortuitas, azarosas o milagrosas, la esperanza de que algo los desprenda de esta situación». Es parte de la sinopsis que describe la obra que escribe y dirige Pablo Viollaz.

¿Cuánto tiempo se puede esperar?, ¿Qué esperan para arrancar?

Los tres actores poseen una química tremenda, Miguel Ferrería, Fabio Herrera, Gabriel Lenn son los encargados de interpretar a estos personajes agrestes y compañeros. La amistad es el tronco de esta tragicomedia, la cual se vuelve una radiografía del interior del interior del país, especialmente a los adentros del Chaco.

Cada personaje es perfilado de una manera correcta lo cual nos permite conocer su trasfondo y su desenlace, siendo este último el que nos deja satisfechos pero con un vacío en el pecho.

Las carcajadas estarán seguramente, así como también mucha emotividad, acercándose al final habrá un número musical excelente que nos hará conectar más con la historia. Esta obra tendrá su película próximamente pero antes de su estreno es una buena opción de sábado por la noche.


No la vamos a embocar nunca, está disponible los Viernes a las 22 en el Teatro El Tinglado (Mario Bravo 948)
Les escribió Sebastián Arismendi para la Butaca Web.

Reseña: La fiesta de los chicos

Por Daniel Alvarez

El pasado fin de semana tuvimos el placer de disfrutar la obra «La fiesta de los chicos» en el Teatro astral. Una producción dirigida por Ricky Pashkus, que retrata la velada de un grupo de amigos, que al festejar un cumpleaños, se destapan muchas verdades sobre cada uno de ellos. Se trata de un espectáculo que apuesta a un elenco masculino convocante, con una producción que se agradece de ver en estos tiempo en los que es difícil pero no imposible apostar al teatro.

Un grupo de amigos gays están festejando el cumpleaños de uno de los miembros del grupo, que van llegando de a poco a la casa del anfitrión interpretado por Fernando Dente. Hago esta pequeña aclaración sobre la orientación sexual de los personajes, no de una manera despectiva (En absoluto), sino porque es necesario para poder entender por dónde va la trama. El anfitrión recibe una llamada inesperada de un viejo amigo (que es heterosexual) por lo que le pide a sus compañeros de la fiesta que traten de disimular su orientación sexual para no incomodar al invitado. La realidad es que los personajes realizan todo lo contrario, lejos de ser intencionado, sino sucede que cada uno de los amigos tienen que necesitan exteriorizar en la reunión. El rato pasa, y con ayuda del alcohol, comienzan a jugar y destapar verdades de cada uno de los integrantes. Hablan de amores, engaños, sobre los prejuicios de ser homosexual, entre otros temas. Y si, las cosas salen mal, y nos encontramos con el típico «sacar los trapitos al sol»

La obra se desenvuelve con soltura y con un humor que engancha durante toda la obra. El elenco es convocante, cada uno está bien en papeles que varían entre los que tienen mayor y menor presencia. Por lo que podemos destacar por sus personajes a Fernando Dente, Nicolás Di Pace y Tomás Fonsi. Hay buena química entre todos y se agradece.

El escenario es luminoso que representa una casa o departamento con estilo, justamente en el hogar de un personaje al que le es importante las apariencias. El neón también se hace presente , aunque sin tanto juegos de luces durante la puesta, mostrando todo el argumento casi de corrido.

Ricky Pashkus logra dar su lugar a cada personaje en mayor o menor medida, mostrando un conjunto sólido. Quizá lo que no siente tan sólido, al menos en mi percepción, es la resolución del conflicto, aunque es un tema más de guión, y que toca aclarar que es una obra traída de afuera. De todos modos es una producción más que agradable para pasar una noche de fin de semana en el teatro, dónde no faltan las risas a pesar del mal rato que pasan estos amigos.