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Para los argentinos la memoria es un valor importante en la sociedad, el tener presente el pasado y sus hechos oscuros para que no se vuelvan a repetir y sobre todo, recordar a las víctimas de aquellas barbaries, es parte de la conciencia colectiva de este país.
Cada 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, este día reivindica a las víctimas fatales, desaparecidos y la lucha constante que se vivió luego del golpe de estado en 1976.
Hace 20 años se celebra el Festival de Teatro por la Identidad, la finalidad de este evento es ofrecer una amplia variedad de obras (desde las que tienen a reconocidos artistas hasta puestas del under) cuya clara relación se basa en la identidad, la memoria y las luchas sociales.
Este festival se desarrolló en el Teatro Nacional Cervantes (del 8 al 11 del mes en curso). Fueron cuatro las puestas en escena de distintos directores: Idénticos, La Trastornada, Lo que quieren las Guachas y Algo de Ricardo. Tuve el honor de ver la primera de estas.
»Uno. Uno mismo. Un otro. Doce otros. Doce actores. Un público. Personas que evocan quienes fueron y quienes son. Doce monólogos para ser dichos. Surgidos de un concurso entre otros cientos de monólogos. Doce actores. Idénticos a sí mismos, y distintos. Iguales, distintos. Idénticos» Es la sinopsis de esta puesta en escena la cual cuenta con la dirección general de Daniel Veronese.
Daniel Fanego, Malena Sánchez, Gonzalo Urtizberea, Marta Lubos, Maria Onetto, Dalia Guttman, Maiamar Abrodos, Martín Salazar, Marcelo Xicarts, Lautaro Delgado, Alejandro Viola, Marina Bellati. Son doce actores dirigidos y guiados por diferentes dramaturgos y directores.
Un festival ameno cargado de risas, aplausos, conmoción pero sobre todo: El sentimiento de saber quienes somos y el por qué estamos acá. Cada monólogo tiene su propia esencia y mensaje, unos más relacionados que otros al contenido del Festival, sin embargo se vuelven un deleite dramatúrgico para recordar.
Sigamos teniendo memoria y sigamos exigiendo justicia.
«Chicos Lindos» es una obra performática «Freak» que busca romper los estereotipos de la belleza masculina y pone en cuestionamiento el daño producido por el patriarcado sobre el hombre.Intrépida, desafiante y necesaria.
Esas palabras podrían describir esta producción de Gabriel Gavila (Autor y director del proyecto). 6 Actores en un escenario despojado sin más que una guitarra y ellos mismos desafían constantemente al espectador con temáticas como el rol del hombre y sus obligaciones impuestas por la sociedad. Desmantela el patriarcado desde un punto de vista inédito y reluce la esencia masculina en su totalidad, generando que el espectador se lleve algo para pensar y charlar con otros.
En una obra sin escenografía ni demasiado vestuario (los actores usan solo un short y unas vendas) queda sumamente expuesta la capacidad del autor y los actores debido a que nada los protege. Se los vé vulnerables y a partir de ahí es de donde trabajan.
Escena tras escena se puede ver un gran nivel de conexión entre los actores y entre intérpretes y texto, sin dudas creen en lo que representan.Una obra difícil de olvidar, además de necesaria desde hace ya tiempo, que representa lo que es el arte: Una crítica a la sociedad a través de la representación.
¿Cuántas veces hemos querido escapar de esta realidad?El mundo en el que vivimos y sus problemas, la vida adulta y sus presiones, son lanzas que van hacia los más sensibles, especialmente a los artistas, quienes intensifican aún más el exterior y lo llevan al interior. »¿Viajar a la adultez y reconciliarse con un pasado plagado de heridas asimilando la realidad; o quedarse para siempre en un mundo lúdico de imaginación y locura?» Es la pregunta que establece Catalina Piotti en Pompidú, obra que escribe y dirige.
Lamentablemente para Érica (el personaje principal de esta obra interpretado magistralmente por Malena Ratner) no es cuestión de escapar, es que la realidad que vive solo está en su cabeza y así como también las voces que oye, en especial la de su lado más positivo, contenedor y que la alienta a seguir creando (Jose Gimenez Zapiola).
Pompidú trata una condición psiquiátrica con la que conviven muchas personas en el mundo pero no la romantiza, al contrario, el tratamiento es sincero y conmovedor. Todo lo que vemos acá es producto de la mente de la protagonista, a su vez vemos al personaje de Eugenia Bonel (tía de Érica) que intentará hacer lo posible para estabilizarla y conectarla a la realidad. La química entre Ratner y Gimenez Zapiola (El purre), va más allá de la relación sentimental que tienen fuera de tablas, los personajes que interpretan se vuelven sostén del otro ante el mundo hostil. Hay una carga poética hermosa en los diálogos de Piotti la cual hace que llegue más, a su vez el libreto de la autora nos hace reflexionar y empatizar con las personas que padecen esta condición.
Serafín Ali es quien musicaliza la obra con su guitarra para darle más sentimiento. Tomás Fiallegas es quien recrea esta escenografía abstracta y entrañable donde la bicicleta que maneja el personaje que interpreta El Purre tendrá todo el espacio para lucirse.
Pompidú es una obra que llega a lo más profundo, nos conecta con nuestra imaginación y nos hace comprender que ocurre en las mentes de aquellas personas donde existe más de una realidad. Pompidú está disponible los jueves a las 20:00 en el Centro cultural San Martin (Sarmiento 1551) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
El fin de semana pasado tuvimos el placer de asistir a una función del espectáculo llamado Si Mon Die , una obra/show en el que el plato principal de la noche es la música y la improvisación. De la mano de Marcos Rauch en la dirección (En vivo) nos brindaron una noche sumamente divertida en la que el público es participe y también responsable de todo lo que sucede en las noches de fin de semana en el método Kairos.
La movida se Si Mon Dieu es la siguiente, se trata de un show de improvisación, en la que su director se encuentra presente y les da a los actores una serie de pautas para que puedan hacer su actos con el poder de la improvisación. También toca aclarar que hay un acompañamiento musical, con Juan Ignacio López en el piano, quien también debe improvisar para musicalizar todos los momentos que surgen producto de la improvisación. En esta velada se proponen 6 desafíos, en las que siempre va a participar el público al colocar las reglas que los personajes deben cumplir con sus personajes. Así iniciamos con situaciones en las que había un cartero al que le faltaba una mano, una monja barrabrava que al estornudar canta una canción de Britney Spears y un gaucho con problemas personales con su hermano (interpretado por el mismo actor). La locura sigue al formar una rueda en la que dos personajes tienen un rol particular con otro, y que al girar van cambiando las situaciones, formando una historia con cada dupla. También vemos un vídeo colocado al azar dónde dos actores elegidos esa misma noche, deben hacer un divertido doblaje de lo que sucede en pantalla.
Si Mon Dieu no da descanso en ningún momento, las risas siempre están presentes y somos nosotros quienes interferimos en ello. Un buen público hace que el show salga a flote, aunque los expertos en el escenario reman cualquier situación. La noche fue muy amena, y quisiera repetir la experiencia para saber cómo cambia el espectáculo con un público renovado. Se trata de una experiencia imperdible para pasar una noche de finde a puras risas.
Si Mon Dieu se presenta los viernes a las 21 horas y sábados 22:30 en El método Kairos (El salvador 4530). Les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web
Cierto carácter romántico de la maternidad ha ayudado en parte a las concepciones que el cine y la cultura dan, siendo una experiencia que cada persona gestante vive de modos distintos.
Uno de mis gustos culposos es Desperate Housewives, serie que hace años terminó y cuyas últimas temporadas no fueron tan buenas pero aún así forman parte de mi adolescencia. Madres es un musical que un poco me remite a esa serie, solo que acá las risas se mantienen en sus 80 minutos de duración.
»La obra nos propone compartir las historias y experiencias de cuatro amigas que comparten una intensa tarea en común: la aventura tan única y maravillosa de ser mamá. Dicen que cuando te convertís en mamá, tu vida cambia para siempre. Dicen que los días se volverán largos pero que los años pasarán volando. Y dicen que esa personita que se adueñará de tus días se convertirá en tu favorita desde la primera mirada». Es la sinopsis del musical de Sue Fabisch (escribe, compone la letra y música), traído directamente desde el off Broadway por primera vez a Argentina en el Teatro El Picadero. Sabrina Garciarena (Dani), Paula Kohan (Maru), Flor Otero (Nina) y Viviana Puerta (Barbi) es el elenco de estas amas de casas desesperadas que comparten una visión distinta de la maternidad, un grupo sororo y leal que durante un Baby Shower comenzarán a destilar experiencias sobre el acto de ser madre, obviamente lo harán cantando.
Pegadizas son las canciones de Sue Fabisch y tierna su historia. Josefina Pieres es la encargada de dirigir este musical el cual su equipo creativo y técnico está conformado por 100 % mujeres. Es una obra de mujeres para mujeres, así la describe la autora. La simpatía y energía de este cuarteto de actrices es increíble (mi personaje favorito es Maru), cada una tiene su momento para demostrar sus dotes actorales y vocales, pero es el ensamble de las mismas la cual hace de la obra un ensueño que puede gustar tanto al chat de mamis como al público general.
Ana Durañona es la encargada de adaptar este famoso musical de Broadway así como ser la coach vocal de las actrices, la escenografía Julieta Wager se asimila a una casa nordelteña. Hay un gran esfuerzo, talento y cariño por este musical y se nota. Madres está disponible los viernes, sabádos y domingos a las 20 horas (a excepción del domingo que es a las 20:30) en el Teatro Picadero (Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857). Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
“No es fácil escucharla”, una obra de teatro musical de Vicki Municoy pensada para toda la familia y es uno de los doce estrenos que conforman la segunda edición del Festival de la compañía de dramaturges Akróasis (coordinada por Pedro Velázquez). Las funciones fueron el pasado 4 y 5 de septiembre en Teatro Border (Godoy Cruz 1838).
Un muro divide la ciudad de Juwaña. Tatú (Brisa Marcote), Lipotes (Catu Marín) y Xerces (Juan Ockasio) son les niñes/recursos que operan como fuerzas productivas en una planta de desalinización dirigida por adultes: el patrón (Nicolás Sousa) y la autoridad máxima, la señora Díceros (Marián Lorena Vázquez). Guará, un sistema operativo omnipresente, o tal vez una diosa digital, es quién controla la productividad de les niñes en este universo superindustrial que está en guerra constante. Del otro lado del muro: la madre naturaleza, la mamá de Tatú y la hermana de Xerces. El deseo de escapar de Tatú y la complicidad del trío de niñes van a desestabilizar este sistema, abriendo la posibilidad de un futuro menos mecánico y más amable.
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Es un desafío escribir sobre un producto escénico cuando bastaría con decir que es excelente desde donde se lo mire, pero intentaré ir más allá de esa expresión para acercarles la experiencia de recepción a quienes estén leyendo esta reseña. Desde el momento en que una se sienta en su butaca advierte el atractivo del dispositivo escenográfico y audiovisual de este mundo artificial. Lo primero que destaco es la dirección (Wilfredo Parra, también a cargo de la iluminación y las proyecciones); las marcaciones en los cuerpos de los personajes están bien particularizadas, son precisas y nunca caen en clichés. Con respecto al elenco: ver adolescentes con tanto talento en escena siempre es un placer; la sala se ríe y lagrimea acompañándoles. Les adultes son impecables, aunque tengo que confesar que no conocía a Marian Vazquez y que su voz (además de su presencia escénica) me dejó impactada. La música y los arreglos vocales (Fernando Nazar) son geniales; de hecho ya está disponible el cd para quién quiera adquirirlo.
Toda la obra está plagada de imágenes preciosas y casi que una se queda con ganas de que dure un ratito más. Vestuario (Carlos Enrique Vargas), escenografía (Camila Ciccone) e iluminación no dejan ningún cabo suelto y generan mucho más de lo que se ve; en este sentido quisiera mencionar que la dramaturgia “crea espacios” y que todos los sistemas escénicos funcionan como un engranaje perfecto para que los podamos ver aunque no estén ahí. Esto es necesario porque el universo que construye el texto es altamente complejo, tal vez similar a la estética del “capitolio” de “los juegos del hambre”, por lo que hay que inventar estrategias que compensen las imposibilidades técnicas y esta puesta lo logra a la perfección. Al respecto, es para destacar que la producción de todas las obras que integran el Festival Akróasis han tenido un enfoque sostenible y sustentable (es decir que el vestuario y la escenografía se realizaron con prendas o materiales reciclados y tinturas naturales, por ejemplo), abordaje que marca un precedente para futuras compañías.
Por último y no menos importante, me parece que en estos tiempos de transición en los cuales ya no hay programas de mano sino códigos QRs para escanear, la producción de esta obra (Karina Velis y equipo de NEFE) ha desarrollado una estrategia complementaria para la cuenta en instagram con contenidos exclusivos y específicos que hacen aún más atractiva toda la experiencia si una se toma unos minutos para explorarla; es más, al mandar un mensaje directo quien responde es nada más y nada menos que “Guará”.
La dramaturgia es un intertexto, como declara su autora en el programa: “hay capas más siniestras, pero también tiene bombas de azúcar”. Más allá de la historia que se cuenta, que para cualquier niñe o adolescente es más que entretenida, hay pequeños temas emergentes que son aludidos: la cuestión de género o el sexismo (la rebelde es una niña a la que “el patrón” trata de “niño”, utilizando el masculino como término universal), la crítica capitalista (cuerpos medidos según índices de productividad), la sobreexplotación de los recursos naturales (la contaminación ambiental), las fronteras y la separación de las familias (automáticamente pensé en el “CPB”; el servicio norteamericano de protección de bienes y fronteras famoso por “meter niñes en jaulas”), les niñes arrancades de sus familias biológicas (también el caso de Estados Unidos y en nuestro país, la dictadura), la importancia de la amistad, el deseo de volver a la naturaleza y la necesidad de reencontrarnos con “lo humano”, con los vínculos auténticamente amorosos. Las metáforas tal vez no sean nuevas, pero son las que les adultes necesitamos escuchar para reflexionar sobre nuestro inquietante futuro.
Creo que con el tiempo y con el favor del público “No es fácil escucharla” bien podría convertirse en una pieza de culto del teatro musical independiente, tal como “Mamá está más chiquita”, por mencionar alguna. Ojalá muy pronto programen nuevas funciones. Recomiendo no perdérsela porque es una gema de nuestros tiempos.
Todos tenemos a ese amigo/a »iluminado/a», aquel que siente energías, cree en el karma, las señales, supersticiones y todos aquellas pavadas, que para muchos ayuda y sin embargo otros solo quieren saber su signo zodiacal. «Soy escorpio, ascendente en piscis y luna en géminis, con eso me conoces, jaja». Bueno, no hay nada que el palo santo y una piedra de cuarzo solucione.A veces necesitamos desconectar y reír, vibrar alto con esas risas y eso es algo que Génesis consigue.
»Un disparatado vínculo de dos hermanos totalmente opuestos: Rubén es un fanático buscador de coincidencias, y Pocha es una estudiante descreída de todo. Una mañana, un curioso imprevisto los obliga a contactar a alguien para que los saque del aprieto. Sin embargo, mientras que Pocha sólo desea concentrarse en su examen final, Rubén está convencido de que la persona que vendrá, es parte de un poderoso plan supremo que cambiará sus vidas para siempre.» Es la sinopsis de la comedia que escribe y dirige Ezequiel Sagasti. Gastón Ares, Flor Cappiello y Gonzalo Gravano son el trío actoral que interpretan a estos personajes tan opuestos entre sí. Un hermano iluminado, una hermana estresada, un plomero desconfiado y muchas malas interpretaciones serán parte de esta amena comedia.
Génesis funciona por sí sola pues sabe como jugar con temas actuales, la espiritualidad progresista, los prejuicios y la relación difícil pero cercana entre hermanos. El premio mayor sin duda es para Gastón Ares con este papel de iluminado que le cae como anillo al dedo. Génesis es una excelente opción de sábado porla noche donde vamos a vibrar alto, y depende de cual sea tu signo zodiacal te vas a identificar con uno de estos tres personajes.
Génesis está disponible los sábados a las 20:30 en el Teatro Nün (Juan Ramírez de Velasco 419) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Para un artista el no poder ejercer su profesión debe ser frustrante, sobre todo quienes hacen artes escénicas, un poeta, escritor y escultor no necesitan público, pero para el actor el público es su alimento y su motivo. »¿Quién te va a ver?» dicen una de las líneas de esta hilarante, histriniocia y performática obra.
»Dos actrices del conurbano bonaerense -una mujer y una hombre- están desesperadas por actuar: nadie las llama, no las eligen, no son parte. Fueron formadas en la vieja escuela y sin sus maestros no saben cómo existir. Solo se tienen entre ellas, en el cruce incierto del amor, la fuerza y el dolor. Actuar o morir, como si la actuación pudiera con todo.» Es la sinopsis del texto de Leticia Coronel y Federico Pereyra.
Timbre 4 se llenó de fiesta antes de iniciar la función, los actores acompañados de cumbia y trap hicieron mover a los espectadores en sus butacas, desde el primer momento se rompe la cuarta pared y el público es testigo de esta euforia y energía que Coronel y Pereyra contagian. Hijas es el diálogo interno hacia lo que es la actuación y el ego afectado por la poca audiencia, la aspiración a ser reconocidos y formar parte de la cúpula de Avenida Corrientes, es la sororidad en tiempos difíciles para el teatro, los reproches y la unión.
Pereyra y Coronel son quienes ponen el texto, la voz y el cuerpo en Hijas. La expresión es el sostén de esta obra, así como la fuerza y el impro es el toque adicional que ayuda a conectar más con la audiencia, sobre todo al jugar con temáticas políticas actuales de manera adecuada.
Hijas está disponible los viernes a las 22 en Timbre 4 (México 3554) Escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Ricardo III es la obra más extensa de Shakespeare y también la más trágica, el nivel de maldad que hay en el Rey Ricardo III de York no escapa de la ficción, este personaje histórico se volvió un tirano absoluto que supo barrer con todos los que estuvieran a su paso para obtener el poder, incluso a sus sobrinos.Son muchas de las adaptaciones de Ricardo III, especial recuerdo el filme Richard III de 1995, donde Ian McKellen interpreta a este personaje ambientado en la época nazi. »Las relaciones entre cuerpo y poder, entre lo privado y lo público, sostienen a este Ricardo monstruoso, exhibicionista cínico, que aprovecha los puntos débiles de los regímenes legítimos para justificar su repugnante alianza con la injusticia. Ricardo es uno de esos que ascienden al poder valiéndose del sistema democratico pero sin creer en parlamentos ni democracias, es uno de esos que utilizan los votos de una manera hipócrita, ruin y absolutista.» Es la sinopsis de la obra de Angélica Lidell.
Horacio Marassi es el encargado de interpretar a este Ricardo III moderno que fusiona a los peores personajes de la humanidad, aquellos que han causado estragos y temor. Su máxima potencia actoral queda plasmada en esta obra, el espectador queda atónito. Alejandro Vizzotti y Magdalena Huberman son los acompañantes argumentales de esta obra los cuales darán un estilo surrealista o más bien lynchiano, donde se conjuga una comedia negra donde más que reír, nos hará preocupar.
Huberman nos ofrece un deleite vocal al interpretar canciones pop en los entrecapitulos de esta obra, también se encarga de las coreografías y de la edición de los videos que muestran las fantasías de RIcardo III más allá de las tablas, video realizado por Marcel Cluzet, y el director general Mariano Stolkiner.
El año de Ricardo no es una obra para todo público, quienes decidan ir deben estar preparados para sentir el terror y la crudeza, lo surreal y la tragedia exponenciada. Los argumentos de Ricardo no escapan de la realidad pues líderes infames de la historia ya lo dijeron y lo siguen diciendo quienes gobiernan en latitudes cercanas.
El año de Ricardo está disponible los jueves a las 20 en el Teatro El Extranjero (Valentín Gómez 3378). Les escribió Sebastián Arismendi para La Butaca Web.
Treinta años cumplen desde que se estrenó por primera vez esta obra llamada «Brujas», título que llego a convertirse en un clásico del teatro argentino, en el que se nota mucho el cariño por parte de las actrices que formaron parte del estreno original para con la obra, y que demuestra ser una gran comedia que sigue igual de vigente a pesar del tiempo.
Para hacer un pequeño resúmen de la historia, en brujas somos parte de una reunión de un grupo de 5 ex compañeras de un colegio religiosos, ellas se juntan después de muchos años con la intención de celebrar su duradera amistad, aunque siempre hay algo detrás. La noche avanza, y gracias a unos tragos de más, empiezan a disparar algunas verdades que captan la atención y la incomodidad de estás amigas. No se trata solamente de la típica historia de sacar los trapitos al sol, sino que se abre una ola de misterios sobre hechos del pasado y estas mujeres se ven en la obligación de resolverlos sin importar el costo. Si bien se trata de una comedia que sabe jugar muy bien el juego de la reunión para hacer reír al público desde las anécdotas, y desde el trato sin filtro de estás amigas. También toca aclarar que llegado a un punto de inflexión, la historia toma un carácter dramático en aquel momento que debemos descubrir quién mintió, quien cometió traición, entre otras cosas.
En cuanto a las actuaciones, cada una de las actrices juegan muy bien su papel, siendo Moria casan, Nora Carpena y Thelma Biral, las que ya conocen de punta a punta la obra, que aunque sufre algunos cambios debido al tiempo en que transcurre, mantiene la escencia de lo que siempre fue aquella historia. Sandra Mihanovich y María Leal son las nuevas incorporaciones, que saben encontrar su hueco en el grupo de amigas, ya que la obra se lleva a cabo con mucha soltura. Aunque todas estuvieron excelentes, no puedo dejar de destacar a Moria Casan, en un papel que realmente le calza perfecto, ya que le permite desatar el histrionismo que es propio de ella, y que logra destacarse hasta en los momentos más dramáticos.
Algo también para destacar, es que la puesta fue también pensada para los tiempos que corren (Hablando de pandemia), ya que los personajes se sitúan estratégicamente para cumplir lo más posible con el distanciamiento social. Tenemos cinco sillones en la representación de una elegante casa, dónde estas mujeres ocupan un lugar e interactúan entre sí, en ningún momento se siente forzado, ya que hay hasta espacio para hacer un chiste sobre ello, así que es un logro que es necesario destacar.
Seguramente muchos medios ya lo habrán dicho en reiteradas ocasiones, pero no puedo terminar esta reseña sin decir que Brujas es un fenómeno del teatro argentino que merece ser visto. Que mejor oportunidad que este para ver por primera vez o volver a ver una comedia que ya es parte del ADN teatral de nuestro país.
Brujas se presenta de miércoles a domingo a las 19:30 horas, con función extra los sábados a las 21:30 horas en el teatro Multitabaris Comafi. Les escribió Daniel Alvarez para La Butaca Web.