Hemos asistido al estreno de Falsettos dirigida por Diego Ramos, una comedia musical emocionante e intensa que nos cuenta sobre los mandatos, las convenciones, la sexualidad, la identidad, las relaciones y sobre todo lo que muchas veces buscamos esa necesidad de amar y ser amado incondicionalmente.

Todo comienza alrededor de Marvin, que abandona a su esposa e hijo nada más y nada menos que para irse a vivir con su novio Whizzer. Marvin es un hombre bastante controlador y quiere que todo salga a su manera esperando que todos convivan en paz y armonía, lo cual de por si resulta muy complicado. Él tiene un psiquiatra, Mendel que a la vez también es el de su exesposa Trina, a medida que van pasando las sesiones Mendel deja de lado su profesionalismo y trata de sacarle información a Marvin sobre Trina y con ella trata de poder conquistarla, que a su manera complica mucho más la situación. Y por último tenemos a su hijo Jason que es muy especial a su modo, un amante del ajedrez, que frente su situación detesta a su padre y él al verse tan parecido se pregunta si terminara siguiendo sus pasos.
Podemos encontrar una historia fantástica que nos da a reflexionar acerca de un tema que sigue siendo controversial aún para nuestro siglo que es la homosexualidad, el cómo puede repercutir en la familia y poder aceptar los cambios y esperar que el amor sea lo suficientemente fuerte para poder superar cada situación que se nos plantea.
Desde el principio hasta el final cada una de las canciones son interpretadas de una manera excepcional que encierra al espectador en cada momento, cada uno de los personajes tiene su momento de brillar y hacerse conocer. Si bien ha habido algunas dificultades en el sonido , siendo este su estreno , es algo que se irá puliendo con el correr de las funciones.
Diego Ramos se ha puesto en la dirección de esta propuesta , venida de Broadway y que ha sido un gran desafío adaptarla. En un drama familiar y una comedia a la vez , de un estilo tan americano , que la hace difícil llevarla a nuestro suelo e idioma , así mismo sé logró una adaptación más que correcta tanto en sus letras como en la puesta escénica. Mucho se debe también al brillo que destellan los actores , contando con la participación de Alejandra Perlusky, Julián Pucheta, Tomás Wicz, Christian Giménez e Ignacio Francavilla. Son actores que ya saben manejarse muy bien en este tipo de producciones y cuya obra en cuestión , les permite demostrar su histrionismo en lo musical y actoral, gran trabajo de los intérpretes en todo su conjunto.
Falsettos es ese musical que recorre su camino siendo un drama familiar y a la vez una hilarante comedia que es capaz de cautivar al público con sus historias y las reflexiones que pueden llegar a prodecer de ellas. Es una muy buena propuesta de cara a la nueva temporada teatral en Buenos Aires, ideal para los amantes del teatro musical.
Autor: William Finn
Elenco: Alejandra Perlusky, Julián Pucheta, Christian Gimenez, Nacho Francavilla y Franco Bertoglio.
Director: Diego Ramos
Directora asistente: Anahi Ribeiro
Directora coreográfica: Vanesa García Millán
Director musical: Santiago Rosso
Producción general: Faroni Producciones.
TEATRO PICCADILY – Av. Corrientes 1524 – CABA – 4373-1900
Funciones: Viernes y Sábados 23.00 hs y Domingos 22.00 hs.
Localidades; $450
Estreno 05 de Enero 2018 Teatro Piccadilly
El libro de Ezequiel Bottaro:¨Emergencia cambiar puede salvarte la vida”, que mejor lectura puede ser para cuando comienza el año y nos forjamos promesas de cambio.







Con encuentros y desencuentros, con alegría y un tanto de dolor, con pasión, con ternura, con el corazón ansioso y el destino incierto, en suma, ¿Cómo debe ser contada una buena historia de amor, no? Nos habla de Ginny, una mujer madura, ex actriz y actual camarera, con la que tiene un amorío. Ginny es unos años mayor que Mickey, y está casada con Humpty que es el encargado del carrusel del parque de diversiones, donde viven con su hijo (de un matrimonio anterior de Ginny) de unos 9 años. Viven en un hogar con limitaciones materiales, arriba del puesto de tiro al blanco y frente a la vuelta al mundo, con cierta estabilidad salvo el detalle de tener un amante bastante más jóven, el otro detalle de que el pequeño hijo es un piromaníaco consumado e imprevisible, un otro detalle: Humpty, el calesitero, es un borrachín controlado a duras penas por ella y …. un detalle más: al humilde hogar se les presenta Carolina, la jóven y bella hija de Humpty, que hace varios años no trata porque se fué con un mafioso italiano. ¿Mas? Si. Carolina huye de suamante mafioso, cansada de sus trapacerías y porque, en un arrebato, testificó en su contra. Ahora busca esconderse y el único lugar que le queda en el mundo, es con su padre. Recriminaciones, dudas, temores, pero bueno, Humpty cumple su rol de padre y la recibe. Hallan un punto de equilibrio: Carolina trabaja de mesera con Ginny y Humpty disfruta recuperar a su hija pródiga (de problemas), hace planes para que estudie y “no termine siendo una simple mesera”.Esto dicho con sutileza de rinoceronte, en presencia de Ginny. En tanto, Ginny se obsesiona cada vez más con Mickey, encuentra en su joven amante un oasis en la opacidad de su existencia, se ilusiona y se siente viva. Un encuentro fortuito, un cruce de miradas, bastan para que Mickey se sienta interesado por Carolina y lo que empieza con una galantería (le presta un libro), deriva en mutua atracción. Ginny escucha con el corazón estrujado las palabras de Carolina cuando le habla del muchacho y adivina la dinámica de lo que vendrá. Tratará de disuadir a ambos, de evitar lo inexorable, de tapar el sol con las manos. Los celos, la frustración de sentirse apartada, la conciencia de que una vida monótona, sin brillo, la está esperando….y lo que todas las acciones no pueden contener, una solo omisión, un aviso, una llamada inconclusa, cambia el curso de acción, decide la suerte de Carolina y la de Ginny, la de todos, y todo ese mundillo de maravillosas ruedas que giran, carruseles, vueltas al mundo, giran ajenas a Ginny, cuya vuelta de su vida, alejada de toda maravilla, ella observa como se detiene. Y hay que bajarse. Las actuaciones, como en todas las películas de Allen, una especialidad de la casa, encantadoras. Kate Winslet realiza un trabajo soberbio y lleno de matices. Su personaje con sus frustraciones, sus pequeñas alegrías, es una delicia de apreciar. Su pasado idílico de actriz en contrapunto a la conciencia de haber destruido el amor de su vida, hacen que el trabajo de Winslet adquiera una densidad especial. Justin Timberlake exacto en su Mickey seductor e ingenuo. James Belushi compone a ese calesitero de pocas aspiraciones, un simplón, tierno padre y contenedor esposo, muy buen trabajo. Juno Temple como la bonita hija, un tanto naif y pagando el alto precio que le impone su atractivo femenino, rol bien construido. Todos los personajes secundarios, en su armoniosa y justa medida. El tratamiento manierista de la imagen, responsabilidad del italiano VittorioStoraro, ilumina el peculiar momento en la vida de estas frágiles criaturas, sublimes perdedores. Sin llegar a las alturas de sus clásicos, como “Manhattan” ó “Annie Hall”, a Allen le basta el oficio para realizar films muy superiores a la de la mayoría de los actuales directores. Guión y Dirección: Woody Allen Fotografía: Vittorio Storaro Elenco: Kate Winslet, Justin Timberlake, Juno Temple, James Belushi Origen. EE.UU. A. R. Belano